{"id":1514,"date":"2018-03-12T12:31:50","date_gmt":"2018-03-12T10:31:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1514"},"modified":"2018-03-12T12:31:50","modified_gmt":"2018-03-12T10:31:50","slug":"la-historia-el-tiempo-presente-y-el-odio-al-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/03\/12\/la-historia-el-tiempo-presente-y-el-odio-al-pasado\/","title":{"rendered":"La Historia, el tiempo presente y el odio al pasado"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/03\/Naomi-Wolf-creadora-del-concepto-de-Fascismno-suave.-Por-Thomas-Good.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1516 size-medium\" title=\"Naomi Wolf, una de las creadoras del concepto de &quot;Fascismo blando&quot;. Por Thomas Good\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/03\/Naomi-Wolf-creadora-del-concepto-de-Fascismno-suave.-Por-Thomas-Good-300x201.jpg\" alt=\"naomi-wolf-creadora-del-concepto-de-fascismno-suave-por-thomas-good\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/03\/Naomi-Wolf-creadora-del-concepto-de-Fascismno-suave.-Por-Thomas-Good-300x201.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/03\/Naomi-Wolf-creadora-del-concepto-de-Fascismno-suave.-Por-Thomas-Good-768x515.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/03\/Naomi-Wolf-creadora-del-concepto-de-Fascismno-suave.-Por-Thomas-Good.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Como me lleva ocurriendo con frecuencia desde el a\u00f1o 2012, cuando este blog (bajo otro marchamo que el de \u201cUn paseo por el pasado\u201d) ech\u00f3 a andar, me ha costado decidirme a la hora de escoger un tema para este lunes.<\/p>\n<p>La exitosa huelga de mujeres de este 8 de marzo habr\u00eda sido un buen pretexto para hablar de un libro muy recomendable: \u201cValerosas\u201d. Se trata de un c\u00f3mic (no confundir, como les ocurre a los legos en la materia, con los libros ilustrados) dedicado a recopilar en un formato \u00e1gil -pero bien documentado- la Historia de distintas mujeres. Una que, por supuesto, es todav\u00eda mucho menos conocida que la de los hombres de sus respectivas \u00e9pocas. Sin embargo (y sin perjuicio de volver en otros correos de la Historia sobre los distintos vol\u00famenes de \u201cValerosas\u201d) he sentido la necesidad, urgente, de hablar de otra clase de Literatura que reflexiona sobre el pasado, el presente y un futuro tal vez inquietantemente pr\u00f3ximo. Cosas todas que, como dec\u00eda un maestro en esta ciencia como Marc Bloch, deben preocupar por igual a un historiador.<\/p>\n<p>Se trata de una novela corta, \u201cLos centinelas del tiempo\u201d, de Javier Negrete. Forma parte de un curioso libro titulado \u201cMa\u00f1ana todav\u00eda\u201d descrito como una recopilaci\u00f3n de \u201cDoce distop\u00edas para el siglo XXI\u201d. El libro, ciertamente, cumple con lo que promete, porque en \u00e9l distintos autores aparte de Javier Negrete (por ejemplo, la prestigiosa Rosa Montero) describen futuros m\u00e1s o menos cercanos en los que la sociedad humana ha tomado un rumbo nefasto, dist\u00f3pico. De pesadilla con respecto a los valores que, al menos en el mundo occidental, nos sustentan desde hace 200 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El mundo que describe Javier Negrete en esa magn\u00e9tica novela, no se diferencia apenas de nuestro presente. As\u00ed es. El escenario de \u201cLos centinelas del tiempo\u201d es una peque\u00f1a ciudad espa\u00f1ola en la que lo \u00fanico llamativo, a primera vista, es su nombre: Tarpeya. Como la roca desde la que los romanos, en tiempos de su Rep\u00fablica, arrojaban a asesinos y traidores como m\u00e9todo de ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>El resto de Tarpeya no se diferencia en mucho de lo que hoy podr\u00eda ser Alcobendas, San Sebasti\u00e1n, Gij\u00f3n\u2026 S\u00f3lo hay algunos peque\u00f1os avances tecnol\u00f3gicos que, probablemente, sean realidad en cuesti\u00f3n de pocos a\u00f1os. Por ejemplo, las rolltablets o los lectores de metapapel. Es decir, una especie de e-books que forman una hoja de eso, de metapapel, con el simple movimiento del dedo haciendo el gesto de pasar las p\u00e1ginas. M\u00e1s all\u00e1 de eso, en Tarpeya no hay nada que sea distinto a nuestra realidad actual. No en el aspecto tecnol\u00f3gico. Pero s\u00ed en el uso que se hace de esa tecnolog\u00eda. Ah\u00ed \u201cLos centinelas del tiempo\u201d s\u00ed entra de lleno en la distop\u00eda.<\/p>\n<p>Y el mundo dist\u00f3pico que describe Javier Negrete en esas p\u00e1ginas interesa especialmente al historiador. O a cualquiera interesado por la Historia.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente lo que describe \u201cLos centinelas del tiempo\u201d es uno de esos procesos de degradaci\u00f3n social que llevan a la forja de una dictadura. En este caso se trata de una dictadura m\u00e1s o menos benevolente, basada en ese\u00a0\u201cFascismo blando\u201d perfilado en obras como la de Naomi Wolf, pero que, sin embargo, para tener \u00e9xito, debe controlar y deformar el pasado. Es decir, la Historia.<\/p>\n<p>En esto \u201cLos centinelas del tiempo\u201d parece aferrarse al axioma fundamental de la distop\u00eda por excelencia. Es decir, el \u201c1984\u201d de George Orwell, donde los tres superestados totalitarios que dominan el Mundo, postulan que quien controla el pasado controla el presente.<\/p>\n<p>Los m\u00e9todos de los que se vale la difusa organizaci\u00f3n pol\u00edtica que domina el mundo de pesadilla en el que existe Tarpeya y todo lo que la rodea, se basan en imponer, por medio de la tecnolog\u00eda (en este caso la de tel\u00e9fonos m\u00f3viles muy similares a los de nuestra realidad) una versi\u00f3n demencial y exacerbada de eso que se ha llamado lo \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d. De ese modo, los alumnos de la instituci\u00f3n de ense\u00f1anza en la que se desarrolla la mayor parte de la novela, viven y se mueven entre atroces \u201cpalabros\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, no hay alumnos sino \u201cpersonas alumnas\u201d, no se pueden hacer comentarios como \u201cvaya rollo\u201d, pues el m\u00f3vil personal r\u00e1pidamente advierte por medio de una \u201capp\u201d de lo inapropiado de ese comentario hipercr\u00edtico. Asimismo, el protagonista de la novela, un t\u00edmido chaval de 12 a\u00f1os que, como todos a esa edad, est\u00e1 descubriendo las cosas importantes de la Vida, no se atreve, por miedo a esas sanciones v\u00eda m\u00f3vil, a mirar a \u201cpersonas alumnas femeninas est\u00e9ticamente bastante compensadas\u201d. Es decir, traducido a lenguaje humano (todav\u00eda) normal: compa\u00f1eras de estudio dotadas de cierta belleza f\u00edsica.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n l\u00f3gica de Javier Negrete, es que una sociedad basada en esa dictadura de lo pol\u00edticamente correcto, necesita destruir un pasado que odia, una Historia en la que no puede reflejarse, traicionando as\u00ed los fundamentos de todo lo que supone el elemento b\u00e1sico de la Historia como ciencia. Es decir, no interpretar el pasado con los ojos, la mentalidad y los valores de un presente que desciende de \u00e9l pero es ya, por evoluci\u00f3n l\u00f3gica, muy diferente.<\/p>\n<p>De esa premisa surge que, en otras \u00e1reas de ese mundo de pesadilla dominadas por facciones a\u00fan m\u00e1s radicales que las del Occidente de tradici\u00f3n cristiana e ilustrada -en lo que equivale a nuestro mundo isl\u00e1mico- se destruya, por ejemplo, la pir\u00e1mide de Keops\u2026<\/p>\n<p>La raz\u00f3n, la l\u00f3gica de esa destrucci\u00f3n, que llega hasta Tarpeya v\u00eda telediario, es sencilla: \u201cla persona que preside\u201d Egipto en esos momentos ha decidido que esos monumentos no son parte de la tradici\u00f3n isl\u00e1mica que \u00e9l representa, por lo que deben ser eliminados como restos de una \u00e9poca pagana.<\/p>\n<p>Lo peor del caso, es que defender la existencia de esos monumentos ya se ha vuelto inviable en Occidente, pues la nueva Ortodoxia que domina el mundo en el que existen sociedades como la de Tarpeya (esa peque\u00f1a ciudad espa\u00f1ola-tipo dominada por rid\u00edculos -pero aun as\u00ed peligrosos- fan\u00e1ticos de la correcci\u00f3n pol\u00edtica) considera imperialista ordenar a las \u201cpersonas egipcias\u201d nada con respecto a la conservaci\u00f3n de ese patrimonio hist\u00f3rico. Palabra -\u201cpatrimonio\u201d- que, por cierto, tambi\u00e9n est\u00e1 \u201cdesaconsejada\u201d en esa dictadura de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, porque revela sumisi\u00f3n a una visi\u00f3n patriarcal del Mundo\u2026<\/p>\n<p>Sin duda \u201cLos centinelas del tiempo\u201d, como toda buena obra de ciencia-ficci\u00f3n (\u201cEso no puede pasar aqu\u00ed\u201d, \u201cUn mundo feliz\u201d, \u201cFahrenheit 451\u201d\u2026), lanza una seria advertencia sobre un futuro pr\u00f3ximo en el que una sociedad abierta, incluso bien intencionada, deseosa de impartir Justicia e Igualdad a todos sus integrantes, sacrifica la Libertad y acaba desliz\u00e1ndose hacia una dictadura repugnante.<\/p>\n<p>Como todas ellas basada en la mentira, en una sabia administraci\u00f3n del miedo que paraliza y acobarda toda disidencia frente a quienes, con toda desfachatez, convierten las leyes y normas democr\u00e1ticas en un juguete al servicio de sus intereses personales m\u00e1s mezquinos y miserables (sed de poder absoluto, principalmente).<\/p>\n<p>Tal y como reconoce, algo tarde quiz\u00e1s, una de las protagonistas de \u201cLos centinelas del tiempo\u201d, Luisa. Una profesora de mediana edad que descubre que callar y otorgar s\u00f3lo ha servido para que los nuevos b\u00e1rbaros armados de su \u201cjerga est\u00fapida\u201d destruyan toda una biblioteca. Justificando ese acto de salvajismo bajo cuestiones de una supuesta eficacia econ\u00f3mica y para, tambi\u00e9n supuestamente, proteger a toda una sociedad de sus propias ra\u00edces hist\u00f3ricas, de su pasado, de aquello que, como la memoria en cada ser humano individual, la dota de sentido y de fundamento.<\/p>\n<p>Todo esto hace de esa magn\u00edfica novela, que maneja con mano maestra las variables del pasado, de nuestro presente y de un futuro pr\u00f3ximo e incierto, una recomendable lectura para reflexionar hacia d\u00f3nde podr\u00eda estar derivando una sociedad como la nuestra. Una que caminar\u00eda por un muy mal camino al tratar de edificar las bases de una convivencia m\u00e1s amable y viable sobre la manipulaci\u00f3n o la vaporizaci\u00f3n orwelliana de la Historia. S\u00f3lo para empezar\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como me lleva ocurriendo con frecuencia desde el a\u00f1o 2012, cuando este blog (bajo otro marchamo que el de \u201cUn paseo por el pasado\u201d) ech\u00f3 a andar, me ha costado decidirme a la hora de escoger un tema para este lunes. 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