{"id":1543,"date":"2018-04-09T11:34:29","date_gmt":"2018-04-09T09:34:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1543"},"modified":"2018-04-09T11:34:29","modified_gmt":"2018-04-09T09:34:29","slug":"mato-a-muchos-hombres-cine-historico-para-el-aniversario-de-la-muerte-de-jesse-james","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/04\/09\/mato-a-muchos-hombres-cine-historico-para-el-aniversario-de-la-muerte-de-jesse-james\/","title":{"rendered":"\u201cmat\u00f3 a muchos hombres\u201d. Cine hist\u00f3rico para el aniversario de la muerte de Jesse James"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/04\/Detalle-de-la-car\u00e1tula-de-Forajidos-de-leyenda.-1980.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1544\" title=\"Detalle de la car\u00e1tula de &quot;Forajidos de leyenda&quot; (1980)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/04\/Detalle-de-la-car\u00e1tula-de-Forajidos-de-leyenda.-1980-300x163.jpg\" alt=\"detalle-de-la-caratula-de-forajidos-de-leyenda-1980\" width=\"343\" height=\"187\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/04\/Detalle-de-la-car\u00e1tula-de-Forajidos-de-leyenda.-1980-300x163.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/04\/Detalle-de-la-car\u00e1tula-de-Forajidos-de-leyenda.-1980.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 343px) 100vw, 343px\" \/><\/a>Esta semana pasada se cumpli\u00f3 el aniversario de la muerte de Jesse James, ocurrida un 3 de abril del a\u00f1o 1882.<\/p>\n<p>Jesse James, como saben bien quienes siguen esta p\u00e1gina, es eso que algunos -haciendo uso de una palabra ya muy anticuada- llamar\u00edan un personaje conspicuo. Dicho de manera m\u00e1s sencilla: es una figura que se repite una y otra vez en nuestro imaginario hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s m\u00e1s de lo que corresponder\u00eda a quien, en realidad, fue poco m\u00e1s que un salteador de caminos. Uno m\u00e1s de los muchos que han llenado los a\u00f1os y los siglos.<\/p>\n<p>De las razones para que eso haya ocurrido, ya se ha hablado en otros correos de la Historia. Fue el Cine, en gran medida, el que lo ha convertido en alguien famoso incluso 136 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Llegados a este punto podr\u00edamos preguntarnos si realmente ese Cine llamado \u201chist\u00f3rico\u201d reflej\u00f3 correctamente la vida de Jesse James. En parte me ocupaba de eso en un art\u00edculo que publiqu\u00e9 este verano, pero la cuesti\u00f3n no tiene porque agotarse ah\u00ed. En el punto en el que se trataba de saber si esas pel\u00edculas estaban mitificando a Jesse James y sus adl\u00e1teres, o bien estaban reflejando correctamente a aquella persona que hab\u00eda sido asesinada en el a\u00f1o 1882.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Si retomamos las pel\u00edculas de las que hablaba este verano -\u201cTierra de audaces\u201d, \u201cSin ley ni esperanza\u201d, \u201cForajidos de leyenda\u201d y \u201cEl asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford\u201d- podemos hacernos muchas preguntas nuevas sobre ese bandido convertido en h\u00e9roe popular. Por ejemplo, \u00bfde qu\u00e9 medio social sali\u00f3 realmente un hombre como aquel salteador de caminos asesinado en 1882?<\/p>\n<p>Los especialistas en Historia del Cine dicen que, en realidad, ese tipo de Cine hist\u00f3rico refleja m\u00e1s la \u00e9poca en la que se hacen las pel\u00edculas que la que, se supone, est\u00e1n tratando de reconstruir.<\/p>\n<p>Ese desfase es evidente en el Cine de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX y, sobre todo, los a\u00f1os 50 de esa centuria.<\/p>\n<p>En efecto, si tomamos, para el caso que nos ocupa, \u201cTierra de audaces\u201d, que fue estrenada en el a\u00f1o 1939, el relato que encontramos en esa pel\u00edcula se basa, ante todo, en lo que el p\u00fablico de aquella \u00e9poca pod\u00eda aceptar.<\/p>\n<p>As\u00ed, la vida previa de Jesse, antes de hacerse bandolero y h\u00e9roe popular, no es demasiado truculenta. No hay en esa narraci\u00f3n nada demasiado perturbador para un p\u00fablico que cre\u00eda, sinceramente, que el pasado no pod\u00eda ser demasiado distinto a su \u00e9poca. No al menos m\u00e1s all\u00e1 de cambios en el vestuario y en alguna que otra graciosa costumbre (como mascar tabaco) que, por otra parte, adquir\u00eda el rango de rasgo entra\u00f1able de los viejos y buenos tiempos pasados.<\/p>\n<p>El cambio en la narrativa sobre Jesse James se alterar\u00eda -como todo- a partir de los a\u00f1os sesenta del siglo XX. Ah\u00ed, una vez m\u00e1s, es cierto el axioma de que el Cine hist\u00f3rico, queda irremediablemente contaminado por la \u00e9poca que lo ha producido. As\u00ed lo veremos si examinamos con cuidado los contenidos de \u201cSin ley ni esperanza\u201d.<\/p>\n<p>Lo que cuenta de Jesse James esa pel\u00edcula de principios de los a\u00f1os setenta -pasadas las conmociones del famoso Mayo del 68, que reclamaban una sociedad m\u00e1s aut\u00e9ntica, menos encorsetada y gazmo\u00f1a- es mucho m\u00e1s crudo. Incluso provoca a un p\u00fablico que quiere ser tratado como adulto y desafiado a descubrir un pasado que puede remover conciencias y v\u00edsceras menos espirituales. De ese modo, el Jesse James de \u201cSin ley ni esperanza\u201d aparece planeando su pr\u00f3ximo asalto en una de esas letrinas exteriores a las casas, tan habituales en los Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras del siglo XX.<\/p>\n<p>Un cuadro escatol\u00f3gico que dificilmente hubiera aceptado la sociedad norteamericana del a\u00f1o 1939, pero no as\u00ed la de 1972. Curada de espanto tras Woodstock y otras convulsiones sociales como la Guerra de Vietnam y cambios radicales en usos y costumbres como los que -con un sard\u00f3nico disgusto conservador- describ\u00eda Tom Wolfe en sus art\u00edculos de prensa publicados en esa fecha y recopilados en diversos vol\u00famenes como \u201cLa banda de la casa de la bomba\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u201cSin ley ni esperanza\u201d tambi\u00e9n incurr\u00eda en ese dejarse arrastrar por su propia \u00e9poca. De ese modo, al margen de la veracidad con la que se describe la \u00e9poca de Jesse James (el B\u00e9isbol es todav\u00eda una rareza en el a\u00f1o 1876, la mecanizaci\u00f3n de la sociedad avanza lentamente, haciendo que convivan los caballos con las m\u00e1quinas de vapor&#8230;) \u201cSin ley ni esperanza\u201d inclu\u00eda en el relato episodios propios de la Psicodelia tan de moda en los a\u00f1os setenta. Por ejemplo, con personajes como la curandera que revelaba a Cole Younger su futuro, que, evidentemente, m\u00e1s que con la Historia del siglo XIX norteamericano, ten\u00edan que ver con lo que le gustaba ver al p\u00fablico de la Era Hippie.<\/p>\n<p>Las cosas cambian radicalmente en \u201cForajidos de leyenda\u201d, estrenada 98 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Jesse James. Esa pel\u00edcula es, de todas las que se le han dedicado, quiz\u00e1s la que menos concesiones hace a la \u00e9poca en la que fue rodada.<\/p>\n<p>As\u00ed es. En ella Jesse James, sus hermanos, los Younger&#8230;, son retratados como un subproducto de los estratos medios y bajos de la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XIX, que era, en realidad, un reflejo deformado de la sociedad europea de esa misma \u00e9poca. De ese modo \u201cForajidos de leyenda\u201d muestra -sin ambages- la pobreza en la que viv\u00edan esas familias. En precarias casas donde disponer de ventanas con cristales era todo un lujo, en zonas marginales, con caminos de tierra batida para desplazarse hacia centros urbanos en los que las calles adoquinadas son, todav\u00eda, un proyecto a futuro.<\/p>\n<p>Igualmente se ve en \u201cForajidos de leyenda\u201d una manera de vivir enteramente an\u00f3mala para el p\u00fablico de finales de los setenta: en el entierro del hermano de Jesse asesinado por cazarrecompensas, as\u00ed como en la boda del famoso bandido, se junta una parentela extensa, muy superior a las reuniones de cuatro o cinco familias nucleares (padre-madre-hijos) habituales en aquella d\u00e9cada. Lo que\u00a0 hacen en esas ocasiones resulta tambi\u00e9n extra\u00f1o para el p\u00fablico que iba al Cine en esa \u00e9poca. El cortejo del funeral est\u00e1 lleno de detalles (el m\u00e1s visible el recargado coche f\u00fanebre de estilo victoriano) que nada tienen que ver con un entierro de los a\u00f1os 70. Lo mismo pasa con el baile durante la boda de Jesse: esas escenas a duras penas podr\u00edan recordar a la est\u00e9tica \u201cDisco\u201d de los setenta.<\/p>\n<p>Otro tanto ocurre con la subcultura de burdel en la que est\u00e1n inmersos los James y los Younger. Esas costumbres, censurables incluso para una sociedad poco mojigata como la occidental de 1980, son mostradas sin ambages. Reflejando -con bastante crudeza- el verdadero medio social del que proced\u00eda Jesse James. Priv\u00e1ndolo de toda aureola m\u00edtica.<\/p>\n<p>Como reflexi\u00f3n final cabr\u00eda preguntarse si, con el paso de un par de d\u00e9cadas, el Cine hist\u00f3rico sobre este personaje mejor\u00f3 o empeor\u00f3. Para ello ser\u00eda un interesante ejercicio volver a ver \u201cEl asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford\u201d y deducir hasta qu\u00e9 punto esa magn\u00e9tica pel\u00edcula de 2007 refleja, mejor que \u201cForajidos de leyenda\u201d, la sociedad norteamericana del siglo XIX. Si, por ejemplo, evit\u00f3 caer en concesiones a nuestra \u00e9poca fin de siglo. Transida por la est\u00e9tica \u201cgrunge\u201d, el cinismo y cierta desesperanza en un futuro mejor&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada se cumpli\u00f3 el aniversario de la muerte de Jesse James, ocurrida un 3 de abril del a\u00f1o 1882. Jesse James, como saben bien quienes siguen esta p\u00e1gina, es eso que algunos -haciendo uso de una palabra ya muy anticuada- llamar\u00edan un personaje conspicuo. 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