{"id":1594,"date":"2018-05-21T11:30:03","date_gmt":"2018-05-21T09:30:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1594"},"modified":"2018-05-21T11:30:03","modified_gmt":"2018-05-21T09:30:03","slug":"un-obituario-y-un-cincuentenario-tom-wolfe-y-mayo-del-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/05\/21\/un-obituario-y-un-cincuentenario-tom-wolfe-y-mayo-del-68\/","title":{"rendered":"Un obituario y un cincuentenario: Tom Wolfe y Mayo del 68"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"Tom Wolfe en la portada de una recopilaci\u00f3n de sus art\u00edculos por Anagrama\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1595\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/05\/Tom-Wolfe-en-la-portada-de-una-recopilaci\u00f3n-de-sus-art\u00edculos-por-Anagrama-189x300.jpg\" alt=\"tom-wolfe-en-la-portada-de-una-recopilacion-de-sus-articulos-por-anagrama\" width=\"189\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/05\/Tom-Wolfe-en-la-portada-de-una-recopilaci\u00f3n-de-sus-art\u00edculos-por-Anagrama-189x300.jpg 189w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/05\/Tom-Wolfe-en-la-portada-de-una-recopilaci\u00f3n-de-sus-art\u00edculos-por-Anagrama-396x628.jpg 396w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/05\/Tom-Wolfe-en-la-portada-de-una-recopilaci\u00f3n-de-sus-art\u00edculos-por-Anagrama.jpg 487w\" sizes=\"(max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/>Esta semana ha sido sencillo elegir tema para este nuevo correo de la Historia. Tom Wolfe, el medi\u00e1tico creador del llamado \u201cNuevo Periodismo\u201d, mor\u00eda en su querida Nueva York a los 87 a\u00f1os, a causa de una neumon\u00eda. As\u00ed es como el hombre del traje blanco y el elegante (y caro) sombrero Panam\u00e1 entraba en la Historia.<\/p>\n<p>Aunque en realidad Tom Wolfe ya hab\u00eda dado ese paso en vida, desde mediados de los a\u00f1os sesenta del siglo pasado, en el que su extravagante estrella profesional comenz\u00f3 a ascender.<\/p>\n<p>Eso ocurri\u00f3 porque Tom Wolfe empez\u00f3 a publicar art\u00edculos de gran difusi\u00f3n en los que daba una muy particular visi\u00f3n de lo que estaba sucediendo en unos Estados Unidos que, como el resto del Mundo, se estaban viendo convulsionados por una serie de revueltas pol\u00edticas y sociales que dar\u00edan lugar -en gran parte- a la sociedad en la que hoy vivimos.<\/p>\n<p>Su obra a ese respecto, publicada en Espa\u00f1a casi de inmediato por la editorial Anagrama (uno de los s\u00edmbolos de la vanguardia pol\u00edtica espa\u00f1ola durante el Tardofranquismo) resulta verdaderamente interesante como documento hist\u00f3rico para conocer aquel per\u00edodo revolucionario que hoy, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda nos fascina y nos sigue generando preguntas y curiosidad m\u00e1s o menos sana.<\/p>\n<p>En efecto, el aristocr\u00e1tico y despectivo periodista (dicen que se encargaba a medida hasta los calcetines) nos muestra una cara menos conocida de lo que pudo ser aquel hoy casi m\u00edtico Mayo del 68 (o, en el caso concreto de Norteam\u00e9rica, el famoso \u201cVerano del Amor\u201d que precede al Mayo franc\u00e9s en casi un a\u00f1o).<\/p>\n<p>Esa faceta desconocida de los tiempos de la Contracultura, a la que dio voz (y cara) Tom Wolfe, advierte al historiador de esa \u00e9poca de un hecho fundamental: no todo en aquellos a\u00f1os fue Hippismo, lecturas apasionadas de \u201cOn the Road\u201d de Kerouac, viajes astrales inducidos por el LSD, Amor Libre, Poder de las Flores, o amanecer de la Era de Acuario.<\/p>\n<p>Una gran parte de la sociedad occidental abominaba de esa ruptura frente al convencionalismo bienpensante y relativamente satisfecho que hab\u00eda surgido con la segunda posguerra mundial y de la que, por cierto, surg\u00eda a su vez ese inconformismo entre los hijos bien alimentados y mejor educados de esas clases medias consolidadas tras 1945.<\/p>\n<p>De otro modo, Tom Wolfe no habr\u00eda triunfado en una \u00e9poca en la que un tipo encorbatado y vestido como un dandy de la \u00e9poca del gran Gatsby, era, cada vez m\u00e1s, una rid\u00edcula rareza en un mundo donde triunfaba el llamado \u201cbello desali\u00f1o\u201d. Ese que los hippies supieron poner a la orden del d\u00eda. Incluso en los trajes m\u00e1s serios vestidos por unos ejecutivos que, al menos hasta 1978, no quer\u00edan parecer tan serios y estirados como sus predecesores de la d\u00e9cada de los cincuenta y aceptaban que el pantal\u00f3n de sus trajes gris marengo fuera acampanado, los cuellos de sus camisas de vestir largos y picudos y las corbatas dieran paso a dise\u00f1os florales y psicod\u00e9licos. Discretos, pero no demasiado discretos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de eso Tom Wolfe triunf\u00f3 con unos art\u00edculos que pon\u00edan -como se suele decir- de vuelta y media toda aquella Contracultura hippie y sesentayochista.<\/p>\n<p>Un ejemplo muy claro de todo esto aparece en los dos art\u00edculos recopilados en Espa\u00f1a por la editorial de Jorge Herralde -Anagrama- bajo el t\u00edtulo \u201cLa Izquierda exquisita y Mau-mauando al parachoques\u201d.<\/p>\n<p>En uno y otro, Wolfe avergonzaba p\u00fablicamente a los que hab\u00edan convertido la Contracultura en una pose o en un negocio pol\u00edtico. En el primero de esos dos art\u00edculos cargaba contra los que viv\u00edan en la opulencia pero, a\u00fan as\u00ed, se declaraban furibundos antisistema, contraculturales irredentos indignados contra la sociedad capitalista e imperialista en la que, sin embargo, viv\u00edan principescamente.<\/p>\n<p>La v\u00edctima primordial de esa cr\u00edtica (hoy tan de moda de nuevo en Espa\u00f1a, a costa de la compra de cierto chalet valorado en m\u00e1s de medio mill\u00f3n de euros por supuestos l\u00edderes descamisados) era el director de orquesta Leonard Bernstein. Descrito por el implacable Wolfe como un eg\u00f3latra encantado de o\u00edrse a s\u00ed mismo en cuanto ten\u00eda ante \u00e9l un auditorio que no pod\u00eda escapar a sus arengas. El c\u00e9lebre m\u00fasico (al que irrit\u00f3 profundamente este alarde de Nuevo Periodismo de Wolfe) viv\u00eda una lujosa existencia, pero, sin embargo, predicaba desde esa c\u00f3moda posici\u00f3n una revoluci\u00f3n que, en principio, deber\u00eda haberlo puesto contra un pared\u00f3n apenas la Bolsa de Wall Street hubiera sido tomada por el s\u00f3viet de Nueva York\u2026<\/p>\n<p>Esa visi\u00f3n -un tanto simplista acaso- sobre los procesos revolucionarios, reaparec\u00eda en \u201cMau-mauando al parachoques\u201d incluso con m\u00e1s fuerza. En este nuevo fragmento de Nuevo Periodismo, Wolfe retrataba a supuestos l\u00edderes sociales del \u201cBlack Power\u201d aleccionando a los muchachos de supuestas barriadas marginales de las grandes ciudades norteamericanas para acudir a las respectivas instancias municipales y estatales a reclamar dinero, subvenciones, etc\u2026 que evitasen un estallido revolucionario en esos barrios llamados \u201cnegros\u201d.<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n b\u00e1sica que se les impart\u00eda, tal y como la describe Tom Wolfe con gozosa y resentida malicia, era que el d\u00eda en el que fueran a visitar al funcionario de turno (el \u201cparachoques\u201d al que se refiere el t\u00edtulo el art\u00edculo) lo hicieran ataviados como guerrilleros. Nada de calzar sus elegantes zapatos de ante, nada de vestir camisas Harry Belafonte\u2026 Deb\u00edan ponerse amenazantes gafas de sol cubanas, botas militares como las utilizadas por el Ej\u00e9rcito estadounidense en las junglas vietnamitas y, en general, bastante parafernalia paramilitar que les diera aspecto de eso, de guerrilleros del Mau Mau a punto de iniciar una revuelta que incendiar\u00eda los barrios marginales de medio Estados Unidos.<\/p>\n<p>La moraleja de ese art\u00edculo wolfiano era clara: en los a\u00f1os sesenta y setenta, la Administraci\u00f3n p\u00fablica norteamericana estaba alimentando con dinero p\u00fablico -derrochado a manos llenas- a aut\u00e9nticos estafadores que estar\u00edan aprovechando el malestar contracultural extendido por medio Mundo para crear una falsa impresi\u00f3n de estado prerrevolucionario en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Por supuesto, las cosas eran mucho m\u00e1s complejas. Pero lo importante es que Tom Wolfe las vio as\u00ed. Y muchos lectores norteamericanos -o de otros pa\u00edses- tambi\u00e9n pod\u00edan ver as\u00ed las cosas de aquella d\u00e9cada prodigiosa.<\/p>\n<p>Ese es el gran valor de lo que escribi\u00f3 Tom Wolfe en aquella \u00e9poca. O incluso despu\u00e9s, durante la est\u00f3lida d\u00e9cada de los 80 en la que sus tesis pol\u00edticas triunfaron plenamente (o casi) sobre la refrescante Contracultura de los setenta.<\/p>\n<p>Nos mostr\u00f3 que no todo el Mundo quer\u00eda hacer la revoluci\u00f3n en esas \u201cd\u00e9cadas p\u00farpura\u201d, que hubo en ellas gente que no eran precisamente idealistas, que hubo mucho de pose (un tanto irritante por su arrogancia y supuesta superioridad moral) en todo aquello. Algo que, finalmente, contribuy\u00f3 al rearme moral de la Derecha arrumbada por tanta manifestaci\u00f3n, org\u00eda de drogas y movilizaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Un triunfo del que, por cierto, Tom Wolfe pareci\u00f3 arrepentirse despu\u00e9s de todo. Como sabr\u00e1 cualquiera que haya le\u00eddo hasta el fin su novela titulada \u201cLa Hoguera de las vanidades\u201d. Donde sin dejar de zaherir a los que zahiri\u00f3 en \u201cMau-mauando al parachoques\u201d, tambi\u00e9n reserv\u00f3 algo de munici\u00f3n para los que realmente fueron devorados por el implacable Behemoth neocapitalista. Ese que \u00e9l contribuy\u00f3 a defender durante sus horas m\u00e1s bajas. Aquellas que se extendieron entre 1968 y 1978\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana ha sido sencillo elegir tema para este nuevo correo de la Historia. Tom Wolfe, el medi\u00e1tico creador del llamado \u201cNuevo Periodismo\u201d, mor\u00eda en su querida Nueva York a los 87 a\u00f1os, a causa de una neumon\u00eda. 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