{"id":1607,"date":"2018-05-28T12:11:36","date_gmt":"2018-05-28T10:11:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1607"},"modified":"2018-05-28T12:11:36","modified_gmt":"2018-05-28T10:11:36","slug":"de-historia-y-de-historias-alternativas-hasta-siempre-philip-roth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/05\/28\/de-historia-y-de-historias-alternativas-hasta-siempre-philip-roth\/","title":{"rendered":"De Historia y de historias alternativas. Hasta siempre, Philip Roth"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Portada de &quot;&quot;La conjura contra Am\u00e9rica&quot;. Edici\u00f3n espa\u00f1ola por Mondadori (2005)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1601\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/05\/Portada-de-La-conjura-contra-Am\u00e9rica.jpg\" alt=\"portada-de-la-conjura-contra-america\" width=\"172\" height=\"294\" \/>En menos de una semana Estados Unidos ha perdido dos de sus m\u00e1s famosos escritores. Si el lunes pasado el correo de la Historia rend\u00eda homenaje a Tom Wolfe,\u00a0 como fuente imprescindible para comprender la revoluci\u00f3n de los setenta y la contrarrevoluci\u00f3n de la d\u00e9cada de los ochenta del siglo XX, esta semana parece casi obligado traer a colaci\u00f3n a Philip Roth, que no ha tardado demasiado en unirse con Tom Wolfe en un Olimpo literario en el que ya est\u00e1n Mark Twain, O\u00b4Henry, John Steinbeck, Edgar Lawrence Doctorow y muchos otros.<\/p>\n<p>Philip Roth, a diferencia de lo que ocurr\u00eda con mucho de lo escrito por Tom Wolfe -o con el tambi\u00e9n mencionado Edgar L. Doctorow- se ocup\u00f3 poco de la Historia o de lo que pod\u00eda convertirse, en breve, en Historia del Tiempo Presente. Sin embargo, algo hizo al respecto. Lo bastante, desde luego, como para que una p\u00e1gina dedicada a la Historia (como es \u00e9sta) le dedique hoy, a su vez, un recuerdo.<\/p>\n<p>La incursi\u00f3n de Roth en la Historia -o en la materia gen\u00e9rica que podr\u00eda interesar a los historiadores- fue breve, pero, desde luego, notoria. La obra en concreto se titul\u00f3 \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d. En esa novela se describ\u00eda una ucron\u00eda -un asunto del que ya se ha tratado en varias ocasiones en esta p\u00e1gina- contada en primera persona por un Philip Roth ni\u00f1o.<\/p>\n<p>El ejercicio era aparentemente sencillo: Roth se planteaba c\u00f3mo podr\u00eda haber sido su infancia de ni\u00f1o jud\u00edo de clase media en la Norteam\u00e9rica de la Gran Depresi\u00f3n, en caso de que el aviador Charles Lindbergh hubiera ganado las elecciones frente a Franklin D. Roosevelt.<\/p>\n<p>A partir de ese punto Jumbar -o Jonbar para los puristas-, se edificaba \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d. Al ganar Lindbergh las elecciones, Estados Unidos se alineaba a favor del Eje Roma-Tokio-Berl\u00edn. Es decir, se manten\u00eda en una amigable neutralidad (similar a la de la Espa\u00f1a franquista) con respecto a las potencias fascistas y militaristas que estaban invadiendo toda Europa y gran parte de Asia.<\/p>\n<p>La premisa de la obra de Roth era clara: el Lindbergh real era un german\u00f3filo descarado. Al alcanzar el poder en esa ucron\u00eda, no le resultaba muy dif\u00edcil convertir Estados Unidos en una potencia muy af\u00edn a las ideas propias de los reg\u00edmenes netamente fascistas o autoritarios que se hab\u00edan apoderado de la mayor parte de Europa. As\u00ed, uno de los puntos centrales de esa presidencia de Lindbergh es la de \u201cpurificar\u201d a los ciudadanos norteamericanos jud\u00edos. La pol\u00edtica empleada recuerda mucho a algunas de las herramientas utilizadas -con otros fines- por el \u201cNew Deal\u201d que en nuestra realidad hist\u00f3rica no alternativa aplic\u00f3 Franklin D. Roosevelt.<\/p>\n<p>A ese respecto el presidente Lindbergh de esa Historia ucr\u00f3nica, crea un programa que sumerge a los muchachos de familias jud\u00edas como la de Roth en lo que su Pol\u00edtica declara como la esencia aut\u00e9ntica de Estados Unidos. Es decir: las granjas del Medio Oeste.<\/p>\n<p>El hermano mayor de Philip Roth pasa por esa experiencia y el novelista describe, a trav\u00e9s de \u00e9l, todo un proceso de lavado de cerebro que, en definitiva, cuando las cosas se pusieran peor -es decir, cuando los alemanes se apoderasen de Estados Unidos gracias a Lindbergh o pasando por encima de \u00e9l- de poco servir\u00eda al ser aplicadas leyes de pureza racial similares a las dictadas por el Tercer Reich.<\/p>\n<p>En efecto, en \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d, al igual que en la que parece ser la \u00fanica ucron\u00eda similar que la precedi\u00f3 -\u201cEso no puede pasar aqu\u00ed\u201d, de Sinclair Lewis- los peores elementos de la sociedad norteamericana experimentan un auge personal sin precedentes. As\u00ed, toda clase de matones y rufianes de variada estofa viven horas estelares, amedrentando a quienes no secundan las supuestamente geniales ideas del presidente Lindbergh.<\/p>\n<p>Y no se limitan a amedrentar, como ocurre con uno de los parientes de los Roth, que se alista en las tropas canadienses que luchan junto a los brit\u00e1nicos en una Europa abandonada a su suerte. Las escuadras de Lindbergh matan si es preciso. Como ocurre en el caso del popular periodista de origen jud\u00edo Walter Winchell, que en esta realidad alternativa se dedica a predicar por las esquinas de Nueva York y otros lugares que la presidencia de Lindbergh est\u00e1 conduciendo a Estados Unidos, de cabeza, a un r\u00e9gimen nazi. O, por lo menos, a convertirse en un t\u00edtere de los nazis.<\/p>\n<p>El final de \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d es bastante llamativo, como ya han se\u00f1alado algunos cr\u00edticos de la obra de Roth. Tras llevar los acontecimientos alternativos hasta un punto en el que Estados Unidos parece al borde de una nueva guerra civil, las cosas cambian y esa Historia alternativa vuelve a un cauce similar al de los acontecimientos tal y como los conocimos a partir del a\u00f1o 1942.<\/p>\n<p>Esto, en definitiva, es lo que nos ha dejado el genio literario de Philip Roth respecto a esta materia. Es, sin duda, un escrito valioso, en su g\u00e9nero, pues muestra los temores profundos de la clase media intelectual estadounidense ante la masa sin claras ideas pol\u00edticas que, en alg\u00fan momento, puede desquiciarse electoralmente y dar paso a verdaderos monstruos pol\u00edticos, que conduzcan a un mundo de pesadilla como el descrito en \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d.<\/p>\n<p>Hay quien considera, de hecho, esta ucron\u00eda como prof\u00e9tica y cree que se puede comparar lo que ha ocurrido en Estados Unidos a finales del a\u00f1o 2016, con lo que describ\u00eda Roth en \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d.<\/p>\n<p>Lo cierto es que las comparaciones pueden ser odiosas, necesarias o incluso falsas. En el caso de la comparaci\u00f3n entre la Am\u00e9rica fascistoide de Lindbergh y la actual de Trump, la comparaci\u00f3n probablemente es de esa \u00faltima especie. Es decir, de las falsas. Todav\u00eda es pronto para saber d\u00f3nde puede acabar la primera -y tal vez \u00fanica- legislatura de Donald Trump, pero la cosa no tiene porque ir peor o mejor de lo que ya fue con otros presidentes ultraconservadores como George Bush senior, George Washington Bush (hijo del anterior) o el mucho m\u00e1s escandaloso precedente de ambos: Ronald Reagan.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan da\u00f1o real se ha producido en un sistema democr\u00e1tico como el de Estados Unidos, ese no procede tanto de la elecci\u00f3n de Donald Trump como de la de Ronald Reagan en 1980.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, las cosas siguen funcionando en Estados Unidos de acuerdo, mal que bien, al inteligente sistema de \u201cchecks and balances\u201d, en el cual los tres poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) est\u00e1n\u00a0 m\u00e1s o menos separados y se vigilan unos a otros, evitando as\u00ed que los mundos alternativos imaginados por novelas como \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d se conviertan en una realidad concreta y aplastante.<\/p>\n<p>Todo ello, por m\u00e1s que los Estados Unidos de hoy d\u00eda no sean ning\u00fan festival democr\u00e1tico, sino una sociedad atemorizada por miedos imaginarios o reales y con una clase pol\u00edtica realmente peculiar. Si la juzgamos tomando como medida a su propio presidente.<\/p>\n<p>Aunque si se trata de juzgar el buen estado de una democracia a partir de elementos pol\u00edticos peculiares, har\u00edamos bien en empezar por los que tenemos m\u00e1s cerca de nosotros. Con una amplia panoplia que va desde dirigentes izquierdistas con un tren de vida digno de un banquero suizo (respaldados por fieles masas que ponen el grito en el cielo <em>s\u00f3lo<\/em> porque esa incoherencia ha sido desvelada), hasta una corrupci\u00f3n estructural que afecta a cargos pol\u00edticos y administrativos de pr\u00e1cticamente todos los partidos con representaci\u00f3n parlamentaria. Con fundamentos as\u00ed hay para escribir varias ucron\u00edas como \u201cLa conjura contra Am\u00e9rica\u201d. O a\u00fan m\u00e1s aterradoras&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 En menos de una semana Estados Unidos ha perdido dos de sus m\u00e1s famosos escritores. 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