{"id":161,"date":"2012-10-01T10:51:36","date_gmt":"2012-10-01T08:51:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=161"},"modified":"2012-10-01T10:51:36","modified_gmt":"2012-10-01T08:51:36","slug":"arquitectura-fascista-arquitectura-republicana-arquitectura-democratica-san-sebastian-roma-bilbao-washington-d-c-1922-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/10\/01\/arquitectura-fascista-arquitectura-republicana-arquitectura-democratica-san-sebastian-roma-bilbao-washington-d-c-1922-2012\/","title":{"rendered":"\u00bfArquitectura fascista, Arquitectura republicana, Arquitectura democr\u00e1tica?&#8230; San Sebasti\u00e1n-Roma-Bilbao-Washington D. C. (1922-2012)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Los cauces a trav\u00e9s de los que se encuentra un tema con el que llenar esta p\u00e1gina de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos, cada lunes, son, a veces, de lo m\u00e1s inesperado.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Vista-general-desde-la-playa.-Laura-Varona-Rilova1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-171\" title=\"Vista general de la Caseta Real de Ba\u00f1os desde la playa de La Concha. Foto: Laura Varona Rilova\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Vista-general-desde-la-playa.-Laura-Varona-Rilova1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Vista-general-desde-la-playa.-Laura-Varona-Rilova1-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Vista-general-desde-la-playa.-Laura-Varona-Rilova1-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Vista-general-desde-la-playa.-Laura-Varona-Rilova1-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el caso del que va a ocupar hoy esta p\u00e1gina todo empez\u00f3 por un comentario hecho al final de una reuni\u00f3n de otra Asociaci\u00f3n a la que tengo el honor de pertenecer, la de Amigos del Museo de San Telmo. Quien hizo ese comentario fue su presidenta, una verdadera especialista en temas de Historia del Arte, la profesora Montserrat Fornells, con la que \u00e9l que esto suscribe aprendi\u00f3 -cuando s\u00f3lo era un bachiller a medio cocinar- a distinguir una columna d\u00f3rica de una corintia y otras cosas que, a fecha de hoy, le ayudan a quedar bien cada vez que alguien le pregunta algo sobre alg\u00fan edificio, alg\u00fan castillo, alguna catedral, alg\u00fan cuadro m\u00e1s o menos famoso&#8230;<\/p>\n<p>El comentario en cuesti\u00f3n era sobre un hecho bastante llamativo de la Geograf\u00eda urbana de San Sebasti\u00e1n. Concretamente el escudo que campea, en ambas fachadas, de la llamada Caseta Real de Ba\u00f1os. Es decir, ese edificio que es el \u00faltimo de la serie que se elevan sobre las barandillas de la bah\u00eda de La Concha seg\u00fan se avanza hacia el Palacio de Miramar, el barrio del Antiguo y la playa de Ondarreta.<\/p>\n<p>Yo, supongo que como muchos otros confiados paseantes de la Bah\u00eda -bien nativos o bien turistas-, no hab\u00eda reparado en lo que la profesora Fornells me hizo reparar enseguida: resultaba que la corona que campea sobre ambos escudos -el de la fachada que da al paseo y el de la que da sobre la playa- no era el escudo real sino el republicano, f\u00e1cil de distinguir porque se compone de una serie de torres y no de una corona real.<\/p>\n<p>Yo se\u00f1al\u00e9 a esto que ese era un dato de lo m\u00e1s curioso, pues indicaba que desde la proclamaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola en abril de 1931 el cambio de escudo hab\u00eda persistido hasta la actualidad. Sobreviviendo -qui\u00e9n sabe c\u00f3mo- al expurgo franquista de ese tipo de s\u00edmbolos que lleg\u00f3 tras la victoria del bando rebelde en la guerra de 1936 a 1939.<\/p>\n<p>En este intercambio de informaci\u00f3n intervino otro historiador donostiarra, Alberto Fern\u00e1ndez-D\u00b4Arlas, que, adem\u00e1s de miembro de la Junta de la Asociaci\u00f3n de Amigos del Museo de San Telmo, tambi\u00e9n sabe unas cuantas cosas sobre patrimonio hist\u00f3rico y art\u00edstico de San Sebasti\u00e1n y de lo que no es San Sebasti\u00e1n. Su documentada opini\u00f3n se\u00f1al\u00f3, apostillando mi comentario sobre la l\u00f3gica hist\u00f3rica que hab\u00eda llevado al despojo de la corona mon\u00e1rquica en la Caseta Real de Ba\u00f1os, que, efectivamente, muy probablemente, cuando se acometi\u00f3 por parte de los t\u00e9cnicos de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana la reciente restauraci\u00f3n del edificio, estos se limitaron a calcar el escudo presente en la caseta desde -es de imaginar- abril de 1931 en adelante sin reparar en el detalle de la corona republicana que, ciertamente, queda un tanto incongruente en un lugar que se llama Caseta <em>Real<\/em> -que no republicana- de Ba\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-168\" title=\"Detalle del escudo de la Caseta Real de Ba\u00f1os visto desde el paseo de La Concha. Foto: Laura Varona Rilova\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1.jpg 2304w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Caseta-ba\u00f1os-paseo-Laura-Varona-Rilova1-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Con esa informaci\u00f3n fermentando en mi memoria, finalmente, como es obvio, decid\u00ed que ese tropiezo hist\u00f3rico-art\u00edstico bien pod\u00eda ser la base de otro art\u00edculo para este blog de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos.<\/p>\n<p>En efecto, el tema ofrece muchas posibilidades para que el historiador, una vez m\u00e1s, siente c\u00e1tedra sobre una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica al alcance de, pr\u00e1cticamente, cualquier mano -o m\u00e1s bien par de ojos- que quieran reparar en ese detalle arquitect\u00f3nico. Es una cuesti\u00f3n, de hecho, de gran calado hist\u00f3rico que puede ayudarnos a entender las razones por las que, como sociedad -m\u00e1s que como individuos-, recordamos y c\u00f3mo lo hacemos y, en fin, tenemos una ciencia que llamamos \u201cHistoria\u201d.<\/p>\n<p>No voy a descubrir nada nuevo. De hecho, ese trabajo ya lo hizo, hace a\u00f1os -y muy bien-, uno de nuestros colegas norteamericanos, el profesor David Lowenthal, en un magn\u00edfico libro traducido al espa\u00f1ol por la editorial de Ram\u00f3n Akal no hace muchos a\u00f1os y que los lectores interesados pueden encontrar hoy por hoy en muchas bibliotecas. Los donostiarras -los principales aludidos por la cuesti\u00f3n del escudo incongruente de la Caseta Real de Ba\u00f1os-, por ejemplo, en la Biblioteca Koldo Mitxelena Kulturunea y, los que sean antiguos alumnos de la E.U.T.G., en la biblioteca de esta instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u201cEl pasado es un pa\u00eds extra\u00f1o\u201d Lowenthal, con un an\u00e1lisis verdaderamente exhaustivo y muy incisivo, repasaba el modo en el que en el mundo fundamentalmente anglosaj\u00f3n se perpetuaba el recuerdo de determinados acontecimientos. Desde batallas hasta la vida cotidiana de, por ejemplo, los primeros colonos ingleses en Am\u00e9rica que, a fecha de hoy, se ha reconstruido en lo que normalmente llamamos \u201cparque tem\u00e1tico\u201d con un alto grado de especializaci\u00f3n y veracidad que pasa, incluso, por la ausencia de retretes modernos, sustituidos para todos -historiadores al cargo del asunto y visitantes- por un realista agujero en las cuadras de las granjas reconstruidas hasta el \u00faltimo detalle en el estado en el que estaban hacia, m\u00e1s o menos, el a\u00f1o 1637.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n del libro de Lowenthal, grosso modo, ven\u00eda a decir que nos gustaba recordar porque somos seres finitos -si fu\u00e9ramos inmortales nos bastar\u00eda nuestra memoria y, sin duda, nuestra forma de recordar, de hacer Historia, ser\u00eda muy distinta- y que hasta finales del siglo XX nuestro recuerdo del pasado ha estado mediatizado por lo que quer\u00edamos ver de ese fragmento del Tiempo, eliminado de \u00e9l aspectos desagradables del mismo que una sociedad m\u00e1s tecnificada y m\u00e1s higienizada no pod\u00eda asumir. Caso, por ejemplo, de los sospechosos retretes ubicados en los rincones de las cuadras, los olores de una curtidur\u00eda, los de cuerpos y ropas no lavados con la misma frecuencia que usamos hoy d\u00eda y un largo etc\u00e9tera que, me imagino, ya se ir\u00e1n imaginando, entre el que se incluyen habilidades como la de tejer o hilar de la que hoy muchos de nosotros no sabemos nada.<\/p>\n<p>Lowenthal tambi\u00e9n dedicaba cierta atenci\u00f3n a las cuestiones de orden pol\u00edtico como barreras para recordar el pasado o determinados aspectos de \u00e9l, pero, quiz\u00e1s, ese era el aspecto menos desarrollado de su, por otra parte, recomendable libro.<\/p>\n<p>Ciertamente la opini\u00f3n pol\u00edtica del presente, a veces, no est\u00e1 muy de acuerdo con determinadas partes de la opini\u00f3n pol\u00edtica del pasado que, sin embargo, como ocurre con la Caseta Real de Ba\u00f1os, han quedado escritas, literalmente, en piedra.<\/p>\n<p>El caso de la Caseta Real de Ba\u00f1os es, en efecto, uno m\u00e1s de esos desencuentros entre las opiniones pol\u00edticas del pasado y del presente que el historiador, tal vez, puede ayudar a comprender, explicar y, si ello es posible, resolver del modo m\u00e1s satisfactorio posible.<\/p>\n<p>Intent\u00e9moslo. Puestos ante la obligaci\u00f3n de conservar el patrimonio hist\u00f3rico-art\u00edstico en su mayor integridad, lo l\u00f3gico ser\u00eda mantener esas piezas en el estado en el que estaban cuando empezaron a convertirse en reliquias, en restos irremplazables de un pasado ya perdido, es decir, en documentos hist\u00f3ricos, aunque esto, como lo saben bien los restauradores, suele ser bastante m\u00e1s f\u00e1cil de decir que de hacer.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-170\" title=\"Detalle del escudo de la Caseta Real de Ba\u00f1os desde la playa de La Concha. Foto: Laura Varona Rilova\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2.jpg 2304w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Escudo-caseta-ba\u00f1os-playa-Laura-Varona-Rilova2-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Efectivamente, llegados al punto de preservar de la destrucci\u00f3n del tiempo un determinado resto, de restaurarlo, de conservarlo y de convertirlo en un instrumento que ilustre al mayor n\u00famero posible de habitantes del presente sobre ese pasado, se plantean una serie de preguntas inc\u00f3modas para las que, muchas veces, la respuesta no es sencilla.<\/p>\n<p>Por ejemplo, \u00bfqu\u00e9 conservamos?. \u00bfLas estatuas de dictadores sanguinarios, otrora fieles aliados de Occidente, como Sadam Hussein?. \u00bfSus palacios?.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con las murallas de N\u00ednive o con cualquiera de las de nuestra hoy, m\u00e1s o menos, unida Europa, todas ellas testimonios de sociedades altamente militarizadas, de reg\u00edmenes desaparecidos que rend\u00edan culto a una violencia que hoy amedrenta a muchos habitantes del presente y les hace sentir inc\u00f3modos?.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo los conservamos?. \u00bfLos dejamos tal cual estaban?, \u00bfse les pone una placa explicativa?. En ese caso, \u00bfen qu\u00e9 t\u00e9rminos debe estar escrita\u00a0 y por qui\u00e9n?.<\/p>\n<p>La respuesta del historiador, por supuesto, es que, en primer lugar y ante todo, esos restos deben ser conservados porque de otro modo olvidaremos, careceremos de memoria, pero que los mismos, para ser verdaderamente \u00fatiles, deben ser convenientemente analizados y explicados para los pobladores del presente.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Ch\u00e1varri1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-166\" title=\"Palacio de V\u00edctor Ch\u00e1varri en la plaza Moy\u00faa de Bilbao (c. 1915). La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Ch\u00e1varri1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Ch\u00e1varri1.jpg 972w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Ch\u00e1varri1-300x218.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Ch\u00e1varri1-768x557.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Una decisi\u00f3n que, sin embargo, resulta muchas veces verdaderamente controvertida. Y no hay que irse hasta Irak para encontrar ejemplos. Hace no muchos a\u00f1os el alcalde de Bilbao, el doctor I\u00f1aki Azkuna, del Partido Nacionalista Vasco -uno de los muchos represaliados por la dictadura franquista-, se vio envuelto en una pol\u00e9mica bastante aguda en torno a la conservaci\u00f3n en un edificio de la plaza Moy\u00faa de la capital que \u00e9l gobierna de un escudo de corte netamente fascista, digamos que de la \u00e9poca m\u00e1s \u201cazul\u201d del Franquismo, seg\u00fan el t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el historiador israel\u00ed Shlomo Ben Ami.<\/p>\n<p>Se habl\u00f3 de quitar ese escudo. Hubo asociaciones como \u201cAhaztuak 1936-1937\u201d, dedicada al recuerdo de las v\u00edctimas de la Guerra Civil y la posterior dictadura en el Pa\u00eds Vasco, que protestaron en\u00e9rgicamente y, finalmente,&#8230; el escudo se qued\u00f3 junto con el resto del edificio y puede verse a fecha de hoy cada vez que uno pasea por esa parte de Bilbao o se ve en la obligaci\u00f3n -generalmente penosa- de acudir a la Agencia Tributaria del Estado, que es el organismo que se aloja ahora en el interior de esas estructuras claramente fascistoides.<\/p>\n<p>El doctor Azkuna, al parecer, justific\u00f3 esa decisi\u00f3n se\u00f1alando, muy acertadamente, que el escudo y el edificio en s\u00ed eran un documento, un resto del pasado que se deb\u00eda conservar para que hoy y en el futuro se supiera lo que hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>El \u00fanico defecto a esa argumentaci\u00f3n es que, a fecha de hoy, tampoco parece que se han hecho esfuerzos demasiado notables para hacer visible a nuestra generaci\u00f3n, y a las futuras, el significado hist\u00f3rico de ese impresionante edificio, ejemplo local de la Arquitectura de corte fascista, que rodea esa bonita plaza bilba\u00edna junto al Hotel Carlton, la estatua de Jos\u00e9 Antonio de Aguirre -primer presidente del primer gobierno aut\u00f3nomo vasco en plena guerra civil- y otros emblem\u00e1ticos edificios como el palacio de V\u00edctor Ch\u00e1varri, un capit\u00e1n de empresa, uno de los amos, del, para muchos, l\u00fagubre y duro Bilbao de la Industrializaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Volviendo al caso de la Caseta Real de Ba\u00f1os de La Concha, tambi\u00e9n carente, hoy por hoy, de toda explicaci\u00f3n coherente sobre su valor hist\u00f3rico, por un lado se deber\u00eda restaurar, al menos, uno de sus escudos tal y como era cuando serv\u00eda de vestidor playero a la familia real espa\u00f1ola, mantener el otro con la corona republicana que, al parecer, sobrevivi\u00f3 a la purga franquista y, finalmente, redactar un sencillo pero instructivo y bien documentado texto -en los idiomas que fuera pertinente- explicando todos esos avatares: la ca\u00edda de la monarqu\u00eda en 1931, la incautaci\u00f3n republicana de todos sus bienes y el resellado -por as\u00ed decirlo- de los mismos con los s\u00edmbolos republicanos, la supervivencia de ese s\u00edmbolo republicano en la Espa\u00f1a franquista, etc, etc&#8230;<\/p>\n<p>Puede que algunos encuentren discutible ese criterio -pol\u00e9mica, como acabamos de ver en el caso de Bilbao, no suele faltar con estos temas-, sin embargo lanz\u00f3 una \u00faltima reflexi\u00f3n acerca de dejar estas cosas como est\u00e1n, sin placa, sin explicaciones, o mutil\u00e1ndolas: si suprimi\u00e9ramos toda la arquitectura que no nos gusta, que choca con la manera de ver las cosas mayoritariamente aceptada en nuestras sociedades democr\u00e1ticas, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda con el conjunto monumental del centro de la capital de Estados Unidos?. Como se puede apreciar echando un vistazo a la imagen que cierra este art\u00edculo, sacada de parte de la fachada de los Archivos Nacionales de esa naci\u00f3n que dice ser la mayor democracia del Mundo, no hay mucho que separe a esos elementos arquitect\u00f3nicos de los erigidos, m\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca, por reg\u00edmenes totalitarios o paratotalitarios, como el fascista -que plag\u00f3 Roma de estructuras y placas, algunas de ellas a\u00fan visibles-, el franquista que dej\u00f3, entre otros, en pie el edificio de la plaza Moy\u00faa del que acabo de hablar o, supuestamente en el extremo ideol\u00f3gico opuesto, el Stalinismo&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-167\" title=\"Detalle de la fachada de los Archivos Nacionales de EE.UU. en Washington D. C. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"209\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario.jpg 1488w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario-300x210.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario-768x537.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Copia-de-Washington-totalitario-1024x716.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Vistas as\u00ed las cosas quiz\u00e1s lo m\u00e1s inteligente, instructivo y barato resulta, en efecto, seguir, por ejemplo, la pol\u00edtica del Ayuntamiento de Par\u00eds. Es decir: la de dar explicaciones escritas sobre cada edificio con valor hist\u00f3rico, por qu\u00e9 lleg\u00f3 a existir, c\u00f3mo sobrevivi\u00f3 y qu\u00e9 significaba.<\/p>\n<p>Historiadores preparados para hacer ese trabajo no faltan. Como espera estar demostr\u00e1ndolo semana a semana esta p\u00e1gina.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Los cauces a trav\u00e9s de los que se encuentra un tema con el que llenar esta p\u00e1gina de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos, cada lunes, son, a veces, de lo m\u00e1s inesperado. 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