{"id":1616,"date":"2018-06-18T11:46:18","date_gmt":"2018-06-18T09:46:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1616"},"modified":"2018-06-18T11:46:18","modified_gmt":"2018-06-18T09:46:18","slug":"de-la-fabricacion-de-hechos-historicos-la-imaginada-muerte-de-la-senorita-jane-mccrae-a-d-1777","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/06\/18\/de-la-fabricacion-de-hechos-historicos-la-imaginada-muerte-de-la-senorita-jane-mccrae-a-d-1777\/","title":{"rendered":"De la fabricaci\u00f3n de hechos hist\u00f3ricos. La imaginada muerte de la se\u00f1orita Jane McCrae (A. D. 1777)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"La muerte de Jane McCrea, por John Vanderlyn (1804). Licencia CC\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1617\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/The_Death_of_Jane_McCrea_John_Vanderlyn_1804_crop-300x256.jpg\" alt=\"the_death_of_jane_mccrea_john_vanderlyn_1804_crop\" width=\"300\" height=\"256\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/The_Death_of_Jane_McCrea_John_Vanderlyn_1804_crop-300x256.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/The_Death_of_Jane_McCrea_John_Vanderlyn_1804_crop-768x655.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/The_Death_of_Jane_McCrea_John_Vanderlyn_1804_crop-628x535.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/The_Death_of_Jane_McCrea_John_Vanderlyn_1804_crop.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>No es \u00e9ste un art\u00edculo muy original. No al menos si lo consideramos como candidato a ser incluido en una lista de grandes descubrimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>En efecto, ya hace bastantes a\u00f1os, all\u00e1 por la oscura d\u00e9cada de los noventa del siglo XX, un pol\u00e9mico historiador brit\u00e1nico, Simon Schama, se hab\u00eda internado en el curioso territorio en el que nos internaremos hoy con este nuevo correo de la Historia.<\/p>\n<p>Es decir, en el de analizar el valor hist\u00f3rico de las pinturas de ese g\u00e9nero llamado, precisamente, \u201chist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Schama era verdaderamente agudo. Aunque le cost\u00f3 no pocas cr\u00edticas, especialmente por parte de cierto \u201cestablishment\u201d acad\u00e9mico sumido en la ortodoxia de algunas escuelas historiogr\u00e1ficas. En este caso, sobre todo, la de los f\u00e9rreos historiadores marxistas, para los cuales no hay hechos relevantes m\u00e1s all\u00e1 de los que explican la Historia como un conflicto de clases y se basan, sobre todo, y ante todo, en los datos de tipo econ\u00f3mico, material.<\/p>\n<p>Las incursiones de Schama en el terreno de lo que pretend\u00eda contar un cuadro de g\u00e9nero hist\u00f3rico (en ese caso las distintas interpretaciones pict\u00f3ricas de la muerte del general Wolfe durante la Guerra de los Siete A\u00f1os, a mediados del XVIII) eran, desde luego, demasiado para tan estrecho enfoque de esa aventura humana que llamamos \u201cHistoria\u201d como lo era, y lo es, el de la escuela hist\u00f3rica marxista.<\/p>\n<p>Eso, sin embargo, no quita para que el trabajo de Schama abriera una interesante l\u00ednea de acceso al pasado. Incluso pese a su algo descarada indiferencia a la hora de mezclar Literatura e Historia. Hasta el punto de que sus ensayos fueron publicados en Espa\u00f1a en una colecci\u00f3n de Anagrama dedicada a editar s\u00f3lo novelas\u2026<\/p>\n<p>Hechas estas advertencias, aun as\u00ed, sigue siendo m\u00e1s que interesante -y \u00fatil- ese desaf\u00edo lanzado por Simon Schama acerca de lo que nos pueden contar sobre la Historia determinados objetos -nada inocentes- como los cuadros llamados \u201chist\u00f3ricos\u201d.<\/p>\n<p>Con respecto a los que se pintaron sobre la muerte del general Wolfe, me remito a lo que Schama contaba en su ensayo \u201cCertezas absolutas\u201d, ya publicado, como he dicho, en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Con respecto a otros cuadros muy similares hablar\u00e9 yo hoy algo m\u00e1s. Como es l\u00f3gico. El que me interesa especialmente es el titulado \u201cLa masacre de Jane McCrae\u201d.<\/p>\n<p>Es un cuadro bastante conocido en el mundo anglosaj\u00f3n. Especialmente en el de Norteam\u00e9rica. De hecho, ha servido incluso para ilustrar la portada de ediciones de obras tan famosas como \u201cEl \u00faltimo mohicano\u201c\u2026<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente ese cuadro trata de representar la supuesta muerte de la se\u00f1orita Jane McCrae (o McCrea) a manos de dos \u201csalvajes\u201d. Es decir, de lo que la correcci\u00f3n pol\u00edtica llama hoy d\u00eda \u201cnativos americanos\u201d. Concretamente eran de la naci\u00f3n Hur\u00f3n.<\/p>\n<p>El cuadro pretende, ante todo, hacer sangre -en sentido m\u00e1s figurado que literal- de las atrocidades cometidas por esa naci\u00f3n que permaneci\u00f3 leal, durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, a la corona brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>A ese respecto el cuadro, fechado en 1804, ser\u00eda propaganda de guerra cien por cien eficaz. Por supuesto todo en \u00e9l -la posici\u00f3n de las figuras, los colores, la expresividad de los cuerpos, el escorzo en el que est\u00e1n dispuestos\u2026- tiende a resaltar un dramatismo un tanto inveros\u00edmil -pero definitivamente funcional- que transmite un mensaje rotundo: el pueblo americano lucha contra una naci\u00f3n europea opresora (Gran Breta\u00f1a) que no duda en actuar con un vergonzoso salvajismo. Vuelto incluso contra indefensas mujeres como la se\u00f1orita Jane McCrae, que es la figura central -y v\u00edctima principal- de este cuadro de g\u00e9nero hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el relato asociado a este cuadro, en el verano del a\u00f1o 1777, en el marco de los combates entre las fuerzas brit\u00e1nicas y los rebeldes independentistas norteamericanos, la se\u00f1orita McCrae habr\u00eda sido asaltada por indios salvajes al servicio de los brit\u00e1nicos, asesinada y, tras esto, se le habr\u00eda arrancado la cabellera.<\/p>\n<p>En definitiva, nada raro en las guerras desarrolladas en Norteam\u00e9rica, donde como sabemos gracias a refinados estudios sobre esos episodios como los de Armstrong Starkey, los colonos europeos (franceses, holandeses, brit\u00e1nicos\u2026) ofrec\u00edan primas por cada enemigo abatido. Algo certificado, precisamente, por las cabelleras que los auxiliares indios presentaban ante los blancos con los que estaban aliados. Las de mujeres, como pod\u00eda ser el caso de la se\u00f1orita McCrae, eran verdaderamente apreciadas en ese negocio de primas ofrecidas por cada enemigo eliminado.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, lo que cuenta ese cuadro, no ser\u00eda sino una visi\u00f3n algo melodram\u00e1tica -al gusto de la \u00e9poca en la que fue pintado- de hechos muy reales. Casi cotidianos en la frontera norteamericana desde que los colonos blancos se instalan en ella, a principios del siglo XVII.<\/p>\n<p>Sin embargo, parece ser que ese supuesto hecho hist\u00f3rico no fue as\u00ed. En efecto, sesudos estudios como el de Brendan Morrissey sobre la Guerra de Independencia de Estados Unidos, indican que la muerte de la se\u00f1orita McCrae dista mucho de haber sido tal y como la relata ese famoso cuadro.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Su cad\u00e1ver fue exhumado y se comprob\u00f3 que no hab\u00eda la menor se\u00f1al de que se le hubiera arrancado la cabellera.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, se acab\u00f3 comprobando tambi\u00e9n que, en realidad, la se\u00f1orita McCrae hab\u00eda muerto a causa de un disparo fortuito. Al parecer realizado por una avanzadilla del Ej\u00e9rcito Continental de l\u00ednea desplegado por los rebeldes americanos, que abri\u00f3 fuego sobre nativos americanos que, en efecto, como en el cuadro, rodeaban en esos momentos a la desdichada Jane McCrae. Aunque con intenciones totalmente diferentes a las que nos relata esa famosa pintura: en realidad estaban all\u00ed para servir como gu\u00edas y escoltas de la se\u00f1orita McCrae que, como ellos, tambi\u00e9n era leal a la corona brit\u00e1nica\u2026<\/p>\n<p>Esos hechos comprobados, sin embargo, con el tiempo, no impidieron que esa muerte -una m\u00e1s de las producidas en la Am\u00e9rica inglesa en 1777- se convirtiera en un hecho heroico y dram\u00e1tico que, en realidad, seg\u00fan todos los indicios, jam\u00e1s tuvo lugar pero que para la naciente naci\u00f3n estadounidense -o al menos para sus tutores intelectuales- <em>ten\u00eda <\/em>que haber ocurrido, porque as\u00ed lo demandaba el relato que necesitaba esa joven naci\u00f3n para consolidarse como tal\u2026<\/p>\n<p>\u00c9ste, aunque muy esbozado, parece haber sido el proceso con el que se fabric\u00f3 ese hecho hist\u00f3rico irreal. Es decir: deformando los verdaderos hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Una enrevesada cuesti\u00f3n que nos ense\u00f1a algo fundamental. Sobre todo, que, una vez m\u00e1s, no es cierta esa manida frase de \u201cla Historia la escriben los vencedores\u201d. Al contrario, la Historia es lo que escriben los historiadores. Algo que se basa en un trabajo casi detectivesco -como bien lo revelan los trabajos del profesor Carlo Ginzburg a ese respecto- que nada tiene que ver con mistificaciones y fabulaciones como la que se hizo sobre la supuesta muerte de Jane McCrae en el agitado verano de 1777.<\/p>\n<p>Una falacia hist\u00f3rica desmontada, precisamente, gracias al trabajo de historiadores que no tuvieron reparo en desvanecer ese mito.<\/p>\n<p>A pesar de que ya hab\u00eda ascendido al pedestal glorioso de los cuadros hist\u00f3ricos y la propaganda pol\u00edtica y b\u00e9lica de la que se ha convertido en una de las naciones m\u00e1s poderosas del Mundo\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No es \u00e9ste un art\u00edculo muy original. 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