{"id":1620,"date":"2018-06-25T11:31:35","date_gmt":"2018-06-25T09:31:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1620"},"modified":"2018-06-25T11:31:35","modified_gmt":"2018-06-25T09:31:35","slug":"la-espia-que-no-nos-amo-la-guerra-de-independencia-espanola-y-el-cine-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/06\/25\/la-espia-que-no-nos-amo-la-guerra-de-independencia-espanola-y-el-cine-historico\/","title":{"rendered":"La esp\u00eda que no nos am\u00f3. La Guerra de Independencia espa\u00f1ola y el Cine hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"Caratula de la edici\u00f3n en DVD de &quot;La esp\u00eda de Castilla&quot; (1937)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1621\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/Car\u00e1tula-de-La-Esp\u00eda-de-Castilla-210x300.jpg\" alt=\"caratula-de-la-espia-de-castilla\" width=\"210\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/Car\u00e1tula-de-La-Esp\u00eda-de-Castilla-210x300.jpg 210w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/06\/Car\u00e1tula-de-La-Esp\u00eda-de-Castilla.jpg 343w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/>El correo de la Historia de esta semana ha surgido de una pregunta que me hicieron a ra\u00edz de la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la Batalla de Vitoria, que tuvo lugar en el fin de semana del 17 al 19 de junio de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>La pregunta en cuesti\u00f3n, vino de una de las reconstructoras que particip\u00f3 en el evento en funciones de esp\u00eda infiltrada en la claudicante y fugitiva corte del rey Jos\u00e9 I Bonaparte. Era una pregunta relativamente sencilla: \u201cpero \u00bfno se ha hecho ninguna pel\u00edcula sobre la Batalla de Vitoria?\u201d.<\/p>\n<p>La respuesta a esa pregunta, como vamos a ver, no es tan sencilla. Pero no por eso, creo, ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil de comprender.<\/p>\n<p>Ciertamente se han hecho muchas pel\u00edculas -y similares- sobre la Guerra de Independencia espa\u00f1ola. Unos acontecimientos tan \u00e9picos no pod\u00edan dar para menos. Desde hace a\u00f1os tengo en mi biblioteca un voluntarioso libro, firmado por Jes\u00fas Maroto, que demuestra que el cat\u00e1logo de pel\u00edculas sobre el tema es, en efecto, largo.<\/p>\n<p>Ahora bien, sin embargo la lista de pel\u00edculas sobre la Batalla de Vitoria, una de las m\u00e1s relevantes no s\u00f3lo de la Guerra de Independencia espa\u00f1ola, sino de todas las llamadas \u201cguerras napole\u00f3nicas\u201d, es mucho m\u00e1s corta.<\/p>\n<p>De hecho, s\u00f3lo hay una cinta que la toma como eje central de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Se trata de \u201cLa esp\u00eda de Castilla\u201d. Una mezcla de pel\u00edcula musical y melodrama que data del a\u00f1o 1937, cuando Espa\u00f1a viv\u00eda precisamente una de sus mayores tragedias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>\u201cLa esp\u00eda de Castilla\u201d es un prototipo de comedia musical norteamericana de la \u00e9poca de los llamados \u201cDark thirties\u201d. Los \u201coscuros 30\u201d que hab\u00edan seguido a los \u201clocos a\u00f1os 20\u201d. Entonces el atribulado p\u00fablico estadounidense necesitaba de producciones as\u00ed. Unas que hoy -salvo que se padezcan extra\u00f1as aficiones est\u00e9ticas- nos resultan un tanto cargantes, anticuadas y de escaso valor como entretenimiento, pero que en aquellos a\u00f1os desesperados, de Gran Depresi\u00f3n, de amenazas de una nueva guerra mundial\u2026 eran imprescindibles para ese gran p\u00fablico, que apenas ten\u00eda otra v\u00eda de escape de una realidad cotidiana bastante poco esperanzadora.<\/p>\n<p>En el caso de \u201cLa esp\u00eda de Castilla\u201d resulta dif\u00edcil saber qu\u00e9 pretend\u00edan exactamente sus autores (directores, productores, guionistas\u2026) al manufacturar una pel\u00edcula como \u00e9sta, en la que se cantaba, mal que bien, la gesta de un t\u00edpico t\u00f3pico \u201cpueblo espa\u00f1ol\u201d por librarse de las cadenas que trataba de imponerle el imperio napole\u00f3nico. Como se deja ver en una alegor\u00eda apote\u00f3sica que ocupa las escenas finales de esta pel\u00edcula.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed tal vez se podr\u00eda apostar a que la pel\u00edcula, aparte de entretenimiento al uso para ese atribulado gran p\u00fablico de los \u201coscuros 30\u201d, trataba, en realidad, de hacer propaganda entre los norteamericanos en favor del Gobierno espa\u00f1ol. En ese momento debati\u00e9ndose en el ecuador de una cruenta guerra civil provocada por una sublevaci\u00f3n de parte de su Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Esa valoraci\u00f3n de la pel\u00edcula encaja con gran parte de la propaganda de guerra de ese gobierno espa\u00f1ol, en la que incluso firmas tan autorizadas como la de Antonio Machado, presentaban ese conflicto como la lucha del pueblo espa\u00f1ol contra una invasi\u00f3n de fascistas italianos y alemanes ayudados por aliados locales.<\/p>\n<p>Al margen de esta posible valoraci\u00f3n pol\u00edtica, lo cierto es que \u201cLa esp\u00eda de Castilla\u201d daba una visi\u00f3n de lo que hab\u00eda sido la Batalla de Vitoria ciertamente \u201csui g\u00e9neris\u201d.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, fuera cual fuera su voluntad pol\u00edtica oculta (si es que la ten\u00eda), abundaba en una serie de t\u00f3picos sobre un supuesto \u201ccar\u00e1cter nacional\u201d (en este caso el espa\u00f1ol) que uno de nuestros historiadores de mayor prestigio internacional -Julio Caro Baroja- desmentir\u00eda algunos a\u00f1os despu\u00e9s en uno de sus ensayos.<\/p>\n<p>Es decir, la protagonista de la pel\u00edcula recorr\u00eda Espa\u00f1a de arriba abajo y lo \u00fanico que se ve\u00eda era, siempre o casi siempre, una tierra \u00e1rida y pedregosa y, en los n\u00facleos urbanos, flamenco, mucho \u201ctablao\u201d flamenco por doquier. No importaba si se trataba de Madrid o\u2026 de la mism\u00edsima Vitoria, donde esas cosas, ya se sabe, nunca gozaron de mucho predicamento ni tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s la pel\u00edcula era relativamente generosa con los hechos hist\u00f3ricos. Incluso podr\u00edamos decir que bastante veraz, para ser una producci\u00f3n musical de los a\u00f1os 30. As\u00ed, en la pel\u00edcula se ve\u00eda a los espa\u00f1oles reaccionar contra los abusos napole\u00f3nicos a partir de las llamadas abdicaciones de Bayona -en las que se atribu\u00eda\u00a0 a Fernando VII un papel m\u00e1s airoso del que en realidad tuvo-, enfrentarse sin apenas recursos contra el Ej\u00e9rcito napole\u00f3nico y, posteriormente, ir venci\u00e9ndolo -tras una serie de batallas que la pel\u00edcula recuerda- gracias a la llegada de los que s\u00f3lo se identifica -es de suponer que para irritaci\u00f3n de escoceses y galeses- como \u201clos ingleses\u201d. Con un hier\u00e1tico Lord Wellington a la cabeza que, por cierto, recibe en la pel\u00edcula ese t\u00edtulo tiempo antes de que se le otorgue en realidad.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como se llega a la Batalla de Vitoria que culmina, seg\u00fan el guion de \u201cLa esp\u00eda de Castilla\u201d, con la derrota napole\u00f3nica en Espa\u00f1a mediante un ardid en el que la protagonista juega un papel estelar, consiguiendo -gracias a la astucia de Lord Wellington- invertir la proporci\u00f3n de fuerzas a favor de los aliados. Grupo en el que -cosa rara en una producci\u00f3n anglosajona al uso- los espa\u00f1oles gozan de una digna representaci\u00f3n c\u00edvico-militar. Empezando por la bella protagonista que, afortunadamente, se salta todos los c\u00e1nones t\u00f3picos sobre las bellezas espa\u00f1olas morenas, salvajes y con navaja en la liga\u2026<\/p>\n<p>Ese escaso cat\u00e1logo ser\u00eda, pues, la respuesta a la pregunta que se me hizo sobre si hab\u00eda alguna pel\u00edcula sobre la Batalla de Vitoria.<\/p>\n<p>Falta en \u00e9l, evidentemente, una gran producci\u00f3n como las que en su d\u00eda tuvieron Austerlitz y Waterloo, que dieron lugar a un par de impresionantes pel\u00edculas -cada una en el estilo de su propia \u00e9poca, los cincuenta y los setenta del siglo XX- sobre esas dos grandes batallas a las que perfectamente se puede (y se debe) equiparar la de Vitoria.<\/p>\n<p>La ausencia de esa pel\u00edcula -o de series de Televisi\u00f3n sobre ese hecho o sobre Bail\u00e9n y muchas otras batallas como la de La Coru\u00f1a o San Marcial- s\u00f3lo demuestra, una vez m\u00e1s, que Espa\u00f1a acumula un notorio d\u00e9ficit en sus cuentas. No s\u00f3lo en las econ\u00f3micas, sino en las de su imagen de respetabilidad internacional que -como sabe cualquier economista sensato- es lo primero que se necesita para tener verdadero \u00e9xito en lo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En suma, la respuesta a la pregunta de si existen, o no, pel\u00edculas sobre la Batalla de Vitoria, nos lleva -otra vez- a un lugar com\u00fan muy habitual en Espa\u00f1a, por desgracia para los que llevamos ese pasaporte por el Mundo. A saber: ese pa\u00eds lleva un retraso de, por lo menos, veinte a\u00f1os con respecto al n\u00facleo duro del llamado Primer Mundo. Las consecuencias de ese hecho bastante funesto son, en gran medida, la inc\u00f3moda realidad cotidiana con la que tropezamos -muy a menudo- cada d\u00eda\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El correo de la Historia de esta semana ha surgido de una pregunta que me hicieron a ra\u00edz de la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la Batalla de Vitoria, que tuvo lugar en el fin de semana del 17 al 19 de junio de este a\u00f1o. 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