{"id":1624,"date":"2018-07-02T11:30:16","date_gmt":"2018-07-02T09:30:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1624"},"modified":"2022-04-16T14:35:19","modified_gmt":"2022-04-16T12:35:19","slug":"hagan-sitio-hagan-sitio-la-crisis-del-aquarius-ficcion-historia-y-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/07\/02\/hagan-sitio-hagan-sitio-la-crisis-del-aquarius-ficcion-historia-y-realidad\/","title":{"rendered":"\u00a1Hagan sitio! \u00a1Hagan sitio! La crisis del Aquarius. Ficci\u00f3n, Historia y realidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"Car\u00e1tula de la pel\u00edcula de 1973 basada en la novela &quot;\u00a1Hagan sitio! \u00a1Hagan sitio!&quot;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1626\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/07\/Car\u00e1tula-de-la-pel\u00edcula-de-1973-basada-en-la-novela-\u00a1Hagan-sitio-\u00a1Hagan-sitio-237x300.jpg\" alt=\"caratula-de-la-pelicula-de-1973-basada-en-la-novela-hagan-sitio-hagan-sitio\" width=\"237\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/07\/Car\u00e1tula-de-la-pel\u00edcula-de-1973-basada-en-la-novela-\u00a1Hagan-sitio-\u00a1Hagan-sitio-237x300.jpg 237w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/07\/Car\u00e1tula-de-la-pel\u00edcula-de-1973-basada-en-la-novela-\u00a1Hagan-sitio-\u00a1Hagan-sitio-497x628.jpg 497w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/07\/Car\u00e1tula-de-la-pel\u00edcula-de-1973-basada-en-la-novela-\u00a1Hagan-sitio-\u00a1Hagan-sitio.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/>Incluso para los historiadores -que se supone vivimos mirando siempre al pasado- resulta muy dif\u00edcil sustraerse a la en\u00e9sima -pero no por eso menos grave- crisis de refugiados que est\u00e1 conmoviendo desde hace casi dos semanas los pilares de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>El detonante de la misma, como ya sabr\u00e1n, ha sido el -por desgracia- hoy famoso nav\u00edo <em>Aquarius<\/em>, que, transportando una carga de emigrantes subsaharianos, ha sido rechazado en puertos de la Uni\u00f3n Europea. En concreto los italianos (por orden de su gobierno) y recibido finalmente en puertos espa\u00f1oles. Tambi\u00e9n por orden del nuevo gobierno de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esto ha llevado a diversos encontronazos entre el presidente espa\u00f1ol y el italiano a cuenta de esta cuesti\u00f3n, por el airado papel en el que Espa\u00f1a estaba dejando a Italia.<\/p>\n<p>La cosa ha adquirido tal cariz de gravedad, que este jueves pasado se discut\u00eda acaloradamente en Bruselas sobre esta cuesti\u00f3n en una reuni\u00f3n del m\u00e1s alto nivel, con la presencia de la siempre conspicua canciller alemana, el presidente de la Rep\u00fablica francesa y los dirigentes de los dem\u00e1s estados socios implicados.<\/p>\n<p>El resultado de esos debates y reuniones, como -por desgracia- es habitual en estos casos, ha resultado bastante poco claro. Con un lenguaje sinuoso, se ha hablado de arreglar el problema, pero, como es habitual en lo que esos dirigentes hacen finalmente p\u00fablico, la cuesti\u00f3n ha quedado b\u00e1sicamente como estaba.<\/p>\n<p>En pocas palabras: la todav\u00eda opulenta Europa se niega a recibir refugiados. Y si lo hace es con muchas restricciones, en unas condiciones que no son precisamente para dar a ninguno de sus responsables un premio N\u00f3bel de la Paz y, finalmente, lo que quiera que se haga, se har\u00e1 con la cerrada oposici\u00f3n de los partidos populistas y xen\u00f3fobos que, como la Liga Norte italiana (impulsora de la crisis con sus negativas al <em>Aquarius<\/em>) empiezan a ocupar, de manera preocupante para los amantes de la democracia a la europea, el espacio pol\u00edtico de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, lo cierto es que para los historiadores actuales que, al fin y al cabo, somos, en general, gente apacible, aburguesada y de tendencias pol\u00edticas m\u00e1s bien liberales, el panorama que ha dibujado esta en\u00e9sima crisis de refugiados africanos, no puede, en efecto, ser m\u00e1s preocupante. Y lo peor es que ya estaba anunciado. Y desde hace tiempo.<\/p>\n<p>En efecto. Se ha escrito poco desde el punto de vista de la Historia general (otra cosa es desde el de la Historia de las religiones) sobre los profetas y su especial don. Y es una l\u00e1stima porque, en efecto, incluso m\u00e1s all\u00e1 de las p\u00e1ginas de libros sagrados como la Biblia, hay gentes dotadas si no del don de la profec\u00eda en t\u00e9rminos estrictamente religiosos, s\u00ed de cierta clarividencia con respecto al curso que pueden seguir los acontecimientos en cuesti\u00f3n de pocos a\u00f1os, de d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Ese extra\u00f1o honor se puede atribuir, durante los \u00faltimos 150 a\u00f1os, a los llamados escritores de ciencia-ficci\u00f3n. No creo que sea necesario recurrir, una vez m\u00e1s, al ya muy comentado talento de Julio Verne. Capaz de imaginar, a mediados del siglo XIX, bastantes cosas que luego se han ido convirtiendo en una realidad cotidiana. Es un ejemplo evidente.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s menos evidente, por menos comentado, es el caso de Ray Bradbury, que vivi\u00f3 y escribi\u00f3 m\u00e1s o menos un siglo despu\u00e9s de Verne. A mediados del XX. Si han le\u00eddo su \u201cFahrenheit 451\u201d, quiz\u00e1s ya sepan de qu\u00e9 habl\u00f3. Bradbury intuy\u00f3 a mediados de los a\u00f1os 50 del siglo pasado, una sociedad ensimismada, idiotizada por la incapacidad de cultivar el acto -tan natural, tan humano despu\u00e9s de todo- de leer.<\/p>\n<p>El entretenimiento que daba antes la lectura, hab\u00eda sido sustituido en esa sociedad imaginada por Bradbury, por gentes que se divierten s\u00f3lo con peque\u00f1os auriculares acoplados a sus orejas, donde escuchan una m\u00fasica insulsa y bastante banal. Otra de las fuentes de entretenimiento en esa sociedad dist\u00f3pica, es una Televisi\u00f3n omnipresente en cada rinc\u00f3n de la casa a trav\u00e9s de distintos monitores que ocupan paredes enteras, donde una sedicente familia televisiva organiza vacuos debates para entretener a un p\u00fablico embobado con el que interact\u00faan falsamente.<\/p>\n<p>Seguro que todo esto les suena. Y no precisamente por haberlo visto en la pantalla de un cine\u2026 Bien, pues no es lo \u00fanico que les deber\u00eda sonar de d\u00e9cadas antes.<\/p>\n<p>Otra novela similar a \u201cFahrenheit 451\u201d, escrita como ella a mediados del siglo XX, describ\u00eda con bastante precisi\u00f3n lo que ahora mismo estamos viviendo.<\/p>\n<p>Su t\u00edtulo era \u201c\u00a1Hagan sitio! \u00a1Hagan sitio!\u201d y su autor era Harry Harrison. La novela describ\u00eda un mundo hipersuperpoblado -el nuestro, el de comienzos del siglo XXI- en el que los recursos materiales, por tanto, eran cada vez m\u00e1s escasos.<\/p>\n<p>La cosa llegaba -en esa ficci\u00f3n- al punto en el que ni siquiera los pa\u00edses ricos hab\u00edan sido capaces de mantener un sistema de bienestar para la mayor parte de sus ciudadanos.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n, de hecho, transcurre en unos Estados Unidos donde el panorama es el de cualquier pa\u00eds de esos que ahora describimos como \u201cdel Tercer Mundo\u201d o subdesarrollados.<\/p>\n<p>El escenario principal es una Nueva York donde, salvo por unas cuantas jaulas de oro para los cada vez m\u00e1s escasos millonarios, el resto de la poblaci\u00f3n vive en unas condiciones efectivamente tercermundistas.<\/p>\n<p>La trama de la novela gira en torno a un misterio polic\u00edaco, propio de la novela negra, pero sobre ese decorado se despliega una sociedad en la que esos escasos millonarios viven en torres de estilo neofeudal, similares a castillos medievales. No por un capricho est\u00e9tico, sino para defenderse mejor de una poblaci\u00f3n empobrecida que no tiene demasiadas estructuras pol\u00edticas en la cabeza -el empobrecimiento social parece haber empezado por ah\u00ed, por empobrecer la mente colectiva-, pero que, impulsada por el hambre, por lo poco que tiene que perder, tiende a amotinarse y causar disturbios cada vez m\u00e1s numerosos. A duras penas controlados por una raqu\u00edtica l\u00ednea de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La de unos cuerpos de Polic\u00eda cada vez m\u00e1s represivos, integrados por profesionales que s\u00f3lo est\u00e1n un poco mejor situados en esta terrible escala social con respecto a esas masas cada vez m\u00e1s desesperadas y hambrientas. Unas que viven lejos, muy lejos de la verdadera comida -reservada para esa clase de millionarios neofeudales y sus harenes particulares- y son alimentados con un producto sint\u00e9tico, el Soylent, que guarda la clave -terrible clave- de la trama de asesinato de la novela y explica, a su vez, en qu\u00e9 clase de mundo monstruoso se ha convertido ese que Harrison -con buen criterio- no sit\u00faa en un futuro muy lejano, sino pr\u00e1cticamente a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>El nivel de acierto de \u201c\u00a1Hagan sitio! \u00a1Hagan sitio!\u201d es, por desgracia, bastante elevado. El empobrecimiento de las clases medias es ya hoy una realidad patente en nuestras sociedades. Tambi\u00e9n lo es el descenso de la calidad de lo que comemos -aunque no al nivel escalofriante del Soylent- y que la comida de calidad -biol\u00f3gica- es casi un capricho para ricos.<\/p>\n<p>Desde luego, Harrison tambi\u00e9n acertaba con el problema de la superpoblaci\u00f3n, que no ha parado de multiplicarse exponencialmente desde que \u00e9l contemplaba esa problem\u00e1tica hace 50 a\u00f1os. Tampoco ha dejado de acertar en las consecuencias que esa superpoblaci\u00f3n iba a tener para una sociedad administrada seg\u00fan los criterios de grandes empresas, como la que fabrica el Soylent: cada palo -por as\u00ed decirlo- deb\u00eda aguantar su vela y a quien le fuera mal seg\u00fan los dictados del mercado controlado por esas grandes empresas, pues\u2026 mala suerte.<\/p>\n<p>S\u00f3lo les quedar\u00eda tratar de asaltar los pocos pa\u00edses europeos que a\u00fan manten\u00edan cierto nivel de bienestar -en este caso, por ejemplo, una Dinamarca encerrada tras alambradas y legiones de guardias fronterizos con \u00f3rdenes de tirar a matar- o, por lo menos, a los antiguos pa\u00edses ricos donde, mal que bien, se distribu\u00eda Soylent a las hambrientas masas aut\u00f3ctonas.<\/p>\n<p>Seguro que todo esto les suena, \u00bfverdad? Y no, no es porque han visto la pel\u00edcula \u201cCuando el destino nos alcance\u201d, que en los a\u00f1os setenta del siglo pasado populariz\u00f3 la novela de Harry Harrison.<\/p>\n<p>\u00bfFue \u201c\u00a1Hagan sitio! \u00a1Hagan sitio!\u201d una novela prof\u00e9tica? Creo que en parte s\u00ed. Pero tambi\u00e9n creo que todav\u00eda estamos a tiempo para hacer que s\u00f3lo sea una novela de ciencia-ficci\u00f3n m\u00e1s\u2026 que es lo que deber\u00eda ser en un mundo que realmente funcionase adecuadamente y no de acuerdo a una econom\u00eda tan depredadora como suicida si la contemplamos en perspectiva hist\u00f3rica.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Incluso para los historiadores -que se supone vivimos mirando siempre al pasado- resulta muy dif\u00edcil sustraerse a la en\u00e9sima -pero no por eso menos grave- crisis de refugiados que est\u00e1 conmoviendo desde hace casi dos semanas los pilares de la Uni\u00f3n Europea. 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