{"id":1655,"date":"2018-08-06T11:30:01","date_gmt":"2018-08-06T09:30:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1655"},"modified":"2018-08-06T11:30:01","modified_gmt":"2018-08-06T09:30:01","slug":"palabras-con-historia-dejar-en-la-estacada-fuenterrabia-en-1638","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/08\/06\/palabras-con-historia-dejar-en-la-estacada-fuenterrabia-en-1638\/","title":{"rendered":"Palabras con Historia. \u201cDejar en la estacada\u201d. Fuenterrab\u00eda en 1638\u2026"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Fuenterrab\u00eda en 1640, por Leonardus Ferraris\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1656\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/08\/Fuenterrab\u00eda-en-1640-por-Leonardo-Ferraris-300x262.jpg\" alt=\"fuenterrabia-en-1640-por-leonardo-ferraris\" width=\"300\" height=\"262\" \/>Este a\u00f1o se cumplen 380 a\u00f1os del asedio a Fuenterrab\u00eda. Todo aquello ocurri\u00f3, en efecto, en el verano del a\u00f1o 1638.<\/p>\n<p>Aquella fue una gran batalla de la llamada Guerra de los Treinta A\u00f1os que, de haber ocurrido al otro lado de los Pirineos, y ser una derrota de Felipe IV o de Carlos II, ser\u00eda hoy m\u00e1s conocida.<\/p>\n<p>Pero no fue as\u00ed, de ah\u00ed que, pese a notorios esfuerzos en a\u00f1os anteriores, ese hecho siga siendo bastante desconocido. Como muchos otros de nuestra Historia que se debaten entre el negro olvido y la deformaci\u00f3n que los convierte en historietas tragic\u00f3micas m\u00e1s que en Historia.<\/p>\n<p>Este nuevo correo de la Historia, seguramente, no invertir\u00e1 esa tendencia (mejores ocasiones habr\u00e1 de hacerlo, probablemente) pero eso no quita para recordar, aunque s\u00f3lo sea una \u00ednfima parte de aquellos hechos. Sobre todo, por el modo en el que nos explican el verdadero significado de una expresi\u00f3n que utilizamos, todav\u00eda, a menudo.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n en concreto es \u201cdejar en la estacada\u201d. Curiosamente el sentido que se da a la frase hoy d\u00eda es peyorativo, significando que alguien ha dejado a otro, u otros, en una situaci\u00f3n apurada, desentendi\u00e9ndose de cu\u00e1les puedan ser las consecuencias de esa deserci\u00f3n.<\/p>\n<p>En origen, la expresi\u00f3n ten\u00eda un alcance y un significado muy diferente. Eso queda bastante claro en las cr\u00f3nicas del Gran Asedio a Hondarribia de ese verano del a\u00f1o 1638.<\/p>\n<p>En la de Antonio Bernal de O\u00b4Reilly, por ejemplo, se recoge que, al tomarse las disposiciones para defender la plaza, cercada entre el 1 y el 7 de julio de 1638, los hondarribiarras solicitaron al maestre de campo al mando de la defensa que se les permitiera situarse en la parte de la muralla que miraba hacia Hendaya. Es decir, hacia el reino de Francia.<\/p>\n<p>Ese sector del recinto fortificado, como indican esas mismas cr\u00f3nicas, estaba derruido y hab\u00eda sido provisionalmente protegido por medio de, precisamente, una estacada.<\/p>\n<p>Es decir, una serie de estacas, probablemente aguzadas en la punta, formando una empalizada muy similar a los fuertes que tanto hemos visto en las llamadas pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d. Unas defensas que no ser\u00edan capaces de detener un asalto con Artiller\u00eda, pero s\u00ed de frenar un ataque de Infanter\u00eda.<\/p>\n<p>Desde luego, como dicen los documentos de la \u00e9poca, se consideraba ese puesto como uno de los de mayor peligro en aquella plaza fortificada.<\/p>\n<p>Sin embargo, los hondarribiarras no pensaban en 1638 que al hacer esa petici\u00f3n se les hubiese \u201cdejado en la estacada\u201d en el sentido que damos hoy d\u00eda a esa expresi\u00f3n que, como vemos, corresponde a una cruda realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Todo lo contrario. Para los hondarribiarras, el estar en ese punto d\u00e9bil de la muralla, el que con m\u00e1s probabilidad podr\u00eda sufrir asaltos por parte de los sitiadores, era un honor. Uno de los muchos privilegios (que no derechos) de los que disfruta esa comunidad urbana en aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>En otras palabras, en pleno siglo XVII, estar en la estacada, quedarse en ella o ser dejado all\u00ed, supon\u00eda encontrarse en una situaci\u00f3n de la que sentirse orgulloso. No una en la que, como ocurre en nuestra \u00e9poca, se considerar\u00eda ser, en definitiva, v\u00edctima de una mala jugada.<\/p>\n<p>Pero hay mucho m\u00e1s contenido hist\u00f3rico que podemos recuperar gracias a esta expresi\u00f3n hoy tan devaluada.<\/p>\n<p>En efecto. Por debajo de lo que s\u00f3lo parece una an\u00e9cdota, hay, en esa frase, una realidad hist\u00f3rica mucho m\u00e1s s\u00f3lida. A saber: la que nos muestra c\u00f3mo ha evolucionado nuestra sociedad en estos 380 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como acabamos de ver, en la \u00e9poca barroca, en 1638, estar en un puesto de peligro, en una avanzada, en una estacada\u2026 supon\u00eda todo un honor. Hoy, en el a\u00f1o 2018, bien sabemos que, sin duda, se tomar\u00eda por unos est\u00fapidos o unos suicidas (o ambas cosas a la vez) a los que fueran dejados en esa situaci\u00f3n o, adem\u00e1s, solicitasen estar en ese puesto tan peligroso. Como ocurre en el caso que nos ocupa.<\/p>\n<p>Sin embargo, si ahondamos en el tejido hist\u00f3rico relacionado con esta cuesti\u00f3n, pronto descubriremos que, ni siquiera seg\u00fan nuestros baremos contempor\u00e1neos (mucho m\u00e1s materialistas) era cosa de est\u00fapidos o suicidas pedir ser dejado en la estacada.<\/p>\n<p>En efecto, en la \u00e9poca barroca ser valiente -aparte de ser algo muy valorado socialmente por s\u00ed mismo- implicaba toda una serie de recompensas contantes y sonantes. Bien fuera por medio de privilegios personales o colectivos.<\/p>\n<p>Por ejemplo, alguien que demostrase valor en una situaci\u00f3n como la planteada por el Gran Asedio de 1638, pod\u00eda obtener un t\u00edtulo nobiliario al que iban anexas tierras y otros beneficios econ\u00f3micos que permit\u00edan llevar una vida mucho m\u00e1s desahogada que la del 75% de la poblaci\u00f3n de la Europa preindustrial.<\/p>\n<p>A una comunidad que demostrase valor -por ejemplo, situ\u00e1ndose a mano armada en un puesto de gran peligro, como una estacada- se le pod\u00eda otorgar el t\u00edtulo de ciudad que, a su vez, tra\u00eda aparejadas una serie de ventajas de orden material como pod\u00eda ser el derecho a establecer determinadas ferias y mercados, exenci\u00f3n de impuestos o derecho a cobrarlos, etc\u2026<\/p>\n<p>Con el tiempo y revoluciones como la francesa de 1789, que convirtieron en derechos colectivos lo que antes eran s\u00f3lo privilegios de determinadas personas o grupos a cambio de actos de valor -como el ser dejado en una estacada- todo eso desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue como dejar a alguien en la estacada pas\u00f3 de ser una situaci\u00f3n peligrosa -pero tan honor\u00edfica como productiva- a convertirse en sin\u00f3nimo de haber sido v\u00edctima de una fea jugarreta. Pues al transformarse los privilegios en derechos naturales y colectivos, evidentemente el jugarse la vida por lo que se pod\u00eda obtener sin ning\u00fan riesgo comenz\u00f3 a convertirse en algo que parec\u00eda bastante est\u00fapido o propio de gente a la que se le hab\u00eda jugado -con astucia y malicia- una muy mala pasada\u2026<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, como podr\u00e1n apreciar, las cosas, las palabras que utilizamos, vistas desde la altura de la Historia adquieren mucho m\u00e1s sentido y l\u00f3gica. \u00bfO no es as\u00ed?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este a\u00f1o se cumplen 380 a\u00f1os del asedio a Fuenterrab\u00eda. Todo aquello ocurri\u00f3, en efecto, en el verano del a\u00f1o 1638. 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