{"id":1658,"date":"2018-08-13T11:30:03","date_gmt":"2018-08-13T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1658"},"modified":"2018-08-13T11:30:03","modified_gmt":"2018-08-13T09:30:03","slug":"tan-americano-como-cincinnati-pequena-historia-del-nombre-de-una-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/08\/13\/tan-americano-como-cincinnati-pequena-historia-del-nombre-de-una-ciudad\/","title":{"rendered":"\u00bfTan americano como Cincinnati? Peque\u00f1a historia del nombre de una ciudad"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"El bar\u00f3n Von Steuben luciendo el \u00e1guila de los Cincinatos, por Ralph Earl\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1659\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/08\/El-bar\u00f3n-Von-Steuben-luciendo-el-\u00e1guila-d-ela-Sociedad-de-los-Cincinatos.-Por-Ralph-Earl-243x300.jpg\" alt=\"el-baron-von-steuben-luciendo-el-aguila-d-ela-sociedad-de-los-cincinatos-por-ralph-earl\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/08\/El-bar\u00f3n-Von-Steuben-luciendo-el-\u00e1guila-d-ela-Sociedad-de-los-Cincinatos.-Por-Ralph-Earl-243x300.jpg 243w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/08\/El-bar\u00f3n-Von-Steuben-luciendo-el-\u00e1guila-d-ela-Sociedad-de-los-Cincinatos.-Por-Ralph-Earl-508x628.jpg 508w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/08\/El-bar\u00f3n-Von-Steuben-luciendo-el-\u00e1guila-d-ela-Sociedad-de-los-Cincinatos.-Por-Ralph-Earl.jpg 736w\" sizes=\"(max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/>El correo de la Historia de este lunes se me ocurri\u00f3 mientras bromeaba sobre aquel famoso \u201csketch\u201d del d\u00fao de c\u00f3micos Martes y Trece que hizo \u00e9poca. Sin duda ya se imaginan a cu\u00e1l me refiero. Ese en el que Mill\u00e1n Salcedo imitaba a la celebre Encarna S\u00e1nchez y Josema Yuste a una radioyente que acababa sembrando el caos en la mente de la famosa locutora con una serie de comentarios sobre Algete, M\u00f3stoles y unas empanadillas ya celebres desde entonces.<\/p>\n<p>En este sketch, en un momento dado, se alud\u00eda a la ciudad norteamericana de Cincinnati como ejemplo del colmo de lo que ser\u00edan los Estados Unidos. Y as\u00ed, de ese modo algo surrealista, surgi\u00f3 la idea de este nuevo correo de la Historia. Porque, una vez m\u00e1s, vistas las cosas en perspectiva hist\u00f3rica -como es costumbre en esta p\u00e1gina- resulta que el nombre de Cincinnati tiene mucho que ver con la Historia de Estados Unidos, pero es, en realidad, una importaci\u00f3n europea. Y, adem\u00e1s, extra\u00edda de la Historia Antigua del viejo continente.<\/p>\n<p>En efecto. El nombre de Cincinnati proviene de un general romano que vivi\u00f3 en torno al a\u00f1o 458 antes de Cristo,<\/p>\n<p>Esas eran fechas duras para Roma. En esos momentos tan s\u00f3lo una peque\u00f1a ciudad-estado m\u00e1s que se ve\u00eda rodeada de civilizaciones superiores a la suya. Como la de etruscos, griegos, etc\u2026<\/p>\n<p>El resultado de todo eso fue la consolidaci\u00f3n de una sociedad extremadamente cruel, agresiva y belicosa, organizada como un mecanismo de relojer\u00eda cuyo objetivo era, principalmente, defender la ciudad de Roma de sus numerosos enemigos. De esa necesidad de autodefensa, surgieron toda una serie de instituciones que finalmente, a medida que Roma iba derrotando a esos numerosos enemigos por medio de una superior t\u00e9cnica militar, dieron lugar a lo que hoy llamamos imperio romano.<\/p>\n<p>En esa cadena de acontecimientos -mucho m\u00e1s larga de lo que el Cine de Hollywood nos permite imaginar- surgieron figuras como la de Lucio Quincio Cincinato (al parecer este \u00faltimo nombre significaba \u201ccabellera rizada\u201d. Una costumbre muy habitual entre los romanos de la \u00e9poca que a\u00f1ad\u00edan, como los indios norteamericanos, nombres descriptivos a sus apellidos).<\/p>\n<p>Tal y como nos lo cuentan los libros de Historia, Lucio Quincio \u201ccabellera rizada\u201d, era todo un ejemplo de las virtudes c\u00edvicas que exaltaba aquella Roma primigenia. Es decir, era un hombre sobrio, frugal, devoto servidor de la ciudad y sus intereses comunes supuestamente representados por un Senado que, en realidad, para cuando sucumbe al golpe de estado de Julio C\u00e9sar, ya s\u00f3lo representa a un peque\u00f1o grupo de grandes propietarios y no a toda una \u201cRes Publica\u201d. Es decir, a todo un conjunto de ciudadanos romanos. Especialmente a la llamada \u201cplebs\u201d, a los despose\u00eddos que s\u00f3lo cuentan con su trabajo para vivir o dependen de los grandes terratenientes para hacerlo. Grupo por el que tambi\u00e9n, seg\u00fan nos dicen los libros de Historia, el supuestamente virtuoso Lucio Quincio Cincinato, no sent\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima simpat\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Fuera como fuese, el caso es que cuando Roma, en el a\u00f1o 458 antes de Cristo, se vio en peligro por una invasi\u00f3n de ecuos (un pueblo m\u00e1s entre los muchos que molestaron a Roma durante su etapa inicial), surgir\u00e1 la que algunos historiadores llaman leyenda de Lucio Quincio Cincinato.<\/p>\n<p>Se dice que este modelo de virtudes republicanas romanas, fue entonces llamado para salvar la angustiosa situaci\u00f3n que se cern\u00eda sobre Roma, acosada por un ej\u00e9rcito de ecuos. Para ello se dio a Cincinato t\u00edtulo de dictador, que ya en la \u00e9poca significaba, m\u00e1s o menos, lo mismo que significa hoy. Es decir, alguien que de alg\u00fan modo (generalmente violento o bajo una cobertura m\u00e1s o menos legal) hace que todo lo que diga -dicte- se convierta en ley que debe ser acatada sumisamente\u2026<\/p>\n<p>En el caso que nos ocupa, el objetivo era que Lucio Quincio Cincinato pudiera dictar \u00f3rdenes sumarias y ejecutivas para defender a Roma del ataque ecuo.<\/p>\n<p>Al parecer lo hizo a las mil maravillas y despu\u00e9s de derrotar a los ecuos en un plazo muy breve (demasiado corto -seg\u00fan todas las versiones- para ser verdad) se despoj\u00f3 del poder de dictador y volvi\u00f3 al lugar en el que los magistrados romanos hab\u00edan ido a buscarlo por el procedimiento de urgencia. Es decir, al arado con el que cultivaba, por su propia mano, sus propias tierras. Era su manera de decir que se negaba a desempe\u00f1ar, ni un d\u00eda m\u00e1s, ese cargo. Pese a poder disfrutar de tan absoluto poder durante seis meses, seg\u00fan la ley romana que lo regulaba\u2026<\/p>\n<p>Este conmovedor ejemplo fue pasando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a trav\u00e9s de los siglos. Desde la ca\u00edda de Roma hasta el siglo XVIII. Pues, en esas fechas, toda persona que se preciase de ser verdaderamente culta deb\u00eda tener un conocimiento exhaustivo del mundo que llamamos \u201ccl\u00e1sico\u201d. Y eso inclu\u00eda leer a sus autores. A ser posible en la lengua original.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como el recuerdo de la haza\u00f1a de Cincinato lleg\u00f3 hasta la Europa ilustrada.<\/p>\n<p>De all\u00ed pas\u00f3 a Am\u00e9rica, claro est\u00e1. Como tantas otras cosas. As\u00ed, cuando la revoluci\u00f3n norteamericana contra Gran Breta\u00f1a termin\u00f3 en 1782, el ejemplo de Lucio Quincio Cincinato fue tra\u00eddo oportunamente a colaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este caso para exaltar la figura del general George Washington que, tras ganar la guerra a Gran Breta\u00f1a y lograr la independencia de las antiguas trece colonias brit\u00e1nicas de Am\u00e9rica, se retir\u00f3 de la vida p\u00fablica y volvi\u00f3 a sus asuntos.<\/p>\n<p>Es decir, a cultivar sus tierras, como Cincinato, despoj\u00e1ndose, tambi\u00e9n como \u00e9l, de toda atribuci\u00f3n o poder militar que le permitiera dictar la ley a sus reci\u00e9n liberados conciudadanos.<\/p>\n<p>En honor de tal decisi\u00f3n, varios oficiales de los que hab\u00edan servido a sus \u00f3rdenes formaron la sociedad de los Cincinatos (en lat\u00edn, Cincinnati).<\/p>\n<p>Cuando en 1790 se fund\u00f3, en el territorio del Ohio, una ciudad a medida que la nueva naci\u00f3n se expand\u00eda hacia el Oeste luchando contra sus propios ecuos (en este caso los nativos norteamericanos) se le dio el nombre de Cincinnati en honor a esa sociedad de los Cincinatos. Uno de cuyos miembros, al parecer, jug\u00f3 un papel de peso en la construcci\u00f3n de esa nueva ciudad norteamericana.<\/p>\n<p>Con el tiempo, el recuerdo de Cincinato y de sus posteriores imitadores dieciochescos fue deterior\u00e1ndose. Quiz\u00e1s por eso hoy Cincinnati parezca un nombre tan norteamericano, incluso tan anglosaj\u00f3n. Aunque, como espero que haya quedado un poco m\u00e1s claro, el nombre de esa ciudad tenga un origen mucho m\u00e1s remoto. En la Europa de la Edad Antigua, en el viejo lat\u00edn que durante siglos fue la lengua de la gente culta. Ya fuera \u00e9sta descendiente de iberos, de frisios, de anglos, jutos o sajones\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El correo de la Historia de este lunes se me ocurri\u00f3 mientras bromeaba sobre aquel famoso \u201csketch\u201d del d\u00fao de c\u00f3micos Martes y Trece que hizo \u00e9poca. Sin duda ya se imaginan a cu\u00e1l me refiero. 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