{"id":1681,"date":"2018-09-03T11:30:04","date_gmt":"2018-09-03T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1681"},"modified":"2018-09-03T11:30:04","modified_gmt":"2018-09-03T09:30:04","slug":"finis-historiae-el-fin-de-la-historia-en-memoria-a-josep-fontana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/09\/03\/finis-historiae-el-fin-de-la-historia-en-memoria-a-josep-fontana\/","title":{"rendered":"Finis Historiae. El fin de la Historia. En memoria, a Josep Fontana"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Portada de &quot;La Historia despu\u00e9s del fin de la Historia&quot;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1682\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Portada-de-La-Historia-despu\u00e9s-del-fin-de-la-Historia-195x300.jpg\" alt=\"portada-de-la-historia-despues-del-fin-de-la-historia\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Portada-de-La-Historia-despu\u00e9s-del-fin-de-la-Historia-195x300.jpg 195w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Portada-de-La-Historia-despu\u00e9s-del-fin-de-la-Historia.jpg 260w\" sizes=\"(max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/>Siempre tuve la duda de si era un lector habitual del correo de la Historia. Ahora creo que esa duda ya no podr\u00e1 ser resuelta. No al menos a este lado de la Estigia.<\/p>\n<p>Me refiero al profesor Josep Fontana. La noticia de su muerte repercuti\u00f3 esta semana pasada en los medios de comunicaci\u00f3n. Lo cual no suele ser habitual en el caso de un historiador. Aunque en el suyo no resulta tan extra\u00f1o, pues, acaso sin pretenderlo, fue eso que llaman \u201cun intelectual medi\u00e1tico\u201d.<\/p>\n<p>Lo consigui\u00f3 gracias a sus buenas relaciones editoriales, a los temas que escog\u00eda para convertirlos en publicaci\u00f3n y a su indudable talento -generalmente escaso en el medio laboral en el que se mov\u00eda- para comunicarlos a un p\u00fablico amplio. Especializado y no especializado.<\/p>\n<p>A lo largo de mis estudios de Licenciatura, lo le\u00ed con frecuencia. Sobre todo, por lo que se refer\u00eda a sus estudios de Historia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Sin embargo, de todos sus numerosos libros y art\u00edculos, siempre destacar\u00e9 uno: \u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d.<\/p>\n<p>Fue un libro publicado en unos momentos hist\u00f3ricos muy especiales, a comienzos de la d\u00e9cada de los 90 del siglo pasado. Y fue, tambi\u00e9n, un libro de esos que otro maestro de historiadores, Lucien Febvre, no habr\u00eda dudado en clasificar como uno de esos \u201ccombates por la Historia\u201d que el profesor franc\u00e9s tanto reivindic\u00f3 como parte de la tarea de los historiadores.<\/p>\n<p>\u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d fue, en efecto, un libro nacido con vocaci\u00f3n de combate.<\/p>\n<p>De combate cient\u00edfico y tambi\u00e9n pol\u00edtico, pues Josep Fontana -como buen historiador, tal y como recomendaba otro colega de profesi\u00f3n, Edward Hallett Carr- jam\u00e1s ocult\u00f3 sus querencias pol\u00edticas que, en su caso, coincid\u00edan con las de otros grandes historiadores como el mencionado E. H. Carr o Eric J. Hobsbawm.<\/p>\n<p>En efecto, el profesor Josep Fontana se defini\u00f3 como un \u201crojo\u201d, como alguien que se aline\u00f3 con el Marxismo. Tanto como instrumento de estudio de la Historia, como en calidad de alternativa pol\u00edtica al Capitalismo.<\/p>\n<p>Todo eso se trasluc\u00eda en las apasionantes p\u00e1ginas de \u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d. Era un libro que ya desde su mismo t\u00edtulo desafiaba a otro intelectual de signo pol\u00edtico contrario: Francis Fukuyama.<\/p>\n<p>La fama del mismo fue bastante ef\u00edmera. Mucho m\u00e1s, desde luego. que la fama trabajada a largo plazo del profesor Fontana.<\/p>\n<p>Fukuyama fue lo que algunos llamaron un consejero \u00e1ulico del presidente George Bush padre.<\/p>\n<p>Lo que lo lanz\u00f3 a la fama fue un libro titulado, precisamente, \u201cEl fin de la Historia\u201d. En \u00e9l, Fukuyama daba a entender que la Historia humana, m\u00e1s que acabar, hab\u00eda llegado a su culminaci\u00f3n en 1989 y hac\u00eda esta afirmaci\u00f3n por medio de una secuencia l\u00f3gica bastante sencilla pero muy conveniente para el peculiar mundo pol\u00edtico de Washington D. C. (ese que satiriza con exactitud y sin piedad \u201cQuemar despu\u00e9s de leer\u201d de los hermanos Coen) al que \u00e9l pertenec\u00eda y del que, sin duda, fue un acabado producto.<\/p>\n<p>El libro de Fukuyama se concibi\u00f3 como una especie de gu\u00eda pol\u00edtica para explicar -o adoctrinar, seg\u00fan se prefiera ver- a la opini\u00f3n p\u00fablica occidental en particular -y mundial en general- acerca de cu\u00e1l deb\u00eda ser nuestra visi\u00f3n del Mundo y del desarrollo de la Historia humana tras el colapso del sistema comunista ensayado durante unas ocho d\u00e9cadas -aproximadamente- en la zona oriental de Europa, China y otras partes del Mundo menos voluminosas.<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n era sencilla. De hecho, se podr\u00eda haber contado en un libro mucho m\u00e1s peque\u00f1o, pero al parecer la declaraci\u00f3n suprema de Fukuyama exig\u00eda ir arropada en bastante m\u00e1s Literatura. Aunque lo que quer\u00eda comunicar este analista pol\u00edtico al servicio del gabinete de George Bush <em>senior<\/em> era, sencillamente, que puesto que el sistema comunista hab\u00eda demostrado ser inviable y hab\u00eda colapsado, el que quedaba en pie tras esa Guerra Fr\u00eda de m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas -el mundo occidental, capitalista, \u201clibre\u201d\u2026- era el que hab\u00eda demostrado ser el camino correcto y \u00fanico posible para el futuro de la raza humana.<\/p>\n<p>Por tanto, la Historia terminaba en ese punto. A partir del a\u00f1o 1990, de la Ca\u00edda del Muro (y todo lo que vino despu\u00e9s) la Humanidad seguir\u00eda naciendo, viviendo y muriendo, pero, seg\u00fan Fukuyama, lo har\u00eda, ya para siempre, en el marco de la sociedad occidental tal y como hoy la conocemos. Salvo peque\u00f1as variantes\u2026<\/p>\n<p>Desde luego era un an\u00e1lisis y un esquema tranquilizador para quienes, en apariencia, hab\u00edan ganado esa batalla econ\u00f3mica, pol\u00edtica, b\u00e9lica\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, desde el punto de vista de la Historia, la afirmaci\u00f3n de Fukuyama rozaba pr\u00e1cticamente el delirio que -una vez m\u00e1s- tan bien refleja y satiriza \u201cQuemar despu\u00e9s de leer\u201d.<\/p>\n<p>Eso, precisamente, es lo que ven\u00eda a decir Josep Fontana en \u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d: que era vano creer, como Fukuyama lo hac\u00eda, que la Historia humana permanecer\u00eda congelada en un estadio determinado, pues \u00e9sta hab\u00eda estado evolucionando invariablemente durante miles de a\u00f1os. Dando lugar a diferentes estilos de sociedad, De hecho -as\u00ed de rotunda era la tesis del profesor Fontana- la Historia humana no acabar\u00eda, no llegar\u00eda hasta su fin, hasta que el \u00faltimo ser humano muriera y nuestra raza pasase a considerarse totalmente extinta\u2026<\/p>\n<p>Hab\u00eda otras diatribas en \u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d, pues Josep Fontana no s\u00f3lo dedicaba ese libro a desautorizar a Francis Fukuyama y su absolutista tesis.<\/p>\n<p>As\u00ed, el doctor en Historia Josep Fontana tambi\u00e9n aprovechaba las p\u00e1ginas de ese libro para decir qu\u00e9 consideraba digno del inter\u00e9s de la Historia que aspirase a considerarse digna de tal nombre.<\/p>\n<p>A ese respecto por ejemplo opinaba que la llamada Microhistoria era irrelevante, un juego de prestidigitaci\u00f3n hist\u00f3rica que poco pod\u00eda aportar porque la verdadera Historia, la Historia realmente significativa, s\u00f3lo pod\u00eda ser, por supuesto, la que (m\u00e1s o menos, con diversos matices y precauciones) dictaba la ortodoxia marxista. Es decir, la de masas an\u00f3nimas actuando como la \u00fanica palanca que pod\u00eda mover la Historia en una direcci\u00f3n progresiva.<\/p>\n<p>Esa, y otras opiniones similares sobre otras modalidades de estudiar, investigar y divulgar la Historia contenidas en \u201cLa Historia despu\u00e9s del fin de la Historia\u201d, resultaban bastante sumarias y mostraban los l\u00edmites de la labor de Josep Fontana como historiador.<\/p>\n<p>Sin embargo, no cabe duda de que, dentro de un panorama intelectual m\u00e1s bien gris -como lo fue el Franquismo y lo ha sido la Espa\u00f1a de la Transici\u00f3n- la labor de Josep Fontana, en conjunto, aun con esas restricciones, result\u00f3 capital para comprender mejor nuestra Historia. Tambi\u00e9n, desde luego, para aprender algo -aunque no todo- sobre c\u00f3mo escribirla. Este ser\u00eda su legado. Procuremos no olvidarlo. Al menos mientras haya un ser humano vivo sobre la Tierra y, por tanto, la Historia contin\u00fae sin llegar a su fin\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Siempre tuve la duda de si era un lector habitual del correo de la Historia. Ahora creo que esa duda ya no podr\u00e1 ser resuelta. No al menos a este lado de la Estigia. Me refiero al profesor Josep Fontana. 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