{"id":1704,"date":"2018-09-24T11:30:02","date_gmt":"2018-09-24T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1704"},"modified":"2018-09-24T11:30:02","modified_gmt":"2018-09-24T09:30:02","slug":"thin-lizzy-led-zeppelin-o-breve-historia-de-como-el-rock-descubrio-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/09\/24\/thin-lizzy-led-zeppelin-o-breve-historia-de-como-el-rock-descubrio-la-historia\/","title":{"rendered":"Thin Lizzy, Led Zeppelin\u2026 o breve Historia de c\u00f3mo el Rock descubri\u00f3 la Historia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Un modelo Ford T, el &quot;Tin Lizzie&quot;, a\u00f1o 1910\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1705\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/220px-1910Ford-T.jpg\" alt=\"220px-1910ford-t\" width=\"220\" height=\"173\" \/>Aquellos eran otros tiempos, qu\u00e9 duda cabe. Hubo quien los llam\u00f3 \u201cd\u00e9cada prodigiosa\u201d aunque en t\u00e9rminos estrictamente hist\u00f3ricos, la d\u00e9cada de los sesenta del siglo pasado fue, si acaso, m\u00e1s bien un quinquenio prodigioso. El de 1965 a 1970.<\/p>\n<p>Fue en 1965 cuando en Londres algo empez\u00f3 a cambiar en la acartonada, aunque satisfecha, Europa de la posguerra mundial. La M\u00fasica tal vez fue lo primero. Pero el aspecto, la imagen, la est\u00e9tica, la moda, empez\u00f3 a alterarse tambi\u00e9n radicalmente.<\/p>\n<p>Si en \u00e9pocas pasadas pod\u00eda haber existido alguna diferencia de vestimenta entre las distintas edades -j\u00f3venes frente a maduros- esa no hizo m\u00e1s que agigantarse a partir de ese momento, en el que se empez\u00f3 a distinguir a la gente precisamente por estilos de vestir radicalmente diferentes.<\/p>\n<p>De ese modo, la vestimenta de un joven de 20 a\u00f1os empez\u00f3 a no parecerse, en absoluto, a la de su padre. Como hab\u00eda sido habitual en los a\u00f1os 30, 40 y 50. Y aquello, que pod\u00eda parecer un detalle banal -pero no lo era- s\u00f3lo fue el principio.<\/p>\n<p>As\u00ed, a partir de 1968 en adelante y, al menos hasta 1978, la sociedad occidental -y la del resto del Mundo que aspiraba a sus est\u00e1ndares de vida- comenz\u00f3 a cambiar radicalmente. Prodigiosamente si se quiere, incluso.<\/p>\n<p>La M\u00fasica cl\u00e1sica, los adocenados \u201ccrooners\u201d que hab\u00edan triunfado estrepitosamente en los cincuenta, fueron enviados al ba\u00fal de los recuerdos, al rinc\u00f3n de lo kitsch en el mejor de los casos. O tuvieron que renovarse o morir. Ah\u00ed est\u00e1n figuras como las de Tom Jones -o, en el solar patrio espa\u00f1ol, Raphael- para que midamos la intensidad de ese cambio acelerado entre, digamos, 1965 y 1970.<\/p>\n<p>La nueva e inquieta sociedad que se sacud\u00eda las \u00faltimas telara\u00f1as de los a\u00f1os del Miedo, de la guerra mundial (o ediciones locales suyas como la civil espa\u00f1ola) y de su respectiva posguerra, reclamaba algo m\u00e1s. Y lo que surgi\u00f3 de ah\u00ed fue una M\u00fasica nueva aparejada a una est\u00e9tica total, invasiva, que era absolutamente irreconocible para la sociedad que la hab\u00eda precedido.<\/p>\n<p>As\u00ed aparecen una serie de evoluciones del Rock and Roll que hab\u00eda abierto una tenue, pero cuestionada, brecha a partir de mediados de los a\u00f1os cincuenta.<\/p>\n<p>As\u00ed, para 1971, se hab\u00eda ido mucho m\u00e1s lejos de cualquier cosa que hubieran hecho los primitivos Beatles o Elvis Presley. Muchachos algo provocadores y gamberros, pero que, todav\u00eda, con el traje adecuado y algo de trabajo de barber\u00eda (aunque no demasiado), pod\u00edan ser presentados a mam\u00e1 y pap\u00e1 como un buen partido, o como unos amigos aceptables. Eso s\u00ed, con las necesarias correcciones para que su estridente -pero remuneradora- m\u00fasica fuese aceptada como una extravagancia m\u00e1s que socialmente admisible, dado su car\u00e1cter evidentemente lucrativo.<\/p>\n<p>Ese cambio acelerado entre 1965 y 1971 se hizo visible precisamente en figuras como esas. Basta con comparar la est\u00e9tica de los Beatles o de Elvis Presley en sus primeros a\u00f1os, con la que unos y otro adoptan a partir de 1970. Los trajes y corbatas han desaparecido, los cortes de pelo algo alocados -pero a\u00fan dentro de lo aceptable para la sociedad establecida- han sido sustituidos por insultantes melenas. O por un tup\u00e9 hiperdesarrollado (inaceptable en el medio rural de Kentucky, por ejemplo) flanqueado por patillas de boca de hacha, parte esencial de la provocaci\u00f3n est\u00e9tica propia de esa \u00e9poca que hay quien ha llamado de modo impreciso \u201chippie\u201d.<\/p>\n<p>Y es que el Mundo era ya para entonces propiedad de otros audaces muchachos que buceaban en toda clase de experiencias, de mundos prohibidos y semiprohibidos. Caso de las drogas capaces de alterar enteramente la realidad -como el LSD- convirti\u00e9ndolo en una sofisticada alucinaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1, mucho m\u00e1s all\u00e1, de las puertas de la percepci\u00f3n normal. Un \u201cviaje\u201d (seg\u00fan la jerga de la fecha) del que, a veces, incluso no se volv\u00eda.<\/p>\n<p>Al parecer, para 1971 ya no quedaba nada que pudiera ser tomado en serio. Y la Historia no fue una excepci\u00f3n. Aunque podemos decir que nuestra ciencia tuvo bastante suerte -como tantas otras cosas- gracias a esa verdadera revoluci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>En efecto, esa nueva est\u00e9tica amaba, en cierto modo, el Pasado. Nace as\u00ed, junto con ese nuevo Rock irreductible -dotado de una est\u00e9tica tan provocadora como destructora del convencionalismo social- el Folk. Con \u00e9l se redescubre y se reinterpreta, desde ese nuevo Rock y esa nueva est\u00e9tica, la m\u00fasica tradicional. La banda Steeleye Span da buena prueba de ese cambio. Discos suyos como \u201cBelow the salt\u201d son el ejemplo perfecto de lo que esa nueva era piensa de la Historia y el cari\u00f1o que le ha tomado.<\/p>\n<p>En parte reflejo de esa actitud, surgen en esas fechas curiosos nombres para grupos de M\u00fasica algo alejados de ese estilo musical Folk con el que, sin embargo, comparten escenario y, a veces, canciones como \u201cWhiskey in the jar\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed habr\u00e1 una banda, muy pr\u00f3xima a esa otra clase de M\u00fasica, pero tambi\u00e9n al nuevo Rock, que adoptar\u00e1 como nombre el de Jethro Tull, sin que por ello se les considere una insoportable antigualla. Un \u201crollo\u201d que huele a mohoso libro de texto y a profesores acartonados, amargados y, por tanto, sencillamente insoportables para personas que quieren aprovechar algo m\u00e1s la vida.<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea hay grupos en la cresta de la ola de esa modernidad, que elegir\u00e1n como reclamo para ese p\u00fablico joven, vitalista, irreverente\u2026 nombres creados por personajes hist\u00f3ricos -o referentes a ellos- que, sin duda, habr\u00edan sufrido un ataque de c\u00f3lera al saber que esos melenudos -vestidos con ropas coloristas, desali\u00f1ados pantalones de campana y similares aditamentos est\u00e9ticos- les hab\u00edan tomado la palabra -y el nombre- para que miles de j\u00f3venes que ansiaban parecerse a ellos -y beberse la vida a grandes sorbos- los adorasen y aclamasen en multitudinarios conciertos en los que flotaba algo m\u00e1s que un leve olor a hierba quemada y aspirada\u2026<\/p>\n<p>Desde luego, si un serio agr\u00f3nomo del siglo XVIII llamado Jethro Tull se hubiese topado con Ian Anderson y su descarada banda, tal vez habr\u00eda sufrido un s\u00edncope al ver como esos extra\u00f1os vagabundos (quiz\u00e1s escapados del Hospital de Bedlam), paseaban su nombre -el del inventor de nuevas t\u00e9cnicas de cultivo para beneficio de la Humanidad- como sello y bandera para hacer rugir de entusiasmo a miles de j\u00f3venes tambi\u00e9n con aspecto de sufrir lo que un ilustrado s\u00f3lo pod\u00eda definir como locura colectiva.<\/p>\n<p>Otro tanto le hubiera ocurrido al almidonado conde Zeppelin, de haber sabido que otro grupo de muchachos de largas gre\u00f1as hab\u00eda hecho lo mismo con el nombre de su amado dirigible, que tanto protagonismo tuvo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial. Ese artefacto llamado \u201cZeppelin\u201d que hoy muchos, todav\u00eda, a\u00f1adiendo el t\u00e9rmino ingl\u00e9s \u201cled\u201d (\u201cdirigido\u201d) delante, s\u00f3lo identifican con una de las mejores bandas de rock de aquella \u00e9poca, de aquellos diez a\u00f1os entre 1968 y 1978.<\/p>\n<p>Menos dudas deber\u00eda haber sobre lo que un hombre tan serio y tan conservador como Henry Ford hubiera pensado sobre que unos extravagantes -con aspecto de blancos capturados y adoptados por alguna tribu de indios \u201csalvajes\u201d- se hubieran apoderado y modificado -como marca y se\u00f1a de identidad- del apodo que se puso a su maravilloso utilitario. El m\u00edtico Ford T que pod\u00eda comprarse en cualquier color -siempre que fuera negro\u2026- llamado por su gran resistencia \u201cTin Lizzie\u201d. Un juego de palabras compuesto de \u201ctin\u201d (\u201chojalata\u201d) y el diminutivo de Isabel -en ingl\u00e9s, Lizzie- que era el nombre gen\u00e9rico dado a las sirvientas leales y trabajadoras\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed qued\u00f3 para la Historia reciente ese testimonio, de c\u00f3mo una nueva generaci\u00f3n, una nueva \u00e9poca, se apropi\u00f3 de la Historia para darle la vuelta de manera m\u00e1s bien ir\u00f3nica, reutilizando nombres y palabras de ese pasado que representaban justo lo contrario de lo que ellos y sus seguidores ansiaban: Jethro Tull\u2026 un ilustrado del siglo XVIII, destructor de la bienamada Naturaleza salvaje y la Agricultura tradicional, el conde Zeppelin representante del Militarismo prusiano, o el montaje en cadena esclavizador y deshumanizador perfeccionado por Henry Ford para producir a miles el Ford T, el Tin Lizzie\u2026<\/p>\n<p>Sin duda, un gesto que, en apariencia banal, nos dice mucho sobre la Historia reciente de la que sali\u00f3 este a\u00fan desorientado Mundo en el que hoy vivimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Aquellos eran otros tiempos, qu\u00e9 duda cabe. 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