{"id":1711,"date":"2018-10-01T11:31:11","date_gmt":"2018-10-01T09:31:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1711"},"modified":"2018-10-01T11:31:11","modified_gmt":"2018-10-01T09:31:11","slug":"manos-limpias-en-politica-o-leccion-de-historia-para-una-joven-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/10\/01\/manos-limpias-en-politica-o-leccion-de-historia-para-una-joven-democracia\/","title":{"rendered":"Manos limpias en Pol\u00edtica o lecci\u00f3n de Historia para una joven democracia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein. Foto AP\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1713\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Bob-Woodward-y-Carl-Bernstein.-Foto-Ap-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Bob-Woodward-y-Carl-Bernstein.-Foto-Ap-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Bob-Woodward-y-Carl-Bernstein.-Foto-Ap-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Bob-Woodward-y-Carl-Bernstein.-Foto-Ap-628x353.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/09\/Bob-Woodward-y-Carl-Bernstein.-Foto-Ap.jpg 1023w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El \u201cruido medi\u00e1tico\u201d es una cosa verdaderamente molesta. Sobre todo, cuando se est\u00e1 escribiendo Historia. O se pretende escribirla. Sin embargo, eso, en la Espa\u00f1a actual, es bastante dif\u00edcil de eludir. De hecho, aparentar indiferencia frente a esto, har\u00eda, despu\u00e9s de todo, un flaco favor a la Historia. Una Ciencia bastante maltrecha en esa ya citada Espa\u00f1a actual y que no necesita convertirse en m\u00e1s bicho raro de lo que ya es gracias al bajo nivel cultural del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Es por eso por lo que este art\u00edculo se har\u00e1, aunque sea a rega\u00f1adientes, eco de la pol\u00e9mica desatada por el en\u00e9simo supuesto escandalo organizado en torno al nuevo gobierno espa\u00f1ol, formado tras una moci\u00f3n de censura contra el anterior.<\/p>\n<p>Todo ese asunto me pill\u00f3 revisando algunos expedientes del a\u00f1o 1813 relacionados con la figura de Pedro Manuel de Ugartemendia, el arquitecto (y militar de carrera) que tuvo el dudoso honor de reconstruir San Sebasti\u00e1n despu\u00e9s de que los brit\u00e1nicos y los portugueses la arrasasen -pr\u00e1cticamente de parte a parte- en esa pen\u00faltima batalla de las guerras napole\u00f3nicas en suelo peninsular.<\/p>\n<p>Los expedientes en concreto -conservados en el Archivo Municipal de esa ciudad- resultaban de lo m\u00e1s oportuno para el caso que se estaba tratando, a voces (para variar) en peri\u00f3dicos, radios, pantallas de Televisi\u00f3n o de ordenador.<\/p>\n<p>Es decir, la presunta (para algunos ya probada de antemano) corruptela que habr\u00eda cometido el ministro de Ciencia, Innovaci\u00f3n y Universidades de ese nuevo gobierno, el astronauta e ingeniero Pedro Duque.<\/p>\n<p>En efecto, esos expedientes conservados en el Archivo Municipal de San Sebasti\u00e1n, fechados entre finales del verano y comienzos del oto\u00f1o de 1813, eran descargos elevados al gobierno municipal de esa devastada ciudad para demostrar que, durante los a\u00f1os de la ocupaci\u00f3n, el firmante del expediente no hab\u00eda colaborado con las tropas invasoras y sus administradores civiles.<\/p>\n<p>El proceso que se segu\u00eda por parte del reconstituido Ayuntamiento donostiarra, era preciso y r\u00e1pido. El s\u00edndico procurador del Ayuntamiento -lo que hoy ser\u00eda un asesor legal- examinaba las pruebas, recababa testimonios sobre la conducta de la persona que quer\u00eda quedar exonerada de esas sospechas de colaboracionismo y, una vez probado que no hab\u00eda tomado oficio o prebenda de manos del gobierno llamado \u201cintruso\u201d (o, si lo hab\u00eda hecho, era tan s\u00f3lo por no desencadenar consecuencias peores sobre la poblaci\u00f3n invadida), quedaba el peticionario exonerado y rehabilitado. Considerado, de hecho, apto para ejercer cargos p\u00fablicos o seguir con la misma funci\u00f3n que hab\u00eda ejercido antes de la invasi\u00f3n o durante ella, pero sin entrar en colisi\u00f3n con la justa causa de la Naci\u00f3n. Como se dec\u00eda en este tipo de documentos.<\/p>\n<p>Hoy, 205 a\u00f1os despu\u00e9s de que palabras as\u00ed fueran escritas y procesos de habilitaci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n como esos tuvieran lugar, parece ser que tal eficacia en examinar la aptitud de los futuros cargos p\u00fablicos, ha desaparecido completamente del mapa de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Siguiendo sufridamente las noticias del d\u00eda, se dir\u00eda que todos los ministros del nuevo gobierno han sido seleccionados por una mera y superficial cuesti\u00f3n de imagen la ma\u00f1ana posterior a que entrase en funciones tras la moci\u00f3n de censura y que, tras eso, s\u00f3lo faltaba el canto de una moneda de cinco c\u00e9ntimos para que concienzudos periodistas de signo pol\u00edtico contrario a ese nuevo gobierno, empezasen a descubrir -cuales Woodward y Bernstein redivivos- toda una serie de esc\u00e1ndalos, corruptelas y otras cuestiones que, poco a poco, obligar\u00edan a dimitir a todo ese ejecutivo en pleno.<\/p>\n<p>Independientemente de que finalmente se demuestre en este pen\u00faltimo caso (el de Pedro Duque) que ha habido delito fiscal (esa partida parece en tablas, de momento) la comparaci\u00f3n, en perspectiva hist\u00f3rica, de lo que ocurr\u00eda durante el primer gobierno constitucional espa\u00f1ol y el actual es verdaderamente preocupante.<\/p>\n<p>Que las cosas en el breve primer per\u00edodo de gobierno constitucional espa\u00f1ol no fueron un lecho de rosas, es bien sabido. Pero al menos, como demuestran esos descargos de 1813, hab\u00eda ciertas normas de procedimiento bastante coherentes que permit\u00edan una administraci\u00f3n p\u00fablica cuando menos viable.<\/p>\n<p>No parece ser ese el caso de la Pol\u00edtica espa\u00f1ola en estos momentos. Ahora todo parece funcionar bajo un trasfondo siniestro basado exclusivamente en el principio de lanzar sospechas de sombra bastante alargada. Una vez hecho esto, la figura o la administraci\u00f3n alcanzada por esa onda expansiva, estar\u00eda ya condenada de antemano.<\/p>\n<p>Independientemente de si se le consigue probar el delito o no, pues resulta evidente -por la entusiasta acogida a ese ruido medi\u00e1tico- que hay una parte sustancial de los votantes espa\u00f1oles que no quieren ninguna explicaci\u00f3n. Al parecer, les basta con saber, seg\u00fan sus medios de informaci\u00f3n de referencia, que un gobierno con el que no comulgan pol\u00edticamente va a ser defenestrado -antes o despu\u00e9s- no ya por certezas, sino incluso s\u00f3lo por sospechas no comprobadas o posteriormente desmentidas.<\/p>\n<p>Ese nivel de acci\u00f3n-reacci\u00f3n pol\u00edtica es, naturalmente, impropio de una democracia bien asentada y, de hecho, de seguir adelante esa din\u00e1mica, el pa\u00eds se volver\u00eda sencillamente ingobernable. \u00bfQue se har\u00eda en caso de que este gobierno dimitiese por supuestos esc\u00e1ndalos as\u00ed? \u00bfAplicar el mismo sistema al siguiente gobierno de signo contrario hasta que volviera a dimitir o fuera\u00a0expulsado por una nueva moci\u00f3n de censura, abriendo las puertas a un nuevo ciclo de esc\u00e1ndalos del siguiente nuevo gobierno y as\u00ed <em>ad infinitum<\/em>?<\/p>\n<p>El corolario -bastante deprimente- que se saca de todo esto, es que Espa\u00f1a es un pa\u00eds que ha involucionado (s\u00ed, lo contrario de evolucionar) pol\u00edticamente en los dos \u00faltimos siglos y que la tan cacareada Transici\u00f3n, una vez m\u00e1s, ha creado m\u00e1s que una democracia homologable al resto de Europa occidental, un monstruo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Uno en el que el nivel de administraci\u00f3n de la cosa p\u00fablica, ha ca\u00eddo incluso por debajo de los m\u00e9todos utilizados hace dos siglos para determinar si una persona aspirante a un cargo p\u00fablico hab\u00eda actuado de manera correcta y acorde a la legalidad vigente. Tal y como nos lo demostrar\u00edan, por ejemplo, los expedientes elevados ante el Ayuntamiento donostiarra en el a\u00f1o 1813.<\/p>\n<p>Obviamente, lo que est\u00e1 sucediendo estos d\u00edas no ser\u00eda m\u00e1s que el final l\u00f3gico del proceso de degradaci\u00f3n pol\u00edtica sufrido por Espa\u00f1a desde ese momento en adelante. Uno en el que, s\u00f3lo para empezar, en el a\u00f1o 1814, aparecen parlamentarios (los llamados \u201cpersas\u201d o serviles) que odian cordialmente el Parlamentarismo y quieren acabar con \u00e9l\u2026 Tan malos comienzos, parece evidente, han ido creando una sociolog\u00eda en primer lugar intolerante y, en segundo lugar, lo bastante ignorante como para que dicha intolerancia no sea ni siquiera cuestionada y la palabra \u201cdemocracia\u201d adquiera un significado distinto al habitual en el diccionario de muchos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Es decir, \u201cdemocracia\u201d, para ellos, ser\u00eda s\u00f3lo el r\u00e9gimen en el que hay elecciones, pero \u00fanicamente para que de ellas saliera elegido el \u00fanico partido que dichos ciudadanos consideran que les representa. En caso contrario, cualquier cosa valdr\u00eda -incluso retorcer la ley vigente hasta que diga lo que esos o\u00eddos quieren o\u00edr- para que se repitan elecciones hasta que dicho partido fuera elegido.<\/p>\n<p>Aparte de la poca ejemplaridad de ciertos cargos p\u00fablicos -que, de probarse, es inaceptable- esa es la otra fea cara del problema que hoy nos acucia: que los guardianes de la pureza de nuestros representantes pol\u00edticos parecen interesados en trabajar s\u00f3lo a tiempo parcial. Es decir, \u00fanicamente cuando no sale elegido de las urnas -o de otros mecanismos legales en democracia- el partido correcto para ellos y sus devotos lectores.<\/p>\n<p>Su actitud de denuncia, de exhaustiva investigaci\u00f3n de rincones oscuros de gobiernos que les disgustan pol\u00edticamente, ser\u00eda mucho m\u00e1s cre\u00edble -y saludable para esa joven democracia espa\u00f1ola- si esa Prensa, adem\u00e1s, hubiera hecho campa\u00f1a -desde hace a\u00f1os- para evitar que cualquiera llegase al gobierno arrastrando una cola de problemas que hubiera sido muy sencillo descubrir. Por ejemplo, con la obligatoriedad de presentar descargos por parte de los interesados que despu\u00e9s fueran fiscalizados por funcionarios p\u00fablicos, del estado, que -como con los supuestos afrancesados en 1813- hubieran negado o dado el visto bueno a esas pretensiones de seguir en o acceder al servicio p\u00fablico, determinando si los candidatos cumpl\u00edan, o no, con los requisitos exigibles por la ley vigente\u2026<\/p>\n<p>Con controles as\u00ed, sin duda, ahora podr\u00edamos estar ahorr\u00e1ndonos espect\u00e1culos y campa\u00f1as lamentables que nada hacen por consolidar las buenas esperanzas de un 1978 cada d\u00eda m\u00e1s lejano de una realidad casi insoportable. Por su mezquindad, por la falta de verdadera excelencia en muchos sectores clave de los asuntos p\u00fablicos del pa\u00eds.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El \u201cruido medi\u00e1tico\u201d es una cosa verdaderamente molesta. Sobre todo, cuando se est\u00e1 escribiendo Historia. O se pretende escribirla. Sin embargo, eso, en la Espa\u00f1a actual, es bastante dif\u00edcil de eludir. De hecho, aparentar indiferencia frente a esto, har\u00eda, despu\u00e9s de todo, un flaco favor a la Historia. Una Ciencia bastante [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[412,2795,1013,2796,1216,1261,2794,2793],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1711"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1711"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1711\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1715,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1711\/revisions\/1715"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1711"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1711"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1711"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}