{"id":1716,"date":"2018-10-08T11:30:33","date_gmt":"2018-10-08T09:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1716"},"modified":"2018-10-08T11:45:41","modified_gmt":"2018-10-08T09:45:41","slug":"a-la-caza-del-leon-verde-magia-ciencia-en-fin-historia-de-hace-380-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/10\/08\/a-la-caza-del-leon-verde-magia-ciencia-en-fin-historia-de-hace-380-anos\/","title":{"rendered":"A la caza del le\u00f3n verde. Magia, Ciencia, en fin, Historia de hace 380 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Los principios cient\u00edficos de un conocido alquimista: Newton, edici\u00f3n de 1726\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1717\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Principios-de-Newton-1726-300x198.jpg\" alt=\"principios-de-newton-1726\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Principios-de-Newton-1726-300x198.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Principios-de-Newton-1726-768x507.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Principios-de-Newton-1726-628x415.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Principios-de-Newton-1726.jpg 1245w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Este a\u00f1o se cumplen varios centenarios de esos tan denostados por el recientemente desaparecido Josep Fontana.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, se cumplen cuatrocientos a\u00f1os del inicio de la Guerra de los Treinta A\u00f1os y cien del final de la Primera Guerra Mundial que, en buena medida, fue una consecuencia lejana de esa otra guerra iniciada en 1618 y acabada en 1648.<\/p>\n<p>De momento, est\u00e1n pasando esos aniversarios un tanto desapercibidos. Supongo que para alegr\u00eda de los colegas que, como Josep Fontana, cre\u00edan que hab\u00eda que hacer poco caso de esas efem\u00e9rides y no trabajar a golpe de centenario\u2026 o cincuentenario.<\/p>\n<p>Algo menos desapercibido ha pasado el 210 aniversario del inicio de la llamada Guerra de Independencia, al que se le ha consagrado, por ejemplo, un n\u00famero especial de la revista \u201cEj\u00e9rcito\u201d. Obviamente publicaci\u00f3n dedicada a la Historia militar.<\/p>\n<p>En las latitudes vascas algo hemos hecho. O estamos a punto de hacer.<\/p>\n<p>En efecto, con la cobertura institucional del Ayuntamiento de Hondarribia se inicia este mi\u00e9rcoles d\u00eda 10, a las 19:00, en la Casa de Cultura de esa ciudad guipuzcoana, un ciclo de cuatro conferencias en las que se tratar\u00e1 de explicar qu\u00e9 ocurri\u00f3 all\u00ed hace 380 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En primer lugar, romper\u00e1 el fuego -nunca mejor dicho- el que estas l\u00edneas escribe. Aunque en realidad ese fuego ya lo hab\u00eda roto yo con un serial radiof\u00f3nico -llam\u00e9mosle as\u00ed- con el que, a lo largo de todo este verano de 2018, he ido explicando a los oyentes de la cadena SER qu\u00e9 acontecimientos tuvieron lugar ante esas murallas de Fuenterrab\u00eda hoy tan visitadas.<\/p>\n<p>Lo de este mi\u00e9rcoles ser\u00e1 algo diferente. Como diferente va a ser todo ese ciclo de conferencias que no aspira a ser un recitado -m\u00e1s o menos decimon\u00f3nico- de hechos ocurridos en el a\u00f1o 1638, sino una explicaci\u00f3n, minuciosa, desde distintas vertientes -Historia de la Ciencia, Psicohistoria, Historia militar, \u2026- qu\u00e9 fue -como dir\u00eda Von Ranke- lo que realmente ocurri\u00f3 en torno a Fuenterrab\u00eda un largo y lluvioso verano de 1638. En plena Guerra de los Treinta A\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo primero que se explicar\u00e1 en esa primera conferencia, aparte de los hechos hist\u00f3ricos bien conocidos -por ejemplo que el Ej\u00e9rcito enviado por el cardenal Richelieu rodea la plaza un 7 de julio- es que hablaremos de personas y circunstancias que ya s\u00f3lo remotamente tienen que ver con nosotros y nuestra idea del Mundo y el orden de las cosas.<\/p>\n<p>As\u00ed, este mi\u00e9rcoles hablar\u00e9 de esa cosa tan desconocida y abandonada al Sur de los Pirineos como es la Historia de la Ciencia.<\/p>\n<p>Desde que el general Eisenhower se retir\u00f3 de la Pol\u00edtica, all\u00e1 a mediados del siglo XX, se sabe bien que, como \u00e9l dijo, hab\u00eda un complejo militar-industrial que dirig\u00eda los asuntos pol\u00edticos a mayor beneficio de sus comunes intereses. Dicho en otras palabras: sabemos desde entonces que la Ciencia es un arma para la guerra, que los avances cient\u00edficos, muchas veces, son producto de esa necesidad tan humana de buscar el modo de eliminar al mayor n\u00famero posible de competidores por territorio o recursos esenciales. Es decir, lo que com\u00fanmente se ha llamado \u201cenemigos\u201d.<\/p>\n<p>Lo que quiz\u00e1s ya no sea tan sabido es que ese asunto, el de la utilizaci\u00f3n de la Ciencia como arma de guerra, era algo que databa de muchos a\u00f1os antes de que el general Eisenhower tuviera ese rapto de inspiraci\u00f3n pol\u00edtica para poner el punto y final a su carrera presidencial.<\/p>\n<p>Las murallas de Fuenterrab\u00eda fueron forzosos testigos de eso aquel verano de hace hoy 380 a\u00f1os.<\/p>\n<p>De hecho, ellas mismas eran un producto cient\u00edfico y a\u00fan lo pueden apreciar si las visitan.<\/p>\n<p>Observar\u00e1n que no son muros exactamente rectos, que las paredes aparentemente lisas que pueden ver est\u00e1n flanqueadas, a izquierda y derecha, por una especie de flechas de piedra (unas mejor conservadas que otras, otras reconstruidas hace poco m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas\u2026).<\/p>\n<p>Pues bien, ese tipo de construcci\u00f3n era fruto de un c\u00e1lculo matem\u00e1tico que trataba de determinar cu\u00e1nta capacidad de resistencia pod\u00edan ofrecer esos muros a un intenso ataque con Artiller\u00eda.<\/p>\n<p>Los ingenieros militares que construyeron sistemas defensivos como ese, tambi\u00e9n calculaban cu\u00e1ntas bajas se podr\u00edan infligir al enemigo que las rodease una vez que lanzase contra los muros, previamente atacados a ca\u00f1onazos, sus columnas de Infanter\u00eda de asalto\u2026<\/p>\n<p>Del otro lado de esos muros, entre los sitiadores, tambi\u00e9n hab\u00eda ingenieros y diestros matem\u00e1ticos cuya misi\u00f3n era calcular la cantidad necesaria de p\u00f3lvora y balas para, con el m\u00ednimo esfuerzo y el m\u00ednimo gasto de vidas (de su propia Infanter\u00eda, claro est\u00e1) tomar esas plazas que no ten\u00edan otro objetivo que el de detener el avance de los ej\u00e9rcitos en cuyo camino hab\u00edan sido elevadas justamente para cumplir con ese fin. Es decir, el de actuar como un gigantesco bolardo que cerrase el paso a fuerzas enemigas.<\/p>\n<p>Fortificaciones como las de Fuenterrab\u00eda en 1638, y a\u00f1os despu\u00e9s, eran un paso adelante con respecto a la Edad Media en la que la Poliorc\u00e9tica (es decir, la Ciencia, que lo era, de construir o asediar y rendir plazas fuertes) se basaba, todav\u00eda en gran medida, en el uso de lo que podr\u00edamos llamar fuerza bruta.<\/p>\n<p>En otras palabras, golpear, hasta que cayera, con c\u00e1lculos muy aproximativos, el muro que se levantaba entre asediados y sitiadores.<\/p>\n<p>\u00bfEso significaba que las gentes de 1638 se hab\u00edan aproximado m\u00e1s, mucho m\u00e1s, hasta nuestra idea de la Ciencia al refinar esos c\u00e1lculos mort\u00edferos?<\/p>\n<p>Pues la verdad es que no, que en aquella \u00e9poca, e incluso muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en pleno Siglo de las Luces, las Matem\u00e1ticas, lo que hoy consideramos \u201cCiencia\u201d, estaba todav\u00eda mezclado con una gran carga de pensamiento m\u00e1gico que interpretaba la naturaleza en esos t\u00e9rminos. Como algo producto de ideas m\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, para alguien de 1638 era tan cierta una suma -o una operaci\u00f3n de \u00e1lgebra que permit\u00eda lanzar con \u00e9xito una bala de ca\u00f1\u00f3n- como la llamada doctrina de las analog\u00edas. Es decir, la que consideraba que algo similar a otra cosa pod\u00eda influir sobre ella. Por ejemplo, para ellos era cierto que una nuez, como su fruto era parecido al cerebro humano, pod\u00eda curar el dolor de cabeza\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed de simple y de sencillo. Y as\u00ed de complejo tambi\u00e9n. De estas cosas, y algunas m\u00e1s, tendremos ocasi\u00f3n de hablar este mi\u00e9rcoles a las 19:00 en Fuenterrab\u00eda, en su Casa de Cultura, en pleno coraz\u00f3n de la ciudad amurallada que resisti\u00f3 durante dos meses los esfuerzos de personas que trazaban complicados c\u00e1lculos matem\u00e1ticos para borrarla del mapa por medio de una verdadera tormenta de fuego de Artiller\u00eda.<\/p>\n<p>Todo ello mientras, quiz\u00e1s, filosofaban (as\u00ed se hac\u00eda \u201cCiencia\u201d en la \u00e9poca) sobre cu\u00e1les pod\u00edan ser las virtudes de las telas de ara\u00f1a como vendaje, si era cierto que las cig\u00fce\u00f1as s\u00f3lo hac\u00edan sus nidos en pa\u00edses gobernados por rep\u00fablicas, si era posible cazar el le\u00f3n verde (es decir, transformar el plomo en oro)\u2026<\/p>\n<p>O, tambi\u00e9n, si bajo las aguas del estuario del Bidasoa habr\u00eda sirenas que se sentir\u00edan molestas por el tronar constante de ca\u00f1ones y morteros. En aquel largo, lluvioso y feroz verano de 1638, en plena Guerra de los Treinta A\u00f1os\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este a\u00f1o se cumplen varios centenarios de esos tan denostados por el recientemente desaparecido Josep Fontana. 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