{"id":1722,"date":"2018-10-15T11:30:13","date_gmt":"2018-10-15T09:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1722"},"modified":"2018-10-15T11:30:13","modified_gmt":"2018-10-15T09:30:13","slug":"la-musica-y-el-canon-aprendiendo-algo-de-historia-de-hace-380-anos-gracias-a-claudio-monteverdi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/10\/15\/la-musica-y-el-canon-aprendiendo-algo-de-historia-de-hace-380-anos-gracias-a-claudio-monteverdi\/","title":{"rendered":"La M\u00fasica y el ca\u00f1\u00f3n. Aprendiendo algo de Historia de hace 380 a\u00f1os gracias a Claudio Monteverdi"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Grabado con el retrato de Claudio Monteverdi (1644)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1723\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Claudio_Monteverdi_engraved_portrait_from_Fiori_poetici_1644_-_Beinecke_Rare_Book_Library_adjusted-258x300.jpg\" alt=\"claudio_monteverdi_engraved_portrait_from_fiori_poetici_1644_-_beinecke_rare_book_library_adjusted\" width=\"258\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Claudio_Monteverdi_engraved_portrait_from_Fiori_poetici_1644_-_Beinecke_Rare_Book_Library_adjusted-258x300.jpg 258w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Claudio_Monteverdi_engraved_portrait_from_Fiori_poetici_1644_-_Beinecke_Rare_Book_Library_adjusted-540x628.jpg 540w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Claudio_Monteverdi_engraved_portrait_from_Fiori_poetici_1644_-_Beinecke_Rare_Book_Library_adjusted.jpg 672w\" sizes=\"(max-width: 258px) 100vw, 258px\" \/>Si la semana pasada hablaba de la Ciencia de hace 380 a\u00f1os aplicada a un asedio (en este caso contra la entonces villa de Fuenterrab\u00eda y hoy ciudad de Hondarribia) hoy hablar\u00e9 de la M\u00fasica de la misma \u00e9poca. De hecho, del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>M\u00e1s que nada porque el ciclo de conferencias que anunciaba la semana pasada, continua, tal y como ya anunci\u00e9. Y continuar\u00e1 hasta el final de este mes, hasta el 31 de octubre.<\/p>\n<p>La conferencia de este mi\u00e9rcoles ir\u00e1 a cargo de Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez especialista en Historia militar con una larga trayectoria que ha culminado, de momento, en la consolidaci\u00f3n de uno de los centros muse\u00edsticos guipuzcoanos. En este caso la Sala Hist\u00f3rica de los acuartelamientos de Loyola, donde se repasa con decenas de objetos hist\u00f3ricos la trayectoria del Tercio Viejo de Sicilia. Una de las agrupaciones militares m\u00e1s veteranas de Europa. Incluso m\u00e1s que algunas brit\u00e1nicas que, como bien sabemos, dan una gran -y l\u00f3gica- importancia a detalles como esos.<\/p>\n<p>Su conferencia versar\u00e1 sobre los aspectos t\u00e9cnicos de lo que fue el Gran Asedio a la actual ciudad de Hondarribia ahora hace 380 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En otras palabras: nos explicar\u00e1 desde su profundo conocimiento de estas cuestiones, c\u00f3mo se aplic\u00f3 en la pr\u00e1ctica -en ese asedio de dos meses- esa mezcolanza de Ciencia y Magia (propia del siglo XVII europeo) de la que hablaba yo en el correo de la Historia de la semana pasada y, posteriormente, en la Casa de Cultura hondarribiarra el mi\u00e9rcoles 10 de octubre.<\/p>\n<p>Entre otras muchas cuestiones se hablar\u00e1 en esa segunda conferencia de este ciclo de si esa plaza fuerte (la entonces llamada Fuenterrab\u00eda) fue el campo de experimentaci\u00f3n de la nueva t\u00e9cnica militar del bombardeo.<\/p>\n<p>Es decir, la del lanzamiento sobre el objetivo (en este caso esa plaza fuerte y sus casas) de proyectiles con carga explosiva. No mediante un disparo directo contra las murallas y bastiones, sino utilizando la t\u00e9cnica de tiro parab\u00f3lico por medio de morteros, creada por el matem\u00e1tico italiano Tartaglia de la que yo hablaba el mi\u00e9rcoles pasado.<\/p>\n<p>Se disputa mucho sobre esa cuesti\u00f3n. De hecho, se ha llegado a asentar que esa plaza fuerte vasca fue la primera en sufrir, en plena Guerra de los Treinta A\u00f1os, los efectos de lo que ahora llamamos bombardeo.<\/p>\n<p>A ese respecto, sin embargo, puede resultar fundamental el utilizar una partitura musical como documento hist\u00f3rico para saber qu\u00e9 ciudad o villa fortificada de las de aquella \u00e9poca, tuvo el dudoso honor de ser la primera en experimentar la aplicaci\u00f3n de la t\u00e9cnica de bombardeo ideada por el matem\u00e1tico Tartaglia. El mismo que tambi\u00e9n dot\u00f3 a los artilleros de la \u00e9poca -como explicaba yo esta semana pasada en mi conferencia- del temible cuadrante, que permit\u00eda calcular distancias y alturas para hacer m\u00e1s eficaz el fuego de la Artiller\u00eda de asedio.<\/p>\n<p>La partitura en concreto que nos pod\u00eda ayudar a saber m\u00e1s sobre el primer uso del bombardeo, fue escrita por Claudio Monteverdi, un hombre que -como Tartaglia en su campo- era un producto de la Italia llamada renacentista. Esa que produjo entre finales de la Edad Media y comienzos de la Moderna (hacia 1453 y 1492), algunas de las mentes m\u00e1s preclaras de Europa en distintos campos (Literatura, Pintura, Escultura, Ciencia\u2026). Nombres como Petrarca, Miguel \u00c1ngel Buonarroti, Galileo Galilei o\u2026, una vez m\u00e1s, Tartaglia.<\/p>\n<p>Monteverdi cre\u00f3 Arte (en este caso musical) para algunas de las numerosas cortes que en ese momento abundaban en una Italia que era punta de lanza en estas cuestiones (art\u00edsticas, cient\u00edficas\u2026) pero que, en asuntos pol\u00edticos, tan s\u00f3lo era un hervidero de peque\u00f1os estados enfrentados entre ellos y convertidos as\u00ed (como suele ser habitual en las naciones balcanizadas) en juguetes de potencias m\u00e1s s\u00f3lidas y m\u00e1s cohesionadas. Como la Espa\u00f1a de aquel entonces o su gran rival: Francia.<\/p>\n<p>As\u00ed, de corte en corte, Claudio Monteverdi y su Arte recalar\u00e1n bajo la protecci\u00f3n de la Seren\u00edsima Rep\u00fablica de Venecia, lo que le permitir\u00e1 dedicarse a componer tranquilamente.<\/p>\n<p>De esa protecci\u00f3n (tan habitual en un lugar y \u00e9poca en la que los poderosos y ricos ten\u00edan a orgullo el ser mecenas de cient\u00edficos y artistas) surgir\u00e1n algunos de sus libros de madrigales. Unas peque\u00f1as piezas musicales (cada una de unos pocos minutos de duraci\u00f3n) creadas para entretener a esas cortes ducales -o de mayor porte- que sab\u00edan, perfectamente, que la M\u00fasica es poder y tiende a reforzar el de quien tiene la potestad de generar esa M\u00fasica.<\/p>\n<p>El libro de madrigales que m\u00e1s nos interesa aqu\u00ed, es el octavo. Principalmente porque fue editado en el a\u00f1o 1638. Justo en el mismo en el que la hoy ciudad de Hondarribia sufr\u00eda ese Gran Asedio que ahora diversos profesionales ayudamos a conmemorar por medio de ese ciclo de conferencias del que empec\u00e9 a hablar la semana pasada.<\/p>\n<p>Dentro de ese octavo libro de madrigales guerreros y amorosos (as\u00ed titulado) de Monteverdi hay una pieza titulada \u201cAltri canti de amor\u201d. Es decir, traducido m\u00e1s o menos libremente: \u201cQue otros canten al Amor\u201d.<\/p>\n<p>En ese madrigal, Claudio Monteverdi canta, en efecto, a la guerra, y no al amor, para ensalzar la figura del emperador Fernando III, a quien dedica esa obra.<\/p>\n<p>El caso es que esa pieza puede resultar fundamental para saber si la plaza fuerte de Fuenterrab\u00eda del a\u00f1o 1638, la que hoy es la Noble y Leal ciudad de Hondarribia, fue la primera en servir de campo de experimentaci\u00f3n de las teor\u00edas del matem\u00e1tico Nicolo Tartaglia sobre el tiro parab\u00f3lico por medio de morteros que lanzaban, adem\u00e1s, proyectiles explosivos. No simples bola\u00f1os de piedra o balas esf\u00e9ricas de metal.<\/p>\n<p>Quienes asistan este mi\u00e9rcoles, a las 19:00, a la conferencia de Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez en la Casa de Cultura de esa hoy ciudad de Hondarribia lo sabr\u00e1n con certeza, junto con muchos otros detalles sobre lo que costaba asediar una plaza fuerte real como aquella, no imaginaria como la de algunos madrigales de Monteverdi. Quienes no puedan asistir en persona -que imagino ser\u00e1n bastantes por cosa de la l\u00f3gica distancia-\u2026 \u00a1tendr\u00e1n que esperar al pr\u00f3ximo correo de la Historia, pues \u00e9ste no puede, l\u00f3gicamente, desvelar ese peque\u00f1o -y alambicado- secreto hist\u00f3rico!&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Si la semana pasada hablaba de la Ciencia de hace 380 a\u00f1os aplicada a un asedio (en este caso contra la entonces villa de Fuenterrab\u00eda y hoy ciudad de Hondarribia) hoy hablar\u00e9 de la M\u00fasica de la misma \u00e9poca. De hecho, del mismo a\u00f1o. M\u00e1s que nada porque el ciclo de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[329,2799,761,2745,2746,1205,1275],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1722"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1722"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1726,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1722\/revisions\/1726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}