{"id":1728,"date":"2018-10-22T11:30:04","date_gmt":"2018-10-22T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1728"},"modified":"2018-10-22T11:30:04","modified_gmt":"2018-10-22T09:30:04","slug":"panico-en-la-mirada-la-mujer-y-la-guerra-de-los-treinta-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/10\/22\/panico-en-la-mirada-la-mujer-y-la-guerra-de-los-treinta-anos\/","title":{"rendered":"P\u00e1nico en la mirada. La mujer y la Guerra de los Treinta A\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Grabado de Jacques Callot sobre las miserias de la Guerra de los Treinta A\u00f1os\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1729\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Grabado-de-Jacques-Callot-con-los-horrores-de-la-Guerra-249x300.jpg\" alt=\"grabado-de-jacques-callot-con-los-horrores-de-la-guerra\" width=\"249\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Grabado-de-Jacques-Callot-con-los-horrores-de-la-Guerra-249x300.jpg 249w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/10\/Grabado-de-Jacques-Callot-con-los-horrores-de-la-Guerra.jpg 497w\" sizes=\"(max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/>Como ya avis\u00e9 hace dos semanas, hasta la \u00faltima de este mes de octubre todos los\u00a0 correos de la Historia de cada lunes se dedicar\u00edan a anunciar la conferencia correspondiente del ciclo que la Asociaci\u00f3n de historiadores de Bortziriak\/Cinco Villas est\u00e1 llevando a cabo -junto con el Ayuntamiento de Hondarribia- para conmemorar los acontecimientos del Gran Asedio a esa ciudad guipuzcoana. Ese que, como espero ya haya ido quedando claro (tanto en esas conferencias como en estas p\u00e1ginas), fue un acontecimiento relevante de la llamada Guerra de los Treinta A\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta semana toca en este nuevo correo de la Historia hablar de dos cosas. La primera es aclarar c\u00f3mo una partitura musical de hace 380 a\u00f1os pod\u00eda servir como documento hist\u00f3rico para aclarar ciertas afirmaciones.<\/p>\n<p>Quienes estuvieron en la conferencia de la semana pasada ya han resuelto ese peque\u00f1o enigma. Quienes no pudieron asistir a ella por la raz\u00f3n que fuera, podr\u00e1n satisfacer esa curiosidad hist\u00f3rica en este encabezamiento del art\u00edculo de esta semana.<\/p>\n<p>Se ha dicho frecuentemente que la plaza fuerte conocida en 1638 como \u201cFuenterrab\u00eda\u201d y hoy como \u201cciudad de Hondarribia\u201d, fue la primera en soportar lo que hoy llamamos \u201cbombardeo\u201d, con morteros que lanzaban sobre ella balas con carga explosiva. Una t\u00e9cnica devastadora que dej\u00f3 esa poblaci\u00f3n guipuzcoana semidestruida si seguimos el relato del asedio que traza, por ejemplo, Palafox.<\/p>\n<p>Parece ser que ese dudoso honor, sin embargo, no le corresponder\u00eda, siendo otras las primeras plazas afectadas por esa t\u00e9cnica producto de la peculiar Ciencia de la Europa renacentista y barroca. Y la clave en esta ocasi\u00f3n est\u00e1 en una de las partituras escritas por Claudio Monteverdi (del que hablaba la semana pasada) en el a\u00f1o 1638.<\/p>\n<p>En la pieza titulada \u201cAltri canti de Amor\u201d (a la que tambi\u00e9n hac\u00eda referencia la semana pasada) la voz cantante ped\u00eda que se le dejase entregarse al ejercicio de la Guerra (que no del Amor) y as\u00ed blandir la espada y \u201cbombeggiar le faci\u201d\u2026 parte de la letra de ese madrigal que se ha traducido al castellano como \u201cdestrozar los rostros\u201d.<\/p>\n<p>Lo cierto es que \u201cbombe\u201d en el italiano de hoy d\u00eda significa \u201cbombas\u201d y aunque \u201cbombeggiar\u201d no existe como tal verbo en los diccionarios actuales (tan s\u00f3lo aparecen los verbos \u201cbombardare\u201d y \u201cpompare\u201d) lo podr\u00edamos traducir como \u201cusar bombas\u201d y, por extensi\u00f3n, como sin\u00f3nimo de aplastar, destrozar, laminar\u2026 en este caso el rostro del enemigo al que se refiere el madrigal.<\/p>\n<p>Evidentemente si Monteverdi manejaba ese concepto ya en 1638, dif\u00edcilmente esa t\u00e9cnica del bombardeo pod\u00eda haber sido puesta en uso, por primera vez, en el verano de ese a\u00f1o sobre la actual ciudad de Hondarribia.<\/p>\n<p>Aclarado esto (como se hab\u00eda prometido) para todos los que se perdieron la conferencia del pasado mi\u00e9rcoles, toca ahora hablar de la siguiente.<\/p>\n<p>En ella se tratar\u00e1 de las consecuencias de esa destructiva batalla -tanto da si la ciudad fue la primera o no en experimentar un bombardeo- para la poblaci\u00f3n civil. Y, en especial, para su parte m\u00e1s vulnerable: las mujeres.<\/p>\n<p>Se abordar\u00e1 esa cuesti\u00f3n desde una perspectiva cient\u00edfica poco utilizada y que, tal vez, no ha hecho tanta fortuna acad\u00e9mica como debiera. Me refiero a la que se dio en llamar \u201cPsicohistoria\u201d.<\/p>\n<p>Nada -o muy poco- tiene que ver ese t\u00e9rmino con la original invenci\u00f3n de una ciencia de predicci\u00f3n y modificaci\u00f3n hist\u00f3rica creada por el autor de ciencia-ficci\u00f3n Isaac Asimov para su largo ciclo de la Fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Psicohistoria desde la que vamos a abordar este mi\u00e9rcoles que viene la cuesti\u00f3n del Gran Asedio de 1638, es la forma de hacer Historia en la que la Psicolog\u00eda se utiliza, aplicada a los datos hist\u00f3ricos, para mejor interpretar un determinado retazo del pasado.<\/p>\n<p>En este caso Julia Rodr\u00edguez Onaindia, licenciada en Psicolog\u00eda por la UPV-EHU y actualmente concluyendo su doctorado con un tema de Psicolog\u00eda social, nos ilustrar\u00e1 -combinando ese campo cient\u00edfico con los datos hist\u00f3ricos- sobre los posibles sentimientos de las mujeres que, como las hondarribiarras de 1638, viven en una plaza sitiada.<\/p>\n<p>Obviamente una situaci\u00f3n complicada y que no transcurre sin dejar huella. Eso a pesar de que, como se explicar\u00e1 en la sesi\u00f3n de este mi\u00e9rcoles, la Psicolog\u00eda (la mentalidad, si se quiere) de 1638 no se basaba en los mismos elementos en los que se basa la de una mujer -o un hombre- actual, habitantes de una realidad en la que el Psicoan\u00e1lisis es ya parte del medio ambiente que nos rodea y, por tanto, todo acto humano -consciente o inconsciente- es debidamente analizado y diagnosticado\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed es, las mujeres atrapadas tras las murallas y bastiones de la que hoy conocemos como ciudad de Hondarribia, ten\u00edan a su alrededor y ante ellas un panorama que, por pura l\u00f3gica, s\u00f3lo pod\u00eda causar p\u00e1nico y otros desarreglos mentales.<\/p>\n<p>Estamos en la Guerra de los Treinta A\u00f1os, uno de los conflictos b\u00e9licos m\u00e1s \u00e1lgidos de los muchos que han jalonado la Historia de la Humanidad, porque en \u00e9l, en principio, se lucha por cuestiones fundamentales, que constituyen la base de la identidad personal. En este caso las creencias religiosas. De ah\u00ed se deriv\u00f3 una ferocidad sin l\u00edmites contra el oponente, que llev\u00f3 a buscar no s\u00f3lo su derrota sino su exterminio f\u00edsico\u2026<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n que se generalizar\u00e1 incluso aunque, como ocurre en el caso de la plaza fuerte que era en 1638 la actual Hondarribia, lo que est\u00e9 en juego no sea tanto esa cuesti\u00f3n esencial (es decir, la religi\u00f3n), como unos intereses estrat\u00e9gicos m\u00e1s abstractos, menos pasionales.<\/p>\n<p>En definitiva, la situaci\u00f3n que vivieron las hondarribiarras de hace 380 a\u00f1os es de esas que causa una angustia profunda, un desgaste emocional que se convierte en una lenta tortura. La que deviene de imaginar lo que puede ocurrir una vez que la plaza caiga, cuando sus defensas sucumban y la poblaci\u00f3n sea entregada a saco por la oficialidad sitiadora que, de ese modo, recompensa los largos y sangrientos sufrimientos de sus hombres durante un asedio reglado contra una plaza fuerte de primer orden. Una de esas que s\u00f3lo pod\u00eda ser atacada con numerosas bajas en cada asalto. La mayor\u00eda de las mismas -de esas bajas- mortales de necesidad.<\/p>\n<p>El corolario de esos temores ha quedado plasmado incluso en serios documentos hist\u00f3ricos. Por ejemplo, el legajo n\u00famero 1292 del Negociado de Mar y Tierra conservado en el Archivo General de Simancas, que el coronel Olavide daba a la luz p\u00fablica en la revista \u201cEuskal-Erria\u201d en 1914.<\/p>\n<p>En ese documento se recog\u00edan, entre otras cosas, las amenazas directas que el jefe franc\u00e9s envi\u00f3 a Diego de Butr\u00f3n, uno de los alcaldes hondarribiarras (y por tanto responsable de la defensa) se\u00f1al\u00e1ndole las consecuencias de no avenirse a entregar la plaza sin m\u00e1s lucha. Entre ellas se mencionaba la de la violaci\u00f3n de las mujeres. Incluida, por supuesto, la hija del propio Butr\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Todas estas barbaridades institucionalizadas -tal y como nos lo indica ese documento tan severo- fue la cruda realidad con la que tuvieron que convivir las hondarribiarras de hace 380 a\u00f1os. Obviamente una terrible situaci\u00f3n que tuvo que hacer mella en sus mentes y que, por tanto, debe ser un objeto de inter\u00e9s para quienes est\u00e9n interesados en conocer mejor nuestro pasado.<\/p>\n<p>Un leg\u00edtimo fin al que, por lo que respecta a este aniversario del Gran Asedio de Hondarribia, se va tratando de dar respuesta semana a semana en la Casa de Cultura de esa ciudad guipuzcoana\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como ya avis\u00e9 hace dos semanas, hasta la \u00faltima de este mes de octubre todos los\u00a0 correos de la Historia de cada lunes se dedicar\u00edan a anunciar la conferencia correspondiente del ciclo que la Asociaci\u00f3n de historiadores de Bortziriak\/Cinco Villas est\u00e1 llevando a cabo -junto con el Ayuntamiento de Hondarribia- para [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[329,2747,761,2746,2802,2801,2803,2800],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1728"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1731,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1728\/revisions\/1731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1728"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1728"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1728"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}