{"id":1737,"date":"2018-11-05T12:30:07","date_gmt":"2018-11-05T10:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1737"},"modified":"2018-11-05T12:30:07","modified_gmt":"2018-11-05T10:30:07","slug":"la-gran-batalla-de-andalucia-a-alvaro-de-luna-in-memoriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/11\/05\/la-gran-batalla-de-andalucia-a-alvaro-de-luna-in-memoriam\/","title":{"rendered":"La gran batalla de Andaluc\u00eda. A \u00c1lvaro de Luna, in memoriam"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"\u00c1lvaro de Luna caracterizado para uno de los episodios de &quot;Curro Jim\u00e9nez&quot;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1738\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/11\/\u00c1lvaro-de-Luna-en-el-episodio-El-t\u00edo-Pedro-300x168.jpg\" alt=\"alvaro-de-luna-en-el-episodio-el-tio-pedro\" width=\"300\" height=\"168\" \/>Esta semana el tema para este nuevo correo de la Historia ha sido f\u00e1cil de elegir. La muerte del actor \u00c1lvaro de Luna lo ha facilitado todo bastante.<\/p>\n<p>El impacto medi\u00e1tico de ese deceso, ha sido impresionante. Algo l\u00f3gico, teniendo en cuenta que toda una generaci\u00f3n de espa\u00f1oles -hoy fuertemente enganchados a Internet- creci\u00f3 asociando a este actor con una serie, \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d, que, como dec\u00eda la publicidad con la que se vend\u00eda, marc\u00f3 una \u00e9poca. Algo muy cierto y que invalida aquel famoso axioma de la desopilante revista \u201cLa Codorniz\u201d, seg\u00fan el cual resplandec\u00eda la verdad donde no hab\u00eda publicidad\u2026<\/p>\n<p>Ciertamente, la serie \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d, con todas sus virtudes y todos sus defectos, marc\u00f3 una \u00e9poca. Y dio fama sempiterna al desaparecido \u00c1lvaro de Luna, gracias a su personaje del Algarrobo. El m\u00e1s tosco compa\u00f1ero de los que formaban esa partida.<\/p>\n<p>Dicen que es mejor que se hable de alguien, aunque se habl\u00e9 mal. Quiz\u00e1s este es el caso de esa fama que rode\u00f3, y seguir\u00e1 rodeando, a \u00c1lvaro de Luna gracias, casi en exclusiva, a su personaje del Algarrobo. Y es una l\u00e1stima que as\u00ed sea. Tanto desde el punto de vista de su carrera de actor, como desde el de la Historia que, naturalmente, es lo que interesa a esta p\u00e1gina.<\/p>\n<p>En efecto, \u00c1lvaro de Luna fue un actor con una larga y variada carrera que hab\u00eda empezado en los a\u00f1os sesenta y que, incluso, se desarroll\u00f3 en parte en los Estados Unidos. Fue no s\u00f3lo actor de Cine o Televisi\u00f3n sino de un medio mucho m\u00e1s dif\u00edcil como lo es el Teatro.<\/p>\n<p>Una vida de actor, en fin, demasiado grande como para quedar contenida y resumida tan s\u00f3lo en el personaje del Algarrobo que poco, muy poco, tiene que ver con la mayor parte de lo que hizo sobre los escenarios y los plat\u00f3s.<\/p>\n<p>Su papel del Algarrobo, tal y como es general y superficialmente recordado, tampoco hace demasiada justicia a lo que, en realidad, nos aport\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed es, me gustar\u00eda recordar en este art\u00edculo a \u00c1lvaro de Luna no s\u00f3lo como un actor vers\u00e1til, sino como un actor que (por extra\u00f1o que pueda parecer a primera vista) con su papel del Algarrobo ayud\u00f3 al \u00e9xito de una serie que rompi\u00f3 muchos esquemas.<\/p>\n<p>Normalmente \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d ha quedado asociada en el imaginario colectivo como una producci\u00f3n que exaltaba el casticismo espa\u00f1olista y as\u00ed sus personajes (El Algarrobo incluido, claro est\u00e1) ser\u00edan, para muchos, tan s\u00f3lo una suerte de divertimento c\u00f3mico. Una caricatura de \u201clo espa\u00f1ol\u201d. En realidad, un producto m\u00e1s de la ranciedad, bastante casposa, del Franquismo.<\/p>\n<p>La presencia en alg\u00fan cap\u00edtulo de la serie de famosas folkl\u00f3ricas en algunas de sus primeras intervenciones medi\u00e1ticas -caso de Isabel Pantoja- no hizo mucho por remediar esto.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo cierto es que \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d, si se mira con atenci\u00f3n, por debajo de la aparente superficialidad del producto como otro ejemplo del \u201ctypical spanish\u201d vendido desde los a\u00f1os sesenta a una variopinta muchedumbre de turistas, fue todo un muy necesario soplo de aire fresco en la manera de hacer Televisi\u00f3n y, de hecho, de contar la Historia de la Guerra de Independencia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En efecto, pensemos que \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d narraba por un lado las aventuras, condensadas de muchos protagonistas del fen\u00f3meno del Bandolerismo, end\u00e9mico en buena parte de la Europa de finales del XVIII y comienzos del XIX. Y lo hac\u00eda tres a\u00f1os antes -insisto, <em>antes<\/em>&#8211; de que en Gran Breta\u00f1a hicieran otro tanto con Dick Turpin.<\/p>\n<p>Lo hac\u00eda, adem\u00e1s, de la mano de directores de Cine no precisamente comprometidos con el r\u00e9gimen franquista, sino m\u00e1s bien todo lo contrario. Como Mario Camus o Pilar Mir\u00f3.<\/p>\n<p>Por otro lado, ese equipo, como no pod\u00eda ser menos, narraba en la mayor\u00eda de esos episodios una Historia de la Guerra de Independencia que, desde luego, m\u00e1s all\u00e1 de una mera apariencia, poco o nada ten\u00eda que ver con la narraci\u00f3n franquista de esos mismos hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Uno de los mejores ejemplos de lo que realmente representaba esa serie en esos t\u00e9rminos, fue el episodio titulado \u201cLa gran batalla de Andaluc\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En \u00e9l, dirigido por Antonio Drove y con guion de Antonio Larreta, se narra de forma condensada lo que realmente hab\u00eda sido la Guerra de Independencia m\u00e1s all\u00e1 del canon reaccionario impuesto por los absolutistas en el siglo XIX y remachado -hasta la n\u00e1usea- por el Franquismo heredero, y exacerbador, de ese pensamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>As\u00ed vemos en \u00e9l a Curro Jim\u00e9nez convertido en un rico y sofisticado caballero indiano que, en principio, parece en buenos t\u00e9rminos con los franceses y se pasea con comodidad por la Andaluc\u00eda ocupada por ellos. Junto a \u00e9l descubrimos a un alcalde patriota que se ve obligado, por la fuerza de las armas, a obedecer tanto a los franceses como a sus protegidos. En este caso a la marquesa, principal terrateniente de la zona, que, oh sorpresa, es afrancesada pero, desde luego, no al estilo de los denostados por el Franquismo como propagandistas de ideas disolventes de una supuesta \u201cEspa\u00f1a eterna\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien todo lo contrario. La bella marquesa es un dechado de modernidad por lo que se refiere a hablar franc\u00e9s, a lucir peinado y vestido Imperio y por su connivencia con el r\u00e9gimen josefino. Pero por lo dem\u00e1s, como tantos fantoches que en la Historia han sido -y ser\u00e1n- y se han disfrazado convenientemente con ideas que son justo las contrarias de las que ellos, o ellas, representan, la marquesa tan s\u00f3lo se ha subido al carro del vencedor. El que le va a garantizar el cobro de sus rentas -como viene a decir al atribulado alcalde- con puntualidad. Lo deja bien claro cuando a las teclas de un modern\u00edsimo -para entonces- piano, ense\u00f1a a los ni\u00f1os del pueblo a cantar \u201cLa Marsellesa\u201d y uno de ellos le pregunta por el significado de las explosivas estrofas revolucionarias (tanto que Napole\u00f3n hab\u00eda prohibido cantar ese himno en realidad).<\/p>\n<p>La marquesa, con la mejor de sus sonrisas de dama de la corte josefina, le responde que no se preocupe de esas cosas, tan s\u00f3lo de cantar correctamente\u2026<\/p>\n<p>El episodio acaba con una rebeli\u00f3n generalizada del pueblo, animada por el alcalde -harto ya de ser pisoteado por la marquesa y las bayonetas francesas- para liberar al alfarero del pueblo que, adem\u00e1s, es un extraordinario pintor dotado de unas ideas pol\u00edticas muy claras. Revolucionarias para m\u00e1s se\u00f1as y adquiridas en el Par\u00eds de 1789 de la mano del mism\u00edsimo Marat, con el que, como muchos otros espa\u00f1oles, vive esos d\u00edas y, en su caso, descubre el Arte en el Louvre\u2026 Tal y como lo cuenta, arroj\u00e1ndolo a la cara del condescendiente general franc\u00e9s que ha llegado al pueblo a imponer el dominio napole\u00f3nico, record\u00e1ndole que Napole\u00f3n no trae revoluci\u00f3n alguna a Espa\u00f1a, pues, s\u00f3lo para empezar, ha acabado con ella en Francia\u2026<\/p>\n<p>Si quieren recordar a \u00c1lvaro de Luna como El Algarrobo, aquel bandolero algo bruto pero eficaz, en lugar de, por ejemplo, el arquitecto que aparec\u00eda en la serie \u201cGoya\u201d, recu\u00e9rdenlo as\u00ed, pero, por favor, con ese matiz. Es decir, que era un personaje que sal\u00eda en una serie, \u201cCurro Jim\u00e9nez\u201d, en la que, ya ven, se contaba una nueva -y m\u00e1s certera- Historia de la Guerra de Independencia espa\u00f1ola liberada de fantasmas historiogr\u00e1ficos sacados de la siempre antihist\u00f3rica caverna reaccionaria.<\/p>\n<p>Ese, quiz\u00e1s, es el mejor homenaje que hoy le podemos rendir, pues es el que nos da una medida m\u00e1s exacta de lo que realmente hizo con su larga vida de actor \u00c1lvaro de Luna.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana el tema para este nuevo correo de la Historia ha sido f\u00e1cil de elegir. La muerte del actor \u00c1lvaro de Luna lo ha facilitado todo bastante. El impacto medi\u00e1tico de ese deceso, ha sido impresionante. 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