{"id":1752,"date":"2018-11-26T11:30:55","date_gmt":"2018-11-26T10:30:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1752"},"modified":"2023-03-03T11:55:11","modified_gmt":"2023-03-03T10:55:11","slug":"historia-de-rustam-raza-una-epopeya-napoleonica-de-bolsillo-1783-1845","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/11\/26\/historia-de-rustam-raza-una-epopeya-napoleonica-de-bolsillo-1783-1845\/","title":{"rendered":"Historia de Rustam Raza. Una epopeya napole\u00f3nica de bolsillo (1783-1845)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignnone\" title=\"Retrato de Rustam Raza hacia 1806 por J-N Paillot de Montabert\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1753\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/11\/Paillot_de_Montalbert_Roustam_Raza_1806-229x300.jpg\" alt=\"paillot_de_montalbert_roustam_raza_1806\" width=\"229\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/11\/Paillot_de_Montalbert_Roustam_Raza_1806-229x300.jpg 229w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/11\/Paillot_de_Montalbert_Roustam_Raza_1806-479x628.jpg 479w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/11\/Paillot_de_Montalbert_Roustam_Raza_1806.jpg 496w\" sizes=\"(max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/>Hac\u00eda tiempo que ten\u00eda pendiente escribir este art\u00edculo. Todo empez\u00f3 este verano mientras esperaba que llegase la hora para dirigir una visita guiada sobre las guerras napole\u00f3nicas y me puse a releer en mi despacho viejas revistas de Historia francesas que ten\u00eda entre mis lecturas pendientes.<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 as\u00ed a Rustam Raza en el n\u00famero 1 de \u201cHistoria\u201d, publicado el 1 de marzo de 1984. Ah\u00ed Pierre Miquel, acad\u00e9mico franc\u00e9s dotado con el talento -habitual en esas latitudes- de divulgar su profesi\u00f3n -la Historia- con un rigor y una amenidad dignas de ser m\u00e1s imitadas, describ\u00eda a los que llamaba \u201charkis\u201d del emperador.<\/p>\n<p>Es decir, no tanto las tropas argelinas al servicio de Francia a las que corresponde ese nombre en realidad, sino los mamelucos que el emperador incorpor\u00f3 a los ej\u00e9rcitos revolucionarios franceses tras su campa\u00f1a (de dudoso \u00e9xito) en Egipto.<\/p>\n<p>Entre el lote de guerreros mamelucos que se unieron a esas fuerzas y formaron parte de la Guardia Imperial napole\u00f3nica a\u00f1os despu\u00e9s, a partir de 1804, y participaron en batallas como la de Austerlitz, estaba Rustam Raza. \u201cRegalo\u201d personal al general Bonaparte por parte de sus aliados egipcios.<\/p>\n<p>De Rustam se han contado decenas de historias y se le han atribuido cuestiones un tanto rocambolescas, a cuenta, sobre todo, de algunos de los libelistas empleados por los brit\u00e1nicos para desacreditar a Napole\u00f3n. Esos mismos tan bien descritos por Tim Clayton en su libro \u201c<em>This dark business. The secret war against Napoleon<\/em>\u201d, donde disecciona, minuciosamente, la bien orquestada campa\u00f1a de propaganda contra Bonaparte antes y despu\u00e9s de que accediera a la corona imperial.<\/p>\n<p>Al margen de ese \u201coscuro negocio\u201d de la propaganda antinapole\u00f3nica al que alude el libro de Tim Clayton, hay unas cuantas cosas en las que todos los historiadores parecen estar de acuerdo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, que Rustam ser\u00e1 la sombra de Napole\u00f3n entre 1799 y 1814, compartiendo las grandes haza\u00f1as de su amo con los cazadores a caballo de la Guardia y con los sirvientes personales del emperador. Como Constant, un tipo realmente curioso y que bien merecer\u00eda un art\u00edculo aparte\u2026<\/p>\n<p>Sobre su labor en esos a\u00f1os tambi\u00e9n hay opiniones. Para el periodista Jacinto Ant\u00f3n, que dedic\u00f3 un bello art\u00edculo a los mamelucos en \u201cEl Pa\u00eds\u201d de 22 de agosto de 2013, Rustam Raza era un cobardica (literalmente) porque decidi\u00f3 abandonar a Napole\u00f3n en el a\u00f1o 1814. A diferencia de otros mamelucos, como el que Ant\u00f3n llama Mois\u00e9s Zumero, que, sin embargo, comparti\u00f3 con Rustam un extra\u00f1o destino final. A saber: ser funcionarios del gobierno franc\u00e9s. Concretamente en la administraci\u00f3n de Correos\u2026<\/p>\n<p>Pero, no adelantemos acontecimientos. Hasta que Rustam lleg\u00f3 a ese punto, le pasaron muchas cosas, que son el reflejo de esa gran epopeya napole\u00f3nica sobre un espejo m\u00e1s peque\u00f1o. En este caso la vida de Rustam Raza.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda, al formar parte del s\u00e9quito de Bonaparte desde 1799, fue testigo del imparable ascenso de Napole\u00f3n hasta la corona imperial. Con \u00e9l estaba, pues, Rustam en ese momento que inmortaliz\u00f3 en 1804 David -otro personaje del mundo napole\u00f3nico del que habr\u00eda que hablar en otra ocasi\u00f3n- y tambi\u00e9n estuvo en otros momentos que han quedado inmortalizados en otros cuadros.<\/p>\n<p>Por ejemplo, seg\u00fan el pintor Pierre Gautherot, Rustam no deb\u00eda estar muy lejos del emperador cuando \u00e9ste fue herido en un pie durante la Batalla de Ratisbona, en 23 de abril de 1809, mientras trataba de derrotar por en\u00e9sima vez al imperio austriaco del que, al a\u00f1o siguiente, conseguir\u00eda tanto una paz bastante duradera como una princesa -Mar\u00eda Luisa- con la que tendr\u00eda a su \u00fanico heredero leg\u00edtimo conocido.<\/p>\n<p>Independientemente de lo trapisondista o \u201ccobardica\u201d que pueda parecer Rustam a autorizadas plumas -como la de Jacinto Ant\u00f3n- lo cierto es que acompa\u00f1ar al emperador en sus continuas campa\u00f1as, no era precisamente para esp\u00edritus endebles.<\/p>\n<p>En esa batalla de Ratisbona, como durante el resto de esa campa\u00f1a, se intercambi\u00f3 entre los dos ej\u00e9rcitos (el franc\u00e9s y el austriaco) un nutrido fuego de fusiler\u00eda y de Artiller\u00eda. El propio emperador lo sufri\u00f3 en sus carnes.<\/p>\n<p>De hecho, como en Zaragoza, pocos meses antes, se defendi\u00f3 Ratisbona calle por calle. Aunque en el caso de esta ciudad eso s\u00f3lo se hizo durante horas y no durante semanas. Principalmente porque las tropas austriacas buscaban, ante todo, ralentizar el avance napole\u00f3nico para batirse en retirada.<\/p>\n<p>Todo eso, como sabe cualquiera que conozca el funcionamiento de la t\u00e1ctica en \u00e9poca napole\u00f3nica (cortes\u00edas puntuales aparte, como la que dicen hubo en Waterloo entre Wellington y Napole\u00f3n) significaba que cualquiera que estuviese con el emperador -como era el caso de Rustam Raza- corr\u00eda graves riesgos. Pues los tiradores enemigos -especialmente los regimientos de cazadores- buscaban \u00e1vidamente causar bajas entre la oficialidad contraria, para descabezar a las tropas atacantes. Si la v\u00edctima de esos esfuerzos era el emperador\u2026 mejor que mejor\u2026<\/p>\n<p>Algo que qued\u00f3 bastante claro en Ratisbona, donde el Estado Mayor napole\u00f3nico -como era habitual en los manuales de combate de la \u00e9poca- se ofrec\u00eda a la vista del fuego enemigo, desafi\u00e1ndolo a caballo para infundir respeto y valor a los propios efectivos.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed llegar\u00eda la supuesta falta de valor de Rustam. El resto de su curiosa vida llegar\u00eda a\u00fan m\u00e1s lejos, pues morir\u00eda en 1845. Hasta entonces tuvo tiempo de casarse con una francesa, tener un hijo con ella -lo cual alegr\u00f3 no poco al emperador, que celebr\u00f3 el alumbramiento bromeando sobre que as\u00ed ya ten\u00eda un mameluco m\u00e1s- y, en efecto, seguir a Napole\u00f3n hasta que en 1814 abandon\u00f3 su servicio. Entre otras cosas por las pagas atrasadas y por el malentendido a que dio lugar el intento de suicidio de Napole\u00f3n y que, en 1815, cuando Rustam le pidi\u00f3 volver a su servicio durante los llamados Cien D\u00edas, el emperador le pag\u00f3 envi\u00e1ndolo a la prisi\u00f3n de Vincennes&#8230;.<\/p>\n<p>Eso lo libr\u00f3 de la aciaga suerte de los mamelucos que se mantuvieron leales hasta el final -de lo que hablaremos otro d\u00eda- y, seg\u00fan parece, le facilit\u00f3 la sinecura de una administraci\u00f3n de Loter\u00eda por parte de los Borbones restaurados.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed vuelve a haber versiones contradictorias sobre el destino de Rustam Raza. Unas dicen que acabo exhibi\u00e9ndose como fen\u00f3meno de feria nada menos que en Inglaterra. Otras que, como Mois\u00e9s Zumero, supo labrarse una posici\u00f3n -al fin y al cabo, su suegro hab\u00eda sido primer sirviente de la emperatriz- y acabar sus d\u00edas con 64 a\u00f1os en Saint-Martin de Breth\u00e9ncourt. Tras haber obtenido un puesto en la estafeta de correos de esa localidad despu\u00e9s de haber hecho un buen negocio con la venta de su administraci\u00f3n de Loter\u00eda, consiguiendo as\u00ed unas bellas rentas de las que vivir.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta versi\u00f3n, si lleg\u00f3 a exhibirse en Londres con sus galas de mameluco una vez m\u00e1s, fue s\u00f3lo para satisfacer la curiosidad de la \u00e9lite londinense. Ciudad en la que s\u00f3lo habr\u00eda estado de visita y no huyendo de los reveses de la fortuna por medio de ese cambio de pa\u00eds y entrando en los circuitos de los fen\u00f3menos de feria.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima versi\u00f3n parece la m\u00e1s plausible. En cualquier caso, aun con estos matices, la vida de Rustam Raza es toda una peque\u00f1a lecci\u00f3n de en qu\u00e9 consisti\u00f3, en realidad, aquel imperio napole\u00f3nico. Deslumbrante, rutilante y repleto de una \u00e9pica novelesca que llen\u00f3 Europa de tumbas prematuras y de hechos hist\u00f3ricos cargados de un extraordinario peso. Como la Guerra de Independencia espa\u00f1ola o batallas en la que Rustam Raza desafi\u00f3, con m\u00e1s o menos valor, el fuego enemigo para finalmente acabar, como muchos veteranos napole\u00f3nicos, trabajando en Correos\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hac\u00eda tiempo que ten\u00eda pendiente escribir este art\u00edculo. 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