{"id":1777,"date":"2018-12-10T12:30:11","date_gmt":"2018-12-10T10:30:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1777"},"modified":"2018-12-10T12:30:11","modified_gmt":"2018-12-10T10:30:11","slug":"de-los-sans-culottes-a-los-chalecos-amarillos-una-revolucion-en-un-vaso-de-agua-1789-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2018\/12\/10\/de-los-sans-culottes-a-los-chalecos-amarillos-una-revolucion-en-un-vaso-de-agua-1789-2018\/","title":{"rendered":"De los sans-culottes a los chalecos amarillos. \u00bfUna revoluci\u00f3n en un vaso de agua?  (1789-2018)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Pareja de sans-culottes bailando la Carma\u00f1ola, por Serge Ivanoff\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1778\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/12\/Sans-culottes-bailando-la-Carma\u00f1ola-por-Serge-Ivanoff-147x300.jpg\" alt=\"sans-culottes-bailando-la-carmanola-por-serge-ivanoff\" width=\"147\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/12\/Sans-culottes-bailando-la-Carma\u00f1ola-por-Serge-Ivanoff-147x300.jpg 147w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2018\/12\/Sans-culottes-bailando-la-Carma\u00f1ola-por-Serge-Ivanoff.jpg 293w\" sizes=\"(max-width: 147px) 100vw, 147px\" \/>Es dif\u00edcil resistir la tentaci\u00f3n de hablar de este tema. El del movimiento de los llamados chalecos amarillos en Francia. Lo que aparece en los Medios de Comunicaci\u00f3n al uso es, desde luego, un cebo demasiado tentador para el historiador.<\/p>\n<p>Tomemos un ejemplo de una noticia aparecida el viernes en algunos peri\u00f3dicos. En ella Macron el, de momento, presidente de la Rep\u00fablica francesa, declaraba que tem\u00eda que algunos elementos m\u00e1s decididos del movimiento, llevasen a los chalecos amarillos a abrir nada menos que una guerra civil en Francia. Echando mano, este mismo s\u00e1bado pasado, de armas para enfrentarse con el ya impresionante despliegue policial-militar en Par\u00eds. Algo que no ha ocurrido finalmente. De momento\u2026<\/p>\n<p>La misma Prensa que daba esta noticia, se\u00f1alaba que, quiz\u00e1s, el presidente Macron estaba siendo un tanto tremendista, utilizando la baza del miedo para desactivar, astutamente, desde luego, a esa formidable ola contestataria. Quiz\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s s\u00ed, esa es la intenci\u00f3n de Emmanuel Macron. Y quiz\u00e1s no, quiz\u00e1s s\u00f3lo estaba teniendo un acceso de sinceridad y reconoc\u00eda que ese movimiento de los chalecos amarillos estaba realmente desbordando el marco pol\u00edtico vigente en Francia. Lo cual -por si es necesario se\u00f1alarlo-, tarde o temprano desbordar\u00eda el resto del marco pol\u00edtico vigente en el resto de la Europa occidental. Espa\u00f1a incluida, claro est\u00e1.<\/p>\n<p>Los procesos hist\u00f3ricos -especialmente los de estas caracter\u00edsticas- suelen ser as\u00ed. Y es una afirmaci\u00f3n que nada tiene que ver ni con el marketing pol\u00edtico -de la l\u00ednea que parece gustar tanto al presidente Macron- ni con el alarmismo m\u00e1s o menos burdo.<\/p>\n<p>Francia tiene, desde 1789, un trasfondo hist\u00f3rico que los contemporane\u00edstas -como es mi caso- debemos estudiar a fondo porque es uno de los fundamentos de nuestra especialidad, ya que la Edad Contempor\u00e1nea -nuestro campo de estudio y de investigaci\u00f3n- tiene marcada como fecha de inicio -con un consenso acad\u00e9mico bastante considerable- el 14 de julio del a\u00f1o 1789. Es decir, el d\u00eda que se considera comenz\u00f3 la llamada, en los libros de Historia, \u201crevoluci\u00f3n francesa\u201d.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda y durante largos a\u00f1os que conmovieron a toda Europa, Francia se convirti\u00f3 en un catalizador que resquebraj\u00f3 un sistema ya inviable, ahogado en sus propias contradicciones. Primero los revolucionarios franceses difundieron sus nuevas ideas -inspiradas por varias d\u00e9cadas de pensamiento ilustrado- en el interior de Francia. Y, no contentos con eso, proyectaron esas ideas, manu militari, al resto de una Europa, todav\u00eda mon\u00e1rquica y absolutista, que, naturalmente, les hac\u00eda guerra sin cuartel. Precisamente para evitar que cundiera ese mal ejemplo de derribar -en un ya inevitable ba\u00f1o de sangre- el Antiguo R\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Ser\u00eda imposible detallar aqu\u00ed todos los vaivenes pol\u00edticos que sacudieron a Francia y al resto de Europa desde ese momento. Desde 1793 en adelante, las tropas revolucionarias francesas, alentadas y galvanizadas por esas nuevas ideas de Libertad e Igualdad, lucharon y vencieron en todos los frentes. Llegaron a invadir territorios pertenecientes a monarqu\u00edas m\u00e1s o menos absolutas como la espa\u00f1ola, la holandesa o la prusiana. Incluso la anquilosada rep\u00fablica suiza a la que, por as\u00ed decir, pusieron al d\u00eda. Esas guerras cambiaron incluso la moda en toda Europa e hicieron que ya nada volviera a ser como antes. Aun a pesar de que esas ideas revolucionarias y republicanas sufrieran, para empezar, dentro de la misma Francia, numerosos altibajos.<\/p>\n<p>As\u00ed, del Terror demencial desatado por la revoluci\u00f3n, se pas\u00f3 al m\u00e1s moderado Directorio, de \u00e9l al Consulado, de \u00e9l al Imperio de Bonaparte, de \u00e9ste a la reacci\u00f3n absolutista que, tras la conmoci\u00f3n de los Cien D\u00edas y el retorno del emperador, tuvo que moderarse nuevamente, para desembocar, en 1830, en una nueva revoluci\u00f3n, en 1848 en otra, despu\u00e9s en un Segundo Imperio\u2026 Y as\u00ed hasta la fundaci\u00f3n de la longeva Tercera Rep\u00fablica tras la definitiva ca\u00edda de ese Segundo Imperio en 1871\u2026<\/p>\n<p>Pese a esos vaivenes, y a una ocupaci\u00f3n fascista -con evidentes apoyos internos- entre 1940 y 1945, los valores republicanos de Libertad. Igualdad y Fraternidad fueron calando en la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n francesa y, de hecho, en el resto de Europa, hasta ser hoy d\u00eda elementos irrenunciables de nuestra cultura pol\u00edtica.<\/p>\n<p>As\u00ed, Francia, con esos numerosos altibajos, siempre ha sido desde 1789, una exportadora casi neta de ideas revolucionarias y de progreso pol\u00edtico. El faro al que han mirado, durante casi todo el siglo XIX, los revolucionarios, alternando en ocasiones -por extra\u00f1o que parezca- con\u00a0 la Espa\u00f1a de 1812 o 1820. Fechas en las que la tendencia se invirti\u00f3. Siendo ese pa\u00eds el foco de revoluci\u00f3n para toda Europa, y la Francia de Bonaparte, o la de Luis XVIII, el instrumento de represi\u00f3n reaccionaria.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, lo que ahora mismo est\u00e1 ocurriendo en Francia con los chalecos amarillos podr\u00eda ser, por lo que la Prensa cuenta, algo similar a lo que ocurri\u00f3 en 1789 con los habitantes de los <em>faubourgs <\/em>parisinos. Los hoy famosos y emblem\u00e1ticos sans-culottes, la fuerza de choque revolucionaria que, eso es innegable, deton\u00f3 y cataliz\u00f3 la revoluci\u00f3n del 14 de julio y, pese a todos los altibajos posteriores, fue la fuerza fundamental para enterrar definitivamente al Antiguo R\u00e9gimen en Francia y establecer una sociedad republicana y de valores revolucionarios firmemente asentados en la mayor parte de la poblaci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>Los chalecos amarillos parecen dispuestos, desde luego, a pasar a la acci\u00f3n directa, no se contentan con simples protestas y manifestaciones al uso. Su escenificaci\u00f3n del enfrentamiento callejero, tiene m\u00e1s de lo segundo (enfrentamiento) que de lo primero (escenificaci\u00f3n). Si llegar\u00e1n a usar m\u00e1s dosis de violencia, hasta el punto del enfrentamiento armado y de esa guerra civil agoreramente anunciada por Macron, es, por ahora, dif\u00edcil de saber. Puede que se desinflen o sean reabsorbidos por un marco pol\u00edtico democr\u00e1tico que, evidentemente, no tiene que ver con las r\u00edgidas estructuras de la monarqu\u00eda absoluta. Cuyo sistema de fuerza antidisturbios pasaba, por lo general, por las cargas de Caballer\u00eda a golpes de sable -plano antes que de filo- y, finalmente, por el tiroteo y ca\u00f1oneo indiscriminado de las masas enfurecidas.<\/p>\n<p>Esa implosi\u00f3n de las fuerzas supuestamente revolucionarias ya tuvo lugar en el a\u00f1o 2007 con las manifestaciones estudiantiles. Sin embargo, hay algo detr\u00e1s de los chalecos amarillos que, quiz\u00e1s, haga que esa implosi\u00f3n sea m\u00e1s dif\u00edcil: la Prensa se\u00f1ala, y seguramente con raz\u00f3n, que es un movimiento amorfo, sin l\u00edderes visibles, de momento.., pero lo que les impulsa es la rabia, la desesperaci\u00f3n de quienes cada vez tienen menos que perder gracias a las pol\u00edticas econ\u00f3micas -enteramente obtusas- que pol\u00edticos al uso. como Emmanuel Macron, se limitan a ejecutar obedeciendo a poderes econ\u00f3micos no elegidos por nadie&#8230;<\/p>\n<p>Eso hace de los chalecos amarillos un calco, casi perfecto, de los sans-culottes descritos por Albert Soboul en su magn\u00edfico estudio sobre esta fuerza de vanguardia revolucionaria. Otra vez, como en 1789, parece que se ha creado una masa cr\u00edtica en el escenario pol\u00edtico que nada -o muy poco- tiene que perder y, por tanto, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de desinflar que, por ejemplo, los estudiantes del a\u00f1o 2007. Por el momento, como bien dice la Prensa, no hay un liderazgo claro, pero\u2026 \u00bfcu\u00e1nto tiempo tardar\u00e1 en haberlo, teniendo en cuenta que el movimiento, como la revoluci\u00f3n de 1789, cuenta con una base social amplia en la que hay estudiantes, licenciados, doctores\u2026 y no s\u00f3lo simples granjeros y obreros despolitizados y s\u00f3lo irritados por el aumento del precio del gasoil?<\/p>\n<p>Los chalecos amarillos podr\u00edan ser otro \u201cbluff\u201d, uno m\u00e1s, que los actuales sistemas democr\u00e1ticos -por m\u00e1s burocratizados y adocenados que est\u00e9n- podr\u00edan fragmentar y absorber casi como una rutina sin mayores consecuencias pol\u00edticas ulteriores. Ni siquiera de relativa baja intensidad, como las del famoso Mayo del 68.<\/p>\n<p>Sin embargo, bajo la mirada entrenada del historiador aparecen en ese movimiento elementos propios de algo de m\u00e1s calado. Algo que recuerda -m\u00e1s, mucho m\u00e1s que un Mayo del 68 o las manifestaciones del 2007\u2026- a lo ocurrido en el a\u00f1o 1789. Quiz\u00e1s los chalecos amarillos franceses est\u00e1n dibujando as\u00ed los primeros trazos del colapso definitivo de un sistema -el del Neoliberalismo- que, en t\u00e9rminos de balance anual -o decenal- de beneficios, pod\u00eda resultar plausible, pero que en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos es inviable.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s si se intenta aplicar -con todas sus consecuencias- sobre poblaciones fuertemente ideologizadas y politizadas en valores republicanos y revolucionarios desde hace tantos siglos que ni siquiera campa\u00f1as culturales -como la intentada en el bicentenario de 1789- han podido borrar. Como parece patente por esa furia de verdaderos desesperados que de nuevo ilumina, una vez m\u00e1s, Francia\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Es dif\u00edcil resistir la tentaci\u00f3n de hablar de este tema. El del movimiento de los llamados chalecos amarillos en Francia. Lo que aparece en los Medios de Comunicaci\u00f3n al uso es, desde luego, un cebo demasiado tentador para el historiador. 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