{"id":1831,"date":"2019-02-04T12:31:34","date_gmt":"2019-02-04T10:31:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1831"},"modified":"2019-02-04T12:40:36","modified_gmt":"2019-02-04T10:40:36","slug":"algo-de-historia-sobre-los-cazarrecompensas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/02\/04\/algo-de-historia-sobre-los-cazarrecompensas\/","title":{"rendered":"Algo de Historia sobre los cazarrecompensas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Patrulleros sudistas en acci\u00f3n. Ilustraci\u00f3n de un almanaque anti-esclavista de 1839\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1832\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/02\/Patrulleros-en-acci\u00f3n-a\u00f1o-1839-300x200.jpg\" alt=\"patrulleros-en-accion-ano-1839\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/02\/Patrulleros-en-acci\u00f3n-a\u00f1o-1839-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/02\/Patrulleros-en-acci\u00f3n-a\u00f1o-1839.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>No sabr\u00eda decir a ciencia cierta qu\u00e9 me ha llevado a elegir un tema tan curioso -los cazarrecompensas- para este nuevo correo de la Historia. Quiz\u00e1s que es uno tan bueno como otro cualquiera. Quiz\u00e1s que, al fin y al cabo, esos personajes, tambi\u00e9n son, en puridad, una parte m\u00e1s de ese conjunto de hechos y personas del Pasado que llamamos \u201cHistoria\u201d. O quiz\u00e1s hayan sido razones de orden psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Como ya sabemos gracias a aquel depredador cient\u00edfico llamado Sigmund Freud, las asociaciones de ideas -precipitadas a veces por las cosas m\u00e1s banales- acaban convirti\u00e9ndose en un poderoso motor para que hagamos algo determinado.<\/p>\n<p>En mi caso tal vez pudo ser un olor. Recuerdo, en efecto, que la idea sobre este nuevo correo de la Historia empez\u00f3 a tomar forma la noche del \u00faltimo mi\u00e9rcoles, cuando, mientras hac\u00eda compras dom\u00e9sticas, percib\u00ed un desagradable olor a grasa rancia en la calle comercial por la que andaba. Supongo que me ocurri\u00f3 algo parecido a la protagonista de un magn\u00edfico relato de Manuel Vicent, que deber\u00eda estudiarse ya como un documento para reconstruir la primera Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u00e9l, una anciana dama que en su juventud hab\u00eda frecuentado la corte de Alfonso XIII, recordaba d\u00f3nde viv\u00eda exactamente al ser rescatada por el cami\u00f3n de la basura municipal en medio de su desorientaci\u00f3n hist\u00f3rica, en una Espa\u00f1a donde ya no hab\u00eda corte real propiamente dicha. Un dulce aroma a podrido -en palabras de Vicent- exhalado por la desagradable carga del cami\u00f3n, llevaba a la vieja dama a evocar el recuerdo de unos pastelillos algo pasados, servidos al socaire de una de sus <em>soir\u00e9es <\/em>cortesanas de comienzos del siglo XX. Esto, tan banal, le ayudaba a recordar su se\u00f1orial y c\u00e9ntrico domicilio, en el que era depositada por los basureros. Con educaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n con algo del mal\u00e9volo sarcasmo que, por supuesto, Vicent quer\u00eda emplazar ah\u00ed mismo como moraleja de este cuento breve.<\/p>\n<p>En cualquier caso, sea como sea, es evidente que el olor a rancio es un buen comienzo para cualquier apunte hist\u00f3rico sobre la figura de los y las -que tambi\u00e9n las hay- cazarrecompensas.<\/p>\n<p>Es una vez m\u00e1s Hollywood el que ha hecho de ellos figuras m\u00edticas. Casi heroicas. Pel\u00edculas que ya han sido mencionadas una u otra vez en esta p\u00e1gina, los han convertido, en efecto, en seres casi m\u00edticos. Es el caso de la \u201cTrilog\u00eda del d\u00f3lar\u201d de la que hablaba aqu\u00ed no hace tanto tiempo. En ella, especialmente en \u201cLa muerte ten\u00eda un precio\u201d, se convert\u00eda a los cazarrecompensas en verdaderos h\u00e9roes, aunque no exentos de alargadas sombras en las que se empezaba a desdibujar ya la delgada l\u00ednea que separa el Bien del Mal en sus m\u00e1s estrictos t\u00e9rminos morales.<\/p>\n<p>As\u00ed, el Manco, interpretado por Clint Eastwood, no ten\u00eda m\u00e1s objetivo que llenarse los bolsillos desenfundando a fulgurante velocidad contra tipos de los que no parec\u00eda diferenciarse tanto, pero el personaje de Van Cleef, el coronel Mortimer, actuaba movido por fines m\u00e1s altos que les dejo descubrir revisitando esa magn\u00edfica pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os setenta, por supuesto, avanzaron m\u00e1s en esa desmitificaci\u00f3n. Siempre dentro del g\u00e9nero \u201cWestern\u201d o de sus derivados, encontramos la figura del cazarrecompensas reflejada en ese nuevo cine como la de un indeseable que, acaso s\u00f3lo por un azar, est\u00e1 al servicio de intereses legales aunque no por eso justos. Un caso flagrante es el de la primera hornada de la saga \u201cStar Wars\u201d, en la que uno de los principales protagonistas, el simp\u00e1tico contrabandista Han Solo, era perseguido por verdaderas hordas de cazarrecompensas, deseosos de cobrar el precio que se hab\u00eda puesto por su cabeza y retratados como verdaderos facinerosos.<\/p>\n<p>Sin embargo, ha sido una pel\u00edcula hist\u00f3rica relativamente reciente, \u201c12 a\u00f1os de esclavitud\u201d -de la que tambi\u00e9n se habl\u00f3 en su d\u00eda por aqu\u00ed- la que m\u00e1s y mejor desvisti\u00f3 a la figura de los cazarrecompensas de esa aureola m\u00edtica que lleg\u00f3 incluso para dar lugar a un programa de telerrealidad en el que cazarrecompensas actuales -de ambos sexos- contaban su d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>En efecto, \u201c12 a\u00f1os de esclavitud\u201d, basada en las memorias de Solomon Northup, publicadas en el a\u00f1o 1853, describ\u00eda con precisi\u00f3n la figura de los llamados patrulleros. \u201cPatrollers\u201d en ingl\u00e9s original y, por derivaci\u00f3n, en el \u201cslang\u201d de los esclavos, \u201cPatterrollers\u201d, \u201cPattyrollers\u201d o \u201cPaddy-rollers\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Estos sujetos, tal y como son descritos visualmente en \u201c12 a\u00f1os de esclavitud\u201d o literariamente en \u201cUna navidad diferente\u201d de Alex Haley -el autor de la celeb\u00e9rrima \u201cRa\u00edces\u201d- eran la hez de la sociedad blanca sure\u00f1a. Los blancos pobres conocidos como \u201cWhite trash\u201d. Es decir, \u201cBasura blanca\u201d, a los que s\u00f3lo el color -o la ausencia del mismo- les libraba de un destino similar al de los esclavos y los pon\u00eda a disposici\u00f3n de los grandes propietarios due\u00f1os de todos los resortes de poder -pol\u00edtico, cultural, econ\u00f3mico\u2026- del Sur de los actuales Estados Unidos.<\/p>\n<p>Eso implicaba que su vida estar\u00eda destinada a las miserias del papel de aparceros -poco menos que esclavos de los terratenientes que les arrendaban tierra y casa- o bien, si buscaban algo m\u00e1s remunerador, a formar parte del complejo dispositivo de vigilancia desplegado en los estados esclavistas para evitar que valiosas posesiones como los esclavos -que alcanzaban un valor de mercado de miles de d\u00f3lares- escapasen a los estados libres del Norte.<\/p>\n<p>Naturalmente los patrulleros recib\u00edan una remuneraci\u00f3n, una recompensa, por cada esclavo denunciado y capturado que encontraban en las plantaciones y caminos estrechamente vigilados por ellos (de d\u00eda y de noche) a fin de abortar toda escapada hacia la Libertad.<\/p>\n<p>Tanto \u201c12 a\u00f1os de esclavitud\u201d como \u201cUna navidad diferente\u201d, de la que quiz\u00e1s hablemos aqu\u00ed otro d\u00eda, reflejan con bastante exactitud la figura real -no mitificada- de esos cazarrecompensas. Se trata de un tipo humano -desgraciadamente humano- que suele aparecer en todas las sociedades donde medra, de un modo u otro, alguna forma de opresi\u00f3n. Incluso en democracias deficientes o poco maduras en algunos aspectos, como podr\u00eda serlo el de la administraci\u00f3n de Justicia.<\/p>\n<p>En ese medio ambiente surgen, en efecto, figuras como esas. Se trata de gentes que viven en y de las inmediaciones del Poder -con \u201cP\u201d may\u00fascula- y se venden -en cuerpo y alma- a \u00e9l a cambio de una recompensa determinada. Bien un pu\u00f1ado de d\u00f3lares como los que los \u201cpatrollers\u201d sure\u00f1os cobraban por cada esclavo abatido o capturado en su huida al Norte, bien en cualquier otra especie que variar\u00eda dependiendo de la fecha y el lugar.<\/p>\n<p>Desde alg\u00fan puesto administrativo hasta un honor acad\u00e9mico como los repartidos por el imperio napole\u00f3nico. Desde una condecoraci\u00f3n, hasta un palacio o una m\u00e1s o menos miserable casa s\u00f3lo algo mejor que las de los aparceros sure\u00f1os o los galpones en los que se encadenaba por las noches a esclavos como los tan bien descritos por \u201c12 a\u00f1os de esclavitud\u201d.<\/p>\n<p>Ese es el verdadero rostro del cazarrecompensas que poco -o nada- tiene que ver con el mitificado por muchos metros de celuloide hollywoodiense. Personajes miserables y, en realidad, pat\u00e9ticos. Pues, como ocurre en todos los sistemas viciados por falta de Libertad, cuando estos tarde o temprano caen (y la Historia nos ense\u00f1a que siempre acaban colapsando, desde la \u00e9poca del Imperio asirio hasta el Tercer Reich), esos oscuros servidores son los primeros en sufrir las consecuencias del colapso.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico, pues \u00bfqui\u00e9n se fiar\u00eda de qui\u00e9n se ha vendido sin condiciones por un pu\u00f1ado de d\u00f3lares o por cualquier otra miseria material o moral?<\/p>\n<p>Eso es algo que descubrieron muchos \u201cpatrollers\u201d cuando los esclavos rompieron sus cadenas al saber que desde el Norte llegaban poderosos ej\u00e9rcitos -como el del general Sherman- dispuestos a reducir a cenizas aquel mundo de pesadilla en el que ellos, los \u201cpatrollers\u201d, hab\u00edan vivido a la c\u00e1lida sombra de unos terratenientes que, en el fondo, los despreciaban casi m\u00e1s que a sus propios esclavos.<\/p>\n<p>Una lecci\u00f3n hist\u00f3rica sumamente \u00fatil y que no deber\u00edamos olvidar. Especialmente quienes, por alg\u00fan grave defecto de car\u00e1cter, tienen tendencia a vender su parca dignidad por cualquier cosa frente a un poder que, en el fondo, los desprecia y desde que los compra -siempre a m\u00e1s bajo precio del que ellos creen- ya est\u00e1 haciendo cuentas para deshacerse de sus \u00ednfimas personas una vez que las ha rentabilizado. Como ocurri\u00f3 en tantos estados sure\u00f1os hacia el a\u00f1o 1865\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No sabr\u00eda decir a ciencia cierta qu\u00e9 me ha llevado a elegir un tema tan curioso -los cazarrecompensas- para este nuevo correo de la Historia. Quiz\u00e1s que es uno tan bueno como otro cualquiera. 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