{"id":1842,"date":"2019-02-18T12:30:09","date_gmt":"2019-02-18T10:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1842"},"modified":"2019-02-18T12:38:43","modified_gmt":"2019-02-18T10:38:43","slug":"el-sinsentido-de-la-guerra-la-vision-de-los-desertores-1918-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/02\/18\/el-sinsentido-de-la-guerra-la-vision-de-los-desertores-1918-2018\/","title":{"rendered":"El sinsentido de la Guerra. La visi\u00f3n de \u201cLos desertores\u201d (1918-2018)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Soldados brit\u00e1nicos durante la I Guerra Mundial\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1843\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/02\/Soldados-Brit\u00e1nicos-durante-la-I-Guerra-Mundial.jpg\" alt=\"soldados-britanicos-durante-la-i-guerra-mundial\" width=\"271\" height=\"186\" \/>He terminado de leer, esta misma semana, \u201cLos desertores\u201d. Es una novela reciente debida a un autor espa\u00f1ol, Joaqu\u00edn Berges, que, sin duda, dada su trayectoria y la calidad de lo que escribe, parece destinado a perdurar dentro de alguna generaci\u00f3n literaria espa\u00f1ola que alg\u00fan d\u00eda se acu\u00f1ar\u00e1. Como en su momento se acu\u00f1\u00f3 la del 98 o la del 27.<\/p>\n<p>En efecto, el libro de Berges nos indica que algo, casi de manera imperceptible, est\u00e1 cambiando en la sociedad espa\u00f1ola. Si hace unos a\u00f1os era casi imposible que un autor espa\u00f1ol se plantease escribir sobre temas \u201ceuropeos\u201d, renegando de esa especie de cansino casticismo, que nos ha estado oprimiendo intelectualmente durante cuatro d\u00e9cadas, Berges, ahora, en un a\u00f1o tan conflictivo en lo pol\u00edtico como 2018, vendr\u00eda a demostrar que es totalmente posible que un autor espa\u00f1ol escriba sobre temas como la Primera Guerra Mundial. Y lo haga de un modo tan convincente como si fuera brit\u00e1nico, alem\u00e1n, franc\u00e9s o italiano. Pero no quiero extenderme aqu\u00ed sobre los valores, evidentes, de \u201cLos desertores\u201d. Mejores ocasiones habr\u00e1 para eso en otros medios.<\/p>\n<p>Lo que me interesa hoy destacar de esa novela, en este nuevo correo de la Historia, es uno de los fragmentos -bastante numerosos- en los que Joaqu\u00edn Berges da entrada en su narraci\u00f3n a la Historia. En este caso aludiendo -entre la p\u00e1gina 261 y la 262 de \u201cLos desertores\u201d- a la participaci\u00f3n del soldado Harry Patch en la que este libro llama la tercera batalla de Ypres. Es decir, la m\u00e1s conocida como Passchendaele, que tuvo lugar entre junio y noviembre de 1917.<\/p>\n<p>Esa parte de \u201cLos desertores\u201d nos dice que Harry Patch fue herido en esa batalla y que, tras ser evacuado, consigui\u00f3 sobrevivir. Incluso casarse, tener hijos y morir a la avanzada edad de 111 a\u00f1os en 2009. Pero no antes de haber roto un largo silencio y contar su punto de vista sobre lo que hab\u00eda vivido -y callado durante a\u00f1os- en aquella batalla que algunos definieron como un aut\u00e9ntico infierno en el barro de Flandes.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de Patch sobre el sentido de la Primera Guerra Mundial era rotunda. Tanto que, al parecer, ha quedado consignada en sus declaraciones a los medios de comunicaci\u00f3n, en su libro \u201cThe Last Fighting Tommy\u201d -publicado en 2008- y en algunos de los monumentos erigidos junto el cr\u00e1ter que dej\u00f3 la gigantesca mina volada durante la Batalla del Somme por los ingenieros brit\u00e1nicos en La Boisselle.<\/p>\n<p>Seg\u00fan lo que Berges copia en esa parte de su novela a partir de ese libro de Historia, la opini\u00f3n de Patch era que la Primera Guerra Mundial, simplificada, no fue m\u00e1s que una bronca familiar y, por lo tanto, algo que no merec\u00eda aquel gran sacrificio humano del que \u00e9l form\u00f3 parte. De hecho, las palabras de Harry Patch al respecto dec\u00edan que \u201c<em>Ninguna guerra merece la pena. Ninguna guerra vale un par de vidas, no digamos miles<\/em>\u201d\u2026<\/p>\n<p>Sin duda esta es una opini\u00f3n m\u00e1s que respetable y que muy dignamente puede engrosar el argumentario del Pacifismo. Son las palabras de un hombre que, en su juventud -siendo casi un adolescente. entre sus 19 y 20 a\u00f1os- vio la muerte muy de cerca, en Passchendaele. Un inmenso barrizal destripado por cr\u00e1teres de ob\u00fas, alambradas, trincheras y una Tierra de Nadie donde se descompon\u00edan, al calor de aquel verano de 1917, cientos de cad\u00e1veres. E incluso heridos que no pod\u00edan ser evacuados bajo el fuego cruzado de las ametralladoras y los francotiradores.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n de Harry Patch era, pues, el l\u00f3gico enfriamiento del entusiasmo de los regimientos de voluntarios brit\u00e1nicos al comprobar que la guerra era \u201ceso\u201d. Algo que poco ten\u00eda que ver con las pulcras im\u00e1genes heroicas que aquellos muchachos hab\u00edan visto en las ilustraciones del \u201cBoy\u00b4s Own Paper\u201d y otras publicaciones en las que la guerra parec\u00eda una saludable actividad deportiva. A trav\u00e9s de la que, adem\u00e1s, los brit\u00e1nicos llevaban la luz de la civilizaci\u00f3n a pueblos \u201catrasados\u201d\u2026<\/p>\n<p>Sin embargo, pese a esa irrefutable, objetiva, l\u00f3gica, lo cierto es que la afirmaci\u00f3n del se\u00f1or Patch, no deber\u00eda tomarse como una m\u00e1xima vital. Por desgracia, la guerra es algo m\u00e1s que una disputa familiar. De hecho, ni siquiera lo fue en guerras dieciochescas como la que mencionaba en este mismo correo de la Historia la semana pasada.<\/p>\n<p>La guerra, por el contrario, es un proceso cultural -propio de la que Freud llamaba Psicolog\u00eda de masas- derivado de ciertas caracter\u00edsticas del g\u00e9nero humano. Para empezar la agresividad natural que nos permiti\u00f3 sobrevivir, durante varios miles de a\u00f1os, a pesar de ser el competidor m\u00e1s d\u00e9bil y naturalmente peor armado.<\/p>\n<p>Algo que desgraciadamente, aunque en diversos grados, hace que el ser humano sienta deseos de matar, de defenderse agrediendo.<\/p>\n<p>A ese instinto de agresi\u00f3n y defensa, est\u00e1 muy unido el de territorialidad. En cuanto un grupo humano ve en peligro sus recursos vitales -agua, comida, combustible\u2026- encuentra enseguida buenas razones para enfrentarse al supuesto grupo agresor que vendr\u00eda a privarle de esos recursos esenciales, usando, adem\u00e1s, en muchas ocasiones, la fuerza bruta. Es decir, el instinto de matar aplicado de forma sistem\u00e1tica y decantado en una organizaci\u00f3n de corte militar.<\/p>\n<p>La cultura humana, guste o no, ha girado durante siglos en torno a estas cuestiones que, en efecto, han convencido a miles de personas de que merec\u00eda la pena participar -con todas las consecuencias, aunque imaginadas casi siempre en carne ajena- en lo que, como bien dec\u00eda Harry Patch, empez\u00f3 como una bronca familiar entre gobiernos y dinast\u00edas y acab\u00f3 en una masacre masiva bajo la implacable luz de la Ciencia moderna aplicada a matar. A esos miles de personas, evidentemente, algo se les hab\u00eda perdido en ese terrible asunto que no pod\u00eda ser \u00fanicamente una \u201cbronca familiar\u201d. Pues, de otro modo, la Primera Guerra Mundial se habr\u00eda reducido a un intercambio de insultos y bofetadas entre, por ejemplo, los Honhezollern alemanes y los Romanov rusos durante la cena navide\u00f1a de 1914.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, es patente, de manera objetiva, que hay guerras que no son un sinsentido -si es que alguna lo es- sino que, adem\u00e1s, han tenido un alto contenido moral. Pensemos, por ejemplo, en la siguiente guerra a la Gran Guerra en la que luch\u00f3 Harry Patch. \u00bfHubiera sido posible convencer, con pac\u00edficas razones, a reg\u00edmenes como el fascista y el nazi, que glorificaban a la Guerra como la m\u00e1s alta de las actividades humanas, de que abandonasen esa actitud, de que no agredieran a Espa\u00f1a, Francia, Gran Breta\u00f1a\u2026?<\/p>\n<p>Obviamente un pueblo verdaderamente civilizado -como lo pod\u00eda ser la democracia estadounidense de esas fechas- puede que encontrase que la guerra era un sinsentido, pero si quer\u00eda que su democracia no sucumbiese bajo la sombra de sociedades semisalvajes -como la Alemania nazi- no le quedaba m\u00e1s remedio que volver a los campos de batalla. Para all\u00ed focalizar el instinto de supervivencia y agresi\u00f3n en conseguir ese fin m\u00e1s alto que, como sosten\u00eda la Carta de las Naciones Unidas, redactada en esas fechas, aspiraba a que la guerra sirviera, esta vez s\u00ed, para acabar con todas las guerras.<\/p>\n<p>Un estado id\u00edlico al que, quiz\u00e1s, alg\u00fan d\u00eda llegue la Humanidad, convirtiendo en un verdadero sinsentido las guerras, cuando para sobrevivir no sea preciso matar a quienes -con la antorcha de la Guerra en la mano- han querido -a lo largo de la Historia- impedir que la Humanidad evolucionase desde su estado casi animal hace cien mil a\u00f1os, al de seres racionales, verdaderamente racionales\u2026<\/p>\n<p>Un interesante viaje que, sin embargo -conviene no dejarlo caer en saco roto- tambi\u00e9n podr\u00eda conducirnos a un futuro dist\u00f3pico, en el que la supresi\u00f3n total de la agresividad se llevase tambi\u00e9n por delante nuestro instinto de supervivencia y con \u00e9l sentimientos que hoy consideramos claramente humanos. Como la compasi\u00f3n o la empat\u00eda. Tal y como planteaba problem\u00e1ticamente, pocos a\u00f1os antes de la Gran Guerra, un hombre de ideas avanzadas, claramente antifascista, como H. G. Wells, en su c\u00e9lebre novela \u201cLa m\u00e1quina del tiempo\u201d\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 He terminado de leer, esta misma semana, \u201cLos desertores\u201d. Es una novela reciente debida a un autor espa\u00f1ol, Joaqu\u00edn Berges, que, sin duda, dada su trayectoria y la calidad de lo que escribe, parece destinado a perdurar dentro de alguna generaci\u00f3n literaria espa\u00f1ola que alg\u00fan d\u00eda se acu\u00f1ar\u00e1. 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