{"id":1885,"date":"2019-03-04T12:30:27","date_gmt":"2019-03-04T10:30:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1885"},"modified":"2019-03-04T12:30:27","modified_gmt":"2019-03-04T10:30:27","slug":"otra-cita-con-la-historia-6-de-marzo-de-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/03\/04\/otra-cita-con-la-historia-6-de-marzo-de-2019\/","title":{"rendered":"Otra cita con la Historia: 6 de marzo de 2019"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Retrato de Francisco Joseph de Emparan, comandante de las fuerzas desplegadas en la frontera Norte en 1719\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1888\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/03\/220px-Francisco_Joseph_de_Emparan_y_Azcue.jpg\" alt=\"220px-francisco_joseph_de_emparan_y_azcue\" width=\"220\" height=\"272\" \/>Este lunes hablar\u00e9 aqu\u00ed justo de casi &#8211;<em>casi<\/em>&#8211; todo lo contrario a aquello de lo que hablaba el lunes pasado.<\/p>\n<p>Si hace siete d\u00edas esta p\u00e1gina giraba en torno a la mala comprensi\u00f3n del propio pasado que padecen sociedades como la actual espa\u00f1ola, hoy toca, de manera casi obligada, hablar de los matices a esa negativa visi\u00f3n general.<\/p>\n<p>Aunque sea con extrema dificultad, poco a poco algo vamos consiguiendo quienes, por avatares diversos, nos licenciamos y doctoramos en Historia y hemos persistido durante d\u00e9cadas en la pr\u00e1ctica de esa, muchas veces, maltratada profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dentro de ese \u201calgo\u201d en pro del avance del conocimiento hist\u00f3rico, yo me atrevo a situar -creo que con toda justicia- los eventos que comenzar\u00e1n este mi\u00e9rcoles en el Museo San Telmo de San Sebasti\u00e1n, a las siete de la tarde.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, este pr\u00f3ximo mi\u00e9rcoles 6 de marzo, a esa hora, quienes tengan la oportunidad de acudir a esa nueva cita con la Historia, podr\u00e1n ver el comienzo de una serie de conferencias que, en diversas sedes donostiarras, y hasta el mes de octubre de este a\u00f1o, s\u00f3lo para empezar, recordar\u00e1n -como si estuvi\u00e9ramos en Francia o en Inglaterra- la Historia de un regimiento militar que, bajo diversos nombres, ha existido durante cerca de cinco siglos.<\/p>\n<p>Ese regimiento en concreto, llamado \u00c1frica, apareci\u00f3 a comienzos del siglo XVIII. Como todos los regimientos que alguna vez ha tenido el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. Pues hasta esa fecha recib\u00edan la denominaci\u00f3n de \u201cTercios\u201d. Hecha celebre tanto merced a la famosa \u201cLeyenda negra\u201d, como a diversas leyendas m\u00e1s o menos rosadas que, tanto unas como otras, como toda leyenda, poco tienen que ver con ese asunto m\u00e1s serio -pero no por eso menos interesante- que llamamos \u201cHistoria\u201d.<\/p>\n<p>El regimiento \u00c1frica, que hoy ha recuperado su denominaci\u00f3n original de Tercio Viejo de Sicilia -n\u00famero 67-, estuvo en muchas batallas y en muchas guerras. Como no pod\u00eda ser menos en una unidad militar al servicio de una potencia global como lo fue esa complicada maquinaria pol\u00edtica que, por comodidad, hemos dado en llamar \u201cImperio espa\u00f1ol\u201d. Ese mismo que persisti\u00f3 bajo su forma integral hasta 1824 y en versiones m\u00e1s reducidas -y ya con Espa\u00f1a como simple potencia de segundo orden- hasta pr\u00e1cticamente finales del siglo XX, cuando se liquidan realmente las \u00faltimas posesiones coloniales espa\u00f1olas con los procesos de descolonizaci\u00f3n africanos de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>No voy a extenderme en todas esas acciones que, por otra parte, se encuentran ya publicadas en diversos historiales que pueden recuperarse -c\u00f3mo no- a trav\u00e9s de Internet. Hoy s\u00f3lo me interesa la acci\u00f3n de guerra que ha dado lugar a esa conmemoraci\u00f3n -tricentenaria- que dar\u00e1 comienzo con la conferencia de este mi\u00e9rcoles pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n en concreto es el asedio que llev\u00f3 por primera vez a ese casi reci\u00e9n creado regimiento \u00c1frica a San Sebasti\u00e1n, que entonces era una formidable plaza fuerte que defend\u00eda la entrada -por mar y por tierra- a la pen\u00ednsula donde reyes due\u00f1os de medio mundo gobernaban esa vasta extensi\u00f3n de tierra y recursos.<\/p>\n<p>Eso ocurri\u00f3 en 1719. Ya desde el invierno de ese a\u00f1o hab\u00eda sido preciso colocar en aquella frontera Norte sustanciosos refuerzos, pues Gran Breta\u00f1a finalmente, tras dos a\u00f1os de vacilaci\u00f3n, hab\u00eda decidido declarar guerra abierta a Felipe V. A ese monarca conocido en las monedas que se acu\u00f1aban en su nombre, como rey de Espa\u00f1a y de las Indias.<\/p>\n<p>Continuaba as\u00ed una guerra a escala global. Como lo ser\u00e1n todas las del siglo XVIII hasta la \u00e9poca de las guerras revolucionarias, cuando se concentrar\u00e1n, sobre todo, en Europa central.<\/p>\n<p>Para ello, para seguir adelante con aquella guerra vagamente iniciada en 1717, desde enero de 1719, se acantonaron sobre la frontera del Bidasoa miles de soldados franceses apoyados por una flotilla brit\u00e1nica enviada por el sol\u00edcito Lord Stanhope y, sobre todo, por un potente tren de Artiller\u00eda dotado tanto con morteros para lanzar tiros parab\u00f3licos, como con otras bocas de Artiller\u00eda destinadas a disparar frontalmente.<\/p>\n<p>El objetivo de esas fuerzas era obvio. Un caso t\u00edpico de manual. Al menos del manual con el que se hac\u00edan las guerras en el siglo XVIII: \u00a0causar el mayor n\u00famero de problemas a Felipe V a las puertas, por as\u00ed decir, de su propio Palacio Real, pero no <em>demasiados <\/em>problemas, evitando, en lo posible, excesivas devastaciones y da\u00f1os tanto en personas como en bienes muebles e inmuebles\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed fue como se desarroll\u00f3, entre la primavera y el verano de 1719, una guerra en la que el territorio guipuzcoano sirvi\u00f3 como escenario a la panoplia completa de lo que supon\u00eda un conflicto b\u00e9lico en el Siglo de las Luces.<\/p>\n<p>Las plazas fuertes que defend\u00edan esa provincia fronteriza fueron puestas bajo sitio, con ayuda de ingenieros que calculaban minuciosa, cient\u00edficamente, c\u00f3mo acercarse hasta unas defensas -bastiones, escarpas, contraescarpas, caminos cubiertos, hornabeques\u2026- concebidas para causar el mayor da\u00f1o posible a tropas que, tambi\u00e9n de acuerdo al manual de la guerra de sitio en la \u00e9poca, deb\u00edan ser cuantiosas. Un baile algo macabro de cifras en el que los compases y reglas de unos y otros calculaban cu\u00e1ntas bombas incendiarias, metralla, palanqueta, balas de ca\u00f1\u00f3n\u2026 ser\u00eda necesario disparar en una u otra direcci\u00f3n para defender la plaza o para tomarla al asalto.<\/p>\n<p>Bajo esos c\u00e1lculos murieron personas y se incendiaron y demolieron, total o parcialmente, casas y otros edificios en aquel verano guipuzcoano del a\u00f1o 1719.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hubo ordenados combates en los que tropas de l\u00ednea regulares, como el regimiento \u00c1frica, intercambiaron con sus adversarios -disciplinadamente- descarga de mosqueter\u00eda tras descarga de mosqueter\u00eda del mismo modo que lo podemos ver hoy en el Cine que Hollywood ha dedicado a esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>Igualmente hubo en esa guerra acciones que prefiguraban otras guerras que no ser\u00edan tan comedidas como aquella. Las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca hablan as\u00ed de \u201cguerra de bandoleros\u201d, porque entonces, en 1719, no se ha acu\u00f1ado a\u00fan el t\u00e9rmino de \u201cguerrilla\u201d. Hubo, s\u00ed, muchas de esas acciones de emboscada, de golpea-y-corre protagonizadas, sobre todo, por las milicias guipuzcoanas convocadas en cumplimiento del Fuero de la Provincia, que exig\u00eda esas contrapartidas a cambio de numerosos privilegios para los vecinos de ese territorio foral\u2026<\/p>\n<p>Todo esto fue producto de intrigas de alto nivel, de querellas din\u00e1sticas que todav\u00eda poco ten\u00edan que ver con las guerras entre naciones que implican a sociedades formadas no por estamentos, como en 1719, sino a ciudadanos te\u00f3ricamente iguales ante la ley y, por tanto, obligados a defender a esas naciones que les garantizan una serie de derechos colectivos.<\/p>\n<p>Esas intrigas cortesanas, en las que lo que estaba en juego no implicaba pasiones viscerales -como la naci\u00f3n- y el trauma colectivo ocasionado a los europeos por el salvajismo de las Guerras de Religi\u00f3n de finales del siglo XVI y mediados del XVII, hicieron de aquella Guerra de la Cu\u00e1druple Alianza en el Pa\u00eds Vasco, que ahora cumple su tercer centenario, un conflicto at\u00edpico, an\u00f3malo para nuestro punto de vista en el que la guerra vuelve a ser una cuesti\u00f3n visceral, altamente destructiva.<\/p>\n<p>Recuperar todo eso, y explicarlo, para ofrecerlo a una sociedad que reclama Cultura -entendida como una mejor comprensi\u00f3n de su propio pasado para manejar mejor el propio presente- es el objetivo de estas conferencias que comenzar\u00e1n el mi\u00e9rcoles de esta misma semana en el Museo San Telmo. Quienes tengan ocasi\u00f3n de acudir a la primera de ellas, tendr\u00e1n la suerte de ver revivir esa Historia de tres siglos que determin\u00f3 buena parte de nuestro Presente. Incluyendo la presencia en la sala de los descendientes directos de protagonistas de aquellos hechos que esculpieron la faz de la Europa actual, como el duque de Berwick. O el regimiento \u00c1frica\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este lunes hablar\u00e9 aqu\u00ed justo de casi &#8211;casi&#8211; todo lo contrario a aquello de lo que hablaba el lunes pasado. 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