{"id":1932,"date":"2019-04-22T11:30:10","date_gmt":"2019-04-22T09:30:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1932"},"modified":"2019-04-22T11:30:10","modified_gmt":"2019-04-22T09:30:10","slug":"la-quema-de-notre-dame-de-paris-y-unas-conferencias-historicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/04\/22\/la-quema-de-notre-dame-de-paris-y-unas-conferencias-historicas\/","title":{"rendered":"La quema de Notre Dame de Par\u00eds y unas conferencias hist\u00f3ricas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Felipe II de Orleans, regente de Luis XV, por Jean-Baptiste Santerre (Museo del Prado)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1933\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/04\/El-duque-de-Orleans-regente-de-Luis-XV-por-Jean-Baptiste-Santerre-Museo-del-Prado-224x300.jpg\" alt=\"el-duque-de-orleans-regente-de-luis-xv-por-jean-baptiste-santerre-museo-del-prado\" width=\"224\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/04\/El-duque-de-Orleans-regente-de-Luis-XV-por-Jean-Baptiste-Santerre-Museo-del-Prado-224x300.jpg 224w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/04\/El-duque-de-Orleans-regente-de-Luis-XV-por-Jean-Baptiste-Santerre-Museo-del-Prado.jpg 249w\" sizes=\"(max-width: 224px) 100vw, 224px\" \/>A decir verdad, este lunes ten\u00eda previsto hablar \u00fanicamente de conferencias hist\u00f3ricas. Concretamente del ciclo que se inici\u00f3 en el Museo San Telmo de San Sebasti\u00e1n el 6 de marzo pasado y que contin\u00faa, en la Biblioteca Koldo Mitxelena de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana, este pr\u00f3ximo jueves 25.<\/p>\n<p>Sin embargo, el impresionante incendio de gran parte de la catedral de Notre Dame me ha hecho variar algo el programa.<\/p>\n<p>Estoy bastante seguro de que muchos se preguntar\u00e1n si, para los de este lado de los Pirineos -el lado Sur, para ser concretos- deber\u00eda ser importante que se les haya quemado \u201ca los franceses <em>su<\/em> catedral\u201d (l\u00e9ase esto con acento castizo y algo despectivo, incluso incluyendo alg\u00fan adjetivo descalificativo).<\/p>\n<p>Sin embargo, y aunque, adem\u00e1s de eso, las reacciones espa\u00f1olas -oficiales y extraoficiales- en general han sido bastante tibias (algunas incluso han dado material para el ya bien conocido \u201cCu\u00f1adismo\u201d patrio), tambi\u00e9n estoy bastante seguro, por otra parte, de que a muchos otros el incendio de Notre Dame les habr\u00e1 parecido -en esta vertiente meridional de los Pirineos- precisamente un verdadero horror. Una herida en medio del coraz\u00f3n de la Civilizaci\u00f3n y la Cultura europeas, de la que cualquiera de este lado de la frontera francesa no tiene porque sentirse alejado. Ni mucho menos.<\/p>\n<p>Pero como la actual Espa\u00f1a es un pa\u00eds digamos que peculiar a ese respecto, he pensado que no estar\u00eda de m\u00e1s unir esos dos temas. Es decir, las conferencias hist\u00f3ricas sobre efem\u00e9rides del a\u00f1o 1719, que contin\u00faan este d\u00eda 25 de abril en el auditorio de la biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n, y el pavoroso -dicho sea sin exageraci\u00f3n- incendio de las b\u00f3vedas de Notre Dame.<\/p>\n<p>Si hay todav\u00eda alguien lo bastante inculto o ignorante como para despreocuparse de lo que les ha ocurrido a \u201clos franceses\u201d (vuelva a leerse eso con expresi\u00f3n castiza y descalificativa) no queda m\u00e1s remedio que desenga\u00f1arle. Y eso se puede hacer precisamente gracias a los acontecimientos de hace ahora 300 a\u00f1os, que sacudieron esa misma frontera de los Pirineos que, a veces, tanto parece separarnos de ese Par\u00eds en el que ha ardido una parte de nuestra Historia -no lo duden- com\u00fan.<\/p>\n<p>En efecto, quienes acudan este jueves 25 de abril, a las siete de la tarde, a la Biblioteca Koldo Mitxelena, podr\u00e1n saber algo m\u00e1s sobre una guerra, la de la Cu\u00e1druple Alianza, iniciada en 1717 y acabada en 1720, que traspas\u00f3, justo en abril de 1719, esa frontera formada por el r\u00edo Bidasoa y por los Pirineos.<\/p>\n<p>La guerra la trajo hasta all\u00ed lo m\u00e1s selecto de la aristocracia al servicio de la Francia del regente Felipe de Orleans: el se\u00f1or de Silly, el pr\u00edncipe de Conti\u2026 y otros grandes se\u00f1ores de la corte de Versalles, muchos de ellos hijos, m\u00e1s o menos leg\u00edtimos, del mism\u00edsimo rey Sol, Luis XIV. Todos dirigidos por un pr\u00edncipe de sangre real: el mariscal duque de Berwick. Su n\u00famero era impresionante. Eran millares de hombres, de Infanter\u00eda y de Caballer\u00eda, vestidos con elegantes sombreros de tres picos y uniformes grises o blancos, con distintivos de diversos colores, al uso del siglo XVIII, en las bocamangas de sus casacas. El tren de Artiller\u00eda que les segu\u00eda era tambi\u00e9n impresionante. Piezas para asediar a plazas fuertes que ese Ej\u00e9rcito sab\u00eda formidables. Como la actual Hondarribia (entonces m\u00e1s conocida como Fuenterrab\u00eda, tal y como se la describ\u00eda en planos y documentos de la \u00e9poca) que en 1638 hab\u00eda resistido otro asedio -\u00e9ste ordenado por el cardenal Richelieu- durante dos meses, sin que la plaza abatiese sus pabellones\u2026<\/p>\n<p>San Sebasti\u00e1n tambi\u00e9n estaba en el punto de mira de ese Ej\u00e9rcito. Pues la sola toma de Hondarribia de nada servir\u00eda si no ca\u00eda esa segunda fortaleza, que confirm\u00f3 los peores temores del mariscal duque de Berwick y los nobles pares y se\u00f1ores de Francia que formaban en esos d\u00edas su s\u00e9quito o familia -como se dec\u00eda entonces- militar. En efecto, esa otra plaza fuerte -no importa lo que hayan le\u00eddo en las malas novelas hist\u00f3ricas que, por desgracia, proliferan hoy en Espa\u00f1a- resisti\u00f3 casi dos meses de asedio reglado.<\/p>\n<p>De hecho, mucho m\u00e1s tiempo, pues los primeros ataques hab\u00edan empezado en abril, cuando las tropas francesas enviadas por el regente Felipe de Orleans -al que la Corte y los oficiales espa\u00f1oles culpar\u00e1n del desencuentro- entraron en territorio guipuzcoano y empezaron a avanzar hacia la ciudad, estrechando el cerco desde la actual Oiartzun -en 1719 llamada \u201cValle de Oyarzun\u201d- sorteando las marismas de lo que hoy es el elegante barrio de Riberas de Loyola y tendiendo puentes para salvar esas tierras entonces pantanosas.<\/p>\n<p>Todo para instalar ese temible tren de Artiller\u00eda ante una ciudad defendida por la milicia foral guipuzcoana, regimientos regulares como el \u00c1frica -que todav\u00eda sigue en la ciudad hoy d\u00eda, tres siglos despu\u00e9s- y toda clase de capitanes aventureros entre los que, oh sorpresa, incluso hab\u00eda catalanes austracistas hechos prisioneros durante la toma de Barcelona en el ahora famoso 1714. Gentes \u00e9stas \u00faltimas que vieron en ese asedio de 1719 la gran oportunidad de ajustar cuentas con el duque de Berwick, que tan mal los hab\u00eda tratado seis a\u00f1os atr\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>S\u00f3lo este episodio que este jueves explicar\u00e1 en la biblioteca Koldo Mitxelena todo un especialista en esas materias -la Historia, las fortificaciones, su asedio durante un sitio reglado del siglo XVIII- bastar\u00eda para que mir\u00e1semos con otros ojos, desde este lado Sur de los Pirineos, las cenizas de las b\u00f3vedas de Notre Dame.<\/p>\n<p>En efecto, tanto en las p\u00e1ginas de la Gran Literatura francesa como en los documentos de nuestros archivos, surgen, como pavesas ardientes, nombres como Silly, el mariscal duque de Berwick, el regente Felipe de Orleans y muchos otros, que, a veces tambi\u00e9n convertidos en personajes de Alejandro Dumas (padre), nos hablan de una conspiraci\u00f3n \u00a0que, como dice la primera l\u00ednea de \u201cEl caballero de Harmental\u201d -una de las novelas de ese prol\u00edfico escritor- comenz\u00f3 \u201cCierto d\u00eda de Cuaresma, el 22 de marzo del a\u00f1o de gracia de 1718\u201d en el mismo Par\u00eds, a la sombra de las torres de la catedral de Notre Dame. Esa conspiraci\u00f3n (llamada de Cellamare, apellido del embajador espa\u00f1ol en Par\u00eds), como nos dice la Historia, acabar\u00eda, m\u00e1s o menos un a\u00f1o despu\u00e9s, en abril de 1719, trayendo una de esas grandes guerras dieciochescas, que tanta Literatura -y Cine- han inspirado, hasta las puertas de San Sebasti\u00e1n\u2026<\/p>\n<p>\u00bfEs o no es esa raz\u00f3n bastante para que nos preocupe que Notre Dame haya estado a punto de desaparecer?<\/p>\n<p>El martes pasado, en efecto, se quem\u00f3 una buena parte de nuestra propia Historia. La de este lado de los Pirineos. Sin duda. Y si alguna duda de eso queda, todav\u00eda, se podr\u00e1 aclarar este jueves 25 a las siete de la tarde. Al menos para quienes tengan la suerte de encontrarse en San Sebasti\u00e1n ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Una ciudad que fue uno de los principales escenarios de la Historia europea del a\u00f1o 1719 que en esas fechas corri\u00f3, como un reguero de p\u00f3lvora, entre las torres de Notre Dame y las puertas de las plazas fuertes guipuzcoanas que se levantaban, como los mitol\u00f3gicos dientes de drag\u00f3n, entre el mariscal duque de Berwick y la Victoria que tanto ansiaba obtener para sus amos y se\u00f1ores, el pr\u00edncipe regente de Francia y el joven rey Luis XV&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 A decir verdad, este lunes ten\u00eda previsto hablar \u00fanicamente de conferencias hist\u00f3ricas. 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