{"id":1978,"date":"2019-05-20T11:30:04","date_gmt":"2019-05-20T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1978"},"modified":"2019-05-20T11:30:04","modified_gmt":"2019-05-20T09:30:04","slug":"una-historia-del-oeste-olvidada-la-guerra-de-halcon-negro-1832","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/05\/20\/una-historia-del-oeste-olvidada-la-guerra-de-halcon-negro-1832\/","title":{"rendered":"Una Historia \u201cdel Oeste\u201d olvidada: la Guerra de Halc\u00f3n Negro (1832)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Guerrero de la naci\u00f3n Sauk durante la Guerra de Halc\u00f3n Negro (1832). Pieza de La colecci\u00f3n Reding\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1979\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Guerrero-de-la-naci\u00f3n-Sauk.-Guerra-de-Halc\u00f3n-Negro-1832.-La-colecci\u00f3n-Reding-294x300.jpg\" alt=\"guerrero-de-la-nacion-sauk-guerra-de-halcon-negro-1832-la-coleccion-reding\" width=\"294\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Guerrero-de-la-naci\u00f3n-Sauk.-Guerra-de-Halc\u00f3n-Negro-1832.-La-colecci\u00f3n-Reding-294x300.jpg 294w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Guerrero-de-la-naci\u00f3n-Sauk.-Guerra-de-Halc\u00f3n-Negro-1832.-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg 368w\" sizes=\"(max-width: 294px) 100vw, 294px\" \/>Los hechos de los que hablar\u00e1 hoy este nuevo correo de la Historia, la Guerra de Halc\u00f3n Negro, desarrollada en el Medio Oeste norteamericano entre 1832 y 1833, siempre me parecieron -desde que supe de ellos- una parte de la Historia verdaderamente llamativa.<\/p>\n<p>Principalmente porque no encajaban bien en el relato hist\u00f3rico -vamos a llamarlo as\u00ed- que Hollywood ha creado en torno a eso que conocemos como el \u201cFar West\u201d o el \u201cSalvaje Oeste\u201d y que, aunque apenas nos demos cuenta ya, es una especie de imaginario hist\u00f3rico com\u00fan del que no podemos zafarnos cuando pensamos en \u00e9pocas pasadas. Tanto para los pa\u00edses europeos que s\u00ed compartieron ese escenario hist\u00f3rico (espa\u00f1oles, franceses, italianos, alemanes, anglosajones\u2026), como para los que no.<\/p>\n<p>Esto fue resultado, primero, de las llamadas novelas y relatos \u201cdel Oeste\u201d, g\u00e9nero frecuentado desde el siglo XIX en adelante, incluso por plumas tan prestigiosas como la de Charles Dickens.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Literatura, como suele ser habitual, lleg\u00f3 el Cine (el estadounidense) que inund\u00f3 las pantallas -y las cabezas- de esa \u00e9pica \u201cdel Oeste\u201d, que ha acabado convirti\u00e9ndose en una se\u00f1a de identidad no s\u00f3lo norteamericana sino mundial. Un fen\u00f3meno que va desde el \u201cWestern\u201d europeo plasmado en las ya m\u00edticas producciones de Sergio Leone conocidas como la \u201cTrilog\u00eda del d\u00f3lar\u201d (enteramente rodadas en Espa\u00f1a) hasta pel\u00edculas tan curiosas como \u201cEl perd\u00f3n\u201d, en el que podemos ver a Milla Jovovich cantando en un \u201csaloon\u201d fados portugueses\u2026<\/p>\n<p>En toda esa larga lista de pel\u00edculas que, como vemos, han tratado de manera tan variopinta ese imaginario hist\u00f3rico, sin embargo, es dif\u00edcil dar con alguna referencia a la Guerra de Halc\u00f3n Negro.<\/p>\n<p>La primera referencia que yo me encontr\u00e9 fue hace algo m\u00e1s de una d\u00e9cada, en un c\u00f3mic norteamericano con unos contenidos pol\u00edticos bastante radicales. De hecho, denunciaba la Historia oculta de Estados Unidos consagrada, entre otros artefactos culturales, por esa Cinematograf\u00eda hollywoodiense que, en un 90%, exalta el punto de vista de los blancos anglosajones y protestantes sobre esos hechos. Convirtiendo en desecho hist\u00f3rico cualquier otra visi\u00f3n o faceta de esa cuesti\u00f3n que, como digo, ahora nos ata\u00f1e tanto a norteamericanos como a ciudadanos de otros pa\u00edses o confederaciones.<\/p>\n<p>En efecto, ese c\u00f3mic, firmado por Steve Darnall y Alex Ross, estaba protagonizado por el T\u00edo Sam (Uncle Sam, U. S., en el ingl\u00e9s original), el hombre que dio origen a las siglas por las que hoy se conoce a Estados Unidos de Norteam\u00e9rica en todo el Mundo.<\/p>\n<p>El T\u00edo Sam protagonista de ese c\u00f3mic radical, pasa por todas las \u00e9pocas de esa relativamente joven naci\u00f3n. De hecho, hasta llegar a ser un \u201chomeless\u201d despreciado y maltratado como un viejo in\u00fatil y demente en la atroz Norteam\u00e9rica de los a\u00f1os 80 y 90 del siglo pasado, donde el paradigma del \u00e9xito eran, no ancianos venerables como este T\u00edo Sam de Darnall y Ross, sino tipos como Jordan Belfort. El conocido como \u201cLobo de Wall Street\u201d del que ya se habl\u00f3 en su d\u00eda en otro correo de la Historia.<\/p>\n<p>Uno de los episodios por los que pasa este peculiar T\u00edo Sam es, precisamente, la Guerra de Halc\u00f3n Negro. Un hecho fundamental para una obra que, como ese c\u00f3mic, quiere contar la Historia de Estados Unidos desde el punto de vista de los que fueron v\u00edctimas del famoso sue\u00f1o americano. Ese que, como insisten Steve Darnall y Alex Ross, para muchos se convirti\u00f3 en una verdadera pesadilla.<\/p>\n<p>Una parte de esos muchos fueron las naciones Fox, Kickapoo y Sauk. A esa \u00faltima pertenec\u00eda el hombre llamado Halc\u00f3n Negro (Black Hawk en ingl\u00e9s) al que, en 1832, se se\u00f1al\u00f3 como jefe de la llamada \u201cBanda brit\u00e1nica\u201d. Integrada por miembros de esas naciones indias que, en esas fechas, se atrevi\u00f3 a cruzar el Misisipi en la zona entre el estado de Illinois y lo que entonces s\u00f3lo eran los territorios de Iowa y Wisconsin, para reclamar tierras que habr\u00edan sido arrebatadas a los Sauk y dem\u00e1s integrantes de la Banda brit\u00e1nica por el Tratado de 1804.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n ante ese grupo de guerreros por parte del incipiente gobierno federal norteamericano, fue la de convocar a las fuerzas regulares y milicia de esa amplia zona para combatir la amenaza planteada por esas reivindicaciones territoriales que caus\u00f3 no pocos problemas, pese a que la desproporci\u00f3n de fuerzas era monumental: entre unos 500 a 600 integrantes de la Banda brit\u00e1nica encabezada por Halc\u00f3n Negro y hasta 6000 efectivos puestos sobre el campo por los norteamericanos. Apoyados, adem\u00e1s, por otras naciones indias que decidieron respaldar la causa del Gobierno. Por prudencia, como los Potawatomi, o por enemistad con \u00a0Halc\u00f3n Negro, como los Sioux.<\/p>\n<p>El resultado de esa breve guerra \u201cdel Oeste\u201d hoy pr\u00e1cticamente desconocida, fue una serie de terror\u00edficos raids de Halc\u00f3n Negro y los suyos sobre puestos avanzados y fuertes que los blancos iban introduciendo al Este del Misisipi, en la tierra arrebatada a los Sauk y, al menos, tres batallas campales que acabaron con la derrota definitiva de Halc\u00f3n Negro.<\/p>\n<p>La voluntad de los blancos qued\u00f3 clara en esos enfrentamientos: el objetivo final era desahuciar por medio de desventajosos tratados tanto a Halc\u00f3n Negro y los suyos como a cualquier otra naci\u00f3n india que pretendiera negarse a malvender sus tierras o tratase de recuperarlas por medio de la fuerza\u2026<\/p>\n<p>La propaganda en torno a lo ocurrido ha contaminado los hechos hasta hoy d\u00eda. Seg\u00fan la versi\u00f3n de los colonos blancos, los combates con los nativos americanos fueron atroces y todas sus acciones -hasta que fueron reducidos- se publicaron en los medios de comunicaci\u00f3n de los nacientes Estados Unidos como verdaderas masacres. Eso, incluso a pesar de que la muy civilizada Gran Breta\u00f1a apoyaba, <em>sotto voce<\/em>, a la coalici\u00f3n de Halc\u00f3n Negro&#8230;<\/p>\n<p>Seg\u00fan el punto de vista revisionista -desde la Izquierda pol\u00edtica- presente en obras como la de Darnall y Ross, Halc\u00f3n Negro y los suyos fueron poco m\u00e1s que v\u00edctimas de la brutalidad de los colonos blancos y su cada vez m\u00e1s poderoso gobierno federal, que, a sangre y fuego, les aplic\u00f3 un avance de la doctrina del Destino Manifiesto formulada a partir de 1845. Es decir, la que sosten\u00eda que el gobierno de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica deb\u00eda extenderse de costa a costa, de Este a Oeste de ese subcontinente. Algo que, en efecto, implicar\u00eda aplicar -sin contemplaciones- sobre Halc\u00f3n Negro y los suyos toda la violencia posible cuando trataron de denunciar la estafa, tambi\u00e9n manifiesta, de tratados como el firmado en 1804. Esos que hab\u00edan abierto las puertas a la expulsi\u00f3n forzosa de todo \u201cindio\u201d -hostil o no- cada vez m\u00e1s hacia el Oeste de un nuevo pa\u00eds que ni siquiera estaba constituido todav\u00eda\u2026<\/p>\n<p>La verdad hist\u00f3rica de esos hechos est\u00e1, como siempre, en alg\u00fan punto intermedio entre la propaganda de los peri\u00f3dicos yankees de 1832 y el revisionismo pro-nativos americanos de Darnall y Ross. Una verdad que, puede encontrarse, por ejemplo, en libros de tanto prestigio intelectual como la edici\u00f3n de 1983 de la Nueva Enciclopedia Brit\u00e1nica, que en su entrada dedicada a estas cuestiones da por hecho que hubo atrocidades cometidas por ambos bandos contendientes. O bien en la reciente edici\u00f3n de la autobiograf\u00eda del propio Halc\u00f3n Negro, publicada por Madison &amp; Adams Press en 2018, donde Charles M. Scanlan hace un cuidadoso an\u00e1lisis y contraste de fuentes para medir el alcance de la brutalidad ejercida por unos y otros en aquella hoy casi olvidada guerra \u201cdel Oeste\u201d.<\/p>\n<p>Una que tuvo lugar pr\u00e1cticamente al mismo tiempo que nuestra Primera Guerra Carlista daba sus primeros pasos \u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Los hechos de los que hablar\u00e1 hoy este nuevo correo de la Historia, la Guerra de Halc\u00f3n Negro, desarrollada en el Medio Oeste norteamericano entre 1832 y 1833, siempre me parecieron -desde que supe de ellos- una parte de la Historia verdaderamente llamativa. Principalmente porque no encajaban bien en el relato [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[2983,2981,729,1021,2980,1261,1868,2982],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1978"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1978"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1978\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1984,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1978\/revisions\/1984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1978"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1978"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1978"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}