{"id":1985,"date":"2019-05-27T11:30:04","date_gmt":"2019-05-27T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=1985"},"modified":"2025-01-20T12:37:20","modified_gmt":"2025-01-20T11:37:20","slug":"el-mundo-en-sus-manos-madame-de-pompadour-y-el-poder-1745-1764","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/05\/27\/el-mundo-en-sus-manos-madame-de-pompadour-y-el-poder-1745-1764\/","title":{"rendered":"El Mundo en sus manos. Madame de Pompadour y el Poder (1745-1764)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"El ministro Choiseul y Madame de Pompadour hacia 1763, piezas de La colecci\u00f3n Reding alignleft\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-1986 size-medium\" title=\"Madame de Pompadour y el ministro Choiseul. Figuras policromadas de la marca Mokarex\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Choiseul-Pompadour-la-mejor-300x259.jpg\" alt=\"choiseul-pompadour-la-mejor\" width=\"300\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Choiseul-Pompadour-la-mejor-300x259.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/05\/Choiseul-Pompadour-la-mejor.jpg 554w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Me ha costado bastante resistirme al tema de este nuevo correo de la Historia. En realidad, todo empez\u00f3 a ra\u00edz de una conferencia que tuve que moderar el 17 de mayo, dentro de un ciclo sobre el que volver\u00e9 la semana que viene. Desde entonces estuve dando vueltas a la figura de Madame de Pompadour.<\/p>\n<p>Seguramente les sonar\u00e1\u2026 de una marca de manzanilla. Poco m\u00e1s. Hoy por hoy, Jeanne-Antoinette Poisson, m\u00e1s conocida como marquesa de Pompadour, es bastante poco conocida fuera de las fronteras de Francia.<\/p>\n<p>Y no deber\u00eda ser as\u00ed. Incluso en un pa\u00eds como Espa\u00f1a, que a\u00fan anda muy peleado con esta ciencia -con un alto porcentaje de p\u00fablico que se interesa por ella, pero la ve todav\u00eda como un simple \u201chobby\u201d- y m\u00e1s en determinados ambientes donde la opini\u00f3n pol\u00edtica sustituye el buen criterio a la hora de mirar al Pasado y lo deforma seg\u00fan la lente de nuestras ideas y opiniones contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Fruto de esa deformaci\u00f3n, de ese ver el Pasado como si fuera parte del Presente, nos encontramos con atrocidades tales como lo de pedir excusas por lo ocurrido en Am\u00e9rica desde 1492 (de la que ya se ha hablado varias veces en esta p\u00e1gina) o esa consigna o eslogan que he visto ya en varias paredes donde grupos feministas se describen como \u201clas nietas de las brujas que no pudist\u00e9is quemar\u201d (\u00bf\u00a1!?).<\/p>\n<p>Dejaremos eso para otro d\u00eda, porque de brujas -y brujos- y su verdadero significado hist\u00f3rico, se podr\u00eda hablar largo y tendido. Y no precisamente para dar la raz\u00f3n a esos grupos pol\u00edticos que parecen tomarse bastante a la ligera -y con una carga ideol\u00f3gica muy poco comedida- esa cuesti\u00f3n de la Gran Caza de Brujas del siglo XVII.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me interesa destacar, a partir de consignas como esas, es la visi\u00f3n ciertamente empobrecida que se tiene en algunos c\u00edrculos pol\u00edticos del Presente sobre el verdadero papel de la mujer en siglos pasados.<\/p>\n<p>De un modo simplista se cree, o se quiere hacer creer, que la mujer, el g\u00e9nero femenino en conjunto, vivi\u00f3, en su m\u00e1s absoluta totalidad, sin excepciones, aplastado o pr\u00e1cticamente esclavizado por el g\u00e9nero masculino. Llev\u00e1ndonos esto as\u00ed una vez m\u00e1s al peligroso terreno en el que la Historia, convenientemente apalizada, servir\u00eda para justificar reivindicaciones pol\u00edticas actuales que, en algunos casos, parecen querer legalizar una revancha de proporciones c\u00f3smicas del g\u00e9nero femenino -as\u00ed, en bloque- contra el g\u00e9nero masculino (tambi\u00e9n tomado en bloque y sin matices).<\/p>\n<p>Hay que decir, inevitablemente, m\u00e1s all\u00e1 de las simpat\u00edas personales por la causa feminista, que es de muy grueso calibre la barbarie que hay tras esas propuestas que reivindican as\u00ed esa buena causa de un modo bastante reaccionario (lo sepan o no quienes creen estar manejando esas cuestiones hist\u00f3ricas para hacer lo que hoy llamamos \u201cPol\u00edtica de progreso\u201d).<\/p>\n<p>Y eso es algo que nos demuestran perfectamente vidas -ejemplares o no seg\u00fan el criterio moral de cada cual- como la de Jeanne-Antoinette Poisson. Aquella hija ileg\u00edtima de un recaudador de impuestos ingresada, m\u00e1s adelante, en la Historia como Madame de Pompadour.<\/p>\n<p>Se podr\u00edan contar muchas cosas sobre ella, sin necesidad siquiera de recurrir a grandes tratados sobre su \u00e9poca de esplendor, como \u201cEl siglo de Luis XV\u201d, del acad\u00e9mico franc\u00e9s Pierre Gaxotte.<\/p>\n<p>Pero el espacio disponible obliga a ser breve. Diremos as\u00ed que Jeanne-Antoinette recibi\u00f3 una esmerada educaci\u00f3n por parte de su verdadero padre natural, no del legal, que abandon\u00f3 el hogar apenas ella naci\u00f3. Esa educaci\u00f3n esmerada, as\u00ed como los c\u00edrculos de influencia en los que se mov\u00eda ese progenitor arrepentido, la llevaron, en torno al a\u00f1o 1745, a la antesala de uno de los reyes m\u00e1s poderosos de la Europa del siglo XVIII. Lo cual es tanto como decir del Mundo en aquel siglo que llaman \u201cIlustrado\u201d.<\/p>\n<p>Ese rey era Luis XV de Borb\u00f3n y podr\u00edamos decir que se enamor\u00f3 de Jeanne-Antoinette. Siempre que tengamos en cuenta hasta qu\u00e9 punto pueden coincidir nuestra idea de lo que llamamos \u201cAmor\u201d, con la que sobre ese mismo tema pod\u00eda tener un rey dieciochesco como Luis XV.<\/p>\n<p>El caso es que hasta pr\u00e1cticamente la prematura muerte de Madame de Pompadour -ocurrir\u00e1 en el a\u00f1o 1764, cuando s\u00f3lo cuenta todav\u00eda 42 a\u00f1os- ella manejar\u00e1, con verdadera inteligencia y mano de hierro, los asuntos de la corte de Francia.<\/p>\n<p>Cualquier mujer de negocios actual podr\u00eda tomarla, de hecho, como ejemplo de organizaci\u00f3n de una vasta empresa como lo era en esos momentos la monarqu\u00eda francesa.<\/p>\n<p>El resultado de todo eso es que Madame de Pompadour, en contra de lo que sostiene cierta opini\u00f3n actual triste y preocupantemente mal informada, es un perfecto ejemplo de c\u00f3mo una mujer hizo y deshizo decisiones que afectaron gravemente a la vida de miles de hombres (y mujeres).<\/p>\n<p>Hoy, en efecto, bajo las praderas del Centro de Europa o de lo que llamamos \u201cCanad\u00e1\u201d, hay esqueletos de centenares de soldados, franceses y brit\u00e1nicos, que est\u00e1n all\u00ed tan s\u00f3lo porque Madame de Pompadour agit\u00f3 su mano y plante\u00f3 al rey, a trav\u00e9s de los cauces pol\u00edticos de la \u00e9poca -ella hundi\u00f3 y elev\u00f3 ministros como el duque de Choiseul- que aquello era bueno para Francia y que la guerra contra los brit\u00e1nicos pod\u00eda ser ganada por el combinado franco-espa\u00f1ol que ya hab\u00eda dado tan buenos resultados en la guerra anterior, cuando ella apenas hab\u00eda debutado como favorita del rey en Versalles.<\/p>\n<p>S\u00ed, Madame de Pompadour tuvo el Mundo en sus manos. Y era una mujer, y no tuvo, aun as\u00ed, motivos para decir, en plena mitad del siglo XVIII, que estaba\u00a0 subordinada, condenada a una posici\u00f3n en la que no ten\u00eda el control de su propia vida.<\/p>\n<p>Por el contrario, esa clase de sentimientos que ahora se quieren asociar vagamente en bloque a la situaci\u00f3n de la mujer en esa \u00e9poca, anidaban m\u00e1s bien en el pecho de los miles de hombres (y tambi\u00e9n mujeres) que depend\u00edan para vivir o morir de lo que aquella otra mujer, bella, inteligente, seductora\u2026 decidiera ordenar al rey Luis XV.<\/p>\n<p>No fue la \u00fanica que en aquella \u00e9poca tuvo en sus manos tan gran poder. Otras mujeres ostentaron la misma potestad sobre las vidas de miles de hombres (y tambi\u00e9n mujeres) que depend\u00edan de lo que ellas decidieran.<\/p>\n<p>Fue el caso de la reina espa\u00f1ola Isabel de Farnesio, o de la zarina rusa conocida como Catalina la Grande.<\/p>\n<p>El fondo del mar y centenares de kil\u00f3metros de tierra europea, americana, africana\u2026 est\u00e1n llenos de restos humanos que hace ya m\u00e1s de dos siglos acabaron all\u00ed porque la raz\u00f3n de estado as\u00ed lo orden\u00f3. Una raz\u00f3n de estado que manejaron, a su antojo, mujeres coronadas como la zarina Catalina o la reina Isabel de Farnesio. O reinas sin corona (pero con igual cota de poder en sus manos) como Madame de Pompadour\u2026<\/p>\n<p>Ser\u00eda, sin duda, un verdadero error olvidarlas. Y m\u00e1s en un presente que tan necesitado anda de calma y sosiego, de contemplar el Pasado con los ojos propios de una sociedad verdaderamente culta y madura, que lee libros en lugar de escribir, muchas veces, consignas sin saber qu\u00e9 significan verdaderamente o qu\u00e9 poca verdad (hist\u00f3rica) hay tras ellas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Me ha costado bastante resistirme al tema de este nuevo correo de la Historia. En realidad, todo empez\u00f3 a ra\u00edz de una conferencia que tuve que moderar el 17 de mayo, dentro de un ciclo sobre el que volver\u00e9 la semana que viene. 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