{"id":2012,"date":"2019-06-24T11:30:33","date_gmt":"2019-06-24T09:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2012"},"modified":"2019-06-24T11:30:33","modified_gmt":"2019-06-24T09:30:33","slug":"una-magnifica-serie-de-novelas-historicas-sobre-el-almirante-mazarredo-1745-1812","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/06\/24\/una-magnifica-serie-de-novelas-historicas-sobre-el-almirante-mazarredo-1745-1812\/","title":{"rendered":"Una magn\u00edfica serie de novelas hist\u00f3ricas sobre el almirante Mazarredo (1745-1812)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"El almirante Mazarredo retratado por Jean Fran\u00e7ois-Marie Bellier (1799-1800). Museo Naval de Madrid\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2013\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/06\/800px-Jos\u00e9_de_Mazarredo-por-Jean-Fran\u00e7ois-Marie-Bellier-248x300.jpg\" alt=\"800px-jose_de_mazarredo-por-jean-francois-marie-bellier\" width=\"248\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/06\/800px-Jos\u00e9_de_Mazarredo-por-Jean-Fran\u00e7ois-Marie-Bellier-248x300.jpg 248w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/06\/800px-Jos\u00e9_de_Mazarredo-por-Jean-Fran\u00e7ois-Marie-Bellier-768x929.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/06\/800px-Jos\u00e9_de_Mazarredo-por-Jean-Fran\u00e7ois-Marie-Bellier-519x628.jpg 519w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/06\/800px-Jos\u00e9_de_Mazarredo-por-Jean-Fran\u00e7ois-Marie-Bellier.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 248px) 100vw, 248px\" \/>Esta semana he andado dudando, hasta casi el \u00faltimo momento (esto es, el s\u00e1bado por la ma\u00f1ana) sobre qu\u00e9 escribir en este nuevo correo de la Historia. Finalmente, como suele pasar a menudo, he descubierto que ten\u00eda la respuesta justo delante de m\u00ed.<\/p>\n<p>En efecto, este mismo viernes pasado estaba yo acabando una peque\u00f1a biograf\u00eda sobre Jos\u00e9 de Mazarredo para un diccionario biogr\u00e1fico y repasando los hechos de la vida de este marino bilba\u00edno, Jos\u00e9 de Mazarredo y Gortazar, enseguida ca\u00ed en la cuenta de que ser\u00eda una verdadera mala pasada, para quienes fielmente leen esta p\u00e1gina cada lunes, no dedicarle hoy alg\u00fan espacio. M\u00e1s que nada por evitar -algo, al menos- el derroche -en el mal sentido de la palabra- que se hace con la Historia de ese pa\u00eds, Espa\u00f1a -a punto de reventar por sus costuras- que se extiende entre Francia y Portugal.<\/p>\n<p>Y es que la vida del almirante Mazarredo, que empez\u00f3 -como la de todos los marinos del siglo XVIII- como guardiamarina, es digna de la mejor serie de novelas hist\u00f3ricas navales que jam\u00e1s se haya escrito desde el \u201cDe grumete a almirante\u201d del capit\u00e1n Marryat (por cierto, contempor\u00e1neo de Mazarredo) y las de otros hoy mucho m\u00e1s conocidos.<\/p>\n<p>No es que yo tenga una imaginaci\u00f3n desbordada -esas man\u00edas se le quitan a uno pronto, si las tiene, con la disciplinada pr\u00e1ctica de la Historia- pero a medida que recopilaba datos sobre Mazarredo, era dif\u00edcil no formarse la imagen de barcos de guerra espa\u00f1oles del siglo XVIII con toda su tripulaci\u00f3n en perfecto orden de batalla -de diez a tres por pieza de Artiller\u00eda asignada, dependiendo del calibre- y los oficiales tomando graves decisiones en el castillo de popa. Armados de sextantes y catalejos y sin que se les moviera de su sitio el sombrero de tres picos o un solo encaje de la camisa envuelta en sus elegantes casacas azul marino (a juego con sus calzones) y sus chalecos rojos. Todo tan impecable como sus espadines y las hebillas de plata de sus zapatos.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 pobres de esp\u00edritu -por desgracia, en Espa\u00f1a y su cuerpo de historiadores, abunda la especie- que reciban esta descripci\u00f3n con ese impostado enojo permanente con el que se disimula ser, en realidad, una autoridad con pies de barro y un castizo \u201cya est\u00e1 \u00e9ste, otra vez\u2026\u201d, pero lo cierto es que esa descripci\u00f3n es la correcta. La que hist\u00f3ricamente -de acuerdo a la documentaci\u00f3n escrita y gr\u00e1fica- corresponde a la vida vivida por alguien llamado Jos\u00e9 de Mazarredo y Gortazar, nacido en Bilbao un 8 de marzo de 1745 y muerto en Madrid, de un ataque de gota, un 29 de julio de 1812. Cuando ya s\u00f3lo era un hombre maduro, con problemas de salud, que no sab\u00eda muy bien cu\u00e1l era el bando correcto en esa fase de las guerras napole\u00f3nicas llamada \u201cGuerra de Independencia\u201d y opt\u00f3 por servir al rey Jos\u00e9 I Bonaparte.<\/p>\n<p>Hasta que lleg\u00f3 ese momento en el que la gota acab\u00f3 con su vida, Jos\u00e9 de Mazarredo vivi\u00f3 la, para nosotros, hoy d\u00eda, fascinante vida de un marino de la segunda mitad del siglo XVIII al servicio de alguna de las tres potencias -Espa\u00f1a, Francia y Gran Breta\u00f1a- que se disputaban el control de los mares -y del Mundo- en esas fechas.<\/p>\n<p>Con catorce a\u00f1os -como sol\u00eda ser habitual- entr\u00f3 en el Real Cuerpo de Guardiamarinas para formarse en cuestiones n\u00e1uticas y ser capaz, a futuro, de mover aquellas moles de roble cargadas de hombres, ca\u00f1ones, lastre, munici\u00f3n\u2026, que eran los barcos de guerra del siglo XVIII. Algo nada sencillo, ni aunque se hubiese contado con la tecnolog\u00eda de geoposicionamiento actual y los motores autom\u00e1ticos que ya no dependen de las corrientes marinas ni del viento.<\/p>\n<p>All\u00ed, en la Academia de Guardiamarinas, Mazarredo aprendi\u00f3 a utilizar compases, br\u00fajulas y sextantes y a manejar las Matem\u00e1ticas con total familiaridad. Tanto para asestar un tiro de ca\u00f1\u00f3n contra una amura enemiga, como para calcular, lo mejor posible, la ruta del barco -o barcos- que en un futuro pudieran estar en sus manos.<\/p>\n<p>Entre todos los documentos sobre Mazarredo que he manejado para escribir su biograf\u00eda, no he encontrado sus calificaciones en la Academia de Guardiamarinas, pero los hechos posteriores de su vida hablan por s\u00ed solos.<\/p>\n<p>Como marino de guerra de una potencia naval como la Espa\u00f1a dieciochesca, particip\u00f3 en expediciones cient\u00edficas. As\u00ed, en 1772 estaba entre la oficialidad de la fragata <em>Venus <\/em>que, bajo el mando de L\u00e1ngara, pas\u00f3 a Filipinas. A bordo de ella Mazarredo y los dem\u00e1s oficiales resolvieron uno de los principales problemas t\u00e9cnicos de la navegaci\u00f3n de la \u00e9poca. Es decir: fijar no s\u00f3lo la latitud sino la longitud. El papel de Mazarredo en esto fue -seg\u00fan coinciden todas las fuentes- fundamental. Algo que demostrar\u00eda en a\u00f1os posteriores, fijando la posici\u00f3n de varios puntos geogr\u00e1ficos con exactitud -hoy parece un juego de ni\u00f1os, pero entonces no lo era- de ciudades como Ir\u00fan o Pamplona entre otras muchas.<\/p>\n<p>Aparte de esas haza\u00f1as cient\u00edficas, Mazarredo, por supuesto, vio de cerca el fuego enemigo y respir\u00f3 densas nubes de humo de p\u00f3lvora en varios castillos de proa.<\/p>\n<p>En 1775 coordin\u00f3 un gran desembarco de 20.000 hombres contra Argel, entonces una de las principales amenazas para la navegaci\u00f3n por el Mediterr\u00e1neo, infestado con piratas berberiscos que ten\u00edan en ese puerto norteafricano su base.<\/p>\n<p>En 1780, gracias a una de sus maniobras navales, teorizadas y publicadas en una de las numerosas obras de N\u00e1utica firmadas por \u00e9l, consigui\u00f3 capturar una flota brit\u00e1nica en la que Londres hab\u00eda puesto todas sus esperanzas de acabar con la rebeli\u00f3n de sus colonias norteamericanas. El bot\u00edn fue fabuloso: tres fragatas que quedaron al servicio de la Marina espa\u00f1ola, 3000 prisioneros, m\u00e1s de 80.000 mosquetes y numerosas piezas de Artiller\u00eda y m\u00e1s de un mill\u00f3n de libras esterlinas en oro y plata. Con todo ello, Gran Breta\u00f1a hubiera desequilibrado la balanza militar en Am\u00e9rica a su favor. Es obvio, por la existencia hoy de Estados Unidos, que Gran Breta\u00f1a qued\u00f3 incapacitada para ganar aquella guerra tras esa audaz maniobra debida, una vez m\u00e1s, a Jos\u00e9 de Mazarredo\u2026<\/p>\n<p>Por falta de espacio s\u00f3lo mencionar\u00e9 una m\u00e1s de sus haza\u00f1as en combate naval: en 1797, al mando de la flota que proteg\u00eda el flanco sur peninsular, desde C\u00e1diz, rechaz\u00f3 varios ataques de almirantes brit\u00e1nicos tan poco conocidos como Jervis y de otros hoy tan famosos como Horatio Nelson\u2026<\/p>\n<p>Bien, como ven, Jos\u00e9 de Mazarredo y Gortazar, parece un personaje de novela salido de las manos de un Patrick O\u00b4Brian o un Alexander Kent. Todo un hidalgo de las mares como aquel Horatio Hornblower que inici\u00f3 estas sagas n\u00e1uticas brit\u00e1nicas con las que esa naci\u00f3n ha convencido al mundo entero -desde hace ya casi un siglo- de que si no gan\u00f3 siempre <em>todas<\/em> sus batallas navales (Jos\u00e9 de Mazarredo es un buen testigo de esto), no hubo Marina comparable a la de Su Majestad Brit\u00e1nica en aquellos tiempos que hoy quedan tan bien en una novela hist\u00f3rica. O en pel\u00edculas como \u201cMaster and commander\u201d\u2026<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed viene la gran pregunta: \u00bfqu\u00e9 es lo que est\u00e1 pasando en Espa\u00f1a, desde hace a\u00f1os, para que no existan magn\u00edficas novelas hist\u00f3ricas, como las que escribieron Alexander Kent o Patrick O\u00b4Brian, basadas en hechos reales como los que describe la vida de Mazarredo? Me consta que la editorial Noray -que trajo al mercado espa\u00f1ol el ciclo de Alexander Kent- algo intent\u00f3 a ese respecto, pero con una notable falta de \u00e9xito.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es obvio que brilla hoy en Espa\u00f1a, por su ausencia, el m\u00e1s m\u00ednimo intento de difundir la otra cara de la moneda de relatos como esos -como los firmados por Alexander Kent o Patrick O\u00b4Brian- en base a hechos hist\u00f3ricos ciertos. Como los de la vida de Jos\u00e9 de Mazarredo y Gortazar.<\/p>\n<p>\u00bfEs esa pacater\u00eda fruto del miedo a despertar los ecos de las casposas glorias imperiales franquistas que el propio Mazarredo, en efecto, tuvo que sufrir en 1945, en el bicentenario de su nacimiento? \u00bfO es fruto del cutre carpetovetonismo de ciertos intelectuales org\u00e1nicos espa\u00f1oles, que hace unas tres d\u00e9cadas tomaron al asalto todos los resortes del poder intelectual en ese pa\u00eds y han prohibido, en la pr\u00e1ctica, todo relato hist\u00f3rico que no sea el de pandereta (v\u00e9ase el triste caso de Blas de Lezo) o el de la Espa\u00f1a negra?<\/p>\n<p>Sea como sea, ya va siendo momento de plantearse si ese pa\u00eds llamado Espa\u00f1a, a punto de reventar por sus costuras, est\u00e1 en disposici\u00f3n de derrochar un patrimonio hist\u00f3rico tan rico como el que nos ofrece la vida de un Jos\u00e9 de Mazarredo y Gortazar.<\/p>\n<p>Alguien que, la verdad sea dicha, s\u00f3lo fue uno m\u00e1s de una generaci\u00f3n de excelentes marinos, navegantes, naturalistas y astr\u00f3nomos. Como Ulloa, Jorge Juan, Balmis, Mutis, Domingo de Bonechea, Manuel de Agote, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Ferrer\u2026 La mayor\u00eda de ellos hoy pr\u00e1cticamente desconocidos. Por m\u00e1s que, como ocurre con Mazarredo, tengan hasta una calle dedicada en alguna ciudad\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana he andado dudando, hasta casi el \u00faltimo momento (esto es, el s\u00e1bado por la ma\u00f1ana) sobre qu\u00e9 escribir en este nuevo correo de la Historia. Finalmente, como suele pasar a menudo, he descubierto que ten\u00eda la respuesta justo delante de m\u00ed. 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