{"id":202,"date":"2012-10-29T12:30:20","date_gmt":"2012-10-29T10:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=202"},"modified":"2022-11-23T15:16:21","modified_gmt":"2022-11-23T13:16:21","slug":"cuando-las-brujas-todavia-daban-miedo-un-recuerdo-para-la-noche-de-todos-los-santos-hoy-halloween-en-el-cuarto-centenario-del-proceso-contra-las-brujas-de-hondarribia-1612-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/10\/29\/cuando-las-brujas-todavia-daban-miedo-un-recuerdo-para-la-noche-de-todos-los-santos-hoy-halloween-en-el-cuarto-centenario-del-proceso-contra-las-brujas-de-hondarribia-1612-2012\/","title":{"rendered":"Cuando las brujas todav\u00eda daban miedo. Un recuerdo para la noche de Todos los Santos -hoy \u201cHalloween\u201d- en el cuarto centenario del proceso contra las brujas de Hondarribia (1612-2012)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-204 size-medium\" title=\"Portada de &quot;Sorgi\u00f1ak Hondarribian-La Brujer\u00eda en Hondarribia (1611-1826)&quot;. Ayuntamiento de Hondarribia-Hondarribiko Udala (2012)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas-213x300.jpg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas-213x300.jpg 213w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas-768x1080.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas-728x1024.jpg 728w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Portada-libro-brujas.jpg 1341w\" sizes=\"(max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a>El art\u00edculo de esta semana naci\u00f3 de un modo digno de la materia de la que voy a\u00a0 hablar. Es decir, con ciertas sorpresas inesperadas, surgidas de un horizonte m\u00e1s o menos anodino, tranquilo, rutinario, que trastornan esa cotidianeidad con noticias electrizantes. Fue el 24 de octubre. Ese d\u00eda, el que esto firma hab\u00eda ido a Hondarribia para preparar los detalles de la presentaci\u00f3n de un libro sobre Brujer\u00eda que se publica bajo eso que antes llamaban los \u201causpicios\u201d del Ayuntamiento de esa ciudad.<\/p>\n<p>Eso me llev\u00f3 al despacho de la archivera municipal, que, l\u00f3gicamente, es una de las partes m\u00e1s interesadas en esa publicaci\u00f3n y quien, justo es reconocerlo, m\u00e1s ha hecho para que \u201cLa Brujer\u00eda en Hondarribia (1611-1826)\u201d pasase de ser la tesina de doctorado del que estas l\u00edneas escribe a convertirse en un libro que ya pueden encontrar, valga la redundancia, en las librer\u00edas y que se presentar\u00e1 oficialmente este 8 de noviembre en el Ayuntamiento de esa ciudad, Hondarribia, que fue el escenario de uno de los episodios m\u00e1s llamativos -aunque parad\u00f3jicamente menos conocidos- de la oscura Historia de la Gran Caza de Brujas europea que abarc\u00f3, m\u00e1s o menos, desde el siglo XIV hasta algunos \u00faltimos -y aislados- estertores a finales del XVIII.<\/p>\n<p>Durante esa entrevista para preparar los arreglos de lo que se iba a hacer este 8 de noviembre para dar existencia ya oficial a ese nuevo libro sobre la Historia de la Brujer\u00eda en Hondarribia y otras zonas del Pa\u00eds Vasco, la archivera me coment\u00f3 los \u00faltimos hallazgos obtenidos de sus \u00faltimos sondeos en los ricos fondos hist\u00f3ricos que custodia.<\/p>\n<p>En este caso los hallazgos no pod\u00edan ser m\u00e1s oportunos. Se trataba de cuestiones recogidas en las actas municipales de ese Ayuntamiento en el a\u00f1o 1611, justo en el momento en el que la epidemia de p\u00e1nico provocada por las investigaciones de Pierre de Lancre en la provincia vasco-francesa de Laburdi empieza a traspasar la frontera de los Pirineos, y tambi\u00e9n la del Bidasoa, haciendo que el miedo a las brujas -y brujos, que tambi\u00e9n los hab\u00eda- prenda como una chispa en medio de hierba seca&#8230;<\/p>\n<p>Cualquiera que haya le\u00eddo libros de Historia tan fascinantes -s\u00ed, cr\u00e9anme, los hay- como \u201cBrujer\u00eda vasca\u201d de Julio Caro Baroja o \u201cEl abogado de las brujas\u201d de Gustav Henningsen, quiz\u00e1s piense que poco hay ya que descubrir -o decir- sobre brujas vascas de principios del siglo XVII y menos a\u00fan sobre las que fueron acusadas en Hondarribia en el a\u00f1o 1611 y cuyo proceso se arrastr\u00f3 hasta bien entrado el a\u00f1o de 1612.<\/p>\n<p>De hecho, uno de los documentos del Archivo de la Inquisici\u00f3n que utiliz\u00f3 con m\u00e1s profusi\u00f3n el mencionado profesor Henningsen para escribir \u201cEl abogado de las brujas\u201d, fue el contenido en el legajo 1679 de ese dep\u00f3sito bajo el nombre de \u201cInforme de Fuenterrab\u00eda\u201d, que es como se conoc\u00eda en la \u00e9poca a la actual Hondarribia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en Historia siempre es preciso rendirse ante las evidencias. As\u00ed, hay que constatar que, en efecto, el Archivo Municipal de Hondarribia, como no pod\u00eda ser menos, y era l\u00f3gico suponer, guarda todav\u00eda unas cuantas sorpresas in\u00e9ditas sobre aquel turbio asunto que, quiz\u00e1s, deber\u00eda ser mejor conocido y m\u00e1s considerado entre las Historias de la Gran Caza de Bujas europea, puesto que es uno de los primeros y m\u00e1s completos ejemplos de c\u00f3mo esa especie de locura colectiva que atormenta a Europa entre los siglos XIV y XVIII, es frenada en seco por la determinaci\u00f3n de un hombre -Alonso de Salazar y Fr\u00edas- que, fiel a las ideas de la Nueva Ciencia que en esas mismas fechas est\u00e1n exponiendo hombres como <em>sir <\/em>Francis Bacon, se niega a aceptar cosas tan inveros\u00edmiles como que se puede volar por los aires con la sola ayuda de un ung\u00fcento aplicado en ciertas partes del cuerpo. O que determinadas cat\u00e1strofes naturales -rayos, aguaceros&#8230;- han sido causadas por personas que, en realidad, no parecen tener ninguna clase de poder especial otorgado por pacto alguno con el Diablo, pues de otro modo dif\u00edcilmente se puede entender la situaci\u00f3n social y econ\u00f3mica, bastante penosa, en la que se encontraban muchos de esos presuntos brujos&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, pese a todo, pese a los buenos oficios de grandes historiadores como Julio Caro Baroja o Gustav Henningsen, los documentos de los que habl\u00e9 con la archivera de Hondarribia estaban ah\u00ed, describiendo, palabra a palabra, con toda claridad un hecho fundamental en la Historia de la Gran Caza de Brujas europea, pero que muchas veces pasa desapercibido en libros sobre ese tema como el que se presenta este 8 de noviembre.<\/p>\n<p>Es decir, en esas actas est\u00e1n recogidos los primeros pasos, los primeros indicios, del p\u00e1nico que se extend\u00eda en las poblaciones donde luego se iba a dar un proceso por Brujer\u00eda -m\u00e1s o menos sonado- que, salvo excepciones -como es el caso de la magn\u00edfica obra de los profesores Boyer y Nissenbaum sobre el caso de Salem en 1692- es casi la \u00fanica documentaci\u00f3n que se acaba manejando para escribir libros de Historia sobre Brujer\u00eda como el que acaba de firmar el historiador que tambi\u00e9n firma este art\u00edculo.<\/p>\n<p>Esos documentos son apenas unas pocas l\u00edneas, unos p\u00e1rrafos en unos cuantos folios, pero realmente el hallazgo debido a los buenos oficios de la archivera de Hondarribia merece que se haga siquiera un primer esbozo de ellos en estas p\u00e1ginas, mientras esperan su turno para entrar en nuevas obras sobre la Historia de la Brujer\u00eda con la importancia que se merecen.<\/p>\n<p>Lo que se describe esas actas de la sesi\u00f3n del Ayuntamiento de Hondarribia a finales de la primavera de 1611, surge, de un modo que puede parecer sorprendente, de la rutina del gobierno municipal de una poblaci\u00f3n como esa. Hay muy pocas cosas que distingan esas deliberaciones de otras muchas, miles, que los sucesivos Ayuntamientos de Hondarribia, elegidos a\u00f1o a a\u00f1o, llevar\u00e1n a cabo para hablar sobre pesas y medidas, comercio, limpieza y alumbrado de las calles y todas esas cosas tan aburridas pero tan necesarias para que una comunidad humana -del siglo XVII o del XXI- sea m\u00e1s o menos viable.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde los primeros compases de esa reuni\u00f3n, los capitulares saben que uno de los asuntos de lo que se va a tratar es extraordinario y grave. Sus palabras no tienen nada de rutinario y, por s\u00ed solas, ya dan una idea de que es lo que est\u00e1 ocurriendo en un lugar conocido y real -Hondarribia- y en una fecha clara, administrativamente, bien identificada. En efecto, las actas dicen que, reunidos esos magistrados municipales un mi\u00e9rcoles 4 de mayo de ese a\u00f1o de 1611 en la sala de Ayuntamiento de la que el documento llama \u201cmuy noble y leal villa de fuenterrauia\u201d, y despu\u00e9s de tratar de asuntos algo burocr\u00e1ticos como las medidas administrativas que se deb\u00edan tomar para que no llegasen vinos de Burdeos mientas se cosechaba el chacol\u00ed del pa\u00eds -o sobre los \u00e1rboles que se pod\u00edan cortar dentro de los viveros de propiedad municipal-, los capitulares escucharon a uno de ellos, el capit\u00e1n Miguel de Y\u00e7aguirre, jurado mayor de ese Ayuntamiento, que les expuso que \u201cAlgunas mugeres forasteras de fran\u00e7ia que Heran brujas\u201d hab\u00edan embrujado \u201cAlgunas creaturas\u201d en Hondarribia. De donde se segu\u00eda, seg\u00fan el capit\u00e1n, un gran da\u00f1o contra la fe cat\u00f3lica, contra Dios y contra la poblaci\u00f3n que ellos gobernaban en ese a\u00f1o de 1611. Motivos m\u00e1s que suficientes para que \u00e9l pidiera a su gobierno municipal lo que el documento llamaba \u201cel remedio del caso\u201d&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-205 size-medium\" title=\"Contraportada de &quot;Sorginak Hondarribian-La Brujer\u00eda en Hondarribia (1611-1826)&quot;. Ayuntamiento de Hondarribia-Hondarribiko Udala (2012)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas-213x300.jpg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas-213x300.jpg 213w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas-768x1082.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas-727x1024.jpg 727w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Contraportada-libro-brujas.jpg 1332w\" sizes=\"(max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Con esas sencillas pero a\u00a0 la vez terribles palabras, pronunciadas un 4 de mayo de 1611 en un Ayuntamiento con varios asuntos que despachar, hab\u00eda quedado sembrado en esa comunidad tan t\u00edpica, en muchos aspectos, de la Europa de comienzos del siglo XVII, sino el p\u00e1nico s\u00ed una cierta desaz\u00f3n, un vago temor que lleva a los capitulares que han escuchado al capit\u00e1n Y\u00e7aguirre a enviarlo a San Sebasti\u00e1n para que all\u00ed consultase con el abogado que se encarga de los asuntos judiciales de Hondarribia y que \u00e9ste les diera su opini\u00f3n sobre c\u00f3mo se deb\u00eda proceder ante semejante caso.<\/p>\n<p>Una vez recibido ese informe del especialista en Leyes, los dos alcaldes que gobernaban la villa en esas fechas decidir\u00edan c\u00f3mo actuar contra los que fueran declarados culpables de ese pecaminoso delito de Brujer\u00eda, si bien esas actas ya avanzaban que se deber\u00eda castigar \u201ccon grande rigor\u201d a las presuntas brujas, y brujos, si los hubiere, ya que ese documento utiliza ese g\u00e9nero masculino para hablar de los m\u00e1s que probables acusados&#8230;<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil determinar hasta qu\u00e9 punto penetr\u00f3 entre los encargados de dirigir Hondarribia aquel a\u00f1o de 1611 el temor, el desasosiego, ante la constataci\u00f3n de que all\u00ed, como en muchas otras poblaciones europeas, hab\u00edan aparecido algunas mujeres que pod\u00edan ser brujas entre el vecindario de esa poblaci\u00f3n api\u00f1ada dentro y alrededor de una importante fortaleza fronteriza.<\/p>\n<p>Las actas municipales conservadas en el Archivo de Hondarribia permiten, sin embargo, hacerse una idea de cu\u00e1l pod\u00eda ser su estado de \u00e1nimo. Durante m\u00e1s de un mes el caso se estuvo investigando. Para principios de junio la instrucci\u00f3n estaba concluida, dando lugar a un proceso que fue manejado en su d\u00eda por Juan Arzadun y Julio Caro Baroja para escribir sus respectivos trabajos sobre aquel asunto de las brujas de 1611. No era un tiempo demasiado corto ni demasiado largo para juzgar un caso de aquella magnitud, sin embargo parece que no hab\u00eda sido bastante para los magistrados que gobernaban Hondarribia en esas fechas.<\/p>\n<p>As\u00ed es, las actas de ese Ayuntamiento del 12 al 15 de junio de 1611, hablan de que el proceso est\u00e1 concluido, pero todo en ellas apunta a que ese tribunal municipal no termina de atreverse a tomar medidas dr\u00e1sticas contra los que han sido declarados brujos entre sus vecinos, reconociendo haber apostatado de la fe cristiana. Algo muy llamativo frente a otros tribunales similares -por ejemplo los de muchos territorios alemanes- muy dados a emplear a fondo y con generosidad la horca y la hoguera para librarse de esos supuestos adoradores del Diablo que normalmente llamamos \u201cbrujos\u201d.<\/p>\n<p>El Ayuntamiento de Hondarribia, en efecto, decide, casi parece que con alivio, enviar dos mensajeros a la villa navarra de Santesteban, donde en esos momentos el que Gustav Henningsen llamar\u00e1 en su d\u00eda \u201cel abogado de las brujas\u201d, el licenciado Alonso de Salazar y Fr\u00edas, trata de poner orden en el caos de acusaciones de Brujer\u00eda desatado en el norte de Navarra a partir de 1609.<\/p>\n<p>La respuesta de ese que el documento llama \u201cse\u00f1or inquisidor\u201d recogida en esas actas, es cort\u00e9s. Salazar y Fr\u00edas asegura que, tal y como le han pedido el d\u00eda 13 de junio esos emisarios de Hondarribia, ir\u00e1 all\u00ed a indagar sobre el caso, pero en esa carta tambi\u00e9n se prefigura ya la doctrina que finalmente adoptar\u00e1 ese, por otras razones, terrible tribunal de la Inquisici\u00f3n, tan extra\u00f1a en una Europa en la que se exalta la Ciencia en boca de <em>sir <\/em>Francis Bacon, Gassendi o Descartes, pero al mismo tiempo se cree, o parece que se cree, en brujas. As\u00ed es, Salazar ya da a entender a los magistrados de Hondarribia que tales seres como las brujas no existen, y para disipar todo miedo o duda al respecto, al se\u00f1or inquisidor le bastaba en esos momentos con que los acusados de tales cosas como volar por los aires, fabricar ung\u00fcentos m\u00e1gicos, dirigir\u00a0 rayos contra casas y cosechas o tormentas contra barcos -todo ello gracias a un presunto pacto con el Diablo-, hicieran p\u00fablica sumisi\u00f3n a la fe cristiana en el plazo de seis meses, acogi\u00e9ndose a lo que el documento llama \u201cEdicto de Gracia\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Con esto, seg\u00fan todos los indicios, muchos temores a la existencia de presuntas brujas quedaron disipados en Hondarribia. Las acusadas ante aquel tribunal fueron tan s\u00f3lo desterradas de la poblaci\u00f3n, junto a muchos otros franceses que viv\u00edan all\u00ed y a los que ese Ayuntamiento, tan atribulado, consideraba sospechosos de extender sino una Brujer\u00eda diab\u00f3lica que la Inquisici\u00f3n les ven\u00eda decir que no pod\u00eda ser real, s\u00ed, al menos, un clima de cierto miedo y sospecha entre sus vecinos, pese a que algunos de ellos -por ejemplo varios soldados de la guarnici\u00f3n y otros tantos molineros- no hab\u00edan dudado unos en casarse con mujeres de ese origen y los otros en tener sirvientes franceses que ahora deb\u00edan despedir en el plazo de dos semanas&#8230;<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n de todo este asunto, si queremos, podemos considerar que esa calmada determinaci\u00f3n de Salazar y Fr\u00edas en 1611, reduciendo la creencia en brujas a poco m\u00e1s que una farsa, como se puede ver gracias al caso de Hondarribia, fue, entre otras razones de m\u00e1s peso, el origen remoto de esa costumbre tan curiosa de celebrar hoy la Fiesta de Difuntos demostrando que las brujas ya no nos dan ning\u00fan miedo, tal y como s\u00ed ocurr\u00eda hace ahora 400 a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Toda-la-troupe-vamp\u00edrica1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-208\" title=\"Decoraci\u00f3n del Teatro Principal para la edici\u00f3n de 2012 del Festival de cine de Terror de San Sebasti\u00e1n. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Toda-la-troupe-vamp\u00edrica1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Toda-la-troupe-vamp\u00edrica1.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/10\/Toda-la-troupe-vamp\u00edrica1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sin duda algo sobre lo que reflexionar en estos d\u00edas de fiesta que se avecinan. Quiz\u00e1s con la \u201cBrujer\u00eda vasca\u201d de Caro Baroja o \u201cEl abogado de las brujas\u201d de Gustav Henningsen cerca, o, tal vez, paseando por las calles de Hondarribia con otros libros que hablan de esa oscura materia tambi\u00e9n al alcance de la mano, antes de pasarse por el Festival de cine de terror de San Sebasti\u00e1n o de preparar el disfraz de bruja, brujo, zombi o vampiro para acudir a la fiesta de Halloween m\u00e1s pr\u00f3xima.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El art\u00edculo de esta semana naci\u00f3 de un modo digno de la materia de la que voy a\u00a0 hablar. Es decir, con ciertas sorpresas inesperadas, surgidas de un horizonte m\u00e1s o menos anodino, tranquilo, rutinario, que trastornan esa cotidianeidad con noticias electrizantes. Fue el 24 de octubre. 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