{"id":2118,"date":"2019-09-02T11:30:06","date_gmt":"2019-09-02T09:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2118"},"modified":"2019-09-02T11:30:06","modified_gmt":"2019-09-02T09:30:06","slug":"reflexiones-historicas-sobre-la-imperiofobia-la-imperiofilia-y-la-historiafobia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/09\/02\/reflexiones-historicas-sobre-la-imperiofobia-la-imperiofilia-y-la-historiafobia\/","title":{"rendered":"Reflexiones hist\u00f3ricas sobre la Imperiofobia, la Imperiofilia y la Historiafobia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Portada de &quot;La leyenda negra&quot; de Juli\u00e1n Juder\u00edas, original de 1913 reeditado por editorial Swan (1986)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2119\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/09\/Portada-de-La-Leyenda-Negra-de-Juder\u00edas-222x300.jpg\" alt=\"portada-de-la-leyenda-negra-de-juderias\" width=\"222\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/09\/Portada-de-La-Leyenda-Negra-de-Juder\u00edas-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/09\/Portada-de-La-Leyenda-Negra-de-Juder\u00edas.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 222px) 100vw, 222px\" \/>Hoy, como otras veces, me hubiera gustado pasar por alto el tema al que se dedicar\u00e1 este nuevo correo de la Historia. Es decir, el debate hist\u00f3rico sobre Imperiofobia, Imperiofilia y leyenda negra antiespa\u00f1ola que agita las aguas intelectuales de este pa\u00eds \u00faltimamente. Un tema ciertamente desagradable, pero, la verdad, es bastante dif\u00edcil para un historiador asistir imp\u00e1vido a ese debate sin alegar nada al respecto.<\/p>\n<p>El debate en cuesti\u00f3n lo ha suscitado un libro que yo llam\u00e9 \u201cpol\u00e9mico\u201d y al que dediqu\u00e9 unas cuantas p\u00e1ginas en otro correo de la Historia el 21 de enero de 2019. El libro en concreto es el bestseller firmado por la catedr\u00e1tica de Filolog\u00eda Mar\u00eda Elvira Roca Barea y titulado \u201cImperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio espa\u00f1ol\u201d.<\/p>\n<p>Su innegable \u00e9xito ha concitado numerosas cr\u00edticas que pueden leerse, sin mayor dificultad, en Internet. Pero la m\u00e1s sonada y contundente ha sido la firmada por el tambi\u00e9n catedr\u00e1tico -en este caso de Filosof\u00eda- Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as, tras sentirse claramente aludido por Mar\u00eda Elvira Roca Barea. Su reacci\u00f3n ha sido publicar otro libro con el objetivo de dar la r\u00e9plica a la obra de la citada autora. Su t\u00edtulo es elocuente: \u201cImperiofilia y el populismo nacional-cat\u00f3lico\u201d.<\/p>\n<p>Lo peor de estos dos libros es que ambos tienen una parte de raz\u00f3n. Ciertamente Mar\u00eda Elvira Roca Barea acierta al decir cosas tales como que desde Espa\u00f1a no se ha hecho nada -o se ha hecho muy poco- por defender una correcta imagen hist\u00f3rica de ese pa\u00eds y su papel en el devenir de varios siglos (desde el XVI al XIX aproximadamente). Algo que deriv\u00f3 en la leyenda negra y en su persistencia hasta la actualidad. Quiz\u00e1s no bajo esa forma legendaria (error que sus cr\u00edticos achacan a esta autora) pero, desde luego, s\u00ed en forma de una p\u00e9sima y deficitaria imagen-pa\u00eds. Algo que el propio Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as reconoce de vez en vez en su libro. Por ejemplo, en la p\u00e1gina 219&#8230;<\/p>\n<p>Este autor tambi\u00e9n tiene a su vez raz\u00f3n al se\u00f1alar muchas de las fallas e incoherencias de \u201cImperiofobia y leyenda negra\u201d. Por ejemplo, acierta plenamente al se\u00f1alar las desiguales fuentes de las que se nutre el libro de Roca Barea. O el an\u00e1lisis precipitado del que esa autora saca conclusiones categ\u00f3ricas sobre el significado y el rumbo de los acontecimientos hist\u00f3ricos que han formado la actual Espa\u00f1a. Muchas de esas fuentes y conclusiones, tal y como se\u00f1ala Villaca\u00f1as, finalmente vueltas frontalmente en contra del propio argumentario que sostiene Mar\u00eda Elvira Roca Barea.<\/p>\n<p>Es el caso, flagrante, por ejemplo, de su obsesiva insistencia en que es el enfrentamiento entre Protestantismo y Catolicismo el que ha llevado a Espa\u00f1a a sus actuales males, precisamente por defender esas esencias cat\u00f3licas supuestamente fundamentales para el ser y la existencia de esa naci\u00f3n llamada Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aunque Villaca\u00f1as no entra en las profundidades de la cuesti\u00f3n, es evidente que s\u00ed, que tal tesis es insostenible por un sencillo principio de <em>Realpolitik <\/em>que el profesor Villaca\u00f1as s\u00ed menciona -en la p\u00e1gina 217 de su libro- se\u00f1alando que la geopol\u00edtica pudo estar condicionada por la religi\u00f3n, pero, finalmente siempre se impuso a ella. Un principio que los hechos corroboran no s\u00f3lo para la pol\u00edtica brit\u00e1nica -a la que alude Villaca\u00f1as- de evitar un poder fuerte al otro lado del Canal (ya fuera protestante, cat\u00f3lico u ortodoxo) sino para la propia Espa\u00f1a, que cuenta con numerosos ejemplos hist\u00f3ricos de haber puesto -por delante de las cuestiones religiosas- los intereses geoestrat\u00e9gicos de esa monarqu\u00eda imperial.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en efecto, el libro de Mar\u00eda Elvira Roca Barea flaquea irremediablemente al ignorar o soslayar episodios tales como el que ella llama \u201cEl a\u00f1o del desastre\u201d para la Rep\u00fablica holandesa en 1672 (justo el tema del que hablaba yo en el correo de la Historia de 21 de enero de 2019) y que ella deja de lado para que sus lectores lo estudien, por su cuenta. Si pueden&#8230; Algo que, de hacer a conciencia, les descubrir\u00e1, en efecto, que la, en teor\u00eda, catoliqu\u00edsima Espa\u00f1a de Carlos II, no tiene escr\u00fapulo en aliarse en esa fecha con la her\u00e9tica -y antigua enemiga- rep\u00fablica holandesa. Los ejemplos de esa actitud -que Roca Barea por supuesto no menciona- se pueden multiplicar.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de 1672, en 1688, el mismo Carlos II liderar\u00e1 otra coalici\u00f3n de pr\u00edncipes cristianos (protestantes y cat\u00f3licos) para acabar con su primo carnal: el tambi\u00e9n cat\u00f3lico rey de Francia. Un envite en el que no se dudar\u00e1 en sacrificar a miles de cat\u00f3licos irlandeses a manos de las tropas de Guillermo de Orange, rey de Inglaterra (hoy conocido a\u00fan como \u201cel h\u00e9roe protestante\u201d) pero, a la vez, devenido desde 1674 fiel escudero de un Carlos II que le dicta lo que debe hacer o no. Al menos si quiere seguir contando con la alianza espa\u00f1ola y sus inagotables recursos de plata americana.<\/p>\n<p>Flagrantes escamoteos de la Historia de Espa\u00f1a como estos, hacen que, en efecto, la tesis de la obra de Mar\u00eda Elvira Roca Barea se tambalee por esa falta de verdadero conocimiento, a fondo, de la Historia de Espa\u00f1a que en gran parte todav\u00eda yace -doy fe- oculta en los archivos espa\u00f1oles. M\u00e1s aludidos que visitados y aprovechados.<\/p>\n<p>Al final, la lectura tanto de Roca Barea como de Villaca\u00f1as, permite constatar una desagradable e inquietante realidad de la Espa\u00f1a actual: tanto un libro como otro demuestran que la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola sigue dividida en dos bandos irreconciliables que, al parecer, pretenden hacerse comulgar mutuamente con ruedas de molino hist\u00f3ricas de desproporcionadas dimensiones. La facci\u00f3n representada por Mar\u00eda Elvira Roca Barea, en efecto, tratar\u00eda de revivir (y hacer tragar) la apolillada Historia nacionalcat\u00f3lica con la que el Franquismo ensuci\u00f3 -de manera persistente- muchos episodios de la Historia de Espa\u00f1a, as\u00ed como la propia bandera rojigualda.<\/p>\n<p>La facci\u00f3n representada por la obra de Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as, quiz\u00e1s <em>malgr\u00e9 lui<\/em>, aglutinar\u00eda, en gran medida, a un sector de opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola que cree que hablar de la propia Historia en t\u00e9rminos m\u00e1s o menos sosegados es cosa de \u201cfachas\u201d y que, para evitar tal peligro, o no hay que hablar de ella o hay que podarla a conciencia en sentido contrario al que se sostiene en obras como la de Mar\u00eda Elvira Roca Barea.<\/p>\n<p>Es lo que podr\u00eda pensarse de la afirmaci\u00f3n del profesor Villaca\u00f1as hecha en la p\u00e1gina 109 de su libro, donde dice que Espa\u00f1a no levant\u00f3 cabeza desde 1648\u2026 Algo que contradice todo lo que vamos sabiendo sobre el no tan estudiado siglo XVIII espa\u00f1ol y que \u00e9l mismo reconoce, por ejemplo, en la p\u00e1gina 129 de su libro, aludiendo al proceso constitucional de C\u00e1diz y la guerra contra Napole\u00f3n donde se constatar\u00eda que, en efecto, Espa\u00f1a <em>s\u00ed<\/em> levanta cabeza (y de qu\u00e9 modo) desde 1648\u2026<\/p>\n<p>En definitiva, tanto un libro como otro dan fe de que se ha fracasado estrepitosamente en la Espa\u00f1a actual (la que data de 1978) a la hora de crear un relato hist\u00f3rico coherente, bien documentado y sosegado, apegado a la realidad de la investigaci\u00f3n que muchos historiadores producimos, con un arduo trabajo en los archivos, en forma de conferencias, art\u00edculos, tesis doctorales, monograf\u00edas, etc\u2026<\/p>\n<p>Trabajos de amor perdido que, como podemos constatar, son sistem\u00e1ticamente ignorados o ninguneados en libros como los dos analizados aqu\u00ed, que as\u00ed s\u00f3lo incurren en aumentar la confusi\u00f3n y agravar el problema. Uno que, para el historiador, tiene estos perfiles m\u00e1s que inquietantes: quienes apoyan y elevan a Mar\u00eda Elvira Roca Barea parecen encantados con que en la cabeza de los espa\u00f1oles siga asentada la idea de que la Historia nacional es dominio exclusivo suyo. Quienes cerrar\u00edan filas en torno al libro de Villaca\u00f1as, en cambio, deber\u00edan reflexionar y darse cuenta de que la r\u00e9plica a casos y cosas como la obra de Roca Barea no puede pasar por oponer \u00fanicamente la contraimagen de otra Espa\u00f1a -tan hist\u00f3ricamente cierta como la que, al menos en parte, ofrece \u201cImperiofobia y leyenda negra\u201d- pero igualmente demediada y muy lejos de la ponderada obra de Niall Ferguson sobre las bondades y maldades del Imperio brit\u00e1nico que el propio Jos\u00e9 Luis Villaca\u00f1as elogia en su libro.<\/p>\n<p>Tal vez si los historiadores (no los fil\u00f3logos o los fil\u00f3sofos\u2026) tuvi\u00e9ramos siquiera la posibilidad de contar la Historia de Espa\u00f1a en las mismas tribunas desde nuestra experiencia y conocimiento, este problema comenzar\u00eda a ceder y con \u00e9l gran parte de la crisis territorial y de otros tipos que ahora mismo Espa\u00f1a viene arrastrando, como un pesado -y a veces sangriento- lastre, desde hace un siglo y medio.<\/p>\n<p>Un tiempo en el que la Historia del pa\u00eds no ha sido un elemento cohesionador y de reflexi\u00f3n intelectual seria, sino un arma para cerrar la boca al famoso &#8220;enemigo interior&#8221;. Ya sea al \u201cfacha\u201d de turno que acude a la conmemoraci\u00f3n de la toma de Granada en 1492, ya sea a la \u201cAntiespa\u00f1a\u201d que a\u00fan bulle en cabezas muy poco amuebladas y con un muy pobre sentido de lo que significa mantener un estado, verdaderamente avanzado y democr\u00e1tico, unido, cohesionado y viable. Por el bien de todos los que en \u00e9l viven. Rojos, azules, morados, naranjas, verdes\u2026 que jam\u00e1s van a estar totalmente de acuerdo. Porque esa es precisamente la esencia de toda democracia, creada para armonizar intereses p\u00fablicos divergentes. No para aniquilarlos o imponer un \u00fanico criterio\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy, como otras veces, me hubiera gustado pasar por alto el tema al que se dedicar\u00e1 este nuevo correo de la Historia. Es decir, el debate hist\u00f3rico sobre Imperiofobia, Imperiofilia y leyenda negra antiespa\u00f1ola que agita las aguas intelectuales de este pa\u00eds \u00faltimamente. 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