{"id":2183,"date":"2019-10-14T11:30:06","date_gmt":"2019-10-14T09:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2183"},"modified":"2019-10-14T11:30:06","modified_gmt":"2019-10-14T09:30:06","slug":"historia-novela-historica-y-un-ciclo-de-conferencias-historicas-1719-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/10\/14\/historia-novela-historica-y-un-ciclo-de-conferencias-historicas-1719-2019\/","title":{"rendered":"Historia, novela hist\u00f3rica y un ciclo de conferencias hist\u00f3ricas (1719-2019)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2185 \" title=\"Soldado del regimiento \u00c1frica en 1719. Reconstrucci\u00f3n del autor en base a fuentes diversas\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/10\/SOLDADO-1719-2-213x300.jpg\" alt=\"\" width=\"296\" height=\"416\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/10\/SOLDADO-1719-2-213x300.jpg 213w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/10\/SOLDADO-1719-2-768x1083.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/10\/SOLDADO-1719-2.jpg 1857w\" sizes=\"(max-width: 296px) 100vw, 296px\" \/>Esta semana le toca al correo de la Historia recordar lo que ocurri\u00f3, hace ahora tres siglos, en la fracci\u00f3n Norte del mapa de cierto pa\u00eds llamado Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Como ya sabr\u00e1n quienes siguen esta publicaci\u00f3n, desde el mes de marzo de este a\u00f1o se ha dado p\u00e1bulo aqu\u00ed a un largo ciclo de conferencias que han tratado, precisamente, de ese tema. Es decir, de los acontecimientos que tuvieron lugar en ese cuadrante norte del mapa peninsular hace ahora tres siglos.<\/p>\n<p>El ciclo ha seguido su curso y ahora ya se acerca a su cumplido final. Y lo va a hacer con un tema que, me parece, es verdaderamente interesante: la novela hist\u00f3rica y c\u00f3mo se han reflejado en ella determinados acontecimientos que hoy, todav\u00eda, parecen estar olvidados, preteridos, ahogados al parecer por el ruido y la furia que domina a la sociedad espa\u00f1ola en lo tocante a su Historia en estos \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Quien se encargar\u00e1 de dar esa conferencia ser\u00e1 el historiador y escritor Alfonso Mateo-Sagasta. Acaso la persona m\u00e1s indicada por su conocimiento reglado de la ciencia hist\u00f3rica (en tanto que licenciado en la materia) y su experiencia como novelista avalada por numerosos t\u00edtulos. Entre otros su muy recomendable serie de Isidoro Montemayor. Una mezcla de novela negra e hist\u00f3rica en la que un veterano de los hoy demasiado tra\u00eddos y llevados tercios espa\u00f1oles (Isidoro Montemayor), debe resolver una serie de intrigas policiales en un Madrid -y una Espa\u00f1a- de la \u00e9poca de Felipe III que Alfonso Mateo-Sagasta describe con mano magistral y una precisi\u00f3n hist\u00f3rica que deber\u00eda ser m\u00e1s imitada a este lado de los Pirineos a la hora de escribir novelas que luego quieren se les ponga el adjetivo de \u201chist\u00f3ricas\u201d.<\/p>\n<p>Desde ese punto de partida, este autor nos hablar\u00e1 el d\u00eda 17 de octubre, a las siete de la tarde, en el sal\u00f3n de actos de la Biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n, de c\u00f3mo las novelas hist\u00f3ricas que han tenido como tel\u00f3n de fondo los acontecimientos de la Guerra de la Cu\u00e1druple Alianza (1717-1721) han reflejado en sus p\u00e1ginas el papel de una de las principales potencias implicadas en todo aquel asunto.<\/p>\n<p>Es decir, la monarqu\u00eda imperial hisp\u00e1nica que, por lo general -y la cosa no parece estar mejorando mucho en los \u00faltimos tiempos- no ha salido demasiado bien reflejada en esa clase de escritos.<\/p>\n<p>Ciertamente, por lo general, la novela hist\u00f3rica espa\u00f1ola, como no puede ser menos en un pa\u00eds tan desarmado intelectualmente, ha tendido al catastrofismo, a la pintura negra de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Ese fen\u00f3meno hist\u00f3rico, como todos ellos, tiene su explicaci\u00f3n l\u00f3gica. Cient\u00edfica de hecho, para ser m\u00e1s precisos.<\/p>\n<p>Por un lado, hasta hace bien poco el panorama intelectual espa\u00f1ol ha estado dominado por el llamado \u201cNoventayochismo\u201d. Es decir, las secuelas intelectuales de la derrota espa\u00f1ola en el a\u00f1o 1898 ante Estados Unidos en Cuba y Filipinas (aunque no en Puerto Rico) que llevaron a una reacci\u00f3n exacerbada de pesimismo nacional. El mismo que trataba de explicar el cataclismo de la p\u00e9rdida de esas colonias americanas y asi\u00e1ticas en base a una Historia de Espa\u00f1a jalonada de errores y desastres seriales.<\/p>\n<p>Por otro lado, ni la derrota de 1898, ni la posterior reflexi\u00f3n pesimista sobre ella, hab\u00edan surgido de la nada justo el d\u00eda despu\u00e9s de que llegasen a Espa\u00f1a las noticias de la derrota del almirante Cervera en Santiago de Cuba y del contraalmirante Patricio Montojo en Cavite\u2026<\/p>\n<p>En efecto, ya antes de esos atrabiliarios sucesos de 1898, en Espa\u00f1a se hab\u00eda introducido una visi\u00f3n pesimista de su Historia. El principal responsable fue Antonio C\u00e1novas del Castillo. Historiador, pero tambi\u00e9n novelista, que sent\u00f3 las bases de un discurso decadentista de la Historia de Espa\u00f1a que, de hecho, habr\u00eda que considerar como un factor de peso importante cuando miramos a los acontecimientos de 1898.<\/p>\n<p>C\u00e1novas, visitante asiduo de San Sebasti\u00e1n en los veranos, por cierto, no instaur\u00f3 precisamente por estupidez cong\u00e9nita ese discurso hist\u00f3rico y literario que proyect\u00f3 un papel casi irrelevante para Espa\u00f1a en el panorama de la novela hist\u00f3rica. Al contrario, tal y como lo describen sus bi\u00f3grafos m\u00e1s notables -por ejemplo el profesor Jos\u00e9 Luis Comellas- era alguien muy inteligente y que parec\u00eda haber nacido para ser presidente del Gobierno de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El caso es que cuando alguien quiere ser imprescindible para algo -un pa\u00eds, por ejemplo- o para otro alguien, lo normal -aunque no lo m\u00e1s saludable- suele ser la estrategia psicol\u00f3gica de aparentar ser realmente imprescindible. En la Espa\u00f1a bastante agitada del siglo XIX C\u00e1novas lo tuvo f\u00e1cil: le bast\u00f3 con cargar las tintas negras del devenir hist\u00f3rico espa\u00f1ol para convencer al pa\u00eds de que necesitaba un salvador providencial. \u00c9l, por supuesto\u2026<\/p>\n<p>Tan activa campa\u00f1a de propaganda, que minaba a\u00fan m\u00e1s lo ya minado por otras anteriores (la proyectada desde la Francia de Luis XIV en 1700 para demostrar que el cambio de dinast\u00eda en Espa\u00f1a era imprescindible, la de Napole\u00f3n Bonaparte hacia 1807 con el mismo fin que la del Rey Sol\u2026), tuvo indudablemente su \u00e9xito. Tanto por el empe\u00f1o con el que la alentaron figuras fundamentales en la Pol\u00edtica espa\u00f1ola del siglo XIX, como porque a los antiguos rivales (y en ocasiones aliados) de Espa\u00f1a, les ven\u00eda estupendamente que ese pa\u00eds -que tantos problemas les hab\u00eda ido causando desde el siglo XV hasta comienzos del XIX- estuviese desmoralizado y desfondado intelectualmente.<\/p>\n<p>De ah\u00ed devino la pobre imagen de Espa\u00f1a en la novela hist\u00f3rica que, desde esas fechas, ha sido uno de los principales veh\u00edculos de difusi\u00f3n de la Historia<\/p>\n<p>Es as\u00ed, en buena medida, como los acontecimientos de 1719 fueron desapareciendo de las novelas hist\u00f3ricas. Y con ello del imaginario colectivo sobre la Historia. Es por eso, en buena medida, por lo que hoy cualquiera en Espa\u00f1a sabe bien que Alejandro Dumas escribi\u00f3 \u201cLos tres mosqueteros\u201d, pero nada sabe de otra de sus novelas: \u201cEl caballero de Harmental\u201d. Justo aquella donde se reflejaban con exactitud y acierto las verdaderas circunstancias de la Espa\u00f1a de 1719 que, sin embargo, para los espa\u00f1oles de hoy d\u00eda -v\u00edctimas del Decadentismo y el Noventayochismo todav\u00eda- resultan imposibles de creer.<\/p>\n<p>Hechos hist\u00f3ricos, sin embargo, perfectamente reales. Como la conspiraci\u00f3n del embajador espa\u00f1ol en Par\u00eds -el pr\u00edncipe de Cellamare-, las batallas de la Guerra de la Cu\u00e1druple Alianza libradas en territorio guipuzcoano o catal\u00e1n, o con regimientos de l\u00ednea espa\u00f1oles -como el \u00c1frica, organizador de este ciclo, o el Galicia- desplegados en el Pa\u00eds Vasco, en todo el Sur de Italia o sobre tierras escocesas\u2026<\/p>\n<p>Todo eso resulta hoy d\u00eda, s\u00ed, incre\u00edble para el lector de novela hist\u00f3rica espa\u00f1ola porque, desde \u201cEl caballero de Harmental\u201d, esos hechos ciertos empezaron a desaparecer de las p\u00e1ginas de la novela hist\u00f3rica nacional o extranjera. O s\u00f3lo volvieron a aparecer all\u00ed para remachar, una vez m\u00e1s, ese clavo firmemente martilleado en la mente colectiva de Espa\u00f1a desde mediados del siglo XIX, en el que la Historia de ese pa\u00eds (cuando menos en la llamada novela hist\u00f3rica) deb\u00eda aparecer como una sucesi\u00f3n de derrotas y disparates -como bien indic\u00f3 en su d\u00eda la acad\u00e9mica de la Historia Carmen Iglesias- s\u00f3lo posibles en un pa\u00eds que ni siquiera deber\u00eda haber estado en Europa.<\/p>\n<p>Una sucesi\u00f3n de crasos errores de percepci\u00f3n de la Historia que, en fin, este jueves 17 de octubre de 2019 tratar\u00e1 de explicar Alfonso Mateo-Sagasta. Un historiador y cabal novelista autor de novelas hist\u00f3ricas. Y lo har\u00e1 en la Biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n erigida hoy donde, lo crean o no (como buenas v\u00edctimas del decadentismo canovista o el Noventayochismo), hace ahora tres siglos, en 1719, se jug\u00f3 el destino de Europa (y con \u00e9l el del resto del Mundo) para todo el Siglo de las Luces, desatando aquellos hechos unas consecuencias que poco o nada ten\u00edan que ver con una Espa\u00f1a en decadencia.<\/p>\n<p>Esa misma que s\u00f3lo existi\u00f3 en interesadas campa\u00f1as de propaganda pol\u00edtica, o en la imaginaci\u00f3n de algunos astutos pol\u00edticos espa\u00f1oles -y novelistas hist\u00f3ricos- de mediados del siglo XIX, que dejaron tras de s\u00ed una pesada herencia en la que los desastres imaginados de ayer se acababan convirtiendo en realidades. Por ejemplo en 1898\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana le toca al correo de la Historia recordar lo que ocurri\u00f3, hace ahora tres siglos, en la fracci\u00f3n Norte del mapa de cierto pa\u00eds llamado Espa\u00f1a. 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