{"id":2199,"date":"2019-10-28T12:30:10","date_gmt":"2019-10-28T10:30:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2199"},"modified":"2023-07-28T15:50:10","modified_gmt":"2023-07-28T13:50:10","slug":"una-larga-historia-militar-y-el-fin-de-un-ciclo-de-conferencias-historicas-1719-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/10\/28\/una-larga-historia-militar-y-el-fin-de-un-ciclo-de-conferencias-historicas-1719-2019\/","title":{"rendered":"Una larga Historia militar y el fin de un ciclo de conferencias hist\u00f3ricas (1719-2019)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Tropas espa\u00f1olas en misi\u00f3n internacional en Afganist\u00e1n. Fragmento de &quot;La patrulla&quot; de A. Ferrer-Dalmau (2013). Museo del Ej\u00e9rcito\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2204 size-medium\" title=\"Tropas espa\u00f1olas en misi\u00f3n internacional en Afganist\u00e1n. Fragmento de &quot;La patrulla&quot; de A. Ferrer-Dalmau (2013). 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A saber: \u00bfc\u00f3mo es que hay unidades militares espa\u00f1olas, por ejemplo el Tercio Viejo de Sicilia n\u00ba 67, conocido en 1719 como regimiento \u00c1frica, tomando parte en misiones militares internacionales en lugares tan lejanos como Irak?<\/p>\n<p>Es esa una pregunta muy razonable, hoy por hoy, en un pa\u00eds donde la Historia se aprende, ense\u00f1a y, sobre todo, divulga, de manera fragmentaria y bastante precaria.<\/p>\n<p>En efecto, gran parte del p\u00fablico espa\u00f1ol dif\u00edcilmente puede encontrar hoy sentido a una misi\u00f3n militar exterior a la Pen\u00ednsula cuando se le ha repetido, como una especie de mantra, que nada de eso ser\u00eda posible despu\u00e9s de la derrota en Rocroi de los Tercios Viejos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>S\u00ed, as\u00ed de simple es, hoy por hoy, el imaginario hist\u00f3rico m\u00e1s com\u00fan en nuestra sociedad. Tras esa supuesta derrota sin paliativos en Rocroi, en el a\u00f1o 1643, se supone que lo \u00fanico que puede venir despu\u00e9s es, generalmente, la nada, hasta la Guerra Civil de 1936-1939. O bien, en el mejor de los casos, una serie de episodios inconexos: un siglo XVIII reducido a un s\u00f3lo recientemente recuperado Blas de Lezo que, c\u00f3mo no, incluso triunfante en la Batalla de Cartagena de Indias en 1741, tiene que tener un tr\u00e1gico destino que hace su triunfo casi igual de amargo que la derrota de Rocroi; una Guerra de Independencia reducida a heroicos -y bastante salvajes- guerrilleros que, a base de navajas y testosterona derrotaron -del modo m\u00e1s inveros\u00edmil que podamos imaginar- a los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos, y, como mucho, una vaga visi\u00f3n de las guerras carlistas.<\/p>\n<p>Eso, y poco m\u00e1s, es lo que se sabe hoy en Espa\u00f1a, por lo general, de una Historia militar que, en realidad, es incomparablemente m\u00e1s larga y rica que esa versi\u00f3n vulgar, alimentada muchas veces por p\u00e9simos escritores y muy limitados divulgadores con nula o escasa formaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>As\u00ed, nada tiene de raro que la conferencia que este jueves pondr\u00e1 colof\u00f3n a un ciclo dedicado a los acontecimientos guipuzcoanos de 1719, pueda resultar extra\u00f1a, pues viene a caer en medio de una sociedad que, como dec\u00eda, nada esperaba sobre intervenciones militares en el exterior peninsular despu\u00e9s de la Batalla de Rocroi.<\/p>\n<p>Por supuesto ese error de percepci\u00f3n no se sostiene en cuanto profundizamos en nuestra Historia militar.<\/p>\n<p>Y es que los archivos est\u00e1n llenos de informaci\u00f3n que no ha conseguido, en 40 a\u00f1os de supuesta democracia avanzada espa\u00f1ola, ir m\u00e1s all\u00e1 de publicaciones especializadas que s\u00f3lo manejan, tambi\u00e9n en el mejor de los casos, un reducido grupo de especialistas.<\/p>\n<p>Esa documentaci\u00f3n nos dice que tras Rocroi hubo y sigue habiendo una Pol\u00edtica Exterior espa\u00f1ola. Y esto es as\u00ed porque, sencillamente, en Rocroi nada sustancial se perdi\u00f3. El hecho cierto es, como nos se\u00f1ala muy documentadamente el art\u00edculo de Juan L. S\u00e1nchez, \u201cRocroi, el triunfo de la propaganda\u201d, que los tercios espa\u00f1oles capitularon -cosa muy distinta a una derrota- con los franceses y as\u00ed les obligaron, por el valor demostrado en l\u00ednea de batalla, a dejarles marchar por toda Francia libremente, armados, con sus banderas desplegadas y cajas de guerra resonando. Como as\u00ed se hizo hasta llegar a la fortaleza de la actual Hondarribia, cruzando una Francia al borde de la guerra civil y que no tuvo m\u00e1s remedio que vitorear a aquellos soldados que hab\u00edan obligado al Gran Cond\u00e9 a capitular en Rocroi ese acuerdo tan ventajoso para ellos\u2026<\/p>\n<p>La Historia, de Francia y Espa\u00f1a, dio muchas vueltas desde ese d\u00eda. Cond\u00e9 intent\u00f3 usurpar el trono franc\u00e9s y por eso tuvo que huir y refugiarse en las posesiones espa\u00f1olas en Flandes. S\u00f3lo a\u00f1os despu\u00e9s, en 1659, podr\u00eda volver a su pa\u00eds, cuando lleg\u00f3, casi arrastr\u00e1ndose, a pedir clemencia en medio de las negociaciones que ten\u00edan lugar en esa misma fortaleza de Hondarribia a la que arribaron en 1643 los soldados que, seg\u00fan la propaganda del cardenal Mazarino, \u00e9l hab\u00eda masacrado en Rocroi. Toda una paradoja que convert\u00eda lo ocurrido, lo <em>realmente <\/em>ocurrido en 1643, en toda una premonici\u00f3n de lo que tambi\u00e9n realmente fue la vida del Gran Cond\u00e9, m\u00e1s all\u00e1 de la reputaci\u00f3n que le fabricaron Mazarino y sus periodistas\u2026<\/p>\n<p>Esas vueltas hist\u00f3ricas -que hoy nos pueden parecer vertiginosas por desconocimiento- llevaron a los Borb\u00f3n finalmente al trono espa\u00f1ol en 1700 desde el que -en contra de otro burdo t\u00f3pico similar al de la supuesta derrota catastr\u00f3fica de Rocroi- pronto iniciaron una pol\u00edtica independiente, en absoluto a remolque de la Corte de Versalles. Una que, en definitiva, marcar\u00eda el paso a la rama francesa de la dinast\u00eda a lo largo de todo el siglo XVIII.<\/p>\n<p>Los acontecimientos de 1719 en territorio guipuzcoano, que ha recordado ese ciclo de conferencias que acaba este jueves, a las 19:00 en el Koldo Mitxelena, fueron una buena prueba de ello. Felipe V, descendiente de Luis XIV -ese mismo rey al que intent\u00f3 usurpar el Gran Cond\u00e9- apenas consolidado en el inmensamente rico trono espa\u00f1ol, us\u00f3 todos sus recursos para imponer una pol\u00edtica que era la que realmente conven\u00eda a los Borb\u00f3n -tanto espa\u00f1oles como franceses- y a pesar de que en 1718 provoc\u00f3 la ruptura entre Versalles y Madrid.<\/p>\n<p>As\u00ed, la derrota espa\u00f1ola en 1719 era casi inevitable, pues la guerra sigui\u00f3 una pauta que se ha repetido desde entonces invariablemente hasta desembocar, en 1945, en la creaci\u00f3n de las Naciones Unidas y -lo que m\u00e1s nos importa aqu\u00ed y ahora- la Uni\u00f3n Europea de la que formamos parte sustancial.<\/p>\n<p>Es decir, en 1719 una potencia europea con veleidades expansionistas -en este caso Espa\u00f1a- se puso, por esa misma raz\u00f3n, en contra de las dem\u00e1s potencias europeas. El resultado fue que \u00e9stas formaron una coalici\u00f3n y tuvieron que plantearse varios a\u00f1os de guerra -alrededor de cuatro, entre 1718 y 1721- para acabar con esas veleidades. M\u00e1s o menos el mismo esquema que siguieron, a\u00f1os despu\u00e9s, las guerras napole\u00f3nicas o las dos mundiales.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a, en cualquier caso, sali\u00f3 mejor parada del envite de 1719 que la Francia napole\u00f3nica de 1815, por ejemplo. En efecto, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en la d\u00e9cada de los cuarenta del siglo XVIII, la corte espa\u00f1ola consegu\u00eda finalmente convencer a sus primos franceses de que lo de 1719 hab\u00eda sido un error, que lo conveniente era unir sus fuerzas para apoderarse de Italia, tal y como estaba previsto en 1719, y repart\u00edrsela amigablemente. Eso fue lo que llev\u00f3 a regimientos enteros de casacas blancas espa\u00f1oles a tomar, para Francia, ciudades tan renombradas hoy como Niza y Cannes o llegar hasta las puertas de Tur\u00edn para apoderarse de esa parte de una fragmentada Italia\u2026<\/p>\n<p>Los hechos son absolutamente ver\u00eddicos. Ocurrieron entre la gran victoria de Cartagena de Indias en 1741 y la firma de la Paz de Aquisgr\u00e1n en 1748, que sancion\u00f3 todas esas victorias de la coalici\u00f3n hispano-francesa.<\/p>\n<p>Sabiendo esto, nada de lo que el coronel Jos\u00e9 Luis Calvo Albero les pueda contar este jueves 31 en la Biblioteca Koldo Mitxelena deber\u00eda extra\u00f1arles. Es tan s\u00f3lo la consecuencia de esa larga y rica Historia militar que, desde luego, no acaba en lo que algunos quisieron imaginarse que hab\u00eda pasado un d\u00eda de 1643 en un peque\u00f1o pueblo franc\u00e9s llamado Rocroi o con las capitulaciones guipuzcoanas de 1719. Del mismo modo que la derrota de Dunkerque nunca ha sido considerada por los brit\u00e1nicos como el fin de la Segunda Guerra Mundial\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3 C\u00f3mo ha venido siendo habitual en el correo de la Historia desde el mes de marzo de este a\u00f1o, voy a dedicar el de este lunes a presentar una conferencia sobre los acontecimientos que sacudieron al territorio guipuzcoano hace ahora tres siglos. 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