{"id":2208,"date":"2019-11-04T12:30:34","date_gmt":"2019-11-04T10:30:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2208"},"modified":"2019-11-04T12:30:34","modified_gmt":"2019-11-04T10:30:34","slug":"tener-historia-y-saber-contarla-la-carga-de-la-brigada-ligera-1854-1968","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2019\/11\/04\/tener-historia-y-saber-contarla-la-carga-de-la-brigada-ligera-1854-1968\/","title":{"rendered":"Tener Historia y saber contarla: la carga de la Brigada Ligera (1854-1968)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Imagen del rodaje de &quot;La \u00faltima carga&quot; de Tony Richardson (1968)\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2209\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/11\/Imagen-del-rodaje-de-La-\u00faltima-carga-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"395\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/11\/Imagen-del-rodaje-de-La-\u00faltima-carga-300x197.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/11\/Imagen-del-rodaje-de-La-\u00faltima-carga-628x411.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2019\/11\/Imagen-del-rodaje-de-La-\u00faltima-carga.jpg 670w\" sizes=\"(max-width: 395px) 100vw, 395px\" \/>He o\u00eddo muchas veces la expresi\u00f3n que dice que una cosa es tener gracia y otra ser gracioso. Con la Historia pasa algo parecido. Sobre todo cuando hablamos de eso que llaman \u201cHistorias nacionales\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, no es lo mismo tener Historia como naci\u00f3n (milenaria, bicentenaria o incluso m\u00e1s o menos imaginaria, como estamos viendo \u00faltimamente) que saber contarla.<\/p>\n<p>A ese respecto los anglosajones resultan, como siempre y, al menos, hasta ahora, imbatibles. El caso de la famosa carga de la Brigada Ligera es uno de los ejemplos que m\u00e1s me han fascinado como historiador. No tengo m\u00e1s remedio que reconocerlo.<\/p>\n<p>Pong\u00e1monos en antecedentes. Ese hecho, la carga de la Brigada Ligera del Ej\u00e9rcito brit\u00e1nico de plena \u00e9poca victoriana, tuvo lugar un 25 de octubre de 1854, en el marco de la llamada Guerra de Crimea que se desarroll\u00f3 entre el a\u00f1o 1853 y el de 1856. Episodio b\u00e9lico al que, por cierto, ya se ha aludido en el correo de la Historia en ocasiones anteriores. Sobre todo por lo que respecta a la presencia en ella de militares espa\u00f1oles como el general Prim\u2026<\/p>\n<p>La guerra en cuesti\u00f3n estall\u00f3 porque los rusos trataron de expandirse a costa de un imperio moribundo. En este caso el turco. Algo que dif\u00edcilmente pod\u00edan ver con calma otras potencias europeas para las que Oriente Medio era altamente estrat\u00e9gico. Caso de la Gran Breta\u00f1a victoriana que tiene su principal colonia en esos momentos en la India o de la Francia de Napole\u00f3n III, que est\u00e1 forjando un imperio africano y asi\u00e1tico en esas fechas. Para ambas, si un imperio fuerte o agresivo, como la Rusia zarista, se hac\u00eda con el control del Mar Negro y del B\u00f3sforo, las cosas se pod\u00edan poner muy mal para sus respectivos imperios en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De ah\u00ed vino el env\u00edo de tropas tanto francesas como brit\u00e1nicas para ayudar al maltrecho imperio turco y ganarse con ello la gratitud de ese agonizante estado que era justo el que conven\u00eda, en ese momento y lugar, a Francia y Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Entre las muchas batallas que se dar\u00e1n para expulsar a los rusos de Crimea, una de ellas ser\u00e1 la de Balaclava. Justo aquella en la que tendr\u00e1 lugar esa famosa carga de la Brigada Ligera.<\/p>\n<p>En nuestra sociedad 2.0 (la de Wikipedia) el hecho ha quedado sumariamente recogido como un desastre militar brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Probablemente lo fue. En t\u00e9rminos objetivos la carga de escuadrones de Caballer\u00eda ligera brit\u00e1nica ese 25 de octubre de 1854 s\u00f3lo tuvo como resultado notable la p\u00e9rdida de la mayor parte de los efectivos de esos regimientos de h\u00fasares, dragones y lanceros brit\u00e1nicos, quedando en duda -todav\u00eda hoy- el da\u00f1o que pudieron infligir los escasos soldados y oficiales que rebasaron la l\u00ednea final de la Artiller\u00eda rusa emplazada al fondo del valle que Lord Alfred Tennyson, en el poema que inmortaliz\u00f3 la carga, defini\u00f3 como \u201cValle de la Muerte\u201d.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda de 1854 hasta hoy, la discusi\u00f3n en torno a esa carga no ha cesado. Los mandos implicados: Lord Raglan, Lord Lucan, Lord Cardigan\u2026 se interpelaron p\u00fablicamente en la prensa de la \u00e9poca e incluso en las tribunas pol\u00edticas, pero, entre tanto, la eficaz maquinaria literaria anglosajona -esa que todav\u00eda hoy domina el mundo en papel impreso, digital o, sobre todo, en pantalla- ya se hab\u00eda puesto en marcha.<\/p>\n<p>Tennyson, tras leer un relato de los hechos en el \u201cTimes\u201d, escribi\u00f3 el poema que realmente inmortaliz\u00f3 el hecho y convirti\u00f3 en h\u00e9roes a los 600 -eran alguno m\u00e1s en realidad- que cabalgaron por el \u201cValle de la Muerte\u201d. Y, fundamentalmente, eso es lo que ha sobrevivido en el imaginario colectivo hasta hoy.<\/p>\n<p>Un s\u00f3lido relato que, por supuesto, ni siquiera han desmerecido las excursiones historiogr\u00e1ficas que ha conocido ese \u00e9pico episodio.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como en 1936 se hizo una de las dos pel\u00edculas que existen sobre aquellos hechos. No era ni siquiera brit\u00e1nica, pues fue producida por la empresa norteamericana Warner Brothers e interpretada por actores norteamericanos como Errol Flynn y Olivia de Havilland. Todo un dato verdaderamente significativo. Algo as\u00ed como si M\u00e9xico hubiera decidido en la misma fecha -1936- dedicar una pel\u00edcula hist\u00f3rico-\u00e9pica al episodio de los cuadros de Infanter\u00eda espa\u00f1ola en la primera Batalla de Alba de Tormes, la de 1809\u2026 Cosa que, por supuesto, no sucedi\u00f3 ni, de momento, parece que vaya a suceder.<\/p>\n<p>En esta primera pel\u00edcula sobre la carga de la Brigada Ligera, se da un relato de los hechos bastante modificado. As\u00ed la mayor parte de la pel\u00edcula transcurre no en Crimea en 1854, sino en la India. Esas aventuras coloniales ex\u00f3ticas -con las que Hollywood ha hecho fortuna durante a\u00f1os- prove\u00edan, sin embargo, de un sentido a la carga de los lanceros brit\u00e1nicos en Balaclava para vengar all\u00ed la matanza supuestamente perpetrada por un emir local, que encarna en esa pel\u00edcula todos los vicios y defectos de un \u201cmalo\u201d oriental de aquel Hollywood anterior a lo pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n<p>Pero, en conjunto, desde el principio hasta las escenas finales en Crimea, toda la pel\u00edcula de Michael Curtiz era una exaltaci\u00f3n de aquellos 600 jinetes cantados por el poema de Lord Alfred Tennyson como verdaderos h\u00e9roes a los que nadie podr\u00eda superar.<\/p>\n<p>Con el tiempo, no cedi\u00f3 lo m\u00e1s m\u00ednimo esa exaltaci\u00f3n \u00e9pica de lo ocurrido en Balaclava. As\u00ed, en 1968, se hizo otra pel\u00edcula, \u201cLa \u00faltima carga\u201d, esta vez, s\u00ed, brit\u00e1nica, en la que, adem\u00e1s de una cuidadosa puesta en escena que refleja perfectamente la \u00e9poca victoriana -desde los callejones infectos hasta los palacios, pasando por los cuarteles- se volv\u00eda sobre los pasos de aquellos controvertidos hechos.<\/p>\n<p>Los principales lores implicados en el asunto -Raglan, Lucan, Cardigan\u2026- eran reflejados en esa nueva pel\u00edcula como unos pomposos exc\u00e9ntricos incapaces de entenderse entre ellos y que, por tanto, habr\u00edan desencadenado as\u00ed el desastre. Sin embargo, aun as\u00ed, \u201cLa \u00faltima carga\u201d segu\u00eda, en definitiva, ofreciendo un espect\u00e1culo pasmoso sobre el poder\u00edo militar brit\u00e1nico en la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Buena prueba de ello es que los Cazadores de \u00c1frica, la unidad de caballer\u00eda francesa que protege en realidad a los 600 -y pico- de ser masacrados totalmente en la retirada tras el ataque a la Artiller\u00eda rusa, apenas aparece en la cinta. S\u00f3lo son mencionados de pasada en alguno de los di\u00e1logos y el resto de franceses que aparecen en la pel\u00edcula son poco m\u00e1s que un elemento casi c\u00f3mico para apuntalar las actuaciones de los exc\u00e9ntricos -pero en definitiva entra\u00f1ables y divertidos- generales brit\u00e1nicos.<\/p>\n<p>As\u00ed, en conjunto, venimos a ver que incluso ese cine revisionista de los a\u00f1os sesenta parece incapaz de dar otra clase de relato sobre aquel desastre de Balaclava. El mismo que, en definitiva, se convierte en un hecho glorioso desde casi el mismo momento en el que tiene lugar y en Londres se debate sobre si realmente fue un desastre o un hecho m\u00e1s de los muchos que los brit\u00e1nicos en particular -y los anglosajones en general- han convertido en esa herencia inmaterial que, todav\u00eda hoy, les da una enorme solidez como naciones con una Historia y un idioma com\u00fan.<\/p>\n<p>Justo lo que se puede esperar de quienes no s\u00f3lo tienen Historia, sino adem\u00e1s saben contarla. Y, de paso, con ese alto grado de profesionalidad que tan bien saben dirigir y explotar, vend\u00e9rsela a pa\u00edses con una Historia igual o superior a la suya pero que, lamentablemente, siguen casi en pa\u00f1ales en estas cuestiones. Por acci\u00f3n o por omisi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00a0Carlos Rilova Jeric\u00f3 He o\u00eddo muchas veces la expresi\u00f3n que dice que una cosa es tener gracia y otra ser gracioso. Con la Historia pasa algo parecido. Sobre todo cuando hablamos de eso que llaman \u201cHistorias nacionales\u201d. 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