{"id":229,"date":"2012-11-19T12:02:00","date_gmt":"2012-11-19T10:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=229"},"modified":"2012-11-19T12:02:00","modified_gmt":"2012-11-19T10:02:00","slug":"austerlitz-entre-el-20-de-noviembre-y-el-2-de-diciembre-de-1805-instrucciones-para-la-conmemoracion-de-la-batalla-perfecta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/11\/19\/austerlitz-entre-el-20-de-noviembre-y-el-2-de-diciembre-de-1805-instrucciones-para-la-conmemoracion-de-la-batalla-perfecta\/","title":{"rendered":"Austerlitz, entre el 20 de noviembre y el 2 de diciembre de 1805. Instrucciones para la conmemoraci\u00f3n de la batalla perfecta"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>En realidad este art\u00edculo deber\u00eda de haberse publicado dentro de dos lunes y no hoy. Principalmente porque la batalla de Austerlitz, para nosotros, los que vivimos bajo el calendario romano, tuvo lugar no el 20 de noviembre sino el 2 de diciembre de 1805.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-230\" title=\"La concentraci\u00f3n de tropas y barcos en el puerto de Boulogne, amenazando a Gran Breta\u00f1a, primer motor de los acontecimientos que llevan a Austerlitz. Ilustraci\u00f3n de Albert Uriet para el \"Napol\u00e9on\" de Louis Bertrand (1930). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1.jpg\" alt=\"\" width=\"234\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1.jpg 1248w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1-235x300.jpg 235w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1-768x982.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Boulogne1-801x1024.jpg 801w\" sizes=\"(max-width: 234px) 100vw, 234px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, para la Historia de la Literatura Universal, que no es poca cosa, la fecha del momento decisivo de esa fase de las guerras napole\u00f3nicas, el de esa batalla llamada de Austerlitz, tuvo lugar, en efecto, el 20 de noviembre de 1805.<\/p>\n<p>La culpa, si es que as\u00ed puede decirse, es de Le\u00f3n Tolstoi. En efecto, su obra m\u00e1s monumental en muchos sentidos, \u201cGuerra y Paz\u201d, dedica buena parte de sus m\u00e1s de mil p\u00e1ginas a esa campa\u00f1a de Napole\u00f3n que culmina en Austerlitz y da como fecha de la batalla el d\u00eda 20 de noviembre. \u00bfPor qu\u00e9 -se preguntar\u00e1n- hizo una mente tan privilegiada tal cosa?, pues porque los rusos, sencillamente, no empezaron a utilizar hasta el a\u00f1o 1918, despu\u00e9s del triunfo de la revoluci\u00f3n antizarista -y de la muerte de Tolstoi-, el calendario de la Iglesia de Roma, impuesto en el a\u00f1o 1582 por el Papa Gregorio XIII -del que toma el nombre- y en el que el 20 de noviembre equivale al 2 de diciembre&#8230;<\/p>\n<p>En cualquier caso ese es un interesante desfase en la fecha de esa efem\u00e9ride que no deja de ser \u00fatil para que pensemos -por lo menos las dos semanas siguientes a partir de hoy-, en lo que realmente supuso aquella batalla de Austerlitz que algunos colegas historiadores no han dudado en calificar como \u201cperfecta\u201d. Al menos la m\u00e1s perfecta de las muchas en que luch\u00f3 Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Para eso, por supuesto, es necesario que nos hagamos con unas cuantas nociones sobre qu\u00e9 ocurri\u00f3, exactamente, en aquella aldea de Moravia en aquellos g\u00e9lidos finales del oto\u00f1o del a\u00f1o 1805.<\/p>\n<p>Hac\u00eda m\u00e1s o menos un a\u00f1o que Napole\u00f3n se hab\u00eda coronado -o m\u00e1s bien autocoronado- emperador en la catedral de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds ante un at\u00f3nito y seguramente molesto Papa, que se ve\u00eda reducido a la categor\u00eda de simple testigo de la coronaci\u00f3n del nuevo emperador. Fue esa circunstancia, la de la promoci\u00f3n del teniente corso de Artiller\u00eda al rango imperial, la que ha permitido llamar a Austerlitz la batalla de los tres emperadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Copia-de-Emperador.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-231\" title=\"Napole\u00f3n tras su coronaci\u00f3n. Grabado para un mapa de Corcega (circa 1856). ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Copia-de-Emperador.jpg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los otros dos de esa tr\u00edada eran el austriaco Francisco y el zar ruso Alejandro I. En absoluto unos protagonistas desde\u00f1ables y que con su presencia en aquel campo de batalla nos ayudar\u00e1n a comprender mejor qu\u00e9 ocurri\u00f3 all\u00ed para unos el 20 de noviembre de 1805 y para otros el 2 de diciembre de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Ambos emperadores, el ruso y el austriaco, representaban con bastante perfecci\u00f3n a las fuerzas contrarrevolucionarias europeas, las que quer\u00edan borrar de la faz de la Tierra hasta el recuerdo de la revoluci\u00f3n francesa del a\u00f1o 1789. Aunque se tratase ya s\u00f3lo de una simple caricatura como aquella a la que la hab\u00eda reducido la proclamaci\u00f3n imperial de Napole\u00f3n un a\u00f1o antes.<\/p>\n<p>Ese, al menos desde cierta perspectiva -expresada por alguno de los personajes de \u201cGuerra y Paz\u201d con bastante contundencia-, era uno de los motivos para que grandes masas de soldados austriacos y rusos fueran concentradas cerca de la aldea de Austerlitz aquel, para unos, 20 de noviembre y, para otros, 2 de diciembre de 1805.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otros -motivos- por supuesto, que pasaban por encima de todo disfraz ideol\u00f3gico. Napole\u00f3n representaba en esos momentos, aparte de toda su fanfarria imperial de nuevo cu\u00f1o que a\u00fan hoy nos fascina, a una Francia que desde la \u00e9poca de Luis XIV est\u00e1 tratando de imponer su hegemon\u00eda sobre el continente europeo. Una operaci\u00f3n que implicaba, por supuesto, aniquilar a los austriacos. El enemigo ancestral de Francia desde la \u00e9poca de Carlos V por lo menos, trescientos a\u00f1os atr\u00e1s de ese oto\u00f1o de 1805 en el que cientos de bocas de Artiller\u00eda barren las laderas heladas de Austerlitz en las que se concentran los ej\u00e9rcitos franc\u00e9s, austriaco y ruso.<\/p>\n<p>En ese aspecto la correlaci\u00f3n de fuerzas en el mapa estrat\u00e9gico de la Europa de aquel oto\u00f1o de 1805 es m\u00e1s o menos la misma que la del siglo XVI.<\/p>\n<p>Por un lado est\u00e1n los espa\u00f1oles y los franceses, unidos como lo han estado desde que el testamento de Carlos II de Habsburgo ced\u00eda, en 1700, el trono de Madrid y todas sus amplias posesiones, extendidas por medio planeta, en manos del heredero franc\u00e9s de la casa de Borb\u00f3n. Insistente y amablemente sugerido por Luis XIV y sus agentes infiltrados en aquella corte, que, cosa ins\u00f3lita en el rey Sol, se avienen incluso a devolver\u00a0 territorio conquistado al rey espa\u00f1ol en campa\u00f1as anteriores al a\u00f1o 1697, a cambio de que se acepte a aquel Felipe de Anjou -futuro Felipe V- como heredero de ese trono de Madrid que controla buena parte del flujo financiero mundial y, por tanto, de eso que llaman \u201cel nervio de la guerra\u201d. Es decir, el dinero sin el que nada puede hacerse y menos a\u00fan ganar un conflicto armado que, como bien se sabe, suele ser una cosa muy cara en muchos aspectos.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-232\" title=\"El episodio del puente de Arcola ridiculizado por Tolstoi en \"Guerra y Paz\". Ilustraci\u00f3n de Albert Uriet para el \"Napol\u00e9on\" de Louis Bertrand (1930). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1.jpg\" alt=\"\" width=\"236\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1.jpg 1254w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1-237x300.jpg 237w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1-768x973.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-puente-de-Arcola1-809x1024.jpg 809w\" sizes=\"(max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Del otro lado est\u00e1n los austriacos que durante todo el siglo XVIII han combatido a esa coalici\u00f3n franco-espa\u00f1ola que los ha derrotado y echado de Espa\u00f1a en 1714, dispuestos a seguir presentando, una vez m\u00e1s, otra batalla que impida que Francia dicte sus designios a una Europa que, en buena medida, est\u00e1 en manos de un imperio austriaco que se extiende por Italia, zonas de la actual Alemania, Hungr\u00eda, los Balcanes, etc&#8230;<\/p>\n<p>Los austriacos han conseguido llevar al campo de batalla a un asustado -y reci\u00e9n llegado al trono de todas las Rusias- zar Alejandro, que, quiz\u00e1s, m\u00e1s que el recurrente expansionismo franc\u00e9s, teme perder ese c\u00f3modo colch\u00f3n entre la Francia napole\u00f3nica y sus vastos dominios -que llegan hasta la actual Polonia- representado hasta ese momento por el Sacro Romano Imperio con capital en Viena. Aunque el joven zar, por otra parte, tampoco parece dispuesto a que Napole\u00f3n le dicte si puede o no puede comerciar con una Gran Breta\u00f1a que en esos momentos tambi\u00e9n est\u00e1 haciendo lo que ha hecho desde el a\u00f1o 1700, por lo menos.<\/p>\n<p>Es decir, observar y tratar de que en eso que ellos llaman con cierta altivez \u201cel continente\u201d no se forme una coalici\u00f3n de pa\u00edses, por las buenas o por las malas, que los dejen aislados y enfrentados con un formidable enemigo que, quiz\u00e1s, acabe engullendo tambi\u00e9n las Islas Brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Todo esto es lo que realmente parece haber estado en juego aquel 2 de diciembre que, para una buena parte de los que dejaron la vida o la salud en aquel campo austriaco, era, en realidad, un 20 de noviembre. Pero, naturalmente, como siempre que hablamos de Napole\u00f3n hay algo m\u00e1s que Historia en toda esta cuesti\u00f3n de Austerlitz.<\/p>\n<p>As\u00ed es, aquella batalla est\u00e1 rodeada de hechos que aureolan a Napole\u00f3n, que forjan esa leyenda que hace que a\u00fan hoy d\u00eda se le recuerde de un modo extraordinario que no alcanza a otros personajes hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>En efecto, hay diversos ejemplos de peque\u00f1as an\u00e9cdotas agregadas a la Historia con \u201ch\u201d may\u00fascula de aquellos hechos del oto\u00f1o de 1805 que, seg\u00fan parece, pretenden convertir al Napole\u00f3n que gana la batalla de Austerlitz en un ser sobrehumano, casi en una especie de santo laico.<\/p>\n<p>La primera de esas an\u00e9cdotas que voy a mencionar es, quiz\u00e1s, una de las menos conocidas. Se trata de un episodio descrito en el libro \u201cNapol\u00e9on\u201d de Georges Montorgueil y que recuerda sospechosamente a la historia de un santo guerrero como San Mart\u00edn, que comparti\u00f3 su capa con un pobre. Se dice que mientras las tropas napole\u00f3nicas avanzaban hacia el coraz\u00f3n de Austria, dispuestas a tomar Viena y, de paso, chafar a Beethoven uno de sus estrenos por falta de p\u00fablico, huido por la invasi\u00f3n francesa -como lo cuenta, con todo detalle, la revista www.clasica2.com-, Napole\u00f3n se encontr\u00f3 tirado por tierra a uno de los granaderos que lo hab\u00eda acompa\u00f1ado desde los tiempos en los que era s\u00f3lo un general de la revoluci\u00f3n, durante la expedici\u00f3n a Egipto. El valiente, a pesar de que sus heridas le imped\u00edan ponerse en pie, segu\u00eda desde el suelo animando a sus compa\u00f1eros a avanzar contra las l\u00edneas enemigas. Napole\u00f3n, conmovido por esa bravura, le arroj\u00f3 su ya caracter\u00edstico capote gris y le dijo \u201cTen. Me lo devolver\u00e1s despu\u00e9s y yo te dar\u00e9 a cambio la cruz (de la Legi\u00f3n de honor, se sobreentiende) y la pensi\u00f3n que mereces\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-233\" title=\"Granaderos rusos caen a aguas heladas durante su huida tras la derrota de Austerlitz. Ilustraci\u00f3n de Albert Uriet para el \"Napol\u00e9on\" de Louis Bertrand (1930). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1.jpg 1241w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1-232x300.jpg 232w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1-768x995.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Albert-Uriet-Austerlitz1-791x1024.jpg 791w\" sizes=\"(max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La siguiente an\u00e9cdota es quiz\u00e1s la m\u00e1s conocida. La noche del 19 al 20 de noviembre -para los rusos- o la del 1 al 2 de diciembre -para los occidentales- el emperador franc\u00e9s se pase\u00f3 por entre los vivacs de sus soldados, que lo jalearon y vitorearon, sigui\u00e9ndole con manojos de paja encendida para alumbrarle el camino, creando una imagen sobrecogedora en medio de aquella helada noche de oto\u00f1o que es reflejada con todo detalle, entre otros textos, en \u201cGuerra y Paz\u201d.<\/p>\n<p>Algo que, por otra parte, deber\u00eda hacer de ella una historia verdadera, porque Tolstoi no fue precisamente un entusiasta de la mitificaci\u00f3n napole\u00f3nica, como se puede apreciar por el modo en el que en esa gigantesca novela tira por tierra uno de los principales mitos napole\u00f3nicos: el de la carga del puente de Arcola, en la que, se supone, el joven Bonaparte, entonces s\u00f3lo un simple \u201cciudadano-general\u201d de la revoluci\u00f3n, habr\u00eda tomado en sus manos la bandera tricolor para animar a los soldados a seguir adelante bajo fuego de los austriacos. Un heroico episodio que seg\u00fan los personajes de Tolstoi s\u00f3lo existi\u00f3 en el parte oficial de la batalla pero no en la realidad y que, de hecho, el propio Tolstoi ridiculiza, mostrando que la muerte -o casi- es lo \u00fanico que pod\u00eda esperar al valiente que hiciera tal cosa. Como le ocurre al pr\u00edncipe Andrei Bolkonski, uno de los protagonistas de \u201cGuerra y Paz\u201d al que el mismo Napole\u00f3n contempla -d\u00e1ndolo por muerto- despu\u00e9s de que haya intentado imitar esa inveros\u00edmil haza\u00f1a.<\/p>\n<p>La \u00faltima an\u00e9cdota sobre Austerlitz tampoco es muy conocida y, que se sepa, se basa en un \u00fanico testimonio recogido, una vez m\u00e1s, en el \u201cNapol\u00e9on\u201d de Georges Montorgueil. Ese \u00fanico testigo era un soldado franc\u00e9s que aseguraba que Napole\u00f3n, en persona, ayud\u00f3 a sacar de las aguas heladas pr\u00f3ximas a Austerlitz a muchos de los enemigos que hab\u00edan ca\u00eddo en ellas huyendo presa de un p\u00e1nico que hunde las l\u00edneas aliadas y da al emperador franc\u00e9s una de sus m\u00e1s perfectas victorias.<\/p>\n<p>La misma que en el comunicado dirigido a sus tropas tras la batalla, le permite decir a \u00e9stas -en un discurso que recuerda al del Enrique V de Shakespeare- que estaba contento de ellas y que cuando alguno de ellos dijera que hab\u00eda estado en Austerlitz le responder\u00edan \u201che ah\u00ed un valiente\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-234\" title=\"\u00a1Yo estuve en Austerlitz!. Ilustraci\u00f3n de Albert Uriet para el \"Napol\u00e9on\" de Louis Bertrand (1930). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1.jpg 1169w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1-768x1152.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/11\/Yo-estuve-en-Austerlitz1-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Bellas palabras, sin duda, para los que las pod\u00edan o\u00edr, pero que de poco debieron servir a los que, arrimados m\u00e1s o menos a la fuerza a aquel ej\u00e9rcito, hab\u00edan muerto en aquella batalla, seg\u00fan dicen, tan perfecta, contribuyendo as\u00ed a edificar aquel fascinante conglomerado de Historia y mito de un ef\u00edmero emperador que diez a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda tan s\u00f3lo un prisionero de sus antiguos enemigos brit\u00e1nicos, austriacos, rusos&#8230; e incluso, tambi\u00e9n, de antiguos aliados, como los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Un c\u00famulo de paradojas hist\u00f3ricas sobre las que podemos pensar, cuanto queramos, entre este 20 de noviembre y el pr\u00f3ximo 2 de diciembre. Y es que Napole\u00f3n, como hemos visto hoy -eso espero al menos- y veremos en pr\u00f3ximas ocasiones, es alguien que se las arregl\u00f3 en muy poco tiempo para dar mucho que hablar. Incluso dos siglos despu\u00e9s de que sus hechos son s\u00f3lo ya un lejano eco de nuestra Historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 En realidad este art\u00edculo deber\u00eda de haberse publicado dentro de dos lunes y no hoy. Principalmente porque la batalla de Austerlitz, para nosotros, los que vivimos bajo el calendario romano, tuvo lugar no el 20 de noviembre sino el 2 de diciembre de 1805. 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