{"id":2316,"date":"2020-01-27T12:30:13","date_gmt":"2020-01-27T10:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2316"},"modified":"2020-01-27T12:30:13","modified_gmt":"2020-01-27T10:30:13","slug":"historia-coronavirus-y-epidemias-1348-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/01\/27\/historia-coronavirus-y-epidemias-1348-2020\/","title":{"rendered":"Historia, coronavirus y epidemias\u2026 (1348-2020)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\" title=\"Uno de los llamados m\u00e9dicos de la Peste, revestido de un traje protector para tratar la enfermedad. Alemania, mediados del siglo XVII\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2317\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/01\/M\u00e9dico-de-la-Peste.-Alemania-mediados-del-siglo-XVII-249x300.jpg\" alt=\"\" width=\"303\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/01\/M\u00e9dico-de-la-Peste.-Alemania-mediados-del-siglo-XVII-249x300.jpg 249w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/01\/M\u00e9dico-de-la-Peste.-Alemania-mediados-del-siglo-XVII.jpg 436w\" sizes=\"(max-width: 303px) 100vw, 303px\" \/>Esta semana ha sido f\u00e1cil elegir un nuevo tema para este correo de la Historia. Naturalmente he optado por escribir de las epidemias catastr\u00f3ficas que han desafiado a la Humanidad desde hace siglos. Unos episodios que ahora ciertos medios parecen querer ver revivir en la extensi\u00f3n del llamado coronavirus de Wuhan.<\/p>\n<p>Como ya sabr\u00e1n por medio de esas noticias, desde esa localidad china se est\u00e1 extendiendo, hace d\u00edas, ese virus que ya se ha cobrado algunas v\u00edctimas.<\/p>\n<p>No voy a entrar en la cuesti\u00f3n de si esto deber\u00eda alarmarnos m\u00e1s o menos. La muerte de cualquier persona -salvo excepciones obvias- es una desgracia para esa persona y para sus familiares y amigos. No es preciso que esa muerte se haya producido en medio de una verdadera epidemia catastr\u00f3fica.<\/p>\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n de esa supuesta epidemia del coronavirus de Wuhan parece, todav\u00eda al menos, muy lejos de las que castigaron a la Humanidad en siglos pasados.<\/p>\n<p>As\u00ed es, si comparamos la virulencia del coronavirus de Wuhan, con ser mucha de manera local y relativa, apenas es comparable con la que ten\u00eda el bacilo de la llamada Peste Negra, que estuvo a punto de liquidar a casi todos nuestros antepasados medievales en el a\u00f1o 1348.<\/p>\n<p>Los testimonios de los supervivientes a esa cat\u00e1strofe son verdaderamente estremecedores. Uno de los m\u00e1s citados es el de un monje irland\u00e9s, John Clyn, que en 1349 describ\u00eda un verdadero apocalipsis, aludiendo a que hab\u00eda visto a todo el mundo al alcance de la garra del Maligno, que \u00e9l mismo se ve\u00eda ya entre los muertos e incluso alegaba que escrib\u00eda para dejar algunas notas por si alg\u00fan hombre, alg\u00fan miembro de la raza de Ad\u00e1n (en sus propias palabras) consegu\u00eda sobrevivir a la cat\u00e1strofe para continuar ese trabajo que \u00e9l tem\u00eda no poder acabar o continuar\u2026<\/p>\n<p>Como en efecto as\u00ed fue, pues morir\u00eda precisamente en ese a\u00f1o, justo despu\u00e9s de que la Peste Negra hubiera llegado a Europa.<\/p>\n<p>Cr\u00f3nicas como las del hermano Clyn nos dan la medida de lo que supon\u00eda una verdadera epidemia catastr\u00f3fica. Bastaba con la llegada a un puerto de un barco contagiado por la enfermedad, para que el bacilo de la peste asi\u00e1tica -el llamado Yersinia pestis- se extendiera r\u00e1pidamente y causase una mortandad casi fulminante de decenas de personas.<\/p>\n<p>De hecho, cr\u00f3nicas del tiempo como las de John Clyn hablan de familias enteras muertas en cuesti\u00f3n de d\u00edas, incluso de horas, desde el momento en que los terribles bubones hac\u00edan su aparici\u00f3n y, por contacto o por el aire, el bacilo se extend\u00eda.<\/p>\n<p>De todo ello qued\u00f3 constancia en numerosos documentos y en obras literarias muy famosas. Como el Decamer\u00f3n de Bocaccio, escrito tres a\u00f1os despu\u00e9s de que la Peste pasase por Florencia, en 1348.<\/p>\n<p>De esa enfermedad y del p\u00e1nico que causaba, por las razones que acabo de rese\u00f1ar, daba cuenta ese libro, empezando por describir c\u00f3mo los protagonistas que narran el centenar de peque\u00f1as historias, cuentos, etc\u00e9tera que, en definitiva, componen el Decamer\u00f3n, lo han hecho para entretenerse mientras el contagio cede en la ciudad y ellos pueden regresar de su retiro campesino. Donde se han encerrado para evitar las grandes aglomeraciones que, intuitivamente, se ve\u00edan como el factor principal de extensi\u00f3n del mal\u2026<\/p>\n<p>Y as\u00ed se podr\u00edan citar gran cantidad de libros y pel\u00edculas en las que se habla, directa o indirectamente, de aquella epidemia que ha cautivado desde entonces nuestra imaginaci\u00f3n por una sencilla raz\u00f3n: por la magnitud de los hechos, por la fascinaci\u00f3n -incluso morbosa, si se quiere ver as\u00ed- que nos provoca considerar un panorama en el que la Muerte, en lugar de actuar con relativa lentitud, hace desaparecer a cientos de personas de manera fulminante, en cuesti\u00f3n de d\u00edas, apenas horas\u2026<\/p>\n<p>Entre esos t\u00edtulos se pueden destacar, aparte de los ya citados, pel\u00edculas como \u201cPaseo por el amor y la muerte\u201d de John Huston en el que una joven pareja de enamorados trata de sobrevivir a ese cuadro catastr\u00f3fico de una Europa medieval arrasada por un mal sin cura y eficazmente mortal. O libros como \u201cEl diario del a\u00f1o de la peste\u201d de Daniel Defoe, que narra un virulento rebrote de la epidemia a mediados del siglo XVII en Londres, donde se revivieron las estremecedoras im\u00e1genes de 1348.<\/p>\n<p>Igualmente hay ensayos cient\u00edficos, como \u201c\u00bfQui\u00e9n rompi\u00f3 las rejas de Monte Lupo?\u201d. Donde se estudiaba otro de esos rebrotes que sufre Europa desde 1348 en adelante, precisamente en la misma Florencia que en su d\u00eda hab\u00eda inspirado a Bocaccio.<\/p>\n<p>Todos esos objetos culturales tienen en com\u00fan un halo de horror g\u00e9lido que nos conmueve hasta lo m\u00e1s profundo, cuando comprobamos, a trav\u00e9s de ellos, que, como dec\u00eda Bocaccio, una vez existi\u00f3 un mundo en el que se dejaba encerradas a personas en sus casas. Convenientemente marcadas para que todos supieran que esa vecindad estaba apestada y sus habitantes probablemente muertos en cuesti\u00f3n de horas por esa causa\u2026<\/p>\n<p>Es un miedo tan profundo que, de hecho, se ha convertido en rentable, como demostrar\u00edan numerosas pel\u00edculas comerciales de Hollywood -por ejemplo \u201cEstallido\u201d- en las que en nuestro mundo hipertecnificado aparece un virus mortal, imparable, que mata con la misma rapidez que la peste en 1348\u2026<\/p>\n<p>Es de imaginar que eso no llegar\u00e1 a suceder con el coronavirus de Wuhan. Podr\u00eda ser as\u00ed porque -ya antes de hoy- hemos tenido precedentes que demostrar\u00edan que el peligro se habr\u00eda magnificado. Incluso con muy pocos escr\u00fapulos. Como se vio tras la infundada crisis de la gripe aviar de 2006 en adelante, que incluso fue tildada de fraude interesado por diversos especialistas y medios de comunicaci\u00f3n cuando se comprob\u00f3 que carec\u00eda de la alta mortalidad que, hasta ese momento, hab\u00eda sido uno de los criterios para hablar de verdaderas epidemias.<\/p>\n<p>Sin embargo, incluso aunque el coronavirus de Wuhan demostrase ser tan eficaz como la enterobacteria Yersinia pestis, hay que constatar, con la Historia en la mano, que, desde 1348 hasta aqu\u00ed, la Humanidad supo adoptar medidas eficaces -incluso antes de la aparici\u00f3n de los antibi\u00f3ticos- para contener epidemias de esas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>Por s\u00f3lo citar un ejemplo, los cordones sanitarios en los puertos y fronteras libraron a muchas partes de Europa de la Peste de 1666 que arras\u00f3 Londres.<\/p>\n<p>Por supuesto hubo epidemias catastr\u00f3ficas, incluso p\u00e1nico como el de 1348, pero plagas como la de ese a\u00f1o, a punto de arrasar un continente entero, de traumatizarlo hasta crear un verdadero culto a la Muerte como ocurre en la Europa bajomedieval, no se han vuelto a reproducir -gracias a medidas como esas, al aumento de la higiene personal, la mejora de la alimentaci\u00f3n, el progreso m\u00e9dico\u2026- desde entonces.<\/p>\n<p>Otra cosa distinta es que alguien crease deliberadamente una plaga mortal y la extendiese, de manera mal\u00e9vola -como ocurr\u00eda en la inquietante distop\u00eda reflejada en la pel\u00edcula \u201cDoce monos\u201d- pero eso, al menos de momento, parece no haber llegado y aun as\u00ed estar\u00eda por ver si la cat\u00e1strofe ser\u00eda tan catastr\u00f3fica como se hubiera pretendido por el o los soci\u00f3patas que hubieran extendido esa epidemia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, vistas las cosas en perspectiva hist\u00f3rica, podr\u00edamos -incluso deber\u00edamos- tomar la crisis medi\u00e1tica desencadenada por el coronavirus de Wuhan con calma. Al menos colectivamente -evidentemente a nivel individual es mucho mejor no ser uno de los centenares de v\u00edctimas que, de seguro, causar\u00e1 este mal- pues, hoy por hoy, estamos muy lejos ya de la situaci\u00f3n del a\u00f1o 1348. Y esto es as\u00ed desde hace siglos\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana ha sido f\u00e1cil elegir un nuevo tema para este correo de la Historia. Naturalmente he optado por escribir de las epidemias catastr\u00f3ficas que han desafiado a la Humanidad desde hace siglos. Unos episodios que ahora ciertos medios parecen querer ver revivir en la extensi\u00f3n del llamado coronavirus de Wuhan. 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