{"id":2324,"date":"2020-02-03T12:30:07","date_gmt":"2020-02-03T10:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2324"},"modified":"2022-02-25T19:00:30","modified_gmt":"2022-02-25T17:00:30","slug":"oficiales-espias-embajadores-y-hombrecillos-el-caso-dreyfus-y-el-cine-1894-1899","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/02\/03\/oficiales-espias-embajadores-y-hombrecillos-el-caso-dreyfus-y-el-cine-1894-1899\/","title":{"rendered":"Oficiales, esp\u00edas, embajadores y hombrecillos. El caso Dreyfus y el Cine (1894-1899)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2325\" title=\"Cartel promocional de &quot;El oficial y el esp\u00eda&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/02\/Cartel-promocional-de-El-oficial-y-el-esp\u00eda-300x129.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/02\/Cartel-promocional-de-El-oficial-y-el-esp\u00eda-300x129.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/02\/Cartel-promocional-de-El-oficial-y-el-esp\u00eda.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/>Hoy hablar\u00e9 en este nuevo correo de la Historia de una pel\u00edcula de ese Cine llamado \u201chist\u00f3rico\u201d que me fue viva -y acertadamente- recomendada por Juan Aguirre Sorondo, uno de los columnistas de la edici\u00f3n en papel de este mismo diario.<\/p>\n<p>Fue por eso por lo que, hace hoy ocho d\u00edas, fui a ver \u201cEl oficial y el esp\u00eda\u201d de Roman Polanski que, tal y como se me hab\u00eda dicho en aquella conversaci\u00f3n, te sumerge en la Francia del famoso \u201casunto Dreyfus\u201d, hasta en el \u00faltimo detalle, hasta en el \u00faltimo objeto: uniformes militares, lugares hist\u00f3ricos, casas, tiendas, armas\u2026<\/p>\n<p>Pero esa pel\u00edcula no es tan s\u00f3lo un desfile preciosista de trajes, objetos, personas\u2026 de ese pasado reciente y, sin embargo, ya ex\u00f3tico para nosotros, sus descendientes.<\/p>\n<p>Por el contrario, \u201cEl oficial y el esp\u00eda\u201d (t\u00edtulo que traduce directamente el de la novela del realizador de la BBC Robert Harris, en la que se basa la pel\u00edcula) se adentra en un asunto escabroso: el del capit\u00e1n Alfred Dreyfus que, en 1894, ser\u00eda acusado de espiar para los alemanes y convertido en v\u00edctima propiciatoria de una Francia muy afecta a los valores republicanos de Igualdad (ante la ley) y Libertad, pero igualmente transida de una sorda histeria colectiva que detonar\u00e1 primero en la que los historiadores franceses llamaron \u201cGuerra franco-francesa\u201d -al calor del proceso contra ese capit\u00e1n franc\u00e9s de origen jud\u00edo- y, posteriormente, en la gran matanza de 1914-1918.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente eso es lo que muestra la pel\u00edcula de Polanski. Una sociedad dominada por gente que necesita un enemigo interior al que odiar y acusar de todos sus males, aliado a un m\u00e1s odioso enemigo exterior. En este caso los prusianos que, en 1870, invaden, humillan y mutilan a la \u201cFrancia eterna\u201d.<\/p>\n<p>Las opiniones sobre la fidelidad hist\u00f3rica con la que Polanski ha reflejado esos hechos tan ominosos, var\u00edan bastante.<\/p>\n<p>El blog del historiador Gilles Manceron en el semanario electr\u00f3nico \u201cMediapart\u201d, se despacha a gusto a ese respecto y se\u00f1ala que la pel\u00edcula es todo un prodigio t\u00e9cnico, pero deforma los hechos, dando al coronel Picard -en realidad llamado Marie-Georges Picquart- un papel heroico que, en opini\u00f3n de Manceron, dista bastante de lo que hizo ese militar encargado de dirigir el \u201cDeuxi\u00e8me Bureau\u201d. Es decir, la central de espionaje franc\u00e9s que estar\u00e1 en el centro de toda esta intriga para acusar a un oficial jud\u00edo de algo que, en realidad, como se ve tambi\u00e9n en la pel\u00edcula, hab\u00eda sido hecho por otro oficial franc\u00e9s, llamado Esterhazy y, por tanto, a efectos l\u00f3gicos, igual de sospechoso que Dreyfus para esas mentes d\u00e9biles -tan abundantes en aquellas latitudes y fechas- obsesionadas con los apellidos\u2026<\/p>\n<p>Ciertamente el art\u00edculo de Manceron, enteramente recomendable para quienes lean franc\u00e9s, carga un tanto las tintas contra Picquart, al que otras fuentes atribuyen un papel quiz\u00e1s no tan brillante como el que se ve en \u201cEl oficial y el esp\u00eda\u201d, pero que, despu\u00e9s de todo, se ajusta bastante a lo que cuenta la pel\u00edcula de Polanski.<\/p>\n<p>Es decir, Marie-Georges Picquart (o Picard, pues as\u00ed aparece escrito su apellido a veces) fue nombrado jefe del \u201cDeuxi\u00e8me Bureau\u201d. Una vez al frente del mismo descubri\u00f3 que, en realidad, quien hab\u00eda pasado informaci\u00f3n a los alemanes sobre el nuevo ca\u00f1\u00f3n de 75 mil\u00edmetros de tiro r\u00e1pido -un rey de los campos de batalla durante la \u201cGran Guerra\u201d- era el comandante Esterhazy. Al comunicarlo a sus superiores, se le mand\u00f3 guardar silencio y como \u201cpremio\u201d se le destin\u00f3 a las colonias, al frente de un regimiento de tiradores tunecinos (el equivalente, m\u00e1s o menos, a ser enviado al frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial). Como aun as\u00ed no cej\u00f3 en ese empe\u00f1o por restituir la verdad -pese a que, como se ve en la pel\u00edcula, era un furibundo antisemita- se le encarcel\u00f3, juzg\u00f3 y, finalmente, expuls\u00f3 del Ej\u00e9rcito al igual que a Dreyfus.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la pel\u00edcula, pese a no ser milim\u00e9tricamente exacta -tal y como denuncia con precisi\u00f3n quiz\u00e1s excesiva Gilles Manceron- refleja con bastante fidelidad una triste realidad hist\u00f3rica que, por otra parte, no es s\u00f3lo privativa de la Francia de 1894.<\/p>\n<p>En efecto, mientras ve\u00eda la pel\u00edcula no pod\u00eda evitar pensar en la obra del controvertido psiquiatra austriaco Wilhelm Reich \u201c\u00a1Escucha hombrecillo!\u201d. Ese ensayo pol\u00e9mico -como mucho de lo que har\u00eda Reich, que acab\u00f3 sus d\u00edas en una prisi\u00f3n federal por sus tesis excesivamente avanzadas para la Am\u00e9rica del senador McCarthy- habla de gente como la que conden\u00f3 a Dreyfus a la Isla del Diablo -en base a esa clase de prejuicios que suelen alimentar tanto la ignorancia como la mediocridad- y luego, adem\u00e1s, trat\u00f3 de tapar la verdad una vez que fue descubierta.<\/p>\n<p>Los hombrecillos, en este caso, eran los oficiales franceses de alto rango que se felicitan efusivamente por la condena de Dreyfus en 1894 y en 1899, cuando se le confirma la sentencia, pese a haberse reivindicado merced al sentido del deber de gente como el coronel Picquart o de personas b\u00e1sicamente decentes como \u00c9mile Zola, que lanz\u00f3 la campa\u00f1a de prensa que le cuesta a Picquart la c\u00e1rcel y la expulsi\u00f3n del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El tipo de gente que vemos en pantalla responde perfectamente al que describi\u00f3 Reich para denunciar las sociedades enfermas de su \u00e9poca -y, todav\u00eda en gran medida, de la nuestra- donde la codicia, la malicia, la inautenticidad, las relaciones de poder enfermizas\u2026 hacen de la vida de muchos un aut\u00e9ntico infierno como el que vivieron primero Dreyfus y luego Picquart.<\/p>\n<p>El hombrecillo -no importa si lleva uniforme militar o va disfrazado de podemita, si mide 1, 95 o tiene s\u00f3lo la altura de Napole\u00f3n o Franco- era y es as\u00ed. Como tambi\u00e9n lo era y es la mujercilla -no descuidemos aqu\u00ed la igualdad de g\u00e9nero- de la que tambi\u00e9n hablaba Reich. Se abriga siempre en instituciones que crea o controla r\u00e1pidamente por medio de maniobras de baja estofa. Se apoya en masas idiotizadas o atemorizadas por medio de terribles enemigos imaginarios y es capaz de justificar cualquier barbaridad.<\/p>\n<p>Incluso se mostrar\u00e1n indignados, revestidos de una santa hambre de Justicia -por espuria que sea esa pretensi\u00f3n, como en el caso Dreyfus- para aniquilar, con mentiras y con insultos indignos de personas m\u00ednimamente educadas y civilizadas, todo aquello que -como alienta en sus temores m\u00e1s profundos- puede ser mejor o m\u00e1s brillante que ellos. Como demostr\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde el capit\u00e1n Alfred Dreyfus, finalmente readmitido al Ej\u00e9rcito y merecedor de una Legi\u00f3n de Honor por servicios distinguidos durante la Primera Guerra Mundial\u2026<\/p>\n<p>Francia, la Francia de Zola\u2026, tambi\u00e9n demostr\u00f3 finalmente, a partir de 1906, ser una sociedad con verdadero buen fondo, pues, en efecto, rehabilit\u00f3 tanto a Dreyfus como a Picquart -que termin\u00f3 siendo su Ministro de Guerra- readmitiendo a ambos, con todas las excusas y honores posibles, al Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>No fue una haza\u00f1a peque\u00f1a, pues en esto la pel\u00edcula de Polanski se queda corta, ya que s\u00f3lo apenas al final de la cinta insin\u00faa, en un di\u00e1logo entre Picquart (ya devenido ministro) y Dreyfus, que los hombrecillos siguen, pese a todo, dentro del Ej\u00e9rcito franc\u00e9s.<\/p>\n<p>En realidad, la cosa era mucho m\u00e1s grave. Mientras realizaba mi tesis doctoral tuve acceso en su d\u00eda a gran cantidad de informaci\u00f3n sobre la embajada espa\u00f1ola en Par\u00eds, dirigida por el donostiarra Ferm\u00edn Lasala y Collado en dos ocasiones que coincidieron con el estallido del asunto Dreyfus.<\/p>\n<p>Nuestro hombre en Par\u00eds en la \u00e9poca no contaba mucho sobre el caso, pues Espa\u00f1a en esas fechas ten\u00eda sus propios problemas similares a la guerra entre franceses detonada por el caso del injustamente acusado capit\u00e1n Dreyfus.<\/p>\n<p>Sin embargo, s\u00ed hab\u00eda en esos fondos documentales suficiente informaci\u00f3n como para descubrir que el \u201cDeuxi\u00e8me Bureau\u201d de 1894 estaba lleno de solemnes chiflados como el comandante Du Paty de Clem (algo desdibujado en la pel\u00edcula) que aparte de etn\u00f3logo africanista v\u00e1lido resulta ser un verdadero chalado afecto a teor\u00edas esot\u00e9ricas y grafol\u00f3gicas que, incre\u00edblemente, sustanciar\u00e1n la acusaci\u00f3n contra Dreyfus o bien diversos \u201cexpertos\u201d que inventaban -de la A a la Z- amenazas e informes igual de imaginarios. En alg\u00fan caso sobre el propio Lasala al que, c\u00f3mo no, acusaban -sin fundamento alguno- de ser descendiente de jud\u00edos bayoneses y -vista la experiencia del caso Dreyfus- enemigo m\u00e1s que potencial\u2026<\/p>\n<p>Toda una advertencia ese informe -que transcrib\u00ed en parte en el libro \u201cVida del duque de Mandas (1832-1917)\u201d- que deber\u00edamos tener en cuenta, pues tan s\u00f3lo refleja que, en efecto, incluso las instituciones m\u00e1s serias, cuando est\u00e1n dirigidas por hombrecillos -y mujercillas- acaban derivando en un verdadero manicomio como lo era la Francia, y la Europa, del \u201casunto Dreyfus\u201d. Donde personajes de dudosa competencia o reputaci\u00f3n -como los que vemos en el \u201cDeuxi\u00e8me Bureau\u201d recreado por Polanski o los esp\u00edas utilizados por la embajada del propio Lasala y Collado- consegu\u00edan ser imprescindibles.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, entre verdad y verdad, pod\u00edan colocar las m\u00e1s fant\u00e1sticas teor\u00edas conspirativas que se llevaban por delante la Justicia humana m\u00e1s elemental. Esa misma que, finalmente, como ocurri\u00f3 en el \u201casunto Dreyfus\u201d, sin embargo, conseguir\u00e1 triunfar ante tanta estupidez y maldad en estado puro. Sin olvidar el fanatismo pol\u00edtico. A veces en estado puro. Y a veces en modo oportunista\u2026 que suele ser una de las caracter\u00edsticas inherentes a los hombrecillos. Bien en 1894, bien en 1933, bien en 1954\u2026 2018\u2026 2019\u2026 2020\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy hablar\u00e9 en este nuevo correo de la Historia de una pel\u00edcula de ese Cine llamado \u201chist\u00f3rico\u201d que me fue viva -y acertadamente- recomendada por Juan Aguirre Sorondo, uno de los columnistas de la edici\u00f3n en papel de este mismo diario. 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