{"id":2385,"date":"2020-04-06T11:30:03","date_gmt":"2020-04-06T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2385"},"modified":"2020-04-06T11:30:03","modified_gmt":"2020-04-06T09:30:03","slug":"el-rostro-del-enemigo-un-episodio-naval-de-la-guerra-de-1823","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/04\/06\/el-rostro-del-enemigo-un-episodio-naval-de-la-guerra-de-1823\/","title":{"rendered":"El rostro del enemigo. Un episodio naval de la guerra de 1823"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2386\" title=\"Evoluci\u00f3n del uniforme de oficial naval franc\u00e9s desde el siglo XVII a mediados del siglo XIX\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/04\/Evoluci\u00f3n-del-uniforme-de-oficial-de-Marina-franc\u00e9s-desde-el-siglo-XVII-a-mediados-del-XIX-300x184.jpg\" alt=\"\" width=\"385\" height=\"236\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/04\/Evoluci\u00f3n-del-uniforme-de-oficial-de-Marina-franc\u00e9s-desde-el-siglo-XVII-a-mediados-del-XIX-300x184.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/04\/Evoluci\u00f3n-del-uniforme-de-oficial-de-Marina-franc\u00e9s-desde-el-siglo-XVII-a-mediados-del-XIX.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 385px) 100vw, 385px\" \/>Hoy, que tanto se habla, en este correo de la Historia y en otros medios, del \u201cenemigo invisible\u201d que nos est\u00e1 causando tantas bajas (aunque por fortuna cada vez menos)\u2026 quiero hablar, sin embargo, de un enemigo totalmente visible. Del tama\u00f1o justo para que le alcanzase una buena bala de Artiller\u00eda naval de 8 libras\u2026<\/p>\n<p>Ese enemigo lleg\u00f3 hasta nuestras costas en el a\u00f1o 1823. Es decir, tres despu\u00e9s de que en la Espa\u00f1a de hace dos siglos se depusiera a un rey absoluto y, para espanto de una Europa dominada (excepto Gran Breta\u00f1a) por esa clase de reyes, se proclamase una monarqu\u00eda constitucional, bajo la \u00e9gida de la constituci\u00f3n de 1812.<\/p>\n<p>Todo esto, la proclama de un rey constitucional, de un r\u00e9gimen de libertades\u2026 en la Espa\u00f1a de 1820, era m\u00e1s de lo que la Europa del Congreso de Viena pod\u00eda soportar y mucho fue que la solitaria Espa\u00f1a liberal consiguiera aguantar tanto tiempo, hasta 1823. Y m\u00e1s cuando ten\u00eda un enemigo interno en una poblaci\u00f3n en la que predominaba el elemento analfabeto y, por tanto, partidario de toda tiran\u00eda m\u00e1s o menos ben\u00e9vola. Elemento ese que, convenientemente guiado por una \u00e9lite culta pero temerosa de perder sus privilegios, se sublev\u00f3 constantemente para restaurar el abolido r\u00e9gimen absolutista.<\/p>\n<p>Finalmente, como se ve incluso en la serie de \u201cEpisodios Nacionales\u201d del hoy centenario Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, la presi\u00f3n fue tanta que el r\u00e9gimen liberal espa\u00f1ol cay\u00f3.<\/p>\n<p>Cay\u00f3 porque las potencias continentales europeas dictaron en Verona que as\u00ed deb\u00eda de ser, que Espa\u00f1a deb\u00eda volver al seno del Absolutismo imperante en toda Europa y no seguir dando malos ejemplos. Como en la vecina Francia, donde (como contaba en otro correo de la Historia a comienzos de este a\u00f1o) varios sargentos tuvieron que ser ejecutados para calmar las aguas en un Ej\u00e9rcito donde aquello de los reyes absolutos estaba en constante cuesti\u00f3n entre gente que hab\u00eda sido reciclada -por as\u00ed decir- de los ej\u00e9rcitos revolucionarios y napole\u00f3nicos. Esos en los que, desde luego, el Absolutismo -al menos el mon\u00e1rquico- no era excesivamente popular\u2026<\/p>\n<p>Es as\u00ed como llegaron a nuestras fronteras los que Luis XVIII -t\u00edo de Fernando VII- llam\u00f3 en su Parlamento ama\u00f1ado -donde jugaba a ser un rey absoluto, pero sin parecerlo demasiado- \u201cCien mil hijos de San Luis\u201d, que, en realidad, no alcanzaban a esa cifra.<\/p>\n<p>Habitualmente siempre se ha identificado esa expedici\u00f3n que detona la que algunos han calificado como \u201cprimera guerra civil espa\u00f1ola contempor\u00e1nea\u201d, con una conflagraci\u00f3n corta pero eminentemente terrestre y en la que las fuerzas liberales fueron superadas abrumadoramente por esos Cien Mil hijos de San Luis.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, a medida que avanzamos en la investigaci\u00f3n, vamos descubriendo que la guerra pudo ser breve en el tiempo, pero intensa y que en Espa\u00f1a, tras tres a\u00f1os de gobierno liberal, eran muchos los que ya se hab\u00edan convencido de que mejor un r\u00e9gimen de Libertades bajo una constituci\u00f3n imperfecta (como todas) que un tirano menos que m\u00e1s benevolente. Como lo pod\u00eda ser ese caso cl\u00ednico que fue Fernando VII.<\/p>\n<p>Eso por un lado, por otro, si sondeamos las fuentes francesas de la \u00e9poca damos con episodios verdaderamente interesantes a ese respecto y reveladores de eso mismo, de esa capacidad de resistencia encarnizada presentada por los liberales espa\u00f1oles. Por tierra y tambi\u00e9n por mar.<\/p>\n<p>Vayamos al documento en cuesti\u00f3n. La copia a la que yo pude acceder en su momento, a comienzos de este a\u00f1o, se conserva en la biblioteca Koldo Mitxelena de la Diputaci\u00f3n guipuzcoana, bajo la signatura 47590. Se trata de un libro escrito, expresamente, para ganar el favor del comandante en jefe de aquellos Cien Mil hijos de San Luis, el duque de Angulema y de su esposa, que, dec\u00edan, era mujer de armas tomar y la que realmente ejerc\u00eda el verdadero poder en aquella casa real. Lo firmaba el autor tan s\u00f3lo con su apellido: Lebeaud, y lo titulaba <em>Souvenirs de l\u00b4Arm\u00e9e d\u00b4Espagne<\/em>. Lo public\u00f3 Ponthieu en Paris, en 1824.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en las p\u00e1ginas 65 a 66 de ese libro, es donde aparece el rostro de nuestro enemigo. Se llamaba Gabriel Bessaire de Saint-Firmin. Desde los 16 a\u00f1os hab\u00eda sido incorporado a la Marina de Guerra francesa en calidad de comisario que deb\u00eda pasar revista a los buques de guerra para cerciorarse de su buen estado. Como no era un hombre ambicioso -seg\u00fan nos cuenta Lebeaud- durante 17 a\u00f1os aquel todav\u00eda joven funcionario de Marina (en su treintena) vegetar\u00e1 en puestos poco destacados. Hasta que el 26 de junio de 1823, tuvo que enfrentarse con el corsario espa\u00f1ol que Lebeaud llama \u201cLa Nativit\u00e9\u201d y que, l\u00f3gicamente, deb\u00eda portar por verdadero nombre <em>Natividad<\/em>.<\/p>\n<p>Gabriel Bessaire de Saint-Firmin formaba entre la tripulaci\u00f3n del buque de guerra de Su Majestad Cristian\u00edsima de Francia llamado <em>L\u00b4Inconstant<\/em>. Se trataba de un barco de historia curiosa. Al parecer era el mismo que hab\u00eda trasladado a Napole\u00f3n Bonaparte, en 1815, desde la Isla de Elba hasta Niza para que tratase de recuperar su perdido imperio, al menos durante cien d\u00edas. Seg\u00fan las fuentes del a\u00f1o 1815 (las que emplea, por ejemplo, F\u00e9lix Wouters en su <em>Histoire chronologique de la R\u00e9publique et de l\u00b4Empire<\/em>), en esa \u00e9poca <em>L\u00b4Inconstant <\/em>montaba 26 ca\u00f1ones. No he podido averiguar m\u00e1s sobre su situaci\u00f3n en 1823. Los <em>Annales maritimes et coloniales<\/em> franceses para el a\u00f1o 1830 indican que -probablemente incautado al derrotado emperador- sigui\u00f3 en servicio en esas fechas y realiz\u00f3 varios viajes varios a\u00f1os despu\u00e9s. En 1829 por ejemplo entre Terranova y Brest. Por aquel entonces portaba ya s\u00f3lo 16 piezas de Artiller\u00eda.<\/p>\n<p>En 1823, si es que estamos hablando del mismo barco de 1815 (y debe de serlo, pues no consta en las listas de los Archivos Nacionales franceses un nuevo brick de guerra con ese nombre hasta 1847), ser\u00eda una fuerza formidable, pues el <em>Natividad<\/em>, (en realidad un buque mercante armado, matriculado en Marsella, m\u00e1s que un corsario), parece que se rindi\u00f3 sin lucha. Y as\u00ed es como Gabriel Bessaire de Saint-Firmin acabar\u00e1 a bordo de \u00e9l, convertido en oficial de presa.<\/p>\n<p>Seguro que el mecanismo les suena: es el mismo que se usa en la pel\u00edcula \u201cMaster and commander\u201d cuando la <em>Surprise<\/em> captura a la <em>Acheron<\/em>. Es decir, una parte de la tripulaci\u00f3n del barco captor pasaba al barco capturado para gobernarlo y conducir la presa a puerto seguro.<\/p>\n<p>Ese es el papel que le toc\u00f3 hacer al comisario naval Gabriel Bessaire de Saint-Firmin aquel d\u00eda de comienzos del verano de 1823. Y en \u00e9l perder\u00eda la vida. Como un valiente dir\u00e1 Lebeaud. Seg\u00fan su descripci\u00f3n de los hechos el <em>Natividad<\/em>, puesto bajo el mando del alf\u00e9rez De Faget, del propio Gabriel Bessaire de Saint-Fimin y del jefe de timoneles Monin, deber\u00e1 enfrentarse al ataque de otro corsario espa\u00f1ol (cuyo nombre Lebeaud desconoce) que cae sobre ellos para liberar al <em>Natividad<\/em>. El combate se librar\u00e1 la noche de 27 de junio de 1823 en aquellas aguas mediterr\u00e1neas otra vez en disputa entre espa\u00f1oles y franceses. Habr\u00e1 un primer abordaje que Gabriel Bessaire de Saint-Firmin y sus compa\u00f1eros rechazar\u00e1n. Finalmente deber\u00e1n rendirse, pero s\u00f3lo tras haber agotado toda su munici\u00f3n disparando contra el corsario liberal espa\u00f1ol, que se negaba a darse por vencido.<\/p>\n<p>Desgraciadamente para la buena causa liberal <em>L\u00b4Inconstant<\/em> recuperar\u00e1 la presa y la llevar\u00e1 hasta el puerto militar de Tol\u00f3n. Es all\u00ed donde morir\u00e1 Gabriel Bessaire de Saint-Firmin, cubierto de heridas en aquellos sucesivos abordajes contra la presa puesta bajo su mando. Lebeaud dice que, pese a su falta de ambici\u00f3n, hab\u00eda sido un hombre notable de buen gusto, con erudici\u00f3n y esp\u00edritu cultivado. Dej\u00f3 en manuscrito obras de teatro, poes\u00edas ligeras y observaciones interesantes sobre la Marina de Cayena hechas por \u00e9l mismo dos a\u00f1os antes de su muerte. Fue tambi\u00e9n miembro de la Sociedad de Bellas Artes y Letras del Departamento de Var.<\/p>\n<p>Ese era, pues, el rostro del enemigo que hace cerca de dos siglos lleg\u00f3, por mar, para aniquilar al r\u00e9gimen liberal espa\u00f1ol y sucumbi\u00f3 bajo aquellos que lo defendieron hasta el fin. A ca\u00f1onazos, a golpes de sable de abordaje, a pistoletazos y mosquetazos disparados sobre la cubierta de un barco abordado varias veces un d\u00eda de finales de junio de 1823\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy, que tanto se habla, en este correo de la Historia y en otros medios, del \u201cenemigo invisible\u201d que nos est\u00e1 causando tantas bajas (aunque por fortuna cada vez menos)\u2026 quiero hablar, sin embargo, de un enemigo totalmente visible. 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