{"id":2427,"date":"2020-05-11T11:30:02","date_gmt":"2020-05-11T09:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2427"},"modified":"2020-05-11T11:30:02","modified_gmt":"2020-05-11T09:30:02","slug":"un-navarro-en-la-corte-del-emperador-maximiliano-i-de-mexico-1863-1867","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/05\/11\/un-navarro-en-la-corte-del-emperador-maximiliano-i-de-mexico-1863-1867\/","title":{"rendered":"Un navarro en la corte del emperador Maximiliano I de M\u00e9xico (1863-1867)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/strong><\/p>\n<p class=\"alignleft\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2429\" title=\"Fotograf\u00eda del emperador Maximiliano I de M\u00e9xico, por Andrew Burgess (c. 1864)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/05\/Ferrotipo-de-Maximiliano-I-de-M\u00e9xico-por-Andrew-Burgess-1-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"266\" height=\"391\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/05\/Ferrotipo-de-Maximiliano-I-de-M\u00e9xico-por-Andrew-Burgess-1-204x300.jpg 204w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/05\/Ferrotipo-de-Maximiliano-I-de-M\u00e9xico-por-Andrew-Burgess-1.jpg 245w\" sizes=\"(max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/>Dec\u00eda Julio Caro Baroja que hab\u00eda ciertos temas que pod\u00edan perseguir a un historiador toda su vida. En su caso, desde luego, fue el de la Brujer\u00eda, que lo convirti\u00f3, m\u00e1s que merecidamente, en un referente a nivel internacional.<\/p>\n<p>Salvando grandes distancias, el que estas l\u00edneas escribe puede dar fe de que es cierto que una vez que hemos topado con un tema en los archivos, \u00e9ste puede perseguirnos durante a\u00f1os, incluso d\u00e9cadas. Con la cuesti\u00f3n de la Gran Caza de brujas europea -y americana- he pasado por esa experiencia. Otro tanto me ha ocurrido con las guerras napole\u00f3nicas, con el Liberalismo espa\u00f1ol de primera hora y, tambi\u00e9n, seg\u00fan parece, con la guerra librada entre el gobierno liberal de Benito Ju\u00e1rez y el llamado \u201cSegundo Imperio mexicano\u201d entre 1863 y 1867.<\/p>\n<p>En efecto, de ese tema he hablado ya varias veces. Alguna que otra por aqu\u00ed, en referencia a los oficiales del Ej\u00e9rcito mexicano que, capturados por las tropas del emperador Napole\u00f3n III, fueron deportados a Europa y acabaron, nada m\u00e1s y nada menos, que trabajando en las obras de la ciudadela de Urgull en San Sebasti\u00e1n\u2026 Eso antes de volver a M\u00e9xico para continuar la lucha contra el invasor franc\u00e9s. Una interesante historia que dio tambi\u00e9n para un largo art\u00edculo en el Bolet\u00edn de Estudios Hist\u00f3ricos de San Sebasti\u00e1n del a\u00f1o 2017 y alguna que otra conferencia.<\/p>\n<p>Bien, pues, tal y como dec\u00eda Caro Baroja, el tema parece haberse aferrado a m\u00ed. Volv\u00ed a encontrarme con \u00e9l hace pocos d\u00edas, cuando I\u00f1aki Garrido Yerobi, que est\u00e1 a punto de convertirse en acad\u00e9mico de n\u00famero de la Real Academia Matritense de Her\u00e1ldica y Genealog\u00eda, me pidi\u00f3 que echase un vistazo a su discurso de ingreso en ella por si encontraba algo que corregir, mejorar, etc\u2026<\/p>\n<p>Para quienes no conozcan en qu\u00e9 consiste uno de esos discursos de ingreso en una Real Academia, les dir\u00e9 que no son tres o cuatro folios. Esos discursos, en realidad, son un peque\u00f1o libro de Historia sobre un tema determinado basado en investigaciones in\u00e9ditas. En este caso el asunto elegido era el que era de esperar para ingresar en una Real Academia dedicada a la Her\u00e1ldica y la Genealog\u00eda. Es decir: un estudio muy a fondo sobre la nobleza navarra, desde la Edad Media hasta la actualidad, siguiendo las huellas, archivo a archivo, de esas familias principales.<\/p>\n<p>Cosas que corregir en ese discurso no encontr\u00e9 muchas. Y en cuanto a las mejoras, lo que mejor\u00f3, sobre todo, con su atenta lectura, fueron mis conocimientos hist\u00f3ricos. En este caso sobre las andanzas de la nobleza del viejo reino de Navarra que, como ya sab\u00eda por otras causas, han dado, en ocasiones, la vuelta al Mundo.<\/p>\n<p>Entre otros muchos casos top\u00e9 en ese discurso de ingreso con alguien descrito como el IV y \u00faltimo conde de Yoldi. De nombre Alfonso de Coopmans y Aguirre de Yoldi. Este noble navarro hab\u00eda nacido bajo una estrella curiosa, pues era hijo, naturalmente, de la III Condesa de Yoldi, Josefa de Aguirre Yoldi y Bouligny.<\/p>\n<p>Esta mujer, que morir\u00eda en Versalles en octubre de 1882, vivi\u00f3 inmersa en grandes acontecimientos hist\u00f3ricos. Por ejemplo, naci\u00f3 en Copenhague, en el a\u00f1o 1802. Nada extra\u00f1o si consideramos que era hija del embajador plenipotenciario espa\u00f1ol en la capital danesa, justo en los momentos en los que Napole\u00f3n Bonaparte ambicionaba quedarse con ese reino escandinavo para cerrar el bloqueo continental sobre Gran Breta\u00f1a y hacerse -al fin- amo de Europa. As\u00ed, la madre de Alfonso de Coopmans, cuando era una ni\u00f1a, pudo ver marchar por las calles de su Copenhague natal a las unidades de \u00e9lite espa\u00f1olas de la Divisi\u00f3n de La Romana enviadas all\u00ed para ayudar a Napole\u00f3n -entonces aliado de Espa\u00f1a- a doblegar a los brit\u00e1nicos. Los mismos que luego sacar\u00edan a esas tropas de all\u00ed, para unirlas a las fuerzas patriotas espa\u00f1olas, en cuanto La Romana supo de la traici\u00f3n napole\u00f3nica en Madrid\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed se reflej\u00f3 en la vida de Josefa de Aguirre Yoldy y Bouligny, la Historia de aquella convulsa Europa en la que Espa\u00f1a y Rusia se convirtieron en avisperos b\u00e9licos, donde las grandes ideas de Napole\u00f3n vinieron a estrellarse contra la realidad. As\u00ed, cuando ella era ya casi una quincea\u00f1era, ser\u00e1 testigo de la ca\u00edda definitiva del \u00eddolo en la Batalla de Waterloo de 1815.<\/p>\n<p>En 1821, cuando en Espa\u00f1a triunfaba una revoluci\u00f3n liberal, pr\u00e1cticamente \u00fanica en su g\u00e9nero en aquella Europa absolutista, Josefa se casar\u00eda en su Copenhague natal con un caballero holand\u00e9s -una potencia que se contaba entre las victoriosas en Waterloo- llamado Edgar Willem de Coopmans. De esa uni\u00f3n nacer\u00e1 el IV y \u00faltimo conde de Yoldi al que le perseguir\u00eda la alargada sombra de la Europa napole\u00f3nica igual que a sus padres. Aunque tambi\u00e9n sin consecuencias fatales.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos del discurso de ingreso de I\u00f1aki Garrido Yerobi, Alfonso de Coopmans y Aguirre de Yoldi -nacido de ese matrimonio celebrado en 1821 en la capital danesa- era, a mediados de siglo, en 1857, conde de Yoldi reconocido no s\u00f3lo en Espa\u00f1a sino en el Imperio austriaco -otra vez se cruzaba en la vida de los Yoldi, madre e hijo, otro gran vencedor de Napole\u00f3n- y teniente de fragata de la Marina de ese imperio con sede en Viena. Nada raro si consideramos que los Yoldi hab\u00edan obtenido su t\u00edtulo, a comienzos del siglo XVIII, por los buenos servicios prestados a la causa del pretendiente austriaco, contra Felipe V, durante la Guerra de Sucesi\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Veleidad partidista que, como las de muchos otros, ser\u00eda perdonada por el bando borb\u00f3nico a partir del tratado de 1725, por el cual Espa\u00f1a buscaba la alianza austriaca con el fin de -como se dir\u00eda coloquialmente- dar un aviso a navegantes a una Francia que no parec\u00eda darse por enterada de que el apoyo de la corte de Madrid le era esencial\u2026<\/p>\n<p>Todos esos avatares de alta pol\u00edtica europea fueron los que, finalmente, llevaron al teniente de fragata Alfonso de Coopmans y Aguirre de Yoldi cerca de un escenario que normalmente asociamos con pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d. Como \u201cVeracruz\u201d o \u201cEl C\u00f3ndor\u201d. O con magn\u00edficas series de c\u00f3mic como la del teniente Blueberry de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud o la de Mac Coy de Pierre Gourmelen y Antonio Hern\u00e1ndez Palacios.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan parece, el teniente Coopmans y Aguirre de Yoldi, IV y \u00faltimo conde de Yoldi, acabar\u00e1 agregado de alg\u00fan modo a la corte de Maximiliano de Habsburgo en M\u00e9xico. El objetivo de la misma era tratar de hundir la rep\u00fablica liberal de Benito Ju\u00e1rez y, aprovechando la debilidad de unos Estados Unidos divididos en la Guerra de Secesi\u00f3n, conseguir que Napole\u00f3n III incrementase un imperio m\u00e1s grande y s\u00f3lido que el de su t\u00edo. Difunto en Santa Elena el mismo a\u00f1o en el que los padres del teniente Alfonso de Coopmans y Aguirre de Yoldi se casaban en Copenhague.<\/p>\n<p>Finalmente esas esperanzas de Napole\u00f3n III se mostraron tan vanas como las de su t\u00edo putativo. El imperio mexicano de Maximiliano se derrumb\u00f3 como un castillo de naipes. Pese a los millares de soldados franceses enviados all\u00ed, la crema de aquel Ej\u00e9rcito franc\u00e9s con el que una Francia rediviva reverdeci\u00f3 laureles imperiales y particip\u00f3 en exitosas guerras como la de Crimea contra los rusos o -avatares de la Alta Pol\u00edtica otra vez- contra los austriacos en Italia, apoyando la reunificaci\u00f3n italiana y mezcl\u00e1ndose con revolucionarios de la estirpe de Giuseppe Garibaldi.<\/p>\n<p>De aquel inmenso tiroteo, sin embargo, parece ser que consigui\u00f3 escapar ileso aquel teniente de fragata, descendiente de un linaje de navarros que hab\u00edan obtenido un t\u00edtulo de condes de Yoldi.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan los datos que I\u00f1aki Garrido Yerobi ha reunido pacientemente, Alfonso de Coopmans y Aguirre de Yoldi no sigui\u00f3 la triste suerte de Maximiliano I, capturado, juzgado y fusilado por los juaristas, y muri\u00f3 tras una larga y provechosa vida en la id\u00edlica -y hoy cara- ciudad de Como en Italia, en el a\u00f1o 1904.<\/p>\n<p>Tal vez debi\u00f3 ser cosa de la buena estrella familiar que, como vemos, hab\u00eda estado sobreviviendo a todos los vaivenes pol\u00edticos y b\u00e9licos europeos desde principios del siglo XVIII y a sombras tan alargadas como las de Napole\u00f3n Bonaparte o Benito Ju\u00e1rez\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Dec\u00eda Julio Caro Baroja que hab\u00eda ciertos temas que pod\u00edan perseguir a un historiador toda su vida. 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