{"id":2450,"date":"2020-06-08T11:30:04","date_gmt":"2020-06-08T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2450"},"modified":"2020-06-08T11:30:04","modified_gmt":"2020-06-08T09:30:04","slug":"en-el-90-cumpleanos-de-clint-eastwood-cine-western-y-algo-de-historia-europea-1861-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/06\/08\/en-el-90-cumpleanos-de-clint-eastwood-cine-western-y-algo-de-historia-europea-1861-2020\/","title":{"rendered":"En el 90 cumplea\u00f1os de Clint Eastwood: Cine \u201cWestern\u201d y algo de Historia europea (1861-2020)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2451\" title=\"Capit\u00e1n Carlos \u00c1lvarez de la Mesa. New York State Military Museum (c. 1863)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/06\/800px-Captain_Carlos_Alvarez_de_la_Mesa_39th_Infantry_Regiment-Compa\u00f1\u00eda-espa\u00f1ola-Guerra-Civil-americana-185x300.jpg\" alt=\"\" width=\"274\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/06\/800px-Captain_Carlos_Alvarez_de_la_Mesa_39th_Infantry_Regiment-Compa\u00f1\u00eda-espa\u00f1ola-Guerra-Civil-americana-185x300.jpg 185w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/06\/800px-Captain_Carlos_Alvarez_de_la_Mesa_39th_Infantry_Regiment-Compa\u00f1\u00eda-espa\u00f1ola-Guerra-Civil-americana-768x1247.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/06\/800px-Captain_Carlos_Alvarez_de_la_Mesa_39th_Infantry_Regiment-Compa\u00f1\u00eda-espa\u00f1ola-Guerra-Civil-americana-387x628.jpg 387w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/06\/800px-Captain_Carlos_Alvarez_de_la_Mesa_39th_Infantry_Regiment-Compa\u00f1\u00eda-espa\u00f1ola-Guerra-Civil-americana.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 274px) 100vw, 274px\" \/>Hace exactamente ocho d\u00edas Clint Eastwood cumpl\u00eda 90 a\u00f1os. As\u00ed pues, hoy parece un buen momento para rendir este tributo hist\u00f3rico a uno de los m\u00e1s importantes directores, actores y productores que ha dado el Cine en su siglo largo de existencia.<\/p>\n<p>El correo de la Historia, viene as\u00ed a unirse a todos los homenajes que se han rendido a Eastwood en esta \u00faltima semana. Algunos de ellos, como era de esperar, en Espa\u00f1a. Porque, a decir verdad hist\u00f3rica, la carrera de Clint Eastwood, en buena medida, debe mucho a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>A ese respecto era inevitable, incluso exigible hasta por v\u00eda oficial, que en la provincia de Burgos se le hiciera alguna clase de homenaje. Concretamente en cierto lugar entre los t\u00e9rminos municipales de Contreras y Santo Domingo de Silos.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es bastante obvia para quienes conocen bien la Historia del Cine. All\u00ed est\u00e1 Sad Hill, la colina triste. El lugar en el que, bajo la m\u00fasica del maestro Ennio Morricone, Sergio Leone rod\u00f3, en 1966, una de las escenas cumbre del g\u00e9nero \u201cWestern\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, el famoso duelo entre Eli Wallach, Lee Van Cleef y el propio Clint Eastwood para saber qui\u00e9n se va a quedar con el oro de los confederados enterrado en una de las tumbas de ese cementerio. Una escena que, como el resto de la llamada \u201cTrilog\u00eda del d\u00f3lar\u201d, cambi\u00f3 definitivamente el g\u00e9nero \u201cdel Oeste\u201d.<\/p>\n<p>Ese lugar hist\u00f3rico se ha conservado, afortunadamente, gracias a los \u00edmprobos esfuerzos de la Asociaci\u00f3n Cultural Sad Hill, que recuper\u00f3 ese escenario cinematogr\u00e1fico erigido en su d\u00eda -tal y como lo vemos en la pel\u00edcula- por Carlo Simi. Incluso se ha rodado un documental, candidato a los Goya de 2019, que recog\u00eda, y reconoc\u00eda, esa labor de reconstrucci\u00f3n y conservaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Es bueno, e imprescindible, que as\u00ed sea, porque, como dec\u00eda, Clint Eastwood, de la mano de Sergio Leone, empez\u00f3 all\u00ed a dar la vuelta al \u201cWestern\u201d para llevarlo a su cumbre. Una que llegar\u00eda en 1992 con la incomparable \u201cSin perd\u00f3n\u201d, donde, al fin, la cr\u00edtica mundial reconoci\u00f3 a Eastwood como algo m\u00e1s que el expeditivo inspector Harry Callahan. Ese que impon\u00eda la Ley por medios dr\u00e1sticos en una serie de pel\u00edculas de las que hu\u00eda el p\u00fablico cultivado, lanzando sobre ellas el anatema de \u201ccine fascistoide\u201d\u2026<\/p>\n<p>Una trampa intelectual e ideol\u00f3gica en la que era f\u00e1cil caer, pero que ocultaba todo lo que Eastwood demostr\u00f3 en \u201cSin perd\u00f3n\u201d. Es decir, que era un gran cineasta. Como lo hab\u00eda intentado demostrar una y otra vez a trav\u00e9s de su productora Malpaso -claro homenaje, dicen, a sus d\u00edas espa\u00f1oles- con pel\u00edculas como \u201cJoe Kidd\u201d o \u201cEl fuera de la ley\u201d. O, ya m\u00e1s all\u00e1 del g\u00e9nero \u201cdel Oeste\u201d, con \u201cCazador blanco, coraz\u00f3n negro\u201d.<\/p>\n<p>S\u00ed, Clint Eastwood merec\u00eda m\u00e1s atenci\u00f3n y m\u00e1s respeto que el que se le mostr\u00f3 hasta el a\u00f1o 1992 tras el fulgurante estreno de \u201cSin perd\u00f3n\u201d. Porque gracias a su trabajo con Leone y despu\u00e9s con la productora Malpaso, fue uno de los principales impulsores de un nuevo g\u00e9nero \u201cWestern\u201d completamente renovado y que daba a un nuevo p\u00fablico aquello que exig\u00eda. Es decir, m\u00e1s verdad hist\u00f3rica en las pantallas de Cine. Hay una an\u00e9cdota curiosa al respecto. Seg\u00fan dicen alguien recomend\u00f3 a John Wayne variar el registro de sus personajes en pel\u00edculas del Oeste que han dado lugar a cl\u00e1sicos del g\u00e9nero como \u201cLa diligencia\u201d o \u201cCentauros del desierto\u201d. La sugerencia iba por la v\u00eda de que los personajes de Wayne no fueran el manido vaquero \u201cbueno\u201d con sombrero blanco para distinguirse de los \u201cmalos\u201d, que siempre iban con sombrero negro\u2026<\/p>\n<p>Cuando Wayne se neg\u00f3 a tal variaci\u00f3n, a hacer sus personajes \u201cdel Oeste\u201d m\u00e1s oscuros, con m\u00e1s facetas que blanco o negro, la respuesta del interlocutor del gran Duke fue que hab\u00eda un chico nuevo en el negocio, un tal Eastwood, que estaba cambiando eso. Wayne, a su vez, respondi\u00f3 que \u00e9l, desde luego, no iba a permitir cosas tales en sus personajes como tiroteos en los que se disparaba con ventaja y no al modo cl\u00e1sico establecido, como un canon, en otros cl\u00e1sicos del g\u00e9nero como \u201cSolo ante el peligro\u201d.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en \u201cEl \u00faltimo pistolero\u201d, su \u00faltimo \u201cWestern\u201d, fechado en 1976, un John Wayne a punto de dejarnos, sin embargo acababa por rendirse a la evidencia de que, desde 1966 -incluso antes, cuando Eastwood empezaba a destacar en series de Televisi\u00f3n como \u201cRawhide\u201d- el p\u00fablico quer\u00eda cosas m\u00e1s complejas. Incluso que las pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d mostrasen en toda su crudeza la Historia real que John Ford y \u00e9l hab\u00edan mitificado de manera tan -eso es innegable- art\u00edstica. Una tendencia hist\u00f3rica que Arthur Marwick dej\u00f3 perfectamente descrita en su libro \u201c<em>The Sixties. Cultural Revolution in Britain, France, Italy, and the United States c. 1958-c.1974\u201d<\/em>, publicado por la Oxford University Press en 1998.<\/p>\n<p>Eso, en efecto, es lo que consigui\u00f3 Clint Eastwood. Primero de la mano de Sergio Leone y despu\u00e9s en solitario. Y aqu\u00ed surge una cuesti\u00f3n, que, sin duda, har\u00e1 sonre\u00edr de manera sarc\u00e1stica a algunos lectores de estas p\u00e1ginas, que se preguntar\u00e1n si realmente tiene tanto m\u00e9rito -y tanta importancia- que se rodasen en la Espa\u00f1a franquista esas tres pel\u00edculas de la Trilog\u00eda del d\u00f3lar con Eastwood como protagonista.<\/p>\n<p>La respuesta a esa pregunta sarc\u00e1stica es \u201cs\u00ed\u201d. Y lo es porque nuestra relaci\u00f3n con el \u201cWestern\u201d va m\u00e1s all\u00e1 de esas facilidades que aquel en\u00e9simo r\u00e9gimen dictatorial espa\u00f1ol dio a partir de los a\u00f1os 60. Para prorrogar, un poco m\u00e1s, su ya m\u00e1s que dudosa supervivencia con eso que el historiador Neal M. Rosendorf ha descrito como la venta del pa\u00eds a Hollywood en \u201c<em>Franco sells Spain to America. Hollywood, Tourism and Public Relations as Postwar Spanish Soft Power<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es, la relaci\u00f3n hist\u00f3rica de los espa\u00f1oles con las ra\u00edces m\u00e1s profundas del \u201cWestern\u201d, va m\u00e1s all\u00e1 de esa peculiar diplomacia franquista que hizo del pa\u00eds un gran plat\u00f3 para producciones de Hollywood, dando as\u00ed -tal vez a su pesar- un escenario, en Burgos y Almer\u00eda, a esa cumbre del g\u00e9nero que fue \u201cEl bueno, el feo y el malo\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, mientras me documentaba para escribir este art\u00edculo, di con m\u00e1s detalles sobre algo que ya sab\u00eda desde que escrib\u00eda mi tesis doctoral y, de paso, una novela por entregas -\u201cAlcolea\u201d- ambientada en la \u00faltima guerra carlista. Es decir, que en \u201cel Oeste\u201d hab\u00eda habido m\u00e1s espa\u00f1oles de los que se supon\u00eda y no eran precisamente pastores de ovejas o emigrantes muertos de hambre, sino hombres de negocios, comerciantes y, en definitiva, clases medias urbanas de alto nivel cultural y social. La lista, aunque todav\u00eda incompleta, cada d\u00eda es m\u00e1s larga. De algunos de ellos he hablado ya en otros sitios o en esta misma publicaci\u00f3n: el astr\u00f3nomo Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Ferrer y Cafranga, el \u201cbroker\u201d neoyorkino Juan Bautista Lasala y su sobrino Joaqu\u00edn Lavie (respectivamente magnate de los ferrocarriles norteamericanos y buscador de oro en California)\u2026<\/p>\n<p>Aparte de ellos parece evidente que hubo muchos m\u00e1s que contribuyeron a hacer prosperar Estados Unidos -ese que ahora vemos en pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d- y, en especial, ciudades tan emblem\u00e1ticas como Nueva York.<\/p>\n<p>As\u00ed es, buscando m\u00e1s datos, descubr\u00ed que all\u00ed, en 1861, al comienzo de la Guerra de Secesi\u00f3n, se form\u00f3 el regimiento 39 de voluntarios de la Uni\u00f3n. En \u00e9l estaban integrados muchos neoyorkinos pr\u00e1cticamente reci\u00e9n llegados de Europa. Suficientes para formar varias compa\u00f1\u00edas propias dentro de ese regimiento que agrupaban a h\u00fangaros, alemanes, italianos, suizos, portugueses, franceses y, por supuesto, espa\u00f1oles\u2026<\/p>\n<p>Observen la imagen que ilustra este art\u00edculo. Es la de uno de los oficiales al mando de esa compa\u00f1\u00eda que luch\u00f3 en varias batallas de la Guerra de Secesi\u00f3n, defendiendo la bandera de Estados Unidos. Su nombre es inequ\u00edvocamente espa\u00f1ol: Carlos \u00c1lvarez de la Mesa, por m\u00e1s que su aspecto (como no pod\u00eda ser menos) es el de un oficial-tipo de la Uni\u00f3n. Uno de esos que salen en pel\u00edculas \u201cdel Oeste\u201d como \u201cEl bueno, el feo y el malo\u201d, \u201cMisi\u00f3n de audaces\u201d, \u201cTiempos de gloria\u201d o \u201cGettysburg\u201d.<\/p>\n<p>Como capit\u00e1n del 39 de voluntarios de Nueva York, \u00e9l, y muchos otros espa\u00f1oles o hispanoamericanos, combatieron en esa guerra -hasta sumar 10.000 efectivos- tanto a favor de la Confederaci\u00f3n como a favor de la Uni\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Carlos \u00c1lvarez de la Mesa, de hecho, viv\u00eda en Worcester, en Massachusetts -el coraz\u00f3n de los estados unionistas y yankees por excelencia-, combatir\u00eda en Gettysburg -donde es herido gravemente- y morir\u00eda, en 1872, con el grado de coronel del Ej\u00e9rcito de la Uni\u00f3n que defendi\u00f3 en esa famosa batalla. Raz\u00f3n por la cual est\u00e1 hoy enterrado en el cementerio de Arlington. Es m\u00e1s, cre\u00f3 tradici\u00f3n militar en la familia: uno de sus descendientes, su nieto Terry \u00c1lvarez de la Mesa, fue comandante, durante la Segunda Guerra Mundial, de unidades de la m\u00edtica Divisi\u00f3n Rojo 1 estadounidense.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, con la Historia en la mano, hoy, celebrando el 90 cumplea\u00f1os de Clint Eastwood y un merecido premio Princesa de Asturias a Ennio Morricone, deber\u00edamos preguntarnos si en efecto Sad Hill, enclavada en la provincia de Burgos -o el desierto de Tabernas en Almer\u00eda- no ten\u00edan bien merecido el honor de ser el escenario hist\u00f3rico en el que se cambi\u00f3 la Historia del \u201cWestern\u201d\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hace exactamente ocho d\u00edas Clint Eastwood cumpl\u00eda 90 a\u00f1os. 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