{"id":2513,"date":"2020-07-20T11:30:04","date_gmt":"2020-07-20T09:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2513"},"modified":"2020-07-20T11:30:04","modified_gmt":"2020-07-20T09:30:04","slug":"historia-de-unos-mentirosos-el-baron-de-munchausen-visto-por-terry-gilliam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/07\/20\/historia-de-unos-mentirosos-el-baron-de-munchausen-visto-por-terry-gilliam\/","title":{"rendered":"Historia de unos mentirosos: el bar\u00f3n de Munchausen visto por Terry Gilliam"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2514\" title=\"El bar\u00f3n de Munchausen levanta el sitio a la ciudad. Fotograma de la pel\u00edcula &quot;Las aventuras del bar\u00f3n de Munchausen&quot; de Terry Gilliam\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/07\/Fotograma-d-eLas-aventuras-del-bar\u00f3n-de-Munchausen-de-Terry-Gilliam-300x158.jpg\" alt=\"\" width=\"478\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/07\/Fotograma-d-eLas-aventuras-del-bar\u00f3n-de-Munchausen-de-Terry-Gilliam-300x158.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/07\/Fotograma-d-eLas-aventuras-del-bar\u00f3n-de-Munchausen-de-Terry-Gilliam.jpg 309w\" sizes=\"(max-width: 478px) 100vw, 478px\" \/>Hac\u00eda tiempo que ten\u00eda ganas de escribir algo sobre la pel\u00edcula de Terry Gilliam que, en Espa\u00f1a, se titular\u00eda \u201cLas aventuras del bar\u00f3n de Munchausen\u201d. Es una pel\u00edcula que vi hace a\u00f1os cuando la estrenaron en el Cine y que me dej\u00f3 un recuerdo muy marcado.<\/p>\n<p>El tiempo, desde luego, no ha pasado por ella. Vista ahora sigue igual de fresca que el d\u00eda de su estreno.<\/p>\n<p>Se trata de otra vuelta de tuerca a la historia del capit\u00e1n aventurero Karl Friedrich Hyeronimus von Munchausen que -corran a la famosa Wikipedia a comprobarlo- realmente existi\u00f3 y vivi\u00f3 la vida caracter\u00edstica de uno de esos capitanes aventureros tan propios del pleno siglo XVIII. Justo como lo han reflejado siempre pel\u00edculas como la de Terry Gilliam o libros infantiles.<\/p>\n<p>De hecho, su popularidad es tal que en Francia, donde lo alem\u00e1n no ha estado muy en boga entre, digamos 1870 y 1945, hubo un personaje alternativo desde 1912. Al parecer para que los infantes franceses no sufrieran por seguir las aventuras de un bar\u00f3n alem\u00e1n dieciochesco que, eso s\u00ed, eran tremendamente divertidas e instructivas.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como el bar\u00f3n de Munchausen se convirti\u00f3 en Monsieur de Crac o el bar\u00f3n de Crac. A todo este asunto dedic\u00f3 su tesis doctoral el historiador franc\u00e9s Andr\u00e9 Tissier en un libro que se public\u00f3 ya hace muchos a\u00f1os, pero que a\u00fan puede conseguirse con bastante facilidad.<\/p>\n<p>Lo cierto es que los avatares cinematogr\u00e1ficos de Munchausen han sido de lo m\u00e1s accidentado. Como corresponde a alguien como el verdadero, o m\u00e1s o menos imaginario, bar\u00f3n de Munchausen.<\/p>\n<p>Los nazis, por ejemplo, lo convirtieron en uno de sus grandes \u00e9xitos: fue una de las primeras pel\u00edculas en color de la industria cinematogr\u00e1fica alemana. Y as\u00ed lo restreg\u00f3 el Tercer Reich por las caras de toda la Europa ocupada. Con todo lujo de detalles. Como los que podemos leer en la edici\u00f3n francesa de \u201cSignal\u201d de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero, sin duda, la pel\u00edcula de Gilliam es de las mejores, de la que hace una mayor justicia al personaje y a su aureola.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula de Gilliam, antiguo miembro de los Monty Python, sit\u00faa al personaje en una imprecisa zona de las fronteras entre el Imperio austriaco y el Imperio Turco, a finales del siglo XVIII. Un mi\u00e9rcoles adem\u00e1s. En un alarde del mejor humor brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda de ese a\u00f1o de ese siglo de la Edad de la Raz\u00f3n -como recuerdan las primeras escenas de \u201cLas aventuras del bar\u00f3n de Munchausen\u201d- esa imprecisa ciudad del Imperio austriaco est\u00e1 siendo atacada por un ej\u00e9rcito turco que la tiene sometida a un brutal asedio. Uno que Gilliam describe perfectamente, gracias a haber situado muchos de sus exteriores en la ciudad de Belchite. Esa que el dictador Francisco Franco quiso permaneciera tal cual estaba, tras los duros combates sostenidos durante la Guerra Civil en el frente de Arag\u00f3n, que la dejaron convertida en un mont\u00f3n de ruinas.<\/p>\n<p>Desde ese momento Gilliam juega con la historicidad de su pel\u00edcula. Mezcla el teatro que se ofrece en la ciudad sitiada con la realidad del Barroco europeo. Y los finales del siglo XVIII -perfectamente representados en el vestuario de los actores- con uniformes militares, en realidad, m\u00e1s propios de la primera d\u00e9cada del siglo XIX, en plenas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Sobre ese fondo en el que lo on\u00edrico y teatral juega con lo verdaderamente hist\u00f3rico, Gilliam despliega toda la Historia can\u00f3nica del bar\u00f3n de Munchausen. Es decir, sus enga\u00f1os al Gran Turco, sus naufragios que lo llevan a ser engullido por un monstruoso pez, sus m\u00e1s y sus menos amorosos con la zarina Catalina la Grande y, por supuesto, el m\u00e1s famoso de todos: su viaje a bordo de una bala de ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>Gilliam cuenta todo esto de una manera sutil y h\u00e1bil, que nos devuelve a un teatro dieciochesco fascinante y sumamente eficaz una vez trasladado a la pantalla de Cine.<\/p>\n<p>As\u00ed, en un alarde de verdadero cineasta, nos hace oscilar entre el escenario teatral y escenarios reales. Como ocurre por ejemplo en la tragic\u00f3mica escena en el Palacio del Gran Turco, cuando el bar\u00f3n se apuesta la cabeza -como buen capit\u00e1n aventurero- a que puede conseguir al sult\u00e1n una botella del famoso vino dulce Tokay mejor que el que est\u00e1 bebiendo en esos momentos. Esa escena, en la pel\u00edcula de Gilliam, empieza en el teatro medio derruido por los bombardeos turcos sobre la ciudad asediada y, de ah\u00ed, de manera casi imperceptible, pasamos a un escenario real por medio de la narraci\u00f3n de un anciano bar\u00f3n de Munchausen, que promete al p\u00fablico contar su verdadera historia. Y no la que hasta ese momento han visto en el escenario.<\/p>\n<p>As\u00ed Gilliam nos sumerge en las habitaciones privadas del Gran Turco donde, entre lo c\u00f3mico y lo serio, dibuja la realidad del Imperio Otomano de finales del siglo XVIII. Entre el refinamiento m\u00e1s absoluto y el despotismo oriental m\u00e1s salvaje.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, Gilliam sigue desarrollando las fant\u00e1sticas aventuras del bar\u00f3n como su viaje en globo a la Luna o hasta la fragua de Vulcano. Todo ello para reunir a sus viejos compa\u00f1eros de aventuras y acabar con el asedio que oprime a la ciudad. Tal y como, tan fanfarr\u00f3n como siempre, el octogenario bar\u00f3n ha prometido.<\/p>\n<p>As\u00ed sigue la pel\u00edcula hasta un final que, como el resto de la cinta, oscila entre lo divertido y lo vagamente inquietante. En ese final, el bar\u00f3n consigue, tanto en el relato semifant\u00e1stico como en el descarnadamente real, hacer justo aquello que promete: levantar el asedio turco a la ciudad.<\/p>\n<p>En ambos casos, el oficial al mando de la ciudad -con un nombre anglosaj\u00f3n algo incongruente: Horatio Jackson- se convierte su m\u00e1s ac\u00e9rrimo enemigo. De hecho, asesina, por su propia mano, al bar\u00f3n en el relato fant\u00e1stico de sus aventuras cuando celebra la liberaci\u00f3n del estado de sitio de la ciudad. En la versi\u00f3n realista -por as\u00ed llamarla- trata de hacer casi otro tanto rodeado de polizontes, leguleyos, bur\u00f3cratas y soldados que no saben muy bien a qui\u00e9n hay que disparar (\u00bfal bar\u00f3n o al demenciado Muy <em>Ordiner <\/em>Jackson?). En este caso el gobernador Jackson, sin asesinato de por medio, querr\u00e1 impedir que el bar\u00f3n demuestre que, efectivamente, -octogenario y todo- ha conseguido acabar con el agobiante sitio que atenazaba la ciudad.<\/p>\n<p>La moraleja de la pel\u00edcula, de esta en\u00e9sima reinterpretaci\u00f3n de las aventuras del bar\u00f3n de Munchausen, es clara y muy en la l\u00ednea libertaria de Gilliam y sus compa\u00f1eros de Monty Python: nos lanza a la cara una seria reflexi\u00f3n sobre la facilidad con la que aut\u00e9nticas sabandijas como Horatio Jackson acaban por hacerse con el control de una sociedad humana m\u00e1s o menos sana pero aterrorizada por alguna clase de amenaza. Una que gente como el gobernador Jackson magnifica y perpet\u00faa tan s\u00f3lo porque, m\u00e1s all\u00e1 de esa situaci\u00f3n, saben que todo el disfraz, toda la tramoya de apariencias que los sostiene, caer\u00e1 y quedar\u00e1n expuestos a la luz p\u00fablica como las peligrosas insignificancias y mediocridades que, en realidad, siempre han sido. En definitiva, quedar\u00e1n expuestos como los grandes mentirosos que son y que convierten hasta al mismo bar\u00f3n de Munchausen en el m\u00e1s sincero y veraz de los hombres.<\/p>\n<p>Una sutil lecci\u00f3n de Historia humana, sin duda, la que Gilliam ofrece en esta tan original como recomendable versi\u00f3n de las aventuras del bar\u00f3n de Munchausen.\u00a0 Una que deber\u00edan escuchar atentamente quienes todav\u00eda no hayan perdido el sentido de la realidad y valoren en algo la palabra Libertad. Esa con la que siempre quiere acabar la mugrienta propaganda de grandes timadores y mentirosos. Como suelen serlo todos los tiranos. Aun disfrazados de cualquier cosa. Por ejemplo, de aut\u00e9nticos dem\u00f3cratas. O hasta de esos m\u00e9dicos de los que nada quiere saber -por muy buenas razones- el inefable bar\u00f3n de Munchausen. Como tambi\u00e9n se ve en esta gran pel\u00edcula de Gilliam\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hac\u00eda tiempo que ten\u00eda ganas de escribir algo sobre la pel\u00edcula de Terry Gilliam que, en Espa\u00f1a, se titular\u00eda \u201cLas aventuras del bar\u00f3n de Munchausen\u201d. Es una pel\u00edcula que vi hace a\u00f1os cuando la estrenaron en el Cine y que me dej\u00f3 un recuerdo muy marcado. 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