{"id":2579,"date":"2020-09-21T11:30:05","date_gmt":"2020-09-21T09:30:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2579"},"modified":"2020-09-21T11:30:05","modified_gmt":"2020-09-21T09:30:05","slug":"de-telemark-a-narvik-espanoles-noruegos-y-enemigos-comunes-durante-la-ii-guerra-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/09\/21\/de-telemark-a-narvik-espanoles-noruegos-y-enemigos-comunes-durante-la-ii-guerra-mundial\/","title":{"rendered":"De Telemark a Narvik. Espa\u00f1oles, noruegos y enemigos comunes durante la II Guerra Mundial"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2580 size-medium\" title=\"Cartel de la pel\u00edcula &quot;Los h\u00e9roes de Telemark&quot; (1965)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/09\/Car\u00e1tula-de-Los-h\u00e9roes-de-Telemark-227x300.jpg\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/09\/Car\u00e1tula-de-Los-h\u00e9roes-de-Telemark-227x300.jpg 227w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/09\/Car\u00e1tula-de-Los-h\u00e9roes-de-Telemark-476x628.jpg 476w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/09\/Car\u00e1tula-de-Los-h\u00e9roes-de-Telemark.jpg 644w\" sizes=\"(max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/>El Cine con algo, o mucho, de fondo hist\u00f3rico, del que tanto se suele hablar en este correo de la Historia, est\u00e1 lleno de extra\u00f1as trampas, de sombras y claroscuros \u201cpor exigencias del guion\u201d (como suele decirse) que enga\u00f1an a los ojos de quienes contemplan esos entretenimientos animados.<\/p>\n<p>Ese suele ser, con mucha frecuencia, el caso del subg\u00e9nero del Cine b\u00e9lico dedicado a la Segunda Guerra Mundial que, aunque no solemos darnos cuenta, es tan importante como el \u201cWestern\u201d y nos ha hecho consumir horas y m\u00e1s horas ante una pantalla de Cine, de Televisi\u00f3n, y m\u00e1s recientemente, de una tablet o de un ordenador.<\/p>\n<p>En \u00e9l la presencia espa\u00f1ola en la Segunda Guerra Mundial suele ser nula. Efecto que se produce tanto a nivel internacional como nacional. De hecho, salvo alguna que otra excepci\u00f3n, habr\u00e1 como mucho un par de pel\u00edculas que reflejen la intervenci\u00f3n espa\u00f1ola en ese conflicto. Pero s\u00f3lo desde el punto de vista de la ya muy manida \u201cDivisi\u00f3n Azul\u201d hitleriana.<\/p>\n<p>De la masiva participaci\u00f3n espa\u00f1ola junto a los aliados -de la que ya se ha hablado muchas veces en este correo de la Historia- no hay indicio alguno. No hay equivalente, por ejemplo, de pel\u00edculas como \u201cLibertarias\u201d o incluso c\u00f3micas como \u201cLa vaquilla\u201d.<\/p>\n<p>Esa cuesti\u00f3n ha quedado relegada a algunos libros especializados, a art\u00edculos de prensa y de revistas de Historia. M\u00e1s all\u00e1 de eso, s\u00f3lo hay un extenso, y llamativo, vac\u00edo hist\u00f3rico. Verdaderamente hist\u00f3rico y verdaderamente llamativo a decir verdad.<\/p>\n<p>Y realmente lo es porque los espectadores espa\u00f1oles conocemos casi al mil\u00edmetro algunos de esos escenarios b\u00e9licos en los que, sin embargo, no se nos ocurrir\u00eda poner, ni por casualidad, a combatientes espa\u00f1oles desplegados sobre el terreno.<\/p>\n<p>Uno de esos escenarios cl\u00e1sicos son las campa\u00f1as del desierto, en el Norte de \u00c1frica, reflejadas una y otra vez en pel\u00edculas como \u201cUn taxi para Tobruk\u201d, \u201cTobruk\u201d, \u201cLa batalla de El Alamein\u201d, \u201cEl Alamein. La l\u00ednea de fuego\u201d, \u201cUno Rojo, divisi\u00f3n de choque\u201d (de la que hablaba hace unas semanas), \u201cPatton\u201d\u2026 Pues bien, poco o m\u00e1s bien nada se sabe en pel\u00edculas como esas de soldados espa\u00f1oles implicados en la Batalla de Bir-Hakeim, decisiva para la victoria de El Alamein.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto del mapa, Noruega es otro escenario privilegiado del Cine b\u00e9lico que ha reflejado la Segunda Guerra Mundial. Y all\u00ed, igualmente, los espectadores espa\u00f1oles conocen casi al mil\u00edmetro lo ocurrido en ese frente, pero, al igual que con las campa\u00f1as en el Norte de \u00c1frica, ni por asomo parecen sospechar que all\u00ed tambi\u00e9n hubo numerosos efectivos espa\u00f1oles luchando, hombro con hombro, junto a los noruegos invadidos por la Alemania nazi.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico si consideramos lo que cuenta la Cinematograf\u00eda de la que disponemos. Si empezamos por la m\u00e1s cl\u00e1sica, \u201cLos h\u00e9roes de Telemark\u201d, del a\u00f1o 1965, es poco lo que podemos vislumbrar ah\u00ed de espa\u00f1oles involucrados en un asunto que se ha hecho c\u00e9lebre en el conocimiento popular de la Segunda Guerra Mundial. Como mucho que el director de la pel\u00edcula, Anthony Mann, estuvo casado con una espa\u00f1ola. La famosa Sara Montiel, a la que abri\u00f3 las puertas de Hollywood\u2026<\/p>\n<p>Las versiones recientes de ese episodio cr\u00edtico -capital para que los nazis perdieran la guerra- como la serie noruega \u201cOperaci\u00f3n Telemark\u201d, del a\u00f1o 2015, tampoco han variado mucho el conocimiento espa\u00f1ol sobre lo que ocurri\u00f3 en Noruega en esos momentos y c\u00f3mo antes de qu\u00e9 ocurriera hubo centenares de espa\u00f1oles tratando de impedir que la \u201cOperaci\u00f3n Gunnerside\u201d tuviera que ser llevada a cabo, sacrificando vidas de civiles y militares noruegos y brit\u00e1nicos para impedir que los nazis se hicieran con la preciada agua pesada (s\u00f3lo fabricada por la empresa noruega \u201cNorsk Hydro\u201d) y hacer as\u00ed realidad la \u201cWunderwaffe\u201d definitiva. Es decir: la bomba at\u00f3mica.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con, sin \u00e1nimo de agotar la lista, \u201cEl duod\u00e9cimo hombre\u201d (historia que tuvo una versi\u00f3n para el c\u00f3mic publicada en espa\u00f1ol) o la impactante \u201cLa decisi\u00f3n del rey\u201d, de la que habl\u00e9 tambi\u00e9n en esta p\u00e1gina cuando se estren\u00f3 en el verano de 2017.<\/p>\n<p>As\u00ed es. Apenas los y las <em>amateurs<\/em> de la Historia (aparte de los y las especialistas en ella) saben del \u201cPlan R4\u201d de los aliados o de su contrapartida alemana y la sangre espa\u00f1ola derramada para que dicho plan \u201cR4\u201d tuviera \u00e9xito.<\/p>\n<p>Y eso que los hechos ya hab\u00edan sido divulgados, con minuciosa precisi\u00f3n, en el n\u00famero 119 de la revista \u201cHistoria y Vida\u201d en febrero de 1978. En ella un art\u00edculo de E. Riambau Saur\u00ed y el testimonio de Agust\u00edn Roa Ventura -uno de los espa\u00f1oles desembarcados para recuperar Narvik- describen, paso a paso, lo que ocurre en torno a ese puerto noruego entre abril y finales de mayo de 1940.<\/p>\n<p>Como es imposible abarcar todos esos acontecimientos hay que decir, en resumen, que tanto brit\u00e1nicos (con Churchill a la cabeza) como franceses, consideraron esencial tomar ese puerto e involucrar en la guerra ya en marcha a un pa\u00eds, Noruega, que, pese a defenderse ferozmente cuando lleg\u00f3 la ocasi\u00f3n, a gusto hubiera permanecido en 1940 tan neutral como lo hab\u00eda sido durante la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Una opci\u00f3n que, por supuesto, Hitler no contemplaba \u00bfPor qu\u00e9? Pues sencillamente porque antes de que cayese en cuenta de la importancia de controlar el suministro de agua pesada para que Werner Heisenberg le construyera la bomba at\u00f3mica -como narra con tanto detalle \u201cOperaci\u00f3n Telemark\u201d- ya se hab\u00eda dado cuenta de que el hierro sueco -fundamental para la m\u00e1quina de guerra nazi- sal\u00eda por Narvik -libre de hielo todo el a\u00f1o- unido por v\u00eda f\u00e9rrea a las minas de Gellivara y Kiruna en el extremo norte de Suecia\u2026<\/p>\n<p>Algo que, por supuesto, tambi\u00e9n sab\u00edan los aliados. Y que no pod\u00edan permitir. As\u00ed el destino de Noruega quedaba pr\u00e1cticamente sellado y por esa causa primigenia fue por la que ocurri\u00f3 todo lo dem\u00e1s que tan bien conocemos gracias a pel\u00edculas como \u201cLos h\u00e9roes de Telemark\u201d, \u201cLa decisi\u00f3n del rey\u201d, la serie \u201cOperaci\u00f3n Telemark\u201d\u2026<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como comenz\u00f3 una de las mayores batallas navales y terrestres de la Segunda Guerra Mundial. Con enfrentamientos \u00e9picos entre destructores y acorazados brit\u00e1nicos y alemanes -dos de ellos, el <em>Graf Spee<\/em> y el <em>K\u00f6nisberg<\/em> parad\u00f3jicamente presentes en aguas del Cant\u00e1brico durante la Guerra Civil-, bombardeos a tierra desde unidades navales, escuadrillas de cazas \u201cHurricane\u201d barriendo las posiciones alemanas ya asentadas en suelo noruego, hundimiento de otras unidades navales ante unas tropas alemanas en tierra que responden a los nav\u00edos aliados a golpe de mortero y ametralladora pesada y, finalmente, desembarco de tropas aliadas. Entre las que se cuentan numerosos espa\u00f1oles integrados en la Legi\u00f3n Extranjera francesa, que aporta dos batallones a esa operaci\u00f3n. Se calcula que 800 de esos legionarios espa\u00f1oles est\u00e1n ahora mismo enterrados en cementerios noruegos.<\/p>\n<p>Otros, como nos dice Agust\u00edn Roa Ventura, sobrevivieron para ser evacuados y, como en su caso, continuar la guerra. Pero no antes de haber tomado, a principios de mayo de 1940, las alturas que rodeaban Narvik y enlazar con los guerrilleros noruegos, movilizados para defender su ya invadido pa\u00eds en combinaci\u00f3n con el Ej\u00e9rcito regular al mando del general Ruge\u2026<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s ni noruegos ni espa\u00f1oles sab\u00edan en esa g\u00e9lida primavera de 1940 que lo \u00fanico que estaban haciendo era revivir la vaga y vieja alianza que hab\u00eda existido siglos antes entre los dos pa\u00edses, durante la llamada \u201cGuerra de Escania\u201d, entre 1675 y 1679. Cuando noruegos, daneses, espa\u00f1oles, holandeses\u2026 luchaban contra otro enemigo com\u00fan con ansias de dominar el Mundo o, al menos, Europa: el rutilante Luis XIV\u2026<\/p>\n<p>Pero es que la Historia, hasta que aparecemos los historiadores, suele olvidarse con facilidad y perderse en esas insospechadas curvas de la memoria com\u00fan, llenas de hechos como esas alianzas cambiantes, de las que apenas unos a\u00f1os despu\u00e9s la mayor\u00eda lo ha olvidado todo. O casi todo\u2026<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El Cine con algo, o mucho, de fondo hist\u00f3rico, del que tanto se suele hablar en este correo de la Historia, est\u00e1 lleno de extra\u00f1as trampas, de sombras y claroscuros \u201cpor exigencias del guion\u201d (como suele decirse) que enga\u00f1an a los ojos de quienes contemplan esos entretenimientos animados. 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