{"id":2613,"date":"2020-10-19T11:30:03","date_gmt":"2020-10-19T09:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2613"},"modified":"2020-10-19T11:30:03","modified_gmt":"2020-10-19T09:30:03","slug":"en-el-centenario-de-john-reed-19-de-octubre-de-1920-19-de-octubre-de-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/10\/19\/en-el-centenario-de-john-reed-19-de-octubre-de-1920-19-de-octubre-de-2020\/","title":{"rendered":"En el centenario de John Reed (19 de octubre de 1920-19 de octubre de 2020)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2616 size-medium\" title=\"Retrato fotogr\u00e1fico de John Reed hacia 1917\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Retrato-de-John-Reed-300x261.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Retrato-de-John-Reed-300x261.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Retrato-de-John-Reed.jpg 390w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Este mismo lunes en el que publico este nuevo correo de la Historia, se cumplen cien a\u00f1os de la muerte de John Reed y as\u00ed parece que la Historia no s\u00f3lo da muchas vueltas, sino que puede que resulte, como dicen algunos, que incluso tiene un retorcido sentido del humor. A veces\u2026<\/p>\n<p>En el caso de John Reed, como vamos a ver, as\u00ed parece. Pero para apreciar esa iron\u00eda de la Historia bueno ser\u00e1 que empecemos a explicar qui\u00e9n era John Reed en este art\u00edculo. que va a formar parte de una informal serie de tres correos de la Historia dedicados a la revoluci\u00f3n rusa de 1917 en este a\u00f1o en el que se cumplen cien de su relativo \u00e9xito.<\/p>\n<p>John Silas Reed (que ese era su nombre completo) fue muchas cosas en una vida que empez\u00f3 en 22 de octubre del a\u00f1o 1887, en una ciudad industrial norteamericana que, otra iron\u00eda de la Historia, dio origen a la actual palabra en euskera para describir habitualmente el cemento: Portland, en el estado de Oreg\u00f3n. Ese que est\u00e1 justo encima de California y debajo de Alaska en la Costa Oeste de Estados Unidos.<\/p>\n<p>All\u00ed, aquel d\u00eda vino al mundo el que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda el m\u00e1s famoso cronista de la revoluci\u00f3n rusa de 1917, el que m\u00e1s gust\u00f3 nada menos que al propio Vladimir Ilich Uli\u00e1nov, m\u00e1s conocido como Lenin.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, los comienzos de la biograf\u00eda de John Reed eran inciertos sobre si su destino ser\u00eda ese o bien uno muy distinto.<\/p>\n<p>En efecto, John Reed ven\u00eda al mundo en una clase social que no gustaba nada a los bolcheviques que lideraba el mismo Lenin: la burgues\u00eda. Una a la que ellos, desde sus primeros decretos -una forma de gobernar, tir\u00e1nica y sumaria que les encantaba tanto como al propio zar- quer\u00edan exterminar (por m\u00e1s que muchos de ellos proced\u00edan de esa clase social) por considerarla, en su conjunto, el origen de todos los males del mundo tal y como ellos se lo encontraron en noviembre (seg\u00fan nuestro calendario, en octubre seg\u00fan el juliano) de 1917.<\/p>\n<p>Sin embargo, los distintos bi\u00f3grafos de Reed indican que esa familia burguesa era un tanto at\u00edpica. Su posici\u00f3n social no les hab\u00eda llevado al conformismo pol\u00edtico con la situaci\u00f3n imperante en aquellos Estados Unidos dominados por la burgues\u00eda capitalista, sino todo lo contrario. El padre de John, por m\u00e1s burgu\u00e9s que fuera, luch\u00f3 contra los abusos del Capitalismo. Su mujer, la madre de John, en cambio, parece que era de car\u00e1cter m\u00e1s conservador. En cualquier caso, el paso de los a\u00f1os demostr\u00f3 que era el se\u00f1or Reed, antes que la se\u00f1ora Reed, quien dio m\u00e1s ejemplo a aquel hijo nacido en el oto\u00f1o de 1887.<\/p>\n<p>As\u00ed es, John fue enviado a estudiar a la elitista Universidad de Harvard, pero ni eso siquiera le desenga\u00f1\u00f3 de sus ideas pol\u00edticas, que se fueron radicalizando m\u00e1s y m\u00e1s con el paso del tiempo. Hasta llegar a convertirle en uno de los m\u00e1s apasionados cronistas y defensores de la causa revolucionaria de la extrema izquierda rusa. M\u00e1s conocida como \u201cbolchevique\u201d.<\/p>\n<p>En efecto. Una vez graduado en 1910, y tras hacer un viaje por Europa en el que, adem\u00e1s, recala en San Sebasti\u00e1n y Burgos, tres a\u00f1os despu\u00e9s empieza a trabajar como periodista en la revista \u201cThe Masses\u201d, peri\u00f3dico de fuerte contenido radical, y dos a\u00f1os antes, en 1911, ya hab\u00eda entrado en contacto con la revoluci\u00f3n. En concreto en M\u00e9xico. All\u00ed fue enviado como corresponsal para cubrir esos hechos para la \u201cMetropolitan Magazine\u201d. As\u00ed, adem\u00e1s de obtener un gran \u00e9xito con esas cr\u00f3nicas sobre el M\u00e9xico de Pancho Villa (al que conocer\u00e1 personalmente y al que acompa\u00f1ar\u00e1 en sus correr\u00edas), se familiarizar\u00e1 con esa revoluci\u00f3n en la que los mexicanos exig\u00edan el fin de las sucesivas dictaduras de la oligarqu\u00eda de ese pa\u00eds, que hab\u00edan reducido a la miseria a una gran masa de poblaci\u00f3n, convertida en peones de un r\u00e9gimen semifeudal al servicio de intereses econ\u00f3micos extranjeros.<\/p>\n<p>Toda esa experiencia quedar\u00eda plasmada en un libro titulado \u201cM\u00e9xico insurgente\u201d en el que los hechos de aquella revoluci\u00f3n -paralela a la rusa- se reflejan con la vivacidad de una pel\u00edcula de Sergio Leone.<\/p>\n<p>En esas cr\u00f3nicas, de todos modos, Reed se limita m\u00e1s a observar con una mirada algo c\u00ednica -condescendiente incluso con esos extra\u00f1os mexicanos que desfilan ante sus ojos envueltos en cierto halo de exotismo- que a comulgar con la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para eso deber\u00e1n pasar algunos a\u00f1os y un aprendizaje como reportero de guerra. En concreto de la primera mundial, que cubrir\u00e1 en el famoso \u201cFrente occidental\u201d. De \u00e9l, como muchos periodistas -entre otros espa\u00f1oles, como Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez- ser\u00e1 atra\u00eddo a Rusia por el poderoso im\u00e1n de la revoluci\u00f3n que all\u00ed estalla, y triunfa, en febrero de 1917 y desencuaderna el ordenado (si as\u00ed se puede llamar) desarrollo de aquella guerra en la que el g\u00e9nero humano descubre lo que su querida Ciencia es capaz de hacer aplicada a artefactos b\u00e9licos de escala sobrehumana. Como las ametralladoras, los bombarderos de gran escala como el Gotha G.V o, finalmente, en 1917, los tanques\u2026<\/p>\n<p>En Rusia, en la Rusia del oto\u00f1o de 1917, la de los moderados como Kerensky que se lo toman con calma, que quieren ir poco a poco, desarrollando una rep\u00fablica burguesa tras destronar al ya insoportable Zarismo, Reed descubrir\u00e1 su verdadero coraz\u00f3n de revolucionario, enamor\u00e1ndose perdidamente de la revoluci\u00f3n extremista que los peri\u00f3dicos espa\u00f1oles describ\u00edan con la palabra \u201cmaximalista\u201d y hoy llamar\u00edamos simplemente \u201cbolchevique\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, la que se precipita en octubre (seg\u00fan el calendario juliano en vigor en Rusia) de 1917 y en noviembre de ese mismo a\u00f1o seg\u00fan nuestro calendario gregoriano.<\/p>\n<p>De esa experiencia personal de John Reed, viendo los m\u00edtines en el Instituto Smolny (cuartel general de los bolcheviques), los combates callejeros, las barricadas&#8230; saldr\u00e1 su famoso libro \u201cDiez d\u00edas que estremecieron al mundo\u201d. Cr\u00f3nica de c\u00f3mo los bolcheviques toman el poder porque, seg\u00fan la versi\u00f3n de Reed, el pueblo ruso no puede esperar m\u00e1s. A que se firme la paz con los alemanes, a que haya pan, a que las cosas no queden para despu\u00e9s de una revoluci\u00f3n moderada como la que quer\u00edan Kerensky y los mencheviques\u2026<\/p>\n<p>A partir de esos diez d\u00edas John Reed, hijo de una familia burguesa de Portland, Oreg\u00f3n, ser\u00e1 un decidido partidario de aquella revoluci\u00f3n \u201cmaximalista\u201d. La querr\u00e1 llevar a Am\u00e9rica y morir\u00e1 -de tifus y de complicaciones de su enfermedad end\u00e9mica renal- en Rusia, volviendo de una gira por la nueva Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para consolidar esa revoluci\u00f3n que, en 1920, ten\u00eda ganada ya la partida contra las potencias burguesas que, como dec\u00eda Churchill, quisieron ahogar al \u201cni\u00f1o\u201d en la cuna apoyando a los rusos \u201cblancos\u201d con diversos ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>Morir\u00eda as\u00ed John Reed joven pero feliz. Y, por cierto, de un modo algo diferente al que -como nos advierte Pepe Guti\u00e9rrez en el libro \u201cRojos y rojas\u201d- vemos en la pel\u00edcula \u201cReds\u201d que Warren Beatty dedic\u00f3 a John Reed en 1981. El Reed real, antes de morir, pudo pasar, tras la vuelta de esa gira por la URSS, diez d\u00edas en un hotel moscovita en brazos del amor de su vida: Louise Bryant, una curiosa mujer que merecer\u00eda un s\u00f3lo correo de la historia para ella sola.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed como John Reed muri\u00f3 del tifus desencadenado por la guerra civil rusa (que acababa ese a\u00f1o 1920 con el triunfo bolchevique) y fue enterrado, con honores de estado, bajo la Plaza Roja de Mosc\u00fa, donde a\u00fan sigue siendo el \u00fanico estadounidense que disfruta de tan raro privilegio&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este mismo lunes en el que publico este nuevo correo de la Historia, se cumplen cien a\u00f1os de la muerte de John Reed y as\u00ed parece que la Historia no s\u00f3lo da muchas vueltas, sino que puede que resulte, como dicen algunos, que incluso tiene un retorcido sentido del humor. 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