{"id":2620,"date":"2020-10-26T12:30:57","date_gmt":"2020-10-26T11:30:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2620"},"modified":"2024-02-25T21:39:48","modified_gmt":"2024-02-25T20:39:48","slug":"la-lealtad-de-los-cosacos-o-como-el-zar-fue-abandonado-por-todos-febrero-octubre-de-1917","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/10\/26\/la-lealtad-de-los-cosacos-o-como-el-zar-fue-abandonado-por-todos-febrero-octubre-de-1917\/","title":{"rendered":"La lealtad de los cosacos o c\u00f3mo el zar fue abandonado por todos (febrero-octubre de 1917)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2621\" title=\"El zar Nicol\u00e1s II tras ser depuesto (1917)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Nicol\u00e1s-II-tras-la-revoluci\u00f3n-217x300.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"453\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Nicol\u00e1s-II-tras-la-revoluci\u00f3n-217x300.jpg 217w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Nicol\u00e1s-II-tras-la-revoluci\u00f3n-768x1060.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Nicol\u00e1s-II-tras-la-revoluci\u00f3n-455x628.jpg 455w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/10\/Nicol\u00e1s-II-tras-la-revoluci\u00f3n.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/>Esta semana, continuando con la tem\u00e1tica relativa a la revoluci\u00f3n rusa llamada \u201cde octubre\u201d que ahora hace cien a\u00f1os se consolidaba como un hecho viable, hablar\u00e9 de algo bastante inexistente en la misma. Concretamente de la lealtad de los que, hasta 1917, se supon\u00eda eran los m\u00e1s leales entre los leales a la autocracia zarista.<\/p>\n<p class=\"western\">Por dif\u00edcil de creer que parezca, al zar Nicol\u00e1s II lo dej\u00f3 en la estacada mucha gente. En efecto, esa melodram\u00e1tica lealtad hasta la muerte que se ve aparecer en folletines y pel\u00edculas, fue bastante rara en la convulsa Rusia de octubre y noviembre de 1917.<\/p>\n<p class=\"western\">Hablando coloquialmente al zar lo dejaron colgado la mayor\u00eda de quienes lo hab\u00edan defendido a sangre y fuego incluso antes de que las fuerzas bolcheviques salgan del Instituto Smolny para tomar el Palacio de Invierno con un grado de violencia no aclarado todav\u00eda y que se debate entre las mentiras piadosas del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, sus instantes de exaltaci\u00f3n -a trav\u00e9s de pel\u00edculas como \u201cOctubre\u201d de Eisenstein o del llamado \u201cRealismo sovi\u00e9tico\u201d- y las cr\u00f3nicas m\u00e1s realistas de testigos del momento, como John Reed y muchos otros periodistas del todo el Mundo que all\u00ed estaban.<\/p>\n<p class=\"western\">En efecto, antes de que ese momento dram\u00e1tico de la revoluci\u00f3n rusa tenga lugar, ese proceso de dar por amortizado a Nicol\u00e1s II ya se hab\u00eda iniciado muchos meses antes. Casi un a\u00f1o. Fue durante las cinco jornadas de febrero de 1917, en las que, tanto en San Petersburgo como en Mosc\u00fa, las fuerzas revolucionarias -entre las que los bolcheviques son s\u00f3lo una m\u00e1s- derrocan al Zarismo que, por medio de un ukasse (es decir, por decreto, un m\u00e9todo de gobierno tir\u00e1nico con el que, supongo, ya estar\u00e1n familiarizados desde hace meses) hab\u00eda suprimido los t\u00edmidos intentos de dotar a Rusia de un sistema de monarqu\u00eda constitucional, con una Duma o Parlamento que, en febrero de 1917, no sab\u00eda si iba a ser pasada por las armas por los cosacos o por los revolucionarios&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Desde ese momento suena la hora del \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d tan com\u00fan en autocracias, dictaduras, gobiernos que gobiernan por decreto y similares formas de autoritarismo con las que la Humanidad se ha visto castigada de tiempo en tiempo.<\/p>\n<p class=\"western\">Un gran historiador como Marc Ferro describe el proceso con mano maestra en su magn\u00edfica biograf\u00eda del \u00faltimo zar, Nicol\u00e1s II.<\/p>\n<p class=\"western\">All\u00ed Ferro recoge m\u00faltiples datos sobre c\u00f3mo se desarrollan las jornadas revolucionarias de los \u00faltimos d\u00edas de febrero de 1917. Por ejemplo, c\u00f3mo los cosacos a caballo se mantienen imp\u00e1vidos ante las multitudes petrogradenses que reclaman la democracia, o cuando menos un r\u00e9gimen parlamentario. Incluso c\u00f3mo algunos de esos cosacos intercambian gui\u00f1os de complicidad con los manifestantes, para se\u00f1alarles que ya est\u00e1n de su lado. A\u00f1ade a eso Ferro casos de regimientos enteros, como el Pavloski, que o encierra a sus oficiales o, incluso, los pasa por las armas, y marchan a unirse con los revolucionarios guiados por sus suboficiales. Son, en efecto, pocos los fieles que le quedan al zar desde esos momentos.<\/p>\n<p class=\"western\">Ferro nos aporta un testimonio muy revelador de lo que ocurre a partir de ah\u00ed con las fuerzas represivas que hab\u00edan obedecido al zar hasta el momento y aplicado sus decretos tir\u00e1nicos sin vacilar -puede que incluso con un punto de enfermiza satisfacci\u00f3n por ser ellas el martillo y no el yunque que debe soportar el golpe- o participado en numerosos pogromos contra los jud\u00edos que, por razones as\u00ed, engrosaban las filas revolucionarias en esos momentos cr\u00edticos.<\/p>\n<p class=\"western\">El testimonio en concreto viene en la p\u00e1gina 188 de la edici\u00f3n de \u201cNicol\u00e1s II\u201d que hizo la editorial FCE en 1990, justo cuando estaba a punto de colapsar otra tiran\u00eda rusa. En este caso la mutaci\u00f3n sufrida por los revolucionarios bolcheviques a partir de 1917 que deriv\u00f3, y r\u00e1pidamente, en uno de los reg\u00edmenes m\u00e1s liberticidas y totalitarios que (al menos hasta la fecha de hoy) ha padecido la Humanidad.<\/p>\n<p class=\"western\">Ah\u00ed el profesor Ferro recog\u00eda el testimonio de los polic\u00edas de Elisabetburgo que, en febrero de 1917, son condenados a muerte por los soviets triunfantes. A ellos se dirigen en un escrito en el que se\u00f1alan que se postraban \u201c<i>ante el pueblo ruso<\/i>\u201d y le rogaban perd\u00f3n por \u201c<i>todo el mal que involuntariamente hemos tenido que hacerle por los deberes del servicio<\/i>\u201d y, asimismo, saludaban al nuevo gobierno revolucionario \u201c<i>por haber hecho triunfar la libertad<\/i>\u201d\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Fuera o no forzada esta declaraci\u00f3n, quedaba bastante claro la cara que sal\u00eda a relucir en Rusia incluso en febrero de 1917. De hecho, Ferro recoge testimonios a\u00fan m\u00e1s reveladores. As\u00ed, por ejemplo, en las p\u00e1ginas 193 a 194 de \u201cNicol\u00e1s II\u201d, nos ofrece un cuadro demoledor de esa estampida de antiguos devotos servidores del Zarismo y su tiran\u00eda. Ferro es categ\u00f3rico, nos dice, literalmente, que \u201c<i>Cuanto m\u00e1s se<\/i><b> <\/b><i>hab\u00eda beneficiado uno del favor del zar, m\u00e1s r\u00e1pidamente se adher\u00eda al nuevo r\u00e9gimen<\/i>\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">El primero en dar ejemplo (as\u00ed lo llama Marc Ferro, al parecer sin asomo de iron\u00eda) es el gran duque Cirilo. Tras \u00e9l ir\u00e1n los cosacos de la guardia del zar, la Polic\u00eda de Palacio, el regimiento conocido como \u201cde Su Majestad\u201d\u2026 Hubo muy pocas (y m\u00e1s bien rom\u00e1nticas) excepciones a esa norma y quedaron muy pocas tropas -apenas testimoniales como la Guardia de Caballer\u00eda de Novgorod- para defender lo que ya era tan s\u00f3lo un despojo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p class=\"western\">Como nos dice Ferro \u201c<i>grandes duques y oficiales generales<\/i>\u201d que lo deb\u00edan todo al zar, lo abandonaron en febrero de 1917 \u201c<i>sin m\u00e1s preocupaciones<\/i>\u201d. Por debajo de ellos, se hizo otro tanto. Incluso entre cuerpos mimados por el Zarismo. Como esos soldados y cosacos a los que, como nos dice Ferro una vez m\u00e1s, en la p\u00e1gina 94 de su biograf\u00eda de Nicol\u00e1s II, Kerensky, el nuevo hombre fuerte en Rusia hasta la revoluci\u00f3n de octubre, reprocha en 1917 tener miedo a los alemanes, pero no haber dudado en disparar contra los propios rusos en 1905.<\/p>\n<p class=\"western\">Sin duda \u00e9sta es una gran lecci\u00f3n para ese peque\u00f1o pero letal porcentaje de la Humanidad que, a lo largo de los siglos, sue\u00f1a con convertirse en aut\u00f3crata y, sin embargo, no se da cuenta de que esos reg\u00edmenes acaban mal y el aut\u00f3crata que hasta el d\u00eda anterior se ha sentido en la cima del Mundo, viene a despertar a una realidad en la que s\u00f3lo est\u00e1 sentado sobre el famoso basurero de la Historia y le vuelve la espalda -en el mejor de los casos- incluso la que hab\u00eda sido hasta el d\u00eda anterior su m\u00e1s fiel guardia pretoriana. La misma que, a veces, acaso para evitar remordimientos o malos recuerdos, es la primera en disparar contra el ca\u00eddo aut\u00f3crata. Tal y como ocurre en Rusia en 1917.<\/p>\n<p class=\"western\">Es esta una curiosa lecci\u00f3n hist\u00f3rica en efecto que, evidentemente, parece que nunca termina de aprenderse y nos deja a su vez otra curiosa lecci\u00f3n sobre c\u00f3mo la ambici\u00f3n desbocada en algunos seres humanos, mezclada con una b\u00e1sica, elemental, imbecilidad (en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra) acaba repitiendo, tan s\u00f3lo con ligeras variantes, este mismo esquema catastr\u00f3fico del que la Libertad, por suerte, sale m\u00e1s y m\u00e1s reforzada cada vez&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana, continuando con la tem\u00e1tica relativa a la revoluci\u00f3n rusa llamada \u201cde octubre\u201d que ahora hace cien a\u00f1os se consolidaba como un hecho viable, hablar\u00e9 de algo bastante inexistente en la misma. 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