{"id":2627,"date":"2020-11-02T12:30:58","date_gmt":"2020-11-02T11:30:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2627"},"modified":"2024-02-25T21:39:13","modified_gmt":"2024-02-25T20:39:13","slug":"el-otro-general-blucher-de-husares-junkers-y-bolcheviques-1815-1920","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/11\/02\/el-otro-general-blucher-de-husares-junkers-y-bolcheviques-1815-1920\/","title":{"rendered":"El otro general Bl\u00fccher. De h\u00fasares, junkers y bolcheviques (1815-1920)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2628 size-medium\" title=\"Vasili Konstant\u00ednovich Bl\u00fccher, mariscal de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (c. 1930)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Vasili-Konstantinovich-Bl\u00fccher-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Vasili-Konstantinovich-Bl\u00fccher-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Vasili-Konstantinovich-Bl\u00fccher-471x628.jpg 471w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Vasili-Konstantinovich-Bl\u00fccher.jpg 530w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/>Con este nuevo correo de la Historia lleg\u00f3 hoy al fin de la serie de tres de ellos dedicados a la revoluci\u00f3n rusa de 1917 y lo har\u00e9 empezando por hablar del general prusiano Bl\u00fccher, que, sin duda, ser\u00e1 bastante conocido no s\u00f3lo entre los historiadores que, por una u otra raz\u00f3n, nos hemos especializado, de alg\u00fan modo, en las guerras napole\u00f3nicas. Sino entre un p\u00fablico m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p class=\"western\">En efecto, este personaje hist\u00f3rico, seguramente es bien conocido tambi\u00e9n para los que gustan del cine hist\u00f3rico, b\u00e9lico&#8230;, pues, por ejemplo, en la pel\u00edcula \u201cWaterloo\u201d del director ruso Sergu\u00e9i Bondarchuk, que cumpl\u00eda esta misma semana pasada los 50 a\u00f1os de su estreno, en 1970, el general Bl\u00fccher ten\u00eda un papel destacado. Algo l\u00f3gico, ya que su protagonismo en esa victoria contra el \u00faltimo espasmo napole\u00f3nico est\u00e1 bien comprobado.<\/p>\n<p class=\"western\">Bl\u00fccher aparece ah\u00ed tal cual se le conoce a trav\u00e9s de los numerosos documentos hist\u00f3ricos y cr\u00f3nicas que han permitido reconstruir la vida del hombre que salv\u00f3 a Wellington de una monumental derrota en aquel hoy famoso campo belga.<\/p>\n<p class=\"western\">Es decir, lo que vemos en la pel\u00edcula de Bondarchuk es a un hombre de unos setenta a\u00f1os, en\u00e9rgico, vigoroso, que aparenta mucha menos edad y que, admirado por sus soldados, dirige con energ\u00eda el contraataque definitivo que lograr\u00e1 la victoria aliada de Waterloo.<\/p>\n<p class=\"western\">Su di\u00e1logo en la pel\u00edcula va en consonancia con lo que sabemos del car\u00e1cter impetuoso que ese general prusiano ten\u00eda. As\u00ed el Bl\u00fccher de \u201cWaterloo\u201d dice (cuando sabe de las dificultades de Wellington para sostener sus l\u00edneas frente a Napole\u00f3n) que su sable es su palabra, y que no tiene otra. Por lo tanto, acudir\u00e1 en ayuda de Wellington, abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de cualquier l\u00ednea enemiga que se le oponga. Y a\u00fan m\u00e1s: el Bl\u00fccher cinematogr\u00e1fico dice que quiere ver las banderas negras del Ej\u00e9rcito prusiano bien altas, que no ofrecer\u00e1 cuartel a los franceses que se rindan y, es m\u00e1s, que matar\u00e1 a cualquiera de sus soldados que ofrezca ese cuartel y haga prisioneros.<\/p>\n<p class=\"western\">Puede que la exactitud de sus palabras aquel d\u00eda no haya sido respetada, palabra por palabra, por los guionistas de \u201cWaterloo\u201d, pero en lo esencial, por lo que sabemos de Bl\u00fccher, bien pudieron ser dichas as\u00ed. Al fin y al cabo Gebhard Leberecht von Bl\u00fccher (pues ese es su nombre completo) era un producto decantado del Ej\u00e9rcito prusiano de la \u00e9poca del Gran Federico, en el cual se hab\u00eda fogueado en las numerosas guerras de la segunda mitad del siglo XVIII. Y lo hab\u00eda hecho en unidades que cultivaban y alardeaban de audacia, arrogancia y un comportamiento, en general, bastante salvaje. Estudiadamente salvaje e impulsivo, pero salvaje e impulsivo al fin y al cabo. As\u00ed es: Bl\u00fccher hab\u00eda sido en su juventud h\u00fasar y eso, como suele decirse, imprime car\u00e1cter. Si es que acaso no se ten\u00eda ya cuando se decid\u00eda entrar en una unidad de ese tipo.<\/p>\n<p class=\"western\">Algunos h\u00fasares, de hecho. eran categ\u00f3ricos respecto a lo que se esperaba de un verdadero h\u00fasar. Lasalle, uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres de las guerras napole\u00f3nicas que combatir\u00e1 en casi todos sus frentes, de Espa\u00f1a a Austria, y que cultivar\u00e1 ese prototipo, declar\u00f3 que \u201c<i>\u00a1Un h\u00fasar que a\u00fan no ha muerto a los 30 a\u00f1os es un mamarracho!<\/i>\u201d. Lasalle tuvo cuatro a\u00f1os para morderse la lengua porque morir\u00eda exactamente con 34, en la Batalla de Wagram celebrada en el a\u00f1o 1809 y que, junto con Marengo o Austerlitz, es una de las m\u00e1s c\u00e9lebres victorias de Napole\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\">Bl\u00fccher, desde luego, tuvo mucho m\u00e1s tiempo para rumiar esa c\u00e9lebre frase sobre los h\u00fasares de m\u00e1s de 30 a\u00f1os, pues morir\u00eda en 1819, con casi 77, pero desde luego demostr\u00f3 el d\u00eda de Waterloo que no ten\u00eda nada de mamarracho. De hecho, conquistar\u00e1 una fama tal que dar\u00e1 lugar a una de esas curiosas paradojas de la Historia que nos lleva de las guerras napole\u00f3nicas hasta la revoluci\u00f3n rusa de 1917.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed es. Hubo otro general Bl\u00fccher y lo hubo justo en el lugar y el momento en el que menos se le pod\u00eda esperar: la revoluci\u00f3n bolchevique rusa en la que lo que algunos comunistas llamaban \u201cjunkers tronados\u201d -y G. L. von Bl\u00fccher encajaba en la descripci\u00f3n- no ten\u00edan mucho futuro.<\/p>\n<p class=\"western\">En efecto, entre los hombres que suelen ser impulsados por las revoluciones desde una condici\u00f3n modesta hasta lo m\u00e1s alto, apareci\u00f3 en el marasmo de 1917 alguien llamado Vasili Konstant\u00ednovich\u2026 Bl\u00fccher\u2026 La primera pregunta que suscita ese segundo apellido es si el inefable Gebhard Leberecht von Bl\u00fccher dej\u00f3 huella en la Rusia de Catalina, a mediados del siglo XVIII. No hubiera sido extra\u00f1o. Bl\u00fccher daba el perfil de \u201ccapit\u00e1n aventurero\u201d que tanto pululaba por entre las cortes europeas de la \u00e9poca para ofrecer sus expertos servicios. De hecho, Gebhard Leberecht von Bl\u00fccher sirvi\u00f3 durante a\u00f1os en el Ej\u00e9rcito sueco antes de pasar al servicio del prusiano.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero, en realidad, la respuesta a la pregunta de si el Bl\u00fccher original hizo alguna de las suyas en la corte rusa de Catalina la Grande -era un conocido jugador, bebedor y mujeriego- es mucho menos rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p class=\"western\">Lo cierto es que Vasili Konstant\u00ednovich llevaba el apellido de Bl\u00fccher por razones muy rusas. Su familia hab\u00eda sido una familia de siervos a lo largo del siglo XIX, antes de que las reformas zaristas liberasen a esa gran masa de campesinos que viv\u00edan en condiciones de semiesclavitud. De ah\u00ed vino todo. El terrateniente al cual pertenec\u00edan los ancestros de este otro general Bl\u00fccher pens\u00f3 que ser\u00eda una gran idea \u201cbautizar\u201d a la familia con el apellido Bl\u00fccher en honor a ese gran aliado de la Rusia de 1815&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">\u00bfQu\u00e9 vio aquel terrateniente ruso decimon\u00f3nico en aquella familia de siervos para hacerlos acreedores de tal honor? \u00bfQuiz\u00e1s un destello de bravura, raro en una poblaci\u00f3n por lo general sometida, reducida al silencio y la obediencia al amo?<\/p>\n<p class=\"western\">Es posible. Desde luego Vasili Konstant\u00ednovich Bl\u00fccher era un nuevo tipo de ruso. Dej\u00f3 el campo y trabajaba como obrero en una f\u00e1brica cuando estall\u00f3 la Primera Guerra Mundial. Movilizado para ella, ascendi\u00f3 a suboficial incluso bajo dominio zarista. Toda una prueba de m\u00e9rito personal en un ej\u00e9rcito donde el grado en la oficialidad era no tanto fruto de la competencia profesional como del origen social.<\/p>\n<p class=\"western\">Herido durante las campa\u00f1as en Polonia en 1915 este otro futuro general Bl\u00fccher ser\u00eda dado de baja en el Ej\u00e9rcito zarista. Pero las heridas no deb\u00edan ser tan graves como para que Vasili Konstant\u00ednovich no se uniera, en 1916, al Partido Bolchevique. Y como miembro de \u00e9l participar\u00e1 en la revoluci\u00f3n de octubre. Aunque en la zona oriental de Rusia, escenario mucho menos conocido que San Petersburgo.<\/p>\n<p class=\"western\">Su lealtad a la causa bolchevique y su conocimiento de ese frente, lo convertir\u00edan en un activo muy valioso en el Ej\u00e9rcito Rojo creado por Trotsky para asegurar, ahora hace cien a\u00f1os, el triunfo de la revoluci\u00f3n de octubre. Tras vencer a los rusos \u201cblancos\u201d en la guerra civil, en el a\u00f1o 1920.<\/p>\n<p class=\"western\">Esto convertir\u00eda a Vasili Konstant\u00ednovich Bl\u00fccher, aquel descendiente de siervos, aquel suboficial zarista, aquel obrero bolchevique, nada menos que en mariscal de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Rango, que lo equiparaba ya en todo, no s\u00f3lo en el apellido, al otro general Bl\u00fccher, el vencedor de Waterloo.<\/p>\n<p class=\"western\">El fin de Vasili Konstant\u00ednovich Bl\u00fccher, en cambio, fue menos glorioso. No morir\u00eda de extrema vejez, como el otro Bl\u00fccher, rodeado de honores y reconocimiento, sino v\u00edctima de un dictador sanguinario: Jos\u00e9 Stalin, que lo sacrificar\u00eda en los famosos juicios o purgas de Mosc\u00fa en los a\u00f1os 30. Una farsa jur\u00eddica atizada por aquel gran narcisista paranoico que fue Stalin para quitarse de en medio a todos los que se opon\u00edan a su poder absoluto. Incluidos especialmente los m\u00e1s leales y eficaces. Como aquel otro mariscal Bl\u00fccher&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Con este nuevo correo de la Historia lleg\u00f3 hoy al fin de la serie de tres de ellos dedicados a la revoluci\u00f3n rusa de 1917 y lo har\u00e9 empezando por hablar del general prusiano Bl\u00fccher, que, sin duda, ser\u00e1 bastante conocido no s\u00f3lo entre los historiadores que, por una u otra [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[352,3417,3418,687,874,3415,1216,1289,3414,1968,2107,3416,2257],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2627"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2631,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2627\/revisions\/2631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}