{"id":263,"date":"2012-12-17T12:30:28","date_gmt":"2012-12-17T10:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=263"},"modified":"2023-01-31T12:50:59","modified_gmt":"2023-01-31T11:50:59","slug":"un-complicado-asunto-historico-vida-de-un-general-de-las-guerras-napoleonicas-gabriel-de-mendizabal-e-iraeta-1764-1838","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/12\/17\/un-complicado-asunto-historico-vida-de-un-general-de-las-guerras-napoleonicas-gabriel-de-mendizabal-e-iraeta-1764-1838\/","title":{"rendered":"Un complicado asunto hist\u00f3rico. Vida de un general de las guerras napole\u00f3nicas. Gabriel de Mendizabal e Iraeta (1764-1838)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/12\/Gabriel_de_Mendiz\u00e1bal_Iraeta_por_Goya1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-452 size-medium\" title=\"Gabriel de Mendiz\u00e1bal e Iraeta, retrato de la escuela de Goya. Bergarako Udala-Ayuntamiento de Bergara\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/12\/Gabriel_de_Mendiz\u00e1bal_Iraeta_por_Goya1-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/12\/Gabriel_de_Mendiz\u00e1bal_Iraeta_por_Goya1-241x300.jpg 241w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/12\/Gabriel_de_Mendiz\u00e1bal_Iraeta_por_Goya1.jpg 243w\" sizes=\"(max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/a>Hoy estoy decidido a ser m\u00e1s breve de lo que suele ser habitual en este \u201cCorreo de la Historia\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s es que se aproxima el fin del a\u00f1o y se me ha contagiado esa <em>nonchalance <\/em>tan habitual en estas fechas, en las que todo parece ralentizarse, perderse en fiestas, comidas, cenas y otras situaciones que invitan a bajar la guardia. O, tal vez, mi inconsciente, esa cosa que, seg\u00fan los psic\u00f3logos, tenemos todos dentro de la cabeza y, a veces, no siempre nos aconseja demasiado bien, me dice que es un gasto de tiempo in\u00fatil dedicarme a escribir m\u00e1s de cuatro folios sobre Gabriel de Mendizabal e Iraeta, aquel general de las guerras napole\u00f3nicas que naci\u00f3 en Bergara -esa villa guipuzcoana en la que se hace uno de los mejores pasteles de Europa, tal vez del Mundo- porque -pese a los recortes que nos est\u00e1n empobreciendo en todos los sentidos, incluido el cultural- ya he hablado mucho sobre \u00e9l y, acaso, lo mejor para todos -empezando por el que escribe que, l\u00f3gicamente, es el que m\u00e1s se cansa- ser\u00eda remitir a los lectores interesados en el tema a esos otros textos en los que ya he narrado la vida de ese general de las guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>El primero de ellos est\u00e1 en la enciclopedia Au\u00f1amendi, y se puede localizar a trav\u00e9s de este enlace: <a href=\"http:\/\/www.euskomedia.org\/aunamendi\/94904\" rel=\"external nofollow\">http:\/\/www.euskomedia.org\/aunamendi\/94904<\/a>.<\/p>\n<p>El segundo sale a la luz p\u00fablica hoy mismo, lunes 17 de diciembre de 2012, como parte del 45 Bolet\u00edn de Estudios Hist\u00f3ricos sobre San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Es un art\u00edculo -que hubiera podido ser un libro, de haber nacido en mejores tiempos- titulado casi como el que ahora est\u00e1n leyendo, \u201cVida de un general de las guerras napole\u00f3nicas. Gabriel de Mendizabal e Iraeta (1764-1838)\u201d.<\/p>\n<p>Y, tal vez, dicho esto, vendr\u00e1 la gran pregunta de los lectores impacientes: \u00bfy por qu\u00e9 deber\u00eda leer ninguno de esos dos trabajos?, \u00bfqu\u00e9 importancia tuvo esa vida de la que nunca hab\u00eda o\u00eddo hablar?.<\/p>\n<p>Les podr\u00eda dar muchas respuestas a esas preguntas. Algunas bastante curiosas, por ejemplo que en la tesis doctoral de un colega, David Zapirain Karrika, se menciona que ese general de las guerras napole\u00f3nicas, cuando el corso Bonaparte estaba iniciando su fulgurante ascenso desde la oscuridad de las l\u00edneas de oficiales que la Rep\u00fablica francesa sacrificaba, a centenares, para defenderse de los que ella llamaba \u201ctiranos\u201d, cre\u00f3 el embri\u00f3n de uno de los primeros cuerpos policiales del Pa\u00eds Vasco -el antepasado, por as\u00ed llamarlo, de la actual \u201cErtzantza\u201d-, los miqueletes. Unas filas que el futuro general Mendizabal, apenas reci\u00e9n desembarcado en 1794 en la Pen\u00ednsula tras haberse fogueado -como Wellington- en guerras que hoy llamar\u00edamos \u201ccoloniales\u201d en \u00c1frica, engros\u00f3 con veteranos de la guerra contra esas tropas revolucionarias francesas que hab\u00edan invadido territorio guipuzcoano a trav\u00e9s del paso de Behobia, tras lanzar una contraofensiva que hizo retroceder al ej\u00e9rcito del que formaba parte en esos momentos Gabriel de Mendizabal, encargado desde ese momento de cubrir la retirada del resto de esas tropas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les podr\u00eda recomendar un interesante art\u00edculo de otro colega, el profesor Arsenio Garc\u00eda Fuertes, \u201cUn poema \u00e9pico de la Guerra de la Independencia. Los cuadros de Alba de Tormes\u201d, que pueden encontrar, tambi\u00e9n, en Internet. S\u00f3lo con ayuda de este texto es muy probable que hasta el lector m\u00e1s exigente encontrase razones para seguir interes\u00e1ndose sobre la vida de Gabriel de Mendizabal, pues est\u00e1 dedicado al que fue, quiz\u00e1s, el momento m\u00e1s alto de toda su vida.<\/p>\n<p>Los hechos que describe Garc\u00eda Fuertes ocurrieron -como ya se imaginar\u00e1n- en la localidad de Alba de Tormes. El a\u00f1o era 1809 y el d\u00eda el 28 de noviembre. Un mal momento, en toda la Europa continental, para todo el que no fuera ruso, brit\u00e1nico o soldado de Napole\u00f3n Bonaparte, emperador de los franceses, protector de la Confederaci\u00f3n del Rin, rey de Italia, conquistador, en fin, de media Europa.<\/p>\n<p>Como ya dije en una ocasi\u00f3n anterior en la que en otro tiempo -marzo de 2012- y lugar -el Museo San Telmo de San Sebasti\u00e1n- tuve ocasi\u00f3n de recordar al general Mendizabal, aquel era un momento en el que todo parec\u00eda perdido. Apenas unos regimientos brit\u00e1nicos, portugueses y espa\u00f1oles resisten a un ej\u00e9rcito imperial franc\u00e9s que ha aplastado al imperio ruso, al prusiano, al austriaco&#8230; en batallas que todav\u00eda resuenan en los o\u00eddos de la memoria colectiva, que, de hecho,\u00a0 restallan como latigazos ante los ojos de los que visitan Par\u00eds: Marengo, Austerlitz, Wagram&#8230;<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda de oto\u00f1o de 1809 nada permit\u00eda adivinar que las tropas imperiales no fueran a anotarse una nueva victoria que remachase, a\u00fan m\u00e1s, su fama de invencibles, pese a reveses como Bail\u00e9n o el sitio de Zaragoza. La Junta de Defensa espa\u00f1ola que coordina en esos momentos en la Pen\u00ednsula los esfuerzos de las \u00faltimas tropas que todav\u00eda resisten a Napole\u00f3n, est\u00e1 tratando de recuperar el terreno perdido el a\u00f1o anterior, cuando el emperador en persona lanz\u00f3 una contraofensiva en territorio espa\u00f1ol para borrar hasta el recuerdo del desastre sufrido por sus tropas en Bail\u00e9n, que hab\u00eda avivado una peligrosa llama de esperanza en los territorios ocupados y entre aquellos que esperan sacudirse de encima la amenazante sombra de Bonaparte. Para ese fin la Junta hab\u00eda reorganizado varios ej\u00e9rcitos que tratan de converger sobre Madrid. Uno de ellos es el que est\u00e1 al mando del duque del Parque, que lograr\u00e1 hacer retroceder a las tropas napole\u00f3nicas en Tamames. Una nueva victoria -tal vez menor que la de Bail\u00e9n- que, sin embargo, no puede consolidarse por la derrota espa\u00f1ola en la batalla de Oca\u00f1a. La misma que obliga a retroceder al ej\u00e9rcito del duque del Parque hacia Alba de Tormes para evitar ser aniquilado por un ej\u00e9rcito franc\u00e9s al mando de Kellermann.<\/p>\n<p>Si tal cosa hubiera llegado a ocurrir es dif\u00edcil saber qu\u00e9 hubiera pasado, si, tal vez, el curso de las guerras napole\u00f3nicas hubiera cambiado de manera dr\u00e1stica, al asegurar al emperador el sometimiento total de Espa\u00f1a y el cierre de ese frente. Tal vez no. O tal vez s\u00ed. El caso es que no lleg\u00f3 a ocurrir. Y no ocurri\u00f3 gracias a una decisi\u00f3n -que s\u00f3lo puede calificarse de heroica- por parte de los oficiales al mando de esas tropas, los generales Cabrera, Losada, Belvedere, Mendizabal&#8230; que se juramentaron para no retroceder ante el ataque inminente que Kellermann iba a lanzar sobre ellos con el fin de romper sus l\u00edneas para aniquilarlas a placer con la ya m\u00edtica Caballer\u00eda a sus \u00f3rdenes. La misma que ya se ha hecho famosa en toda Europa para esas fechas.<\/p>\n<p>Gabriel de Mendizabal, ignorando que la Historia parec\u00eda estar en contra de \u00e9l y de sus colegas generales, dar\u00e1 orden de que la tropa cale bayonetas y forme en cuadro. La \u00fanica figura t\u00e1ctica que, de no apoderarse el p\u00e1nico de los soldados as\u00ed desplegados, pod\u00eda resistir una o varias cargas de Caballer\u00eda.<\/p>\n<p>Eso fue precisamente lo que ocurri\u00f3 aquella tarde del 28 de noviembre. Hasta tres veces los m\u00edticos h\u00fasares napole\u00f3nicos, junto con los no menos m\u00edticos, dragones y cazadores a caballo, trataron de romper esas l\u00edneas formadas en cuadro bajo el mando de Gabriel de Mendizabal. No lo consiguieron y el ej\u00e9rcito del duque del Parque pudo retirarse pr\u00e1cticamente intacto, para volver a combatir al a\u00f1o siguiente, y al siguiente, y al siguiente&#8230; as\u00ed hasta doblegar la \u00faltima \u00e1guila imperial napole\u00f3nica en 1814, en la batalla de Toulouse, donde Gabriel de Mendizabal tambi\u00e9n participar\u00e1.<\/p>\n<p>Lo que vino despu\u00e9s de eso fue mucho m\u00e1s complicado para aquel general vasco, dibujando una alambicada biograf\u00eda, que oscilar\u00e1 sobre pronunciamientos revolucionarios, golpes de estado reaccionarios, lealtades encontradas, y constituciones, como la famosa Pepa, derogadas y vueltas a proclamar. Unos tiempos convulsos en los que a Gabriel de Mendizabal no le ser\u00e1 f\u00e1cil sobrevivir y que deber\u00eda hacer de su biograf\u00eda todo un aviso para los que se dan el lujo de anunciar supuestos grandes descubrimientos hist\u00f3ricos sobre las vidas de otros generales de las guerras napole\u00f3nicas como Xavier de Casta\u00f1os o Miguel de \u00c1lava que, por cierto, fue testigo directo de la debacle napole\u00f3nica en Waterloo, donde Kellermann volvi\u00f3 a ser batido en una carga de Caballer\u00eda que hoy pasa por decisiva. O m\u00e1s decisiva, al menos, que las que aquellas con las que fracas\u00f3 en Alba de Tormes.<\/p>\n<p>Pero sobre eso, sobre las dificultades que jalonaron la vida de Gabriel de Mendizabal, aquel general de las guerras napole\u00f3nicas, no les dir\u00e9 m\u00e1s ni aqu\u00ed ni ahora.<\/p>\n<p>Para eso ya tienen, desde hoy mismo, un hermoso art\u00edculo que se presenta en sociedad a la una de este mediod\u00eda en la calle Andia de San Sebasti\u00e1n. T\u00e9nganlo presente por las razones aducidas aqu\u00ed, pero, sobre todo, por si acaso alguien les regala estas Navidades alguna novela de Simon Scarrow o de Berard Cornwell. O s\u00e1quenlo de su memoria cuando alguien les hable de pel\u00edculas como el \u201cWaterloo\u201d de Sergu\u00e9i Bondarchuk. Porque la complicada vida de Gabriel\u00a0 de Mendizabal e Iraeta supera cualquiera de esas ficciones sobre las guerras napole\u00f3nicas. Como podr\u00e1n comprobar si se hacen con un ejemplar de ese art\u00edculo. \u00c9l, Gabriel de Mendizabal, adem\u00e1s, fue un personaje real, que realmente vivi\u00f3 en los tiempos de Napole\u00f3n y que rechaz\u00f3 hasta tres veces a su invencible Caballer\u00eda, en el oto\u00f1o de 1809, cuando todo parec\u00eda perdido&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy estoy decidido a ser m\u00e1s breve de lo que suele ser habitual en este \u201cCorreo de la Historia\u201d. 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