{"id":2633,"date":"2020-11-09T12:30:03","date_gmt":"2020-11-09T10:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2633"},"modified":"2020-11-09T12:30:03","modified_gmt":"2020-11-09T10:30:03","slug":"historia-de-algunas-mujeres-de-vida-airada-la-cantinera-napoleonica-1800-1815","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/11\/09\/historia-de-algunas-mujeres-de-vida-airada-la-cantinera-napoleonica-1800-1815\/","title":{"rendered":"Historia de algunas mujeres de \u201cvida airada\u201d. La cantinera napole\u00f3nica (1800-1815)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2634 size-medium\" title=\"Portada de la novela &quot;Siete hombres de Gascu\u00f1a&quot;. Editorial Molino (1951). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Portada-de-Siete-hombres-de-Gascu\u00f1a-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" \/>Esta semana el correo de la Historia debe cumplir con una deuda pendiente. Concretamente la que contrajo con los colegas de \u201cKhronos Historia\u201d, una publicaci\u00f3n dedicada a la divulgaci\u00f3n de la Historia.<\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas tres semanas dicha publicaci\u00f3n ha estado buscando mecenas para poder financiar la impresi\u00f3n de una \u201cHistoria de la Prostituci\u00f3n\u201d. Un objetivo que ha conseguido plenamente y le ha animado a buscar m\u00e1s mecenas para otro proyecto similar que amplia al anterior ya en marcha y que pronto ver\u00e1 la luz en forma de libro seg\u00fan me dicen. En este enlace queda explicado todo eso. Por si les interesa https:\/\/www.verkami.com\/users\/584805.<\/p>\n<p>Bien, dicho esto seguro que ahora vendr\u00e1n las inevitables preguntas: \u00bfhemos le\u00eddo bien? \u00bfSe va a publicar una Historia de esas mujeres \u201cde vida airada\u201d, \u201cp\u00fablicas\u201d, de esas que, seg\u00fan el Evangelio, nos van a preceder en la entrada al Reino de los Cielos, o el eufemismo que prefieran para no pronunciar la palabra maldita: \u201cputa\u201d?<\/p>\n<p>Sin duda puede parecer asombroso que s\u00ed, que una respetable revista de Historia, como \u201cKhronos Historia\u201d, vaya a publicar una Historia sobre ellas. Sin embargo no lo es tanto, si observamos esa iniciativa desde el punto de vista de lo que la Historia, como ciencia, ha hecho en las \u00faltimas d\u00e9cadas, desde que los inevitables Lucien Febvre y Marc Bloch pusieran las bases de lo que luego se ha conocido como \u201cNueva Historia\u201d.<\/p>\n<p>Desde ese momento, all\u00e1 por los a\u00f1os 20 del siglo pasado, los historiadores disc\u00edpulos, en mayor o menor medida, de ambos profesores, han ido buscando nuevos campos en los que investigar y de los que sacar art\u00edculos, conferencias, cursos o libros en los que, quienes leen libros de Historia o quieren saber m\u00e1s sobre ella, pod\u00edan saciar una curiosidad cada vez m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>A ese respecto, han aparecido en los \u00faltimos cien a\u00f1os la Historia del Miedo, de la Muerte, del descubrimiento de las vacaciones y la playa, de personas insignificantes como esclavos, molineros, campesinos, artesanos, comerciantes, simples soldados\u2026 y un sinf\u00edn de temas que, en 1900, parec\u00eda imposible que entrasen en las altas salas del templo de Cl\u00edo, la musa de la Historia.<\/p>\n<p>Las prostitutas, por supuesto, estaban m\u00e1s que incluidas en esos temas que no deb\u00edan tratarse. Algo l\u00f3gico si tenemos en cuenta que en ese a\u00f1o 1900, ver los tobillos de una mujer \u201cdecente\u201d era una visi\u00f3n perturbadora -sexualmente perturbadora- para cualquier var\u00f3n\u2026 Esos eran los l\u00edmites de la decencia, de lo admisible en el espacio p\u00fablico m\u00e1s all\u00e1 de las llamadas, en aquel entonces, \u201ccasas de tolerancia\u201d, donde se toleraba eso, que, bajo pago, se pudiera dar rienda suelta a tanta represi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, dif\u00edcil era hace cien, noventa&#8230; a\u00f1os, que ning\u00fan historiador respetable se plantease hablar de esa clase de mujeres. M\u00e1s all\u00e1 de tangenciales alusiones al oficio m\u00e1s viejo del Mundo, situadas en tiempos nebulosos y respetables en s\u00ed mismos. Por ejemplo los de la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica y sus prostitutas de alto nivel o sagradas -como las hetairas que serv\u00edan en el templo de Afrodita en Corinto- dedicadas a algo que identificar\u00edamos hoy d\u00eda con la Prostituci\u00f3n pero que en aquella cultura, evidentemente, ten\u00eda otra carga y otro significado. Todo eso, como dec\u00eda, empez\u00f3 a cambiar, entre otras cosas, a partir de los a\u00f1os 20 del siglo XX en el que tantas cosas cambiaron.<\/p>\n<p>As\u00ed no deber\u00edamos considerar una Historia de la Prostituci\u00f3n, como algo embarazoso y menos ofensivo, tab\u00fa\u2026 Esas barreras hace tiempo que est\u00e1n rotas. O deber\u00edan estarlo y por tanto habr\u00eda que admitir esa Historia de \u201cKhronos Historia\u201d con total normalidad. Sin adjetivo superfluo alguno\u2026 Tanto como una Historia de la Muerte o del Miedo. Como la que escribi\u00f3 Jean Delumeau en los setenta del siglo pasado.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, una Historia de la Prostituci\u00f3n puede ser completamente \u00fatil y necesaria. No s\u00f3lo para saber m\u00e1s del tema, sino para esclarecer cuestiones que de la Historia han pasado a convertirse en leyenda, en lugar com\u00fan, casi en mito. Es el caso, por ejemplo, de las cantineras de los ej\u00e9rcitos de la \u00e9poca napole\u00f3nica. Desde que estoy centrado en ese tema (y ya son doce a\u00f1os, desde 2008) he tenido ocasi\u00f3n de tropezarme, m\u00e1s de una vez, con afirmaciones bastante extempor\u00e1neas sobre ellas, liquid\u00e1ndolas historiogr\u00e1ficamente como simples prostitutas, m\u00e1s o menos uniformadas, unidas a unos ej\u00e9rcitos donde de oficial para abajo -y a veces ni siquiera para arriba- la galanter\u00eda, el amor cort\u00e9s y otros refinamientos eran desconocidos y dadas las urgencias del momento -se pod\u00eda estar muerto en cuesti\u00f3n de d\u00edas- todo se reduc\u00eda a un r\u00e1pido comercio carnal de pago. Uno del que esas cantineras, por supuesto, deb\u00edan ser las principales beneficiarias y\/o v\u00edctimas.<\/p>\n<p>La ausencia, o penuria, de estudios serios sobre el tema de la Prostituci\u00f3n, que evidentemente exist\u00eda en aquella \u00e9poca, como en muchas otras, es la que lleva a esa clase de errores. Es necesario que alguien ordene y ponga en claro los datos de los que disponemos para esclarecer qui\u00e9nes realmente eran prostitutas en una determinada \u00e9poca y qui\u00e9nes no. Y eso hace el libro de \u201cKhronos Historia\u201d y eso har\u00e9 yo, a t\u00edtulo de ejemplo, hoy y aqu\u00ed. As\u00ed pues, siento ir a desilusionar a los amateurs de la Historia que han cre\u00eddo hacer un gran hallazgo dando por supuesto que esas mujeres -las cantineras de \u00e9poca napole\u00f3nica- eran prostitutas por sistema.<\/p>\n<p>En efecto, si recurrimos a las memorias de la \u00e9poca, o a los recuerdos de los protagonistas que algunos escritores supieron manejar con mucha habilidad para componer magn\u00edficas novelas, descubrimos que las mujeres que segu\u00edan a los ej\u00e9rcitos de \u00e9poca napole\u00f3nica distaban, en general, de ser mujeres de \u201cvida airada\u201d.<\/p>\n<p>Tomemos un ejemplo cercano a nosotros. La documentaci\u00f3n del archivo general guipuzcoano nos dice, en los memoriales de los batallones levados en esa provincia para hace frente a la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, que las mujeres que segu\u00edan a esas tropas eran familiares de los soldados y oficiales y, por lo tanto, respetadas por todos los que formaban en esas unidades de la divisi\u00f3n vasca del S\u00e9ptimo Ej\u00e9rcito patriota, que combate en toda la cornisa cant\u00e1brica entre 1810 y 1813 con notables resultados. Evidentemente su presencia entre esos soldados era tanto para evitar represalias del invasor, como para que la convivencia com\u00fan no fuera destruida, tambi\u00e9n, por la guerra.<\/p>\n<p>El caso de las llamadas \u201ccamp followers\u201d en las tropas brit\u00e1nicas de la misma \u00e9poca, era muy similar. Mujeres e hijas de soldados -y tambi\u00e9n de oficiales en ocasiones- que, en tanto pudieran, segu\u00edan a sus hombres tan de cerca como era posible para ayudarles en lo necesario fuera del campo de batalla.<\/p>\n<p>Las cantineras de l\u00ednea francesa, no eran un caso muy diferente. Si acaso por lo que sabemos a trav\u00e9s de memorias de soldados napole\u00f3nicos -como el sargento Bourgogne, ahora reci\u00e9n traducido al espa\u00f1ol- o lo que plasmaban de los recuerdos de esos viejos veteranos autores como Erckmann y Chatrian o R. F. Delderfield en \u201cSiete hombres de Gascu\u00f1a\u201d (obra a la que ya he aludido en otras ocasiones) nos encontramos ante avispadas mujeres de negocios -con un notable \u00e9xito- que segu\u00edan a los ej\u00e9rcitos del emperador para obtener crecidas ganancias revendiendo a los soldados alimentos y bebidas en parajes donde encontrar tiendas y tabernas sol\u00eda ser dif\u00edcil. El comercio que dichas mujeres sosten\u00edan con esos soldados no tocaba lo carnal, por regla general. De hecho, Delderfield describe -con el detallismo que caracteriza a esa novela tan documentada- el ritual por el cual la cantinera se casaba con un suboficial de la unidad que segu\u00eda para que \u00e9ste, galones de por medio, pusiera distancia con quienes no hubieran captado el mensaje de que aquella mujer no estaba en venta. Ese ritual, curiosamente, era el mismo que usaban en las plantaciones de esclavos: saltar la escoba ante testigos que atestiguaban, en efecto, que el rito se hab\u00eda cumplido y la cantinera era sexualmente intocable. Salvo para el marido que con ella hab\u00eda saltado la escoba\u2026<\/p>\n<p>Detalles as\u00ed, complicados meandros del r\u00edo de la Historia, como espero hayamos visto, hacen, evidentemente, de una Historia de temas como la Prostituci\u00f3n no s\u00f3lo algo que no debe ser inc\u00f3modo o vergonzante, sino necesario. Tal y como muy oportunamente han sabido ver los colegas de \u201cKhronos Historia\u201d&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana el correo de la Historia debe cumplir con una deuda pendiente. Concretamente la que contrajo con los colegas de \u201cKhronos Historia\u201d, una publicaci\u00f3n dedicada a la divulgaci\u00f3n de la Historia. 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