{"id":2653,"date":"2020-11-23T12:30:03","date_gmt":"2020-11-23T10:30:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2653"},"modified":"2020-11-23T12:30:03","modified_gmt":"2020-11-23T10:30:03","slug":"anatomia-del-tirano-el-peregrinaje-de-gracia-y-enrique-viii-a-d-1536","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/11\/23\/anatomia-del-tirano-el-peregrinaje-de-gracia-y-enrique-viii-a-d-1536\/","title":{"rendered":"Anatom\u00eda del tirano. El Peregrinaje de Gracia y Enrique VIII (A. D. 1536)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2654 size-medium\" title=\"El actor Jonathan Rhys-Meyers caracterizado como Enrique VIII para la serie &quot;Los Tudor&quot;&quot;\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/J-R-M-como-Enrique-VIII-180x300.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/J-R-M-como-Enrique-VIII-180x300.jpg 180w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/J-R-M-como-Enrique-VIII.jpg 307w\" sizes=\"(max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/>Llevo ya unos meses viendo una serie de Televisi\u00f3n, \u201cLos Tudor\u201d, a la que no hice mucho caso hasta ahora, temiendo que los ditirambos que se le dedicaban fueran s\u00f3lo un disfraz m\u00e1s del marketing corporativo para vender el producto.<\/p>\n<p class=\"western\">La verdad es que la serie me ha sorprendido gratamente. Pese a que, como ya me tem\u00eda, iba a estar lejos de las producciones brit\u00e1nicas de los a\u00f1os setenta del siglo pasado. Mucho m\u00e1s historicistas y en las que Enrique VIII aparec\u00eda retratado tal cual era, tal cual lo vio el maestro Holbein (que, por cierto, aparece en la serie con un curioso gui\u00f1o hist\u00f3rico a \u00a1Vel\u00e1zquez!). Es decir: un hombre obeso, pelirrojo como una zanahoria y no tal y como lo interpreta Jonathan Rhys-Meyers, como un joven maduro de porte atl\u00e9tico todav\u00eda en 1536, cuando, en realidad, ya la bulimia hab\u00eda hecho presa del anta\u00f1o apol\u00edneo Enrique VIII.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero dejando aparte las necesidades de los productores de \u201cLos Tudor\u201d de recurrir a excesos est\u00e9ticos para vender el producto, la serie reconstruye la corte de Enrique con verdadera precisi\u00f3n. Manejando especialmente bien las cuestiones de Alta Pol\u00edtica. La temporada que estoy viendo ahora mismo, la tercera, muestra, por ejemplo, en toda su complejidad el llamado \u201cPeregrinaje de Gracia\u201d. Una rebeli\u00f3n que arde en el Norte de Inglaterra entre octubre de 1536 y febrero de 1537. Especialmente en los condados de Lincolnshire (donde empieza) y Yorkshire (donde se le da ese nombre).<\/p>\n<p class=\"western\">Los hechos hist\u00f3ricos, si los tomamos de estudios sobre el tema, como el de R. W. Hoyle, publicado por la Oxford University Press en 2001 -\u201cThe Pilgrimage of Grace and the Politics of the 1530s\u201d- fueron, m\u00e1s o menos, los mismos que narra la serie de \u201cLos Tudor\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Es decir, que la gentry del Norte de Inglaterra se ve arrastrada a una rebeli\u00f3n que acaba liderando para detener la desaparici\u00f3n de los monasterios menores, supervivientes a la ruptura de Enrique VIII con el Papado. Cuando culmina su separaci\u00f3n de Catalina de Arag\u00f3n, su matrimonio oficial con Ana Bolena y la ejecuci\u00f3n de \u00e9sta a los mil d\u00edas, m\u00e1s o menos, de su boda y reinado oficial. Hechos que ocurren -la muerte de Catalina y Ana- justo en ese a\u00f1o 1536.<\/p>\n<p class=\"western\">Para esa fecha el cisma anglicano est\u00e1 ya casi completado, habi\u00e9ndose llevado por delante no s\u00f3lo el matrimonio del rey, sino a mucha otra gente. Como el Lord Canciller del Reino, <i>sir<\/i> Tom\u00e1s Moro, que, por esa misma raz\u00f3n, ser\u00e1 canonizado por la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p class=\"western\">Es en ese ambiente, en el que Enrique VIII se convierte en un avezado pr\u00edncipe renacentista (p\u00e9rfido y maquiav\u00e9lico, casi un tirano), donde surge el Peregrinaje de Gracia que vemos bastante bien reflejado en \u201cLos Tudor\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed la serie recrea a personajes tan hist\u00f3ricos como el anciano Lord Darcy, alcaide del castillo de Pontefract -fundamental para evitar que la rebeli\u00f3n llegase a las puertas de Londres- que, pese a haber avisado al rey del peligro de rebeli\u00f3n y la incapacidad de resistir un asedio, acaba por entregar la fortaleza a los rebeldes y se unir\u00e1 a ellos. Tambi\u00e9n aparece ah\u00ed <i>sir<\/i> Robert Aske. Otro noble local del Norte ingl\u00e9s que lidera la revuelta, como nos dice el libro de Hoyle, hasta que debe enfrentarse a ella dando por buenas las fantasm\u00e1ticas promesas del duque de Suffolk -otro personaje clave en la serie y en esos hechos- que pasaban por reunir en York un Parlamento especial para debatir a gusto de los peregrinos de Gracia -liderados por nobles locales como el abogado Aske- la cuesti\u00f3n de la Reforma y la Herej\u00eda. La que no aceptaban dichos peregrinos ni sus m\u00e1s o menos renuentes l\u00edderes, considerando que el rey les privaba tir\u00e1nicamente de sus derechos al enajenar las tierras y bienes abaciales de la Iglesia.<\/p>\n<p class=\"western\">Algo que ellos ve\u00edan no como una lacra -como ocurr\u00eda en la corte de Londres- sino como preciosas entidades asistenciales. Tanto en lo material como en lo espiritual.<\/p>\n<p class=\"western\">Un drama realmente hist\u00f3rico, tal y como certifican libros sobre los hechos como el de Hoyle, y bien dramatizado en la serie, que s\u00f3lo se toma algunas libertades como la de cargar a <i>sir<\/i> Robert Aske con 20 a\u00f1os m\u00e1s -en ese de 1536, Aske apenas pasaba de los 36 y en la serie es un hombre de casi sesenta- y de una familia (mujer, hijo e hijas) que, al parecer, nunca lleg\u00f3 a tener.<\/p>\n<p class=\"western\">La serie tambi\u00e9n es exacta con el fin que el rey Enrique VIII da a esos rebeldes. Uno nada amable y que pasa por una justicia ejemplar y sanguinaria para que su autoridad no se discuta\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">En los libros de Historia, como el de R. W. Hoyle, esas cuestiones morales son siempre presentadas rest\u00e1ndoles su carga emocional. Lo cual no quiere decir que \u00e9sta no exista -siempre existe para los que fueron, o somos, protagonistas de un hecho hist\u00f3rico- y, por tanto, suele acabar siendo reflejada en aparatos art\u00edsticos. Como lo puede ser una serie de Televisi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\">Algo, esa carga emocional (en este caso del Peregrinaje de Gracia), que en \u201cLos Tudor\u201d, todo hay que decirlo, es reconstruida sin embargo de un modo verdaderamente ponderado. Digno casi de un libro de Historia como el de R. W. Hoyle.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed es, en la serie vemos motivaciones personales con un fondo moral aceptable incluso hoy d\u00eda -como las que mueven a Aske- o retorcidas y alambicadas como las que mueven a Enrique VIII que, en realidad, tal y como se refleja tambi\u00e9n en la serie, lo \u00fanico que hace es aquello para lo que ha sido educado. Es decir: reinar sobre un reino que hasta el tiempo de su padre estaba dividido y desangrado por luchas internas que lo debilitaban frente a vecinos ya mejor organizados. Como Espa\u00f1a -de ah\u00ed el matrimonio con Catalina de Arag\u00f3n, hija de Fernando el cat\u00f3lico- o Francia.<\/p>\n<p class=\"western\">Otra cosa, naturalmente, es la sed de sangre que ese prop\u00f3sito -en principio conveniente para un presunto mayor bien com\u00fan- acaba desatando en Enrique, que fue particularmente sanguinario y bien habr\u00eda merecido ese sobrenombre que acab\u00f3 por aplicarse a su hija Mar\u00eda Tudor, fruto del matrimonio con Catalina de Arag\u00f3n y, por supuesto, tambi\u00e9n protagonista de \u201cLos Tudor\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Tanto padre como hija ejercer\u00e1n dicha crueldad por la misma raz\u00f3n que la ejercen otros pr\u00edncipes renacentistas como los espa\u00f1oles o los franceses: para evitar que el cisma religioso o la falta de autoridad en ese campo esencial, minase su poder pol\u00edtico y con \u00e9l el de la propia naci\u00f3n que dirig\u00edan. No se pod\u00eda permitir (bien se sabia en Espa\u00f1a y Francia) la falta de uniformidad religiosa en el reino (ya fuera la cat\u00f3lica o la protestante) so pena de vivir una nueva guerra civil\u2026 como las de la Baja Edad Media o la que casi devora a Francia hasta comienzos del siglo XVII. De ah\u00ed proviene esa crueldad refinada que tan bien reflejan series hist\u00f3ricas como \u201cLos Tudor\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Una que podr\u00eda pasar por in\u00fatil dependiendo desde qu\u00e9 \u00e1ngulo la miremos, pues ciertamente esos hechos no acabar\u00e1n ah\u00ed, en 1536. Poco podr\u00eda haber imaginado Enrique VIII que en 1553, es decir, apenas veinte a\u00f1os despu\u00e9s del Peregrinaje de Gracia, su hijo Eduardo VI morir\u00eda dejando el reino en manos de su sobrina -Jane Grey- para evitar que recayera en manos de su hermanastra Mar\u00eda Tudor, ferviente cat\u00f3lica. Algo que llev\u00f3 a un golpe palaciego en el que se priv\u00f3 a Jane Grey de su leg\u00edtimo derecho al trono -s\u00f3lo rein\u00f3 nueve d\u00edas- para ced\u00e9rselo a Mar\u00eda, que devolver\u00eda a Inglaterra al Catolicismo hasta 1558. Algo que caus\u00f3 pavor a la nobleza y gentry ya anglicana, beneficiada por la supresi\u00f3n de los monasterios y que entonces tuvo que perpetrar su propio Peregrinaje de Gracia -esta vez protestante- que acab\u00f3 en derrota para ellos. Al menos hasta 1558, cuando Mar\u00eda muere y sube al trono su hermanastra Isabel I\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Un proceso hist\u00f3rico verdaderamente complejo, como vemos, y que en los cien a\u00f1os siguientes desembocar\u00eda en m\u00e1s guerras y enfrentamientos, hasta dejar aparcada, -ya como casi irrelevante- la cuesti\u00f3n religiosa que en 1536, en 1553\u2026 tanta ira despert\u00f3 y tanta sangre verti\u00f3 en los campos de Inglaterra y en 1670 (por poner una fecha) ser\u00e1 un asunto privado (otra cosa ser\u00eda la influencia p\u00fablica de esas creencias) y dejado al libre arbitrio de cada cual seg\u00fan la sensata f\u00f3rmula del \u201cvive y deja vivir\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Esa que Enrique VIII fue incapaz de asumir. Acaso por un car\u00e1cter demasiado tendente a lo tir\u00e1nico, acaso porque las circunstancias no le permitieron ser de otro modo. Seguramente, desde el punto de vista del historiador, por ambas razones. Lo cual no lo hace menos v\u00edctima de esos hechos, ni mejora su retrato hist\u00f3rico en nada&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Llevo ya unos meses viendo una serie de Televisi\u00f3n, \u201cLos Tudor\u201d, a la que no hice mucho caso hasta ahora, temiendo que los ditirambos que se le dedicaban fueran s\u00f3lo un disfraz m\u00e1s del marketing corporativo para vender el producto. La verdad es que la serie me ha sorprendido gratamente. 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