{"id":2658,"date":"2020-11-30T12:30:02","date_gmt":"2020-11-30T10:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2658"},"modified":"2020-11-30T12:30:02","modified_gmt":"2020-11-30T10:30:02","slug":"que-hace-un-pais-neutral-como-tu-en-una-guerra-como-esta-suiza-y-la-gran-guerra-1914-1918","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/11\/30\/que-hace-un-pais-neutral-como-tu-en-una-guerra-como-esta-suiza-y-la-gran-guerra-1914-1918\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hace un pa\u00eds (neutral) como t\u00fa en una guerra como \u00e9sta? Suiza y la \u201cGran Guerra\u201d (1914-1918)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2665 \" title=\"Soldados suizos hacia 1515\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Soldados-Suizos-siglo-XVI-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Soldados-Suizos-siglo-XVI-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Soldados-Suizos-siglo-XVI-768x1037.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Soldados-Suizos-siglo-XVI-465x628.jpg 465w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/11\/Soldados-Suizos-siglo-XVI.jpg 886w\" sizes=\"(max-width: 268px) 100vw, 268px\" \/>La inspiraci\u00f3n, como dec\u00eda Picasso, suele llegar trabajando. M\u00e1s o menos eso me ocurri\u00f3 a m\u00ed con el tema para este nuevo correo de la Historia, mientras preparaba una conferencia sobre la hero\u00edna liberal Mariana Pineda que debo leer ma\u00f1ana mismo, di en los anaqueles de la Biblioteca Koldo Mitxelena de San Sebasti\u00e1n con un volumen de eso que ahora llaman \u201cnovela gr\u00e1fica\u201d, en los a\u00f1os 50 \u201ctebeo\u201d y de los 70 hasta hoy d\u00eda (m\u00e1s o menos), \u201cc\u00f3mic\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">El libro en cuesti\u00f3n, publicado por la casa barcelonesa Norma editorial, se titula simplemente \u201cAnnemarie\u201d y es fruto de los m\u00e1s que notables esfuerzos de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de dos j\u00f3venes autoras de larga y acreditada trayectoria: Mar\u00eda Castrej\u00f3n y Susanna Mart\u00edn.<\/p>\n<p class=\"western\">La obra en s\u00ed refleja la heter\u00f3clita y aventurera vida de una doctora en Historia arque\u00f3loga, escritora, periodista, fot\u00f3grafa\u2026 suiza, Annemarie Schwarzenbach, nacida en 1908 y muerta, muy joven, en 1942. Fue una vida de esas que llaman \u201cal l\u00edmite\u201d la que vivi\u00f3 esta hija de la alta burgues\u00eda de Z\u00farich durante los \u201clocos 20\u201d y los \u201coscuros 30\u201d del agitado siglo XX. No pod\u00eda ser menos para una mente tan aguda como aquella, salida de un medio social conservador pero enfrentada a \u00e9l por su sexualidad heterodoxa y por unas pulsiones autodestructivas con coqueteos con el alcohol y drogas tan duras como la morfina. Algo que, sin embargo, no le impidi\u00f3, como nos cuentan Mar\u00eda Castrej\u00f3n y Susanna Mart\u00edn, tener una productiva vida como autora y fot\u00f3grafa, bien rubricada por una tesis de Historia medieval calificada \u201cmagna cum laude\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Con ser interesante toda esta cuesti\u00f3n de eso que llamamos \u201cHistoria de g\u00e9nero\u201d, sin embargo lo que m\u00e1s me ha llamado la atenci\u00f3n de \u201cAnnemarie\u201d ha sido c\u00f3mo vivir\u00e1 ella la I Guerra Mundial. Su punto de vista, como se refleja en esta obra, es el de una ni\u00f1a peque\u00f1a pero ya con memoria y uso de raz\u00f3n que trata de explicarse lo que le cuenta su madre acerca de la ausencia de su padre, Alfred Schwarzenbach, que, en el verano de 1914, desaparece, por ese motivo, de la lujosa mansi\u00f3n familiar\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Esto plantea una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica interesante, pero a la que los historiadores, bien cierto es, ocupados con guerras y batallas -as\u00ed es el g\u00e9nero humano- prestamos poca atenci\u00f3n, porque rompe esa pauta b\u00e9lica que ocupa casi el 90% de la actividad humana. Se trata de la Historia de los pa\u00edses que han sabido mantenerse neutrales en medio de un mundo en conflicto. En algunos casos con una trayectoria verdaderamente asombrosa por la capacidad para eludir esos conflictos. Como ocurre con Suiza.<\/p>\n<p class=\"western\">A ese respecto la visi\u00f3n infantil de Annemarie Schwarzenbach sobre la \u201cGran Guerra\u201d vista desde la perspectiva de una familia burguesa suiza, es verdaderamente interesante y plantea cuestiones hist\u00f3ricas tambi\u00e9n muy interesantes sobre c\u00f3mo un pa\u00eds como aquel, Suiza, fue capaz, desde comienzos del siglo XVI hasta la actualidad, de permanecer al margen de tantas guerras. Y eso en medio de un continente que tuvo siglos -como el XVII- en el que s\u00f3lo hubo un \u00fanico a\u00f1o sin guerra declarada.<\/p>\n<p class=\"western\">Esa, hasta cierto punto, extra\u00f1a Historia de la neutralidad suiza, comienza en el siglo XVI, cuando la Confederaci\u00f3n emancipada del dominio de los Habsburgos (como sabe cualquiera que haya le\u00eddo \u201cGuillermo Tell\u201d o alguna de sus numerosas adaptaciones), comienza a retraerse de la escena estrat\u00e9gica europea en la que Francia, Espa\u00f1a, el Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico e Inglaterra junto con otros actores menores -principalmente ciudades y peque\u00f1os estados italianos- deciden cu\u00e1l va a ser el tablero de juego estrat\u00e9gico de la belicosa Europa y con \u00e9l el del resto del Mundo.<\/p>\n<p class=\"western\">En esos momentos la Confederaci\u00f3n Helv\u00e9tica, el pa\u00eds que hoy conocemos como Suiza, toma, en 1515, tras su derrota en la Batalla de Marignano, en el Milanesado, una curiosa decisi\u00f3n: no va a intervenir m\u00e1s en las guerras de Italia en las que los franceses, los espa\u00f1oles y sus ramificaciones en el Imperio germ\u00e1nico tratan de decidir qui\u00e9n se va a hacer con el control de Europa, clavando Italia como una lanza en el costado de Francia y cortando su acceso al Norte de Europa en una l\u00ednea que ir\u00eda desde Parma, Mil\u00e1n y la propia Suiza hasta Flandes. Es as\u00ed como empieza la, hasta hoy, perpetua neutralidad de esa curiosa naci\u00f3n que se comporta como algo muy parecido a una de nuestras actuales democracias avanzadas en medio de un continente donde el Absolutismo regio y centralista es la mejor soluci\u00f3n para sobrevivir en una Europa que es una verdadera jungla pol\u00edtica&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Se trata de una neutralidad hasta cierto punto amenazante. El sistema militar suizo, pr\u00e1cticamente vigente hasta la actualidad, es el de una naci\u00f3n en armas antes de que la Francia revolucionaria acu\u00f1ase ese concepto. Curiosamente tambi\u00e9n era muy similar al que imperaba en algunas provincias vascas: todos los suizos en edad militar deb\u00edan mantener armas y ejercitarse en su uso para poder responder en caso de invasi\u00f3n del territorio confederal. En conjunto era una fuerza militar temible y formidable.<\/p>\n<p class=\"western\">Y eso qued\u00f3 demostrado a lo largo de los siglos siguientes a ese XVI en el que Suiza se retrae a una constante neutralidad frente al Gran Juego europeo, pero, como bien lo sabemos por la Guardia Pontificia, se convierte en el mayor exportador de fuerzas especializadas para alquilarlas por dinero a muchos de los contendientes que se van a desangrar -y tambi\u00e9n a hacer m\u00e1s poderosos- en las numerosas guerras que ver\u00e1 Europa desde 1515 en adelante. As\u00ed Francia tendr\u00e1 una guardia suiza al servicio del rey. Leal hasta la Muerte, como lo demuestra en la revoluci\u00f3n francesa. Espa\u00f1a tambi\u00e9n contar\u00e1 con varios regimientos suizos a su servicio a lo largo del siglo XVIII. De hecho, entrar\u00e1n en l\u00ednea en la Batalla de Bail\u00e9n. Unos con Teodoro Reding al frente del lado de los patriotas espa\u00f1oles y otros, al menos al principio de la batalla, del lado del rey Jos\u00e9 Bonaparte.<\/p>\n<p class=\"western\">Aparte de eso, y ya que hablamos de los Bonaparte, el sistema militar suizo parece haber sido tan eficaz como para amedrentar al mismo Napole\u00f3n que, en casi tres siglos, ser\u00e1 el \u00fanico que pise suelo suizo en una breve expedici\u00f3n en 1798 que encontrar\u00e1 \u00e9xito no tanto porque el sistema fallase, sino porque los nuevos aires revolucionarios hab\u00edan dividido a los suizos entre partidarios de los franceses y su revoluci\u00f3n y conservadores que quer\u00edan que la Confederaci\u00f3n siguiera como estaba desde tiempos medievales.<\/p>\n<p class=\"western\">Tras imponer retoques modernizadores y de corte revolucionario franc\u00e9s -a instancias de partidarios suizos como Fr\u00e9d\u00e9ric-C\u00e9sar de la Harpe- Bonaparte preferir\u00e1 dejar m\u00e1s bien tranquila, y neutral, a la nueva Rep\u00fablica Helv\u00e9tica. De la misma opini\u00f3n son los vencedores de Napole\u00f3n que, en 1815, rubrican la neutralidad suiza.<\/p>\n<p class=\"western\">\u00c9sta, como vemos a trav\u00e9s de los ojos de la Annemarie Schwarzenbach ni\u00f1a, se manten\u00eda en pleno vigor 99 a\u00f1os despu\u00e9s, en 1914. Ninguno de los contendientes de ese a\u00f1o, ni siquiera el Imperio alem\u00e1n que contaba con numerosos aliados en la Suiza german\u00f3fona -la propia madre de Annemarie, por ejemplo, descendiente del canciller Bismarck- se atrevi\u00f3 a desafiar a aquel drag\u00f3n helv\u00e9tico s\u00f3lo aparentemente dormido.<\/p>\n<p class=\"western\">Una buena decisi\u00f3n, porque su eficaz sistema de defensa colectiva, tal y como se ve en los recuerdos de la Annemarie ni\u00f1a, sigue en vigor: su padre y muchos miles de suizos ser\u00e1n movilizados, desplegados por toda la Confederaci\u00f3n en puntos estrat\u00e9gicos y no volver\u00e1n a casa hasta 1918, hasta que acabe la Gran Guerra. Por si acaso. Una exhibici\u00f3n de fuerza que, evidentemente, convenci\u00f3 tanto a austriacos, como alemanes, como franceses\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">El sistema supo incluso afrontar desaf\u00edos a\u00fan mayores. Como ocurrir\u00e1 en la Segunda Guerra Mundial, cuando el modus vivendi suizo, sufri\u00f3 (al menos hasta hoy) su mayor amenaza ante la pol\u00edtica demencial de Adolf Hitler. En esa ocasi\u00f3n, los suizos (al igual que los suecos) -y su servicio secreto y generales carism\u00e1ticos como Henri Guisan- sab\u00edan bien que todo depender\u00eda de si las aspiraciones totalitarias de Hitler lograban triunfar sobre Europa o no. Caso de que hubieran triunfado, el general Guisan ya sab\u00eda qu\u00e9 esperaba a Suiza: resistencia a ultranza, con pol\u00edtica de tierra quemada, y guerra de guerrillas en las zonas monta\u00f1osas. Esas fueron exactamente sus \u00f3rdenes en calidad de general en jefe helv\u00e9tico a partir de septiembre de 1939.<\/p>\n<p class=\"western\">La lecci\u00f3n hist\u00f3rica final que se puede sacar de estos hechos tan curiosos es que incluso neutralidades tan acrisoladas como la suiza -o la sueca- dependen, en definitiva, de un fino hilo que no tiene tanto que ver con el valor m\u00e1s que comprobado de sus ej\u00e9rcitos, sino con que los pa\u00edses que los rodean no caigan bajo el control absoluto de un poder totalitario con las correspondientes \u00ednfulas de conquistador del mundo entero.<\/p>\n<p class=\"western\">Unas que pasar\u00edan por encima, obviamente, de la hasta hoy felizmente neutral -y democr\u00e1tica- Suiza en cuanto se hubiera aniquilado todo lo que la rodea&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La inspiraci\u00f3n, como dec\u00eda Picasso, suele llegar trabajando. 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