{"id":2671,"date":"2020-12-07T12:29:58","date_gmt":"2020-12-07T10:29:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2671"},"modified":"2020-12-07T12:29:58","modified_gmt":"2020-12-07T10:29:58","slug":"una-coronacion-imperial-a-escala-napoleon-isabey-y-sus-munecos-02-12-1804","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/12\/07\/una-coronacion-imperial-a-escala-napoleon-isabey-y-sus-munecos-02-12-1804\/","title":{"rendered":"Una coronaci\u00f3n imperial a escala. Napole\u00f3n, Isabey y sus mu\u00f1ecos (02-12-1804)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2672\" title=\"Isabey y su diorama de la coronaci\u00f3n de Napole\u00f3n por Job, para el &quot;Bonaparte&quot; de Georges Montorgueil. Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Isabey-y-sus-mu\u00f1ecos-por-JOB-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"303\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Isabey-y-sus-mu\u00f1ecos-por-JOB-222x300.jpg 222w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Isabey-y-sus-mu\u00f1ecos-por-JOB-465x628.jpg 465w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Isabey-y-sus-mu\u00f1ecos-por-JOB.jpg 668w\" sizes=\"(max-width: 303px) 100vw, 303px\" \/>Esta semana pasada se record\u00f3 que el d\u00eda 2 de diciembre se cumpl\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s de la efem\u00e9ride napole\u00f3nica m\u00e1s importante. O acaso la m\u00e1s brillante. Es decir, la coronaci\u00f3n de Napole\u00f3n Bonaparte como emperador de los franceses, que tuvo lugar, ante un bastante at\u00f3nito Papa P\u00edo VII, en el a\u00f1o 1804.<\/p>\n<p class=\"western\">Napole\u00f3n, una vez derrotado tras pasar por la Historia como un fulgurante rayo, dijo, al parecer, que su vida era una aut\u00e9ntica novela.<\/p>\n<p class=\"western\">Bien cierto es. De hecho ya sabemos -y lo vamos a recordar en este nuevo correo de la Historia- que ha dado para muchas novelas, guiones de Cine y otras narraciones.<\/p>\n<p class=\"western\">Es m\u00e1s, no se suele comentar a menudo, pero Napole\u00f3n, una vez que fue rehabilitado por la memoria colectiva francesa en 1840, dio lugar a verdaderos evangelios laicos para educar, sobre todo, a los franceses de m\u00e1s tierna edad. Con un resultado notable como elemento de cohesi\u00f3n e identidad colectiva en esa naci\u00f3n que, en medio de crisis estructurales -como la actual, por ejemplo- resulta envidiable.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed es, Napole\u00f3n, una vez que la monarqu\u00eda liberal francesa, la de Luis Felipe de Orleans -que llega al poder en alas de la revoluci\u00f3n de 1830- decide perdonar -por as\u00ed decir- sus numerosos errores, comienza a ser mitificado en toda Francia y no solo por los \u201cdemi-solde\u201d, por los bonapartistas encanallados, sumidos en los recuerdos gloriosos del Sol de Austerlitz y hasta de derrotas igual de gloriosas como la de Rusia en 1812.<\/p>\n<p class=\"western\">Eso empez\u00f3 a ocurrir casi desde ese mismo a\u00f1o 1840 en el que las cenizas de Napole\u00f3n llegan a Par\u00eds desde \u00c1frica, remontando el Sena bajo la fantasmal luz invernal de un fr\u00edo diciembre en el que ca\u00eda algo de nieve sobre el f\u00e9retro expuesto -con todos los honores- en la cubierta de <i>La Dorade<\/i>, el nav\u00edo que finalmente recibe sus restos.<\/p>\n<p class=\"western\">Desde esa fecha empiezan a menudear los libros para ni\u00f1os y adultos con biograf\u00edas del emperador. Y a medida que pasa el tiempo y se hace m\u00e1s econ\u00f3mico y sencillo el reproducir ilustraciones -mientras avanza el siglo XIX hacia el XX- esos libros para adultos y ni\u00f1os se sofistican m\u00e1s y m\u00e1s y el relato de la vida de Napole\u00f3n queda, por as\u00ed decir, fosilizado en una serie de acontecimientos maravillosos. Casi milagrosos.<\/p>\n<p class=\"western\">Normalmente el primero suele ser su infancia en Ajaccio y C\u00f3rcega, de ah\u00ed se pasa a sus desencuentros en la escuela militar de Brienne y luego a su ardua supervivencia en los momentos convulsos de la revoluci\u00f3n francesa. El momento crucial, por supuesto, es la coronaci\u00f3n de 2 de diciembre de 1804 y tras \u00e9l las grandes batallas, Austerlitz, Jena, Eylau, Wagram, la invasi\u00f3n de Espa\u00f1a, la primera abdicaci\u00f3n, la derrota de Waterloo&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Normalmente en el relato de la coronaci\u00f3n suele haber dos enfoques divergentes. Uno de ellos tiende a aferrarse a la narraci\u00f3n grandilocuente m\u00e1s conocida. Es decir, la del cuadro de David que representa -con toda pompa y esplendor- la coronaci\u00f3n en Notre Dame de Par\u00eds.<\/p>\n<p class=\"western\">Sin embargo otros relatos, especialmente los destinados a los m\u00e1s j\u00f3venes, han preferido narrar -en exclusiva o en conexi\u00f3n con el cuadro de David- la coronaci\u00f3n tal y como fue planeada por Jean-Baptiste Isabey.<\/p>\n<p class=\"western\">Isabey para esa fecha de 1804 era un treinta\u00f1ero ya padre tras su matrimonio, durante los d\u00edas de la revoluci\u00f3n, con Laurence de Salienne. A la que, al decir de alguna de las biograf\u00edas de Isabey, conoci\u00f3 mientras ella paseaba con su padre ciego por las calles de aquel Par\u00eds que clamaba la sangre de los reyes y los arist\u00f3cratas.<\/p>\n<p class=\"western\">Como muchos otros, Isabey, que hab\u00eda empezado su carrera y aprendizaje como pintor miniaturista en 1785, gracias al favor de la reina Mar\u00eda Antonieta, supo sobrevivir a esos d\u00edas, uni\u00e9ndose a la revoluci\u00f3n, cobij\u00e1ndose bajo la sombra de un conocido can\u00edbal como Jacques-Louis David (que, como ya recordaremos de otros correos de la Historia, tambi\u00e9n supo sobrevivir al paso de la revoluci\u00f3n al Imperio).<\/p>\n<p class=\"western\">Con David, Isabey aprendi\u00f3 y prosper\u00f3 y tambi\u00e9n obtuvo el favor de Napole\u00f3n y Josefina. Favor que, al parecer, empez\u00f3 cuando se convierte en profesor de dibujo de la hija de la futura emperatriz: Hortensia. Napole\u00f3n sin embargo, y tambi\u00e9n Josefina, lo apreciaron m\u00e1s como organizador de sus ceremonias que como pintor, pese a hacerle encargos de ese estilo.<\/p>\n<p class=\"western\">Y es as\u00ed como Isabey ha quedado inmortalizado para la Historia, abri\u00e9ndose un hueco en ese relato estereotipado y regulado de la vida de Napole\u00f3n donde aparece como el hombre que dise\u00f1\u00f3, a escala, toda la ceremonia de la coronaci\u00f3n tal y como deb\u00eda desarrollarse el 2 de diciembre de 1804.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed aparece, por ejemplo, en la monumental obra en dos vol\u00famenes sobre la vida de Napole\u00f3n escrita por Georges Montorgueil e ilustrada por Job, donde lo vemos en una de esas magn\u00edficas acuarelas (que a tanto joven burgu\u00e9s franc\u00e9s adoctrinaron all\u00e1 por 1890) manejando una serie de mu\u00f1ecos dispuestos sobre un diorama para ense\u00f1ar a Josefina y Napole\u00f3n c\u00f3mo se iba a desarrollar la coronaci\u00f3n de aquel diciembre de 1804.<\/p>\n<p class=\"western\">La imagen hizo fortuna y la vemos reaparecer en medios de difusi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s populares y poderosos. Como el Cine.<\/p>\n<p class=\"western\">Por ejemplo, en \u201cD\u00e9sir\u00e9e\u201d, pel\u00edcula de 1954 donde se narra la vida de D\u00e9sir\u00e9e Clary -mujer del mariscal Bernadotte y como tal futura reina de Suecia- que, como se ve en esa cinta, estar\u00e1 presente en la ceremonia portando el pa\u00f1uelo de la emperatriz por expreso deseo del emperador.<\/p>\n<p class=\"western\">Tambi\u00e9n vemos esa escena en \u201cAusterlitz\u201d, una producci\u00f3n de 1960 en la que Abel Gance volv\u00eda sobre el personaje de Napole\u00f3n al que retrat\u00f3 cuando el Cine a\u00fan era mudo. En esta ocasi\u00f3n es uno de los ayudas de campo de Napole\u00f3n quien re\u00fane en torno a s\u00ed a los criados del emperador en un vac\u00edo palacio consular mientras Napole\u00f3n es coronado en Notre Dame y les relata, a peque\u00f1a escala con la maqueta y los mu\u00f1ecos de Isabey, qu\u00e9 es lo que esta ocurriendo en ese mismo momento all\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\">El \u201ctour de force\u201d es llevado por Gance al punto en el que la madre de Napole\u00f3n, que se neg\u00f3 a asistir a la ceremonia (pese a lo que dice el cuadro de David), se sienta entre los criados del emperador y escucha atentamente la narraci\u00f3n del sorprendido ayuda de campo, chocado al verla all\u00ed pero que, a instancias de la madre del ya emperador, continua su solemne relato de la coronaci\u00f3n contada a escala.<\/p>\n<p class=\"western\">Sin duda reconstrucciones m\u00e1s o menos art\u00edsticas de los hechos hist\u00f3ricos como las de Isabey, sus mu\u00f1ecos y su maqueta de la coronaci\u00f3n, demuestran que los franceses son verdaderos maestros en el Arte de manejar su propia Historia, dotarla de relieve y, en definitiva, darla a conocer al mundo entero de un modo que es dif\u00edcil de olvidar.<\/p>\n<p class=\"western\">Una interesante cualidad que no deja de asombrar a los historiadores de pa\u00edses vecinos que, por supuesto, siempre tratamos de tomar buena nota de esas s\u00f3lo aparentemente peque\u00f1as lecciones de Historia&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana pasada se record\u00f3 que el d\u00eda 2 de diciembre se cumpl\u00eda un a\u00f1o m\u00e1s de la efem\u00e9ride napole\u00f3nica m\u00e1s importante. 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