{"id":2683,"date":"2020-12-21T11:30:58","date_gmt":"2020-12-21T10:30:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2683"},"modified":"2023-08-21T10:37:50","modified_gmt":"2023-08-21T08:37:50","slug":"la-estupidez-del-colaboracionista-francia-bajo-la-ocupacion-nazi-1940-1944","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/12\/21\/la-estupidez-del-colaboracionista-francia-bajo-la-ocupacion-nazi-1940-1944\/","title":{"rendered":"La estupidez del colaboracionista. \u201cFrancia bajo la ocupaci\u00f3n nazi 1940-1944\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2684 size-medium\" title=\"Militantes de la Resistencia francesa en 1944\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Reisitencia-francesa-1944-215x300.jpg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Reisitencia-francesa-1944-215x300.jpg 215w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Reisitencia-francesa-1944-451x628.jpg 451w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Reisitencia-francesa-1944.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 215px) 100vw, 215px\" \/>Buscando un nuevo tema para este nuevo correo de la Historia, he acabado por decidirme por uno bastante controvertido. Se trata de la situaci\u00f3n que vivir\u00e1 Francia bajo la ocupaci\u00f3n alemana entre 1940 y 1944.<\/p>\n<p>De ese asunto hist\u00f3rico se han dicho muchas cosas. Algunas de ellas verdaderamente audaces, imprudentes, basadas en unos apriorismos sonrojantes que suelen ser bastante habituales en el Periodismo. Especialmente en el televisivo. Para hacer ese problema m\u00e1s asequible al p\u00fablico que lee en espa\u00f1ol, la cuesti\u00f3n es que de la Resistencia francesa se han dicho cosas tan excesivas como las que se suelen decir de nuestro nunca bien ponderado rey Fernando VII. Si el personaje, o el tema, no tienen tintes bastante oscuros y denigrantes de por s\u00ed (al menos para el p\u00fablico actual) el o la alegre comentarista de medios suele cargar a\u00fan m\u00e1s esos colores oscuros.<\/p>\n<p>As\u00ed he llegado a o\u00edr que la Resistencia francesa no existi\u00f3 como tal hasta casi el d\u00eda anterior al Desembarco de Normand\u00eda\u2026 Es s\u00f3lo una m\u00e1s de las muchas sentencias sumarias que se ha aplicado a la Francia que cae bajo dominio alem\u00e1n en 1940, cuando s\u00f3lo una aislada y temblorosa Gran Breta\u00f1a da muestras de coraje disponi\u00e9ndose a resistir a Alemania hasta el \u00faltimo cartucho. Incluso hasta la \u00faltima piedra que se pudiera lanzar contra las tropas invasoras.<\/p>\n<p>Tales sentencias condenatorias a posteriori y sin mucho trabajo intelectual detr\u00e1s, palidecen r\u00e1pidamente en cuanto abrimos libros como el de Philippe Burrin, profesor del Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, titulado, precisamente, \u201cFrancia bajo la ocupaci\u00f3n nazi 1940-1944\u201d en su edici\u00f3n espa\u00f1ola de la casa Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Se trata de una obra de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas en la que este profesor suizo examina minuciosamente la ca\u00edda de la Tercera Rep\u00fablica francesa y la reacci\u00f3n de su poblaci\u00f3n al verse bajo el s\u00fabito dominio de una potencia extranjera de marcado car\u00e1cter totalitario. Es decir, con afanes de dominar -hasta el \u00faltimo detalle- la vida de unos ciudadanos que han pasado a convertirse, en realidad, en s\u00fabditos. De hecho, en verdaderos esclavos. Como queda bien claro tambi\u00e9n en este libro que alude, numerosas veces, a la cuesti\u00f3n del STO. Es decir, el Servicio de Trabajo Obligatorio por medio del cual el Tercer Reich nazi obliga a los franceses en edad a la deportaci\u00f3n a Alemania, para trabajar all\u00ed de manera forzada para la misma potencia que ha derrotado e invadido su pa\u00eds.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que hace el profesor Philippe Burrin en la primera p\u00e1gina del libro es elocuente. Los franceses, como el resto de la Europa ocupada, viven en la situaci\u00f3n que provoca toda ocupaci\u00f3n extranjera. Es decir: bajo \u201c<em>una intromisi\u00f3n brutal, masiva, en la vida de una sociedad<\/em>\u201d. Una que impone \u201c<em>una autoridad y exige una obediencia que ya no se fundamentan ni en la tradici\u00f3n ni en el consenso. Perturba las redes y las rutinas de la vida colectiva<\/em>\u201d, y, en definitiva, concluye el profesor Burrin, pone a los ocupados ante un escenario especialmente grave.<\/p>\n<p>\u00bfHasta cu\u00e1ndo aguanta la paciencia de quienes se ven ante tan vertiginosa y nauseabunda situaci\u00f3n? Philippe Burrin se\u00f1ala que no tarda mucho en aparecer la resistencia a ultranza. El 18 de junio de 1940, De Gaulle har\u00e1 su llamamiento desde Londres para luchar hasta la victoria final, rebel\u00e1ndose, de hecho, contra el Gobierno franc\u00e9s reci\u00e9n formado que, de alg\u00fan modo, recababa para s\u00ed la legitimidad de la destrozada Tercera Rep\u00fablica francesa.<\/p>\n<p>Es ese un gobierno al que \u00e9l, De Gaulle, deber\u00eda haber obedecido, en ese a\u00f1o 1940 en el que las cosas distaban de estar tan claras como en 1944\u2026, pero sin duda De Gaulle, al margen de los muchos defectos que se le hayan podido achacar a lo largo de los a\u00f1os, tuvo en esos momentos el don de la clarividencia y el de la oportunidad para convertirse en el eje en torno al cual reunir a un pa\u00eds desconcertado. Uno que no sab\u00eda si aceptar la derrota y la coexistencia pac\u00edfica con Alemania tras firmar con esa potencia dominante un armisticio, o seguir a un exiliado y entonces joven general que les lanzaba llamadas a la resistencia desde Londres.<\/p>\n<p>Finalmente, ya lo sabemos, De Gaulle fue quien tuvo la raz\u00f3n de su parte y P\u00e9tain, el viejo mariscal P\u00e9tain, h\u00e9roe de la Gran Guerra, no. Ciertamente, si pasamos por encima de la mayor parte del libro de Philippe Burrin y llegamos al final del mismo, descubriremos que los colaboracionistas, como P\u00e9tain, en el fondo eran unos pobres est\u00fapidos. Y lo fueron desde el minuto cero de la ocupaci\u00f3n, trag\u00e1ndose los cantos de sirena alemanes que, evidentemente, no hac\u00eda falta pensar mucho -bastaba con haber dado una ojeada siquiera superficial al \u201cMein Kampf\u201d- no auguraban nada bueno para los pueblos derrotados por la presunta raza superior germana\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed es, en la p\u00e1gina 472 de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de \u201cFrancia bajo la ocupaci\u00f3n nazi 1940-1944\u201d, Philippe Burrin nos se\u00f1ala un aspecto poco conocido de esa Francia ocupada, tan manida en novelas, documentales algo superficiales y pel\u00edculas no menos superficiales a veces. A finales del a\u00f1o 1943, cuando faltan ya s\u00f3lo unos pocos meses para la \u201cOperaci\u00f3n Overlord\u201d, se habla en los medios ocupantes alemanes de unificar a las distintas fuerzas colaboracionistas francesas (lideradas respectivamente por Darnand, Henriot, el antiguo izquierdista D\u00e9at\u2026) en una sola fuerza que, en estrecha colaboraci\u00f3n con las SS, sirva de carne de ca\u00f1\u00f3n para imponer, m\u00e1s y mejor, la ocupaci\u00f3n a un pa\u00eds que, de eso no hay duda, se resiste a ella. Ferozmente, como nos dice el mismo Philippe Burrin.<\/p>\n<p>Es lo que sugiere ante Himmler Gottlob Berger, responsable de las tropas de l\u00ednea de las SS en Francia, aduciendo que ninguna madre alemana va a llorar cuando los muertos en combate con la Resistencia sean franceses\u2026 La respuesta que Berger recibe por parte de Himmler, influenciado por otro jerarca nazi, Oberg, es recordarle la orden de Hitler al respecto: \u201c<em>la colaboraci\u00f3n era s\u00f3lo para la galer\u00eda, no hab\u00eda que perder de vista el objetivo final<\/em>\u201d. No otro que \u201c<em>aplastar a Francia<\/em>\u201d\u2026<\/p>\n<p>Bien, pues ni aun as\u00ed P\u00e9tain, Laval y la chusma de delincuentes y aventureros de dudosa catadura que consiguen congregar en torno a s\u00ed (a medida que los m\u00e1s inteligentes abandonan el barco) se dan cuenta -ni se quieren dar cuenta- de que el mismo ocupante con el que creen poder pactar un acuerdo beneficioso, tiene intenci\u00f3n alguna de pactar nada con ellos. Salvo aniquilarlos una vez que los haya amortizado.<\/p>\n<p>La estupidez de estos colaboracionistas llegar\u00e1 al punto de seguir crey\u00e9ndose al mando en agosto de 1944. As\u00ed las cosas, con los alemanes en retirada y ellos prisioneros y deportados, P\u00e9tain y Laval a\u00fan discuten planes de gobierno\u2026<\/p>\n<p>Su historia acabar\u00e1 del \u00fanico modo que pod\u00eda acabar. Ni siquiera echar mano de la baza de un supuesto enemigo com\u00fan -el Comunismo aliado de circunstancias de De Gaulle- les servir\u00e1 de algo. Laval ser\u00e1 ejecutado tras un juicio sumar\u00edsimo. P\u00e9tain s\u00f3lo se librar\u00e1 merced a su pasado de h\u00e9roe nacional durante la Primera Guerra Mundial, pero permanecer\u00e1 encerrado en una prisi\u00f3n militar hasta su muerte, denigrado de manera general. Salvo por algunos nost\u00e1lgicos que, obviamente, pudieron pedir clemencia para \u00e9l porque quienes se hacen con el control de Francia en 1944 eran partidarios de la democracia que ellos mismos quisieron enterrar en 1940.<\/p>\n<p>As\u00ed de cori\u00e1cea, en definitiva, puede llegar a ser la estupidez de quienes se acobardan y pliegan ante un supuesto poder esgrimido por un inflado invasor, que, en definitiva, tan s\u00f3lo so\u00f1aba con aplastarlos, aniquilarlos una vez que se hubiera servido de su roma inteligencia de est\u00fapidas bestias de carga&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Buscando un nuevo tema para este nuevo correo de la Historia, he acabado por decidirme por uno bastante controvertido. 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