{"id":2690,"date":"2020-12-28T12:30:01","date_gmt":"2020-12-28T10:30:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2690"},"modified":"2020-12-28T12:30:01","modified_gmt":"2020-12-28T10:30:01","slug":"napoleon-la-nacion-alemana-el-pueblo-deicida-y-j-b-fichte-1762-1814","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2020\/12\/28\/napoleon-la-nacion-alemana-el-pueblo-deicida-y-j-b-fichte-1762-1814\/","title":{"rendered":"Napole\u00f3n, la naci\u00f3n alemana, el \u201cpueblo deicida\u201d y J. B. Fichte (1762-1814)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2693 size-medium\" title=\"Retrato de Johann Gottlieb Fichte hacia 1810\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Retrato-en-color-de-Johann-Gottlieb-Fichte-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Retrato-en-color-de-Johann-Gottlieb-Fichte-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Retrato-en-color-de-Johann-Gottlieb-Fichte-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2020\/12\/Retrato-en-color-de-Johann-Gottlieb-Fichte.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>No s\u00e9 si las Navidades ser\u00e1n un buen momento para sacar a colaci\u00f3n estos temas pero, como se suele decir, no he podido resistirme al v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p class=\"western\">El mencionado v\u00e9rtigo comenz\u00f3 cuando el espectro de un fil\u00f3sofo alem\u00e1n hoy un tanto olvidado, resurgi\u00f3 mientras le\u00eda una ingeniosa novela hist\u00f3rica escrita por un no menos ingenioso historiador: Alessandro Barbero, que pasa por ser el autor de la que, dicen, es la mejor obra de Historia sobre la Batalla de Waterloo.<\/p>\n<p class=\"western\">La trayectoria de Barbero es curiosa, pues ante todo hab\u00eda sido medievalista. Hasta que un d\u00eda, como nos ha ocurrido a muchos otros historiadores, Napole\u00f3n se cruz\u00f3 en su camino y le llev\u00f3 a escribir p\u00e1ginas maestras sobre esa \u00e9poca breve, pero fulgurante y fascinante.<\/p>\n<p class=\"western\">Entre esas p\u00e1ginas que ahora mismo llevo semanas leyendo, est\u00e1 esa novela hist\u00f3rica: el \u201cDiario de Mr. Pyle\u201d que cuenta con este largo, pero sugestivo, subt\u00edtulo: \u201cVenturas y desventuras de un gentilhombre americano en las guerras napole\u00f3nicas\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Hac\u00eda tiempo que quer\u00eda encontrar la hora de leer esas m\u00e1s de 600 p\u00e1ginas en las que un presuntamente ap\u00f3crifo embajador de los reci\u00e9n creados Estados Unidos, Robert Pyle, es enviado por esa potencia al reino de Prusia como representante diplom\u00e1tico, en el a\u00f1o 1806. No me puse en serio a ello hasta que me lanzaron un curioso envite -escribir un texto para la exposici\u00f3n \u201chiru hiri\u201d, sobre las tres capitales vascas- y esta vez se cruz\u00f3 en mi camino John Adams, segundo presidente de Estados Unidos y padre del verdadero embajador norteamericano en Berl\u00edn: John Quincy Adams, que lo ser\u00eda entre 1797 y 1801, sin que nadie viniera a sustituirlo realmente hasta 1835.<\/p>\n<p class=\"western\">Fue as\u00ed como Fichte, al que conoc\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os por un libro de la biblioteca heredada de mi padre, reapareci\u00f3 ante m\u00ed. Y lo hizo con una fuerza desconocida, pues en los cursos de Filosof\u00eda que estudi\u00e9 en el instituto y en la Universidad siempre se pasaba por encima de Fichte en cierto modo. Nada raro porque, como dicen Mar\u00eda Jes\u00fas Valera y Luis Acosta en la introducci\u00f3n a sus \u201cDiscursos a la naci\u00f3n alemana\u201d publicada por la Editora Nacional en 1977, Juan Amadeo Fichte (dicho por su nombre completo y traducido) es considerado un fil\u00f3sofo de transici\u00f3n entre Kant y Hegel. Poco m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Sin embargo, Alessandro Barbero supo reflejarlo con mucha m\u00e1s fuerza en las p\u00e1ginas del \u201cDiario de Mr. Pyle\u201d. En efecto, Robert Pyle en sus deambuleos por un Berl\u00edn que parece a punto de entrar en guerra con Napole\u00f3n en ese a\u00f1o de 1806, se encuentra con un Johann Gottlieb Fichte, al que describe como un despistado profesor que juega al ajedrez de manera igualmente descuidada pero que tiene una conversaci\u00f3n de lo m\u00e1s interesante. Tanto que \u00e9l y Pyle hacen buenas migas hasta el punto de que Fichte le invita a comer en su casa, donde Pyle conoce a la nerviosa mujer del gran fil\u00f3sofo, atenazada por el miedo de que su querido marido pase del dicho al hecho y se una a las fuerzas prusianas para predicar a \u00e9stas sus ideas pedag\u00f3gicas y filos\u00f3ficas, anim\u00e1ndoles a presentarse en el campo de batalla como lo que son en su opini\u00f3n confesa en los \u201cDiscursos a la naci\u00f3n alemana\u201d. Es decir: un pueblo elegido para, por medio de la Educaci\u00f3n -tema que preocupa especialmente a Fichte, que tuvo contacto con grandes pedagogos como el suizo Pestalozzi- pueda acceder a un estado de vida superior que \u00e9l relaciona con una mayor cota de libertad.<\/p>\n<p class=\"western\">Una que \u00e9l esperaba de la revoluci\u00f3n francesa y que, sin embargo, ha sido abortada por Napole\u00f3n. Al cual el Fichte de Barbero no muestra excesivo cari\u00f1o por esa misma causa.<\/p>\n<p class=\"western\">Es un retrato bastante acertado, aunque como recuerdan Varela y Acosta, a veces Fichte pudo ser excesivamente pol\u00edtico y otras aparecer como un mero diletante filos\u00f3fico que hablaba de cosas demasiado intangibles. As\u00ed, como un diletante inofensivo, lo vieron las fuerzas de ocupaci\u00f3n francesas en Prusia, que llegaban a dictar pena de muerte contra quien soliviantase demasiado los \u00e1nimos de esa naci\u00f3n. M\u00e1s adelante, sin embargo, ya vencido Napole\u00f3n, el propio estado prusiano ver\u00e1 a Fichte como un peligroso agitador. Un concepto sobre \u00e9l que, sin embargo, cambia con el paso del tiempo.<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed es: en tanto que precursor de Hegel, Fichte, m\u00e1s adelante, es destacado como un fil\u00f3sofo que parece haber elaborado ideas que est\u00e1n m\u00e1s cerca de los ideales nazis de pureza racial -en su caso basada en la conservaci\u00f3n de la lengua originaria en el n\u00facleo de la naci\u00f3n- que de los ideales universalistas de la revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p class=\"western\">De esa opini\u00f3n parece la novela de Alessandro Barbero, donde los jud\u00edos que Prusia est\u00e1 incorporando a miles a su n\u00famero de s\u00fabditos en 1806, se convierten en seres monstruosos y repelentes tanto para el profesor Fichte como para su esposa, que r\u00ede las mal\u00e9volas ocurrencias de su marido sobre decapitar a los jud\u00edos y sustituir sus cabezas por otras en las que no quepa una sola idea judaica\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">Ese es el Fichte que Barbero refleja en las p\u00e1ginas 199 y 200 de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de su novela. Un alem\u00e1n que, como muchos otros cristianos, odia a los jud\u00edos, al pueblo deicida, extranjero por excelencia, inasimilable y, por tanto, corruptor de programas filos\u00f3ficos de regeneraci\u00f3n nacional como el que propone Fichte en sus complejos \u201cDiscursos a la naci\u00f3n alemana\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">Es dif\u00edcil, en definitiva, poder describir correctamente a Fichte, pero ah\u00ed el m\u00e9rito de Alessandro Barbero como historiador queda una vez m\u00e1s claro.<\/p>\n<p class=\"western\">El profesor Barbero y su novela, en efecto, se adentran en una cuesti\u00f3n dif\u00edcil. A saber: que las ideas de Fichte sobre la cuesti\u00f3n jud\u00eda son tan complejas y poli\u00e9dricas como el resto de su sistema filos\u00f3fico. Algo que queda bien claro leyendo biograf\u00edas de Fichte como la que en 1931 public\u00f3 la Revista de Occidente en Espa\u00f1a, donde Heinz Heimsoeth explicaba para el p\u00fablico espa\u00f1ol de esas fechas a ese fil\u00f3sofo sin querer entrar en cuestiones tan escabrosas de su pensamiento como las que refleja Barbero en su novela. Nada extra\u00f1o, como se\u00f1ala John M. Hess en su estudio \u201cGermans, Jews and the claims of Modernity\u201d, donde indica en su p\u00e1gina 142 que la relaci\u00f3n de Fichte con los jud\u00edos fue compleja y variada, pero aun as\u00ed alent\u00f3 con sus escritos a los que escrib\u00edan literatura antijud\u00eda. Inc\u00f3modo hecho que, como se ve en el caso de biograf\u00edas filos\u00f3ficas como la de Heimsoeth, tiende a pasarse por alto&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\">Sin embargo, existe esa otra cara de aquel fil\u00f3sofo alem\u00e1n que hizo tanto por derrotar a Napole\u00f3n sin moverse de su gabinete. Y esa otra cara ha vertido bastante tinta de la cual, evidentemente, Barbero ha bebido para su magistral retrato de Fichte y de la compleja y sugestiva Prusia que va a correr a enfrentarse a Napole\u00f3n. Especialmente cuando la resistencia organizada estalle en Espa\u00f1a en pocos meses.<\/p>\n<p class=\"western\">En realidad el Fichte que refleja Barbero, no es m\u00e1s que un producto de la Europa napole\u00f3nica bien descrita ya -con respecto al tema jud\u00edo- por ejemplo en la \u201cHistoria del Antisemitismo\u201d de Gerald Messadi\u00e9, donde vemos a Napole\u00f3n y su C\u00f3digo Civil oscilar entre dar derechos civiles a los \u201cs\u00fabditos imperiales\u201d que profesan \u201cel culto hebraico\u201d y mantenerlos m\u00e1s bien ocultos, disimulados entre los dem\u00e1s \u201cs\u00fabditos imperiales\u201d, el intento de creaci\u00f3n de un estado propio para ellos y, finalmente, la reacci\u00f3n tanto antinapole\u00f3nica como antijudaica del Congreso de Viena y de la propia Prusia de Federico Guillermo III.<\/p>\n<p class=\"western\">Esa que tan bien refleja, despu\u00e9s de todo, el \u201cDiario de Mr. Pyle\u201d de Alessandro Barbero donde la ficci\u00f3n hist\u00f3rica ayuda, una vez m\u00e1s, a entender una realidad que, como siempre, suele superarla&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 No s\u00e9 si las Navidades ser\u00e1n un buen momento para sacar a colaci\u00f3n estos temas pero, como se suele decir, no he podido resistirme al v\u00e9rtigo. 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