{"id":2701,"date":"2021-01-04T12:30:06","date_gmt":"2021-01-04T10:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=2701"},"modified":"2021-01-04T12:30:06","modified_gmt":"2021-01-04T10:30:06","slug":"fue-hace-cien-anos-el-gran-gatsby-y-los-locos-anos-20-1921-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2021\/01\/04\/fue-hace-cien-anos-el-gran-gatsby-y-los-locos-anos-20-1921-2021\/","title":{"rendered":"Fue hace cien a\u00f1os. El gran Gatsby y los \u201cLocos a\u00f1os 20\u201d (1921-2021)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-2698 size-medium\" title=\"Los locos a\u00f1os 20: &quot;Flappers&quot; bailando Charleston en el borde de un rascacielos (c. 1925)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Charleston-al-bode-del-abismo-209x300.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Charleston-al-bode-del-abismo-209x300.jpg 209w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2021\/01\/Charleston-al-bode-del-abismo.jpg 335w\" sizes=\"(max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/>Cuando lleg\u00f3 el a\u00f1o 2000 se levant\u00f3 una ola de purismo matem\u00e1tico de lo m\u00e1s curioso. Cuando todo el mundo, o casi, esperaba con ilusi\u00f3n la llegada del milenio, aparecieron ominosas voces que advirtieron que de eso nada, que seg\u00fan las cuentas exactas, el nuevo milenio no empezar\u00eda hasta el a\u00f1o 2001, pues el 2000 s\u00f3lo era el \u00faltimo a\u00f1o del segundo milenio de nuestra era cristiana\u2026<\/p>\n<p>No es que yo estuviese muy de acuerdo con aquello. Es m\u00e1s: la llegada del 2000 no me emocion\u00f3 mucho. Aquel a\u00f1o, para muchos de nosotros, fue un tiempo si no perdido, s\u00ed triste y de expectativas y promesas defraudadas, convertidas en ese proverbial sabor de cenizas amargas. Por m\u00e1s que, la verdad, ese a\u00f1o abriese las puertas a otros a\u00f1os que, al menos hasta el s\u00e9ptimo de la primera d\u00e9cada del nuevo siglo, fueron de bastante bonanza general.<\/p>\n<p>En cualquier caso hoy, 4 de enero de 2021, vamos a dar la raz\u00f3n en este nuevo correo de la Historia a quienes consideraban que el tercer milenio no empez\u00f3 hasta el a\u00f1o 2001 y, por tanto, el primer centenario de los llamados \u201cLocos a\u00f1os 20\u201d no empezar\u00eda, tampoco, hasta este presente 2021 del que tanto esperamos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que esta cuesti\u00f3n de cu\u00e1ndo empieza exactamente una \u00e9poca o un cambio de era, resulta un poco irrelevante para los historiadores. De hecho, hemos acu\u00f1ado expresiones como \u201cel largo siglo XVIII\u201d, para indicar que ese siglo, su esp\u00edritu, no empieza en 1700 o 1701, sino que puede considerarse que sus caracter\u00edsticas fundamentales, las que le atribuimos como sus se\u00f1as de identidad, ya estaban en funcionamiento hacia 1690. Incluso en 1680.<\/p>\n<p>Con los \u201cRoaring twenties\u201d -lo que en Espa\u00f1a traducimos como \u201cLos locos a\u00f1os 20\u201d- sucede algo similar. Las caracter\u00edsticas que diferencian a esa d\u00e9cada del mundo anterior, de lo que llamamos \u201cBelle \u00c9poque\u201d, ya hab\u00edan empezado antes del a\u00f1o 1920, o, si se prefiere, del 1921.<\/p>\n<p>Basta con echar un vistazo a la Prensa editada con profusi\u00f3n durante la llamada \u201cGran Guerra\u201d, la que luego ser\u00eda numerada como Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>As\u00ed es, si miramos las fotos de los hospitales de guerra, vemos que en ellos las enfermeras ya hab\u00edan comenzado, para 1916 por lo menos, a recoger los bajos de las largas y recatadas faldas decimon\u00f3nicas que no permit\u00edan ver (faltar\u00eda m\u00e1s) los tobillos de una mujer considerada decente por el canon de tan \u201cbella \u00e9poca\u201d.<\/p>\n<p>Eso se hizo, en principio, por razones pr\u00e1cticas: no era cuesti\u00f3n de arrastrar g\u00e9rmenes que complicasen, a\u00fan m\u00e1s, la vida de aquellos hospitales en los que, desde luego, no hab\u00eda tiempo para nada -como organizar est\u00fapidas coreograf\u00edas- excepto para tratar de salvar a los que llegaban destrozados desde el frente.<\/p>\n<p>As\u00ed fue y as\u00ed el cambio cultural que identificamos con \u201cLos locos a\u00f1os 20\u201d comenz\u00f3 antes de que se empezase siquiera a hablar de la \u201cGeneraci\u00f3n perdida\u201d, de escritores como Scott y Zelda Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway y todo ese elenco a caballo entre Estados Unidos y Europa que tan bien caricaturiz\u00f3 Woody Allen en uno de sus escritos c\u00f3micos. Ese que luego convertir\u00eda en la pel\u00edcula \u201cMidnight in Paris\u201d.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo se dieron cuenta de eso, de ese cambio de era durante la \u201cGran Guerra\u201d, esos j\u00f3venes leones que se consagraron literariamente merced a ser el espejo escrito de los \u201cLocos a\u00f1os 20\u201d. Firmas de las letras estadounidenses que estuvieron m\u00e1s a otra cosa, como William Faulkner y su particular universo literario anclado, sobre todo, entre la Guerra de Secesi\u00f3n y el fin de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d, tambi\u00e9n tomar\u00e1n buena nota de que de la \u201cGran Guerra\u201d ven\u00eda un poderoso h\u00e1lito, una nueva forma de ver las cosas, producto de una generaci\u00f3n traumatizada por aquel conflicto b\u00e9lico. J\u00f3venes que ya no cre\u00edan en aquellos encorsetados valores de la sociedad de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d y s\u00f3lo pod\u00edan pensar en divertirse, en olvidar, en medio de un paroxismo de nuevas formas de actuar, vestir, bailar, divertirse y relacionarse que, al filo de 1900, hubieran causado un profundo horror en cualquier pa\u00eds de los llamados \u201ccivilizados\u201d.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, es cierto que Scott Fitzgerald supo manifestar todo eso magistralmente en su novela \u201cEl gran Gatsby\u201d. La historia de un buen muchacho norteamericano que se abre camino desde abajo durante la \u201cGilded Age\u201d y que, en el descoyuntamiento que provoca el trauma de 1918 y la Prohibici\u00f3n, hace contrabando de alcohol hasta convertirse en un millonario que, a decir verdad, no sabe ni cu\u00e1ntas habitaciones o camisas tiene en su mansi\u00f3n, ni qu\u00e9 gente va a sus esplendidas fiestas, ni qui\u00e9nes se acaban quedando a vivir definitivamente en esa magn\u00edfica casa.<\/p>\n<p>En ella, Gatsby, para ahogar su pena profunda -su amor no consumado por Daisy Buchanan, a la que conoce antes de partir al frente- da, en efecto, espl\u00e9ndidas fiestas que, en la pluma de Scott Fitzgerald, reflejan muy bien ese desencanto y esa tristeza profunda por razones personales entremezcladas con temas sociales que caracterizan a esos \u201croaring twenties\u201d, esos locos a\u00f1os 20\u2026<\/p>\n<p>Algo que la magn\u00edfica adaptaci\u00f3n de la novela al Cine en el a\u00f1o 1974, supo reflejar de un modo a\u00fan m\u00e1s sutil, con recursos de los que, evidentemente, Scott Fitzgerald no dispon\u00eda, pero que Jack Clayton, el director de esa versi\u00f3n de \u201cEl gran Gatsby\u201d, y su guionista -un tal Francis Ford Coppola- supieron aplicar con verdadera sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Es el caso, especialmente, de la escena de una de las fiestas de Gatsby en las que se baila de manera desenfrenada. Concretamente una forma de Charleston, el m\u00e1s popular de los bailes de esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>En esa escena la c\u00e1mara pasa de un plano general a un primer plano de una pareja en la que se aprecia especialmente el atuendo de la mujer que baila. Tanto en los gestos de ella como en sus ropas, se ve que, efectivamente, en menos de un par de a\u00f1os, entre 1918 y 1920 o 1921, todo el encorsetamiento decimon\u00f3nico ha ca\u00eddo.<\/p>\n<p>La mujer lleva un corto vestido de fiesta al uso de esos \u201cLocos a\u00f1os 20\u201d donde el bajo de la falda no es que haya superado el tobillo, es que ha llegado al comienzo de las piernas. La bailarina muestra as\u00ed detalles de lo que en 1900 era considerado ropa interior (la parte superior de las medias), que hab\u00eda que ocultar pudibundamente a la vista de extra\u00f1os y m\u00e1s en un acto social. Algo de lo que ella no se preocupa en absoluto. Es m\u00e1s: el baile parece querer mostrar todo eso de manera deliberada\u2026<\/p>\n<p>En efecto, tanto esos gestos acelerados como la ropa que se convierte gracias a ellos en un descarado elemento de exhibici\u00f3n, confirman, en esta magn\u00edfica versi\u00f3n para el Cine de \u201cEl gran Gatsby\u201d, que los a\u00f1os 20 han destruido por completo todo lo que la \u201cbuena sociedad\u201d de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d ten\u00eda por casi sagrado.<\/p>\n<p>En menos de dos o tres a\u00f1os, la guerra, la \u201cGran Guerra\u201d y todos sus horrores inhumanos, hab\u00edan acabado con todo aquello y justificado todo ese descaro que hubiera provocado desmayos en cadena en las damas m\u00e1s sensibles asistentes a un baile donde tales excesos se hubieran hecho patentes en 1914 por ejemplo\u2026<\/p>\n<p>Eso fue, sencillamente, lo que ocurri\u00f3 hace ahora cien a\u00f1os. Aunque en realidad hab\u00eda empezado a fraguarse ya bajo el sordo impacto de los obuses sobre unas trincheras en las que los hombres educados, cultos y civilizados de la \u201cBelle \u00c9poque\u201d descubrieron que la respetable sociedad de 1900 era muy poco respetable, si es que hab\u00eda llevado a semejante horror que parec\u00eda salido de un cuadro apocal\u00edptico de Brueghel. Con lo cual, para ellos, esa celebraci\u00f3n de la vida que se ve en escenas como las de \u201cEl gran Gatsby\u201d de Jack Clayton y Coppola, no pod\u00eda tener nada de malo. M\u00e1s bien al contrario&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Cuando lleg\u00f3 el a\u00f1o 2000 se levant\u00f3 una ola de purismo matem\u00e1tico de lo m\u00e1s curioso. 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